La dieta de Mayo Clinic: programa para bajar de peso de por vida

La Dieta de Mayo Clinic es un enfoque para la pérdida de peso relacionado con el estilo de vida que puede ayudarte a mantener un peso saludable para toda la vida.

La dieta de Mayo Clinic es un programa de control de peso a largo plazo creado por un equipo de expertos en pérdida de peso de Mayo Clinic.

El programa se ha actualizado y está diseñado para ayudarte a reformar tu estilo de vida mediante la adopción de nuevos hábitos saludables y el abandono de otros que no lo son. La meta es hacer cambios simples y gratificantes que te permitirán alcanzar un peso saludable que puedas mantener durante el resto de tu vida.

¿Por qué elegir la dieta de Mayo Clinic?

El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a perder el exceso de peso y encontrar una manera saludable de comer que puedas mantener durante toda la vida.

Se enfoca en cambiar tu rutina diaria al agregar y abandonar hábitos que pueden afectar tu peso. Los hábitos simples, como comer más frutas y verduras, no comer mientras miras la televisión y estar en movimiento 30 minutos por día, pueden ayudarte a perder peso. 

La dieta de Mayo Clinic se basa en la ciencia más reciente de cambio conductual, que te ayudará a encontrar tu motivación interna para perder peso, establecer metas alcanzables y enfrentar los contratiempos.

Podrías elegir seguir la dieta Mayo Clinic por los siguientes motivos:

  • Quieres seguir un programa desarrollado por profesionales médicos
  • Buscas una dieta que se ajuste a tus preferencias alimenticias
  • Te gusta la idea de poder comer verduras y frutas sin límites
  • Buscas estrategias expertas sobre cómo abandonar hábitos poco saludables de estilo de vida y adquirir aquellos que son saludables
  • Quieres mejorar tu salud, reducir los riesgos para tu salud y sentirte bien
  • No quieres eliminar grupos de alimentos ni contar calorías
  • Quieres un programa que puedas seguir de por vida, no una moda pasajera ni una solución rápida
  • Buscas un consejo fácil de seguir que te inspire a comer mejor y moverte más

Recuerda consultar con tu proveedor de atención médica antes de comenzar cualquier programa para perder peso, especialmente si tienes alguna enfermedad.

¿Cómo funciona?

La dieta de Mayo Clinic es el programa oficial para perder peso desarrollado por los expertos de Mayo Clinic. Está basada en investigaciones y experiencia clínica.

El programa se enfoca en consumir alimentos saludables sabrosos y aumentar la actividad física. Hace hincapié en que la mejor manera de mantener el peso a largo plazo es cambiar tu estilo de vida y adoptar nuevos hábitos que disfrutes y puedas mantener. Este programa puede adaptarse a tus necesidades individuales, tu historial médico y tu estilo de alimentación preferido.

La dieta de Mayo Clinic está compuesta por dos fases:

  • ¡Piérdelo! Esta fase de dos semanas está diseñada para poner en marcha tu pérdida de peso, por lo que puede que pierdas de 6 a 10 libras (2,7 a 4,5 kilogramos) de forma segura y saludable. Durante esta fase, debes enfocarte en los hábitos del estilo de vida asociados con el peso. Aprendes a agregar cinco hábitos saludables, abandonar cinco hábitos poco saludables y adoptar otros cinco hábitos saludables adicionales. Esta fase puede serte de ayuda para que veas algunos resultados rápidos (un impulso psicológico) y comiences a practicar hábitos importantes que trasladarás a la fase siguiente de la dieta.
  • ¡Vívelo! Esta fase es un enfoque para toda la vida sobre la salud. En esta fase, te informas más sobre las elecciones de alimentos, los tamaños de las porciones, la planificación del menú, la actividad física, el ejercicio y las maneras de mantener hábitos saludables. Es posible que continúes con una pérdida de peso constante de 1 o 2 libras (0,5 o 1 kilogramo) por semana hasta alcanzar tu peso meta. Además, esta fase puede ayudarte a mantener tu peso meta de forma permanente.

Para apoyar tu proceso de pérdida de peso, la dieta de Mayo Clinic también pone a tu disposición herramientas electrónicas, como un diario de comidas y ejercicios y un seguidor de peso, para ayudarte a cumplir con el programa.

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Concéntrate en la elección de alimentos saludables

La dieta de Mayo Clinic facilita la alimentación saludable porque enseña a calcular los tamaños de las porciones y a planificar las comidas. El programa no te exige ser preciso a la hora de contar calorías. En cambio, comerás alimentos sabrosos que te satisfarán y te ayudarán a perder peso.

Los expertos de Mayo Clinic diseñaron la pirámide de Mayo Clinic para peso saludable para ayudarte a comer alimentos que te llenen, pero que tengan pocas calorías. Cada uno de los grupos de alimentos de la pirámide hace hincapié en las opciones que favorecen la salud. La pirámide alienta a comer cantidades prácticamente ilimitadas de verduras y frutas por sus efectos beneficiosos tanto para el peso como para la salud.

El mensaje principal es simple: come la mayoría de los alimentos de los grupos que están en la base de la pirámide y menos de la parte alta, y muévete más.

Aumenta la actividad física

La dieta de Mayo Clinic ofrece ideas prácticas y realistas para incorporar más actividad física y ejercicios a lo largo del día, así como para encontrar un plan que funcione para ti.

En el programa, se recomienda realizar al menos 30 minutos de actividad física al día e incluso más ejercicios para obtener mayores beneficios para la salud y perder peso. Se ofrece un plan de ejercicios con caminatas y ejercicios de resistencia fáciles de seguir que ayudarán a maximizar la pérdida de grasa y a aumentar el bienestar mental. Además, se hace hincapié en moverse más durante el día, como subir las escaleras en lugar de utilizar el ascensor.

Si no haces actividad física o tienes una afección médica, habla con tu médico o proveedor de atención médica antes de comenzar un nuevo programa de actividad física. La mayoría de las personas pueden empezar con una serie de actividades de 5 o 10 minutos y aumentar el tiempo progresivamente.

¿Cuál es el menú típico diario?

La dieta de Mayo Clinic ofrece una variedad de cinco estilos de alimentación diferentes con varios niveles de calorías. Ya sea que te gustaría seguir el plan de comidas de la dieta de Mayo Clinic, seas vegetariano o prefieras un estilo de alimentación mediterránea, encontrarás muchísimas recetas y comidas que te saciarán.

A continuación, se presenta un plan de alimentación típico diario con un nivel de 1200 calorías por día basado en el plan de alimentación mediterránea:

  • Desayuno: hojuelas de avena remojadas con bayas y pera
  • Almuerzo: sopa toscana de frijoles blancos con pesto
  • Cena: pollo asado al horno con brócoli, cebolla y tomates
  • Refrigerio: 1 taza de pimientos morrones en rodajas y una banana

¿Qué hay del postre? Puedes comer dulces, pero no debes superar las 75 calorías por día. Para ser práctico, considera pensar en las calorías que hay en tus dulces a lo largo de una semana. Si consumes yogur helado bajo en grasa o chocolate amargo el lunes, deberás abstenerte de cualquier otro dulce por algunos días.

¿Cuáles son los resultados?

La dieta de Mayo Clinic está diseñada para ayudarte a perder de 6 a 10 libras (2,7 a 4,5 kilogramos) durante la fase inicial de dos semanas.

Después, haces la transición a la segunda etapa, en la que sigues con la pérdida de peso, de 1 a 2 libras (0,5 a 1 kilogramo) por semana hasta alcanzar tu peso meta. Al continuar con los hábitos de vida que aprendiste, puedes mantener tu peso meta de por vida.

La mayoría de las personas pueden bajar de peso con casi cualquier plan de dieta que limite las calorías, al menos a corto plazo. El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a mantener el peso de forma permanente mediante las decisiones inteligentes acerca de los alimentos, el control de los contratiempos y el cambio en tu estilo de vida.

En general, bajar de peso con una dieta saludable y nutritiva, como la dieta de Mayo Clinic, puede reducir el riesgo de tener problemas de salud relacionados con el peso, como diabetes, enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y apnea del sueño.

Si ya tienes alguna de estas afecciones, es posible que mejoren considerablemente si bajas de peso, sin importar el plan de dieta que sigas.

Además, los hábitos saludables y los tipos de alimentos que recomienda la dieta de Mayo Clinic, que incluye muchos vegetales (verduras), frutas, cereales integrales, nueces, frijoles (alubias, porotos), pescado y grasas saludables, pueden reducir aún más tu riesgo de padecer ciertas enfermedades.

La dieta de Mayo Clinic tiene como objetivo ser positiva, práctica, sostenible y agradable, de manera que puedas disfrutar de una vida más feliz y saludable a largo plazo.

¿Existe algún riesgo?

La dieta de Mayo Clinic, en general, es segura para la mayoría de los adultos. Anima a consumir cantidades ilimitadas de verduras y frutas.

Para la mayoría de las personas, comer muchas frutas y verduras es algo bueno: estos alimentos le proporcionan al cuerpo fibra y nutrientes importantes. Sin embargo, si no estás acostumbrado a consumir fibra, puedes sufrir pequeños cambios temporales en la digestión, como gases intestinales, a medida que tu cuerpo se adapta a esta nueva forma de comer.

Además, el azúcar natural de la fruta afecta al consumo de carbohidratos, especialmente si comes mucha fruta. Esto puede elevar temporalmente tu nivel de glucosa o de algunas grasas en la sangre. Sin embargo, este efecto es menor si estás perdiendo peso.

Si tienes diabetes o cualquier otra afección médica o trastorno, consulta con tu médico para ajustar la dieta de Mayo Clinic a tu situación. Por ejemplo, las personas con diabetes deben intentar comer más verduras que frutas, si es posible. Es recomendable que tus refrigerios estén compuestos de verduras, en lugar de solo frutas.

https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/weight-loss/in-depth/mayo-clinic-diet/art-20045460

Las razones por las que tenemos antojos de comida poco saludable y qué podemos hacer para evitarlos

Muchos de nosotros intentamos comer más frutas y verduras y menos alimentos ultraprocesados, pero ¿por qué es tan difícil cumplir con nuestros objetivos?

Los alimentos ricos en grasas, azúcar y sal son sencillamente muy agradables de comer. Y no te pasa solo a ti: hemos evolucionado de esa manera. Estos alimentos activan el sistema de recompensa del cerebro porque en el pasado eran escasos.Ahora, están por todas partes. En las sociedades modernas ricas, nos bombardean con publicidad que nos recuerda intencionalmente la apariencia, el olor y el sabor de los alimentos ricos en calorías. Y en respuesta a estas poderosas señales, nuestros cerebros responden tal como están diseñados para hacerlo, desencadenando un intenso deseo de comerlos.

A continuación, te explicamos cómo funcionan los antojos de comida y qué puedes hacer si te encuentras buscando alimentos dulces o salados.

¿Qué causa los antojos? Un antojo de comida es un deseo o impulso intenso de comer algo, a menudo centrado en un alimento en particular.

Estamos programados para aprender qué tan bueno es el sabor y el olor de un alimento y dónde podemos encontrarlo nuevamente, especialmente si tiene un alto contenido de grasa, azúcar o sal.

Algo que nos recuerde que disfrutamos de un determinado alimento, como un anuncio llamativo o un olor delicioso, puede hacer que lo deseemos. La señal desencadena una respuesta física, que aumenta la producción de saliva y la actividad gástrica. Estas respuestas son relativamente automáticas y difíciles de controlar.

¿Qué más influye en nuestras elecciones? Si bien el efecto de las señales en nuestra respuesta física es relativamente automático, lo que hacemos a continuación está influenciado por factores complejos.

El hecho de que comamos o no el alimento puede depender de factores como el costo, si está fácilmente disponible y si comerlo se alinea con nuestros objetivos de salud.

Pero generalmente es difícil tener en cuenta la alimentación saludable. Esto se debe a que tendemos a priorizar una recompensa más inmediata, como el placer de comer, sobre una que se retrasa o es abstracta, incluidos los objetivos de salud que nos harán sentir bien a largo plazo.

El estrés también puede hacer que comamos más. Cuando tenemos hambre, elegimos porciones más grandes, subestimamos las calorías y encontramos que comer es más gratificante.

¿Dulce o salado? Entonces, ¿qué pasa si una señal nos impulsa a buscar un determinado alimento, pero no está disponible?

Investigaciones anteriores señalaban que entonces buscaríamos cualquier cosa que nos haga sentir bien. Así que si ves a alguien comiendo un donut pero no hay uno a mano, es posible que comas papas fritas o incluso bebas alcohol.

Pero nuestra nueva investigación confirmó algo que probablemente ya sabías: es más específico que eso.Si un anuncio de papas fritas te hace buscar comida, es probable que una porción de pastel no sea suficiente: buscarás algo salado.

Las señales de nuestro entorno no solo nos hacen desear comida en general, sino que nos incitan a buscar determinadas “categorías” de alimentos, como salados, dulces o cremosos.

Historia y genética. Tu historial alimentario y tu genética también pueden dificultar la supresión de los antojos de comida. Pero no te castigues: confiar únicamente en la fuerza de voluntad es difícil para casi todo el mundo.

Las señales alimentarias son tan poderosas que pueden incitarnos a buscar un determinado alimento, incluso si no nos invade una necesidad particularmente fuerte de comerlo. El efecto es más intenso si el alimento está fácilmente disponible.

Esto ayuda a explicar por qué podemos comernos una bolsa grande de patatas fritas que tenemos delante, aunque el placer disminuye a medida que comemos. A veces, usamos el hecho de terminar el paquete como señal para dejar de comer, en lugar de hacerlo por hambre o por deseo.

¿Hay algo que podamos hacer para resistir los antojos? En gran medida, no tenemos control sobre las señales de nuestro entorno y los antojos que desencadenan. Pero hay algunas formas en las que puedes intentar controlar las situaciones en las que eliges alimentos.

Reconoce tu antojo y piensa en una forma más saludable de satisfacerlo. Por ejemplo, si tienes antojo de papas fritas, ¿podrías comer nueces ligeramente saladas en su lugar? Si deseas algo dulce, puedes probar con fruta.

Evita hacer compras cuando tengas hambre y haz una lista de antemano. Aprovechar al máximo las opciones de “comprar y retirar” o de entrega a domicilio del supermercado también puede ayudar a evitar los anuncios y las compras impulsivas.

En casa, ten frutas y verduras fácilmente disponibles y fáciles de ver. También ten a mano otros alimentos ricos en nutrientes, ricos en fibra y no procesados, como nueces o yogur natural. Si puedes, elimina de tu entorno los alimentos con alto contenido de grasa, azúcar y sal.

Asegúrate de que tus objetivos de alimentación sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.Sé amable contigo mismo. No te castigues si comes algo que no cumple con tus objetivos de salud. Simplemente sigue intentándolo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cz07kl9nplvo

Estrellas Michelín: para todos los públicos.

Que un restaurante tenga Guía MICHELIN no significa necesariamente que sus menús sean prohibitivos. Un reciente artículo analiza cómo algunos de los grandes chefs de España ofrecen opciones accesibles a precios mucho más bajos que sus propuestas más lujosas, con el fin de acercar la alta cocina a un público más amplio.

Por ejemplo, algunos restaurantes dirigidos por chefs con tres estrellas Michelin combinan genialidad gastronómica con propuestas informales: menús por menos de 20 €, tapas desde 5,50 € o platos sueltos que permiten disfrutar de la excelencia sin vaciar el bolsillo. Esto demuestra que la búsqueda de sabor, técnica y creatividad no está reservada solo a las grandes ocasiones o sueldos altos.

Esta tendencia abre una puerta a quienes aman comer bien sin gastar demasiado: para salir a cenar con amigos, celebrar algo sin excesos, o simplemente darse un gusto culinario sin remordimientos. Porque la alta cocina puede ,y debe, ser para todos.

Y tú, ¿te animas a descubrir uno de estos restaurantes accesibles?

Fuente: https://guide.michelin.com/es/es/articulo/features/los-restaurantes-con-estrella-michelin-mas-baratos-de-espana?

Conquistados por el verde: los vegetales en nuestro menú.

Este año, la gastronomía española ha dado un giro notable hacia lo vegetal. La moda de las dietas «plant-based», centradas en ingredientes vegetales, ha llegado para quedarse, consolidándose como una opción alimentaria permanente. Un análisis reciente revela que aproximadamente el 11,1 % de la población adulta española sigue alguna variante de dieta vegetariana, ya sean flexitarianos, un término generalizado que se utiliza para definir a aquellos que son en su mayoría vegetarianos pero de vez en cuando consumen carne, vegetarianos estrictos o veganos.

Este cambio se manifiesta ampliamente, trascendiendo el ámbito doméstico. Restaurantes, cadenas de supermercados y compañías de alimentos están adaptando sus ofertas, evidenciándose en el aumento de menús vegetarianos, productos vegetales listos para el consumo y alternativas saludables diseñadas para reducir la ingesta de carne.

El creciente interés por lo vegetal no se debe solo a la preocupación por la salud, sino también a una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad: disminuir el consumo de carne ayuda a mitigar el impacto ambiental, y muchos productos vegetales priorizan ingredientes locales, métodos de producción ecológicos y sistemas de trazabilidad, por lo que a lo sumo, es más amigable con el medio ambiente y ayuda a mantener una huella de carbono relativamente más baja.

Para quienes viven en zonas como la Comunidad Valenciana, esto podría significar una transformación positiva: una oferta alimentaria más diversa, alternativas más saludables y una cocina que respalda los ideales de sostenibilidad y bienestar. Asimismo, esta tendencia brinda una opción culinaria atractiva, ingeniosa y accesible para todos los gustos, por lo que se recomienda que, poco a poco, debemos de tratar de controlar todo aquello que comemos, de donde proviene y demás datos importantes, pues esto ya no es cuestión del medio ambiente, sino también de salud, nuestra salud.

Si quieres descubrir más, visita el siguiente enlace: https://los40.com/2025/09/16/mas-de-100-cientificos-espanoles-piden-a-los-supermercados-impulsar-una-transicion-hacia-dietas-vegetales

¿Comes por estrés? No estás solo y aquí te explicamos por qué lo hacemos

El estrés puede arruinar tu salud. Produce jaquecas, dolores estomacales, insomnio y, además, puede alterar tus hábitos alimenticios.

Cuando estamos estresados podemos encontrarnos, casi sin darnos cuenta, preparando un chocolate o comiendo una pizza, o quedar completamente sin ganas de comer.

Pero ¿por qué el estrés afecta nuestro apetito?, ¿habrá algo que podamos hacer al respecto?

¿Qué es el estrés?

«El estrés es realmente la respuesta de tu cuerpo y de tu mente a las situaciones difíciles y abrumadoras que, en un momento dado, te pueden hacer sentir que no puedes hacer nada al respecto», explica la profesora Rajita Sinha, psicóloga clínica y directora fundadora del Centro Interdisciplinario para el Estrés de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Los eventos en tu entorno, las ansiedades en tu mente y los cambios en tu cuerpo como el hambre o la sed extremas pueden activar la parte del cerebro del tamaño de un guisante llamada el hipotálamo, disparando una respuesta de estrés que activa nuestro cuerpo.

Sinha señala que este «sistema de alarma» actúa sobre cada célula de nuestro cuerpo y activa hormonas como la adrenalina y la hidrocortisona para aumentar el ritmo cardíaco y la presión arterial.

El estrés a corto plazo puede ser útil, dándote un impulso para escapar del peligro o cumplir con una tarea. Pero a largo plazo, el estrés «crónico» puede ser perjudicial.

Las personas con estrés crónico -que puede estar generado por continuas presiones en una relación, el trabajo o asuntos financieros- pueden sufrir de depresión, problemas de sueño y aumento de peso.

¿Por qué el estrés altera nuestro apetito?

El estrés puede amplificar o aplacar por completo el hambre.»Recuerdo cuando estudiaba para mis exámenes, me sentía enferma», cuenta la doctora Mithu Storoni, neuro-oftalmóloga y autora de los libros Stress-Proof y Hyperefficient.

«Por supuesto sabemos ahora que una de las razones por la que esto sucede se debe a que hay una conexión directa entre tu sistema gastrointestinal, tu estómago e intestinos, y tu cerebro», explica.

El estrés puede reprimir la actividad del nervio vago -que se extiende desde el tallo cerebral hasta el abdomen.

El nervio vago trasmite las señales entre el cerebro y los intestinos, informando al cerebro sobre la saciedad del estómago y las necesidades energéticas del cuerpo.

Así que en algunas personas, esta disfunción reprime el apetito, expresa la doctora Storoni.

«Pero, por otro lado, también sabemos que el momento en el que te estresas agudamente tu cerebro necesita azúcar», indica. Dice que eso lleva a otras personas a «buscar algo que les aumente el combustible» en una preparación subconsciente para un escenario inesperado.

¿Cómo impacta el estrés crónico tu apetito?

El impacto del estrés crónico puede ir más allá de unas náuseas pasajeras o antojos de azúcar.Cuando tu cuerpo está estresado, el torrente sanguíneo queda inundado de glucosa, momentáneamente haciendo que la insulina -la hormona que regula los niveles de glucosa- sea menos efectiva, explica la profesora Sinha.

La glucosa se queda en el torrente sanguíneo sin que se utilice para energía, causando el aumento de los niveles de azúcar en la sangre. Esto deja a las personas con estrés crónico en riesgo de desarrollar niveles altos de azúcar en la sangre y resistencia a la insulina duraderos, lo que puede generar aumento de peso o afecciones como diabetes.

A su vez, el aumento de peso puede hacer que tu cuerpo sea más susceptible a los cambios de apetito. Generalmente, es probable que las personas con exceso de grasa corporal sean más resistentes a la insulina. Eso significa que cuando están estresadas, sus cerebros exigen aún más azúcar.»

Lo llamamos el ciclo de alimentación anticipada, que es que una cosa lleva a la otra. Es un círculo vicioso y más difícil de romper porque nos quedamos estancados en él», dice la profesora Sinha.

¿Cómo puedes parar de comer por estrés?

Hacer planes para manejar el estrés anticipadamente es una de las mejores maneras de evitar comer en exceso durante un período ajetreado, sugiere la doctora Storoni. No te olvides de lo básico, y dormir es clave.

«Yo sugeriría… concentrarte realmente en el sueño como un factor principal, simplemente porque el sueño recalibra el trío de órganos que están involucrados en la reacción del estrés». El sueño vuelve a equilibrar esta parte pequeña de tu cerebro llamada el hipotálamo, y tus glándulas pituitaria y adrenal, frenando la producción de las hormonas del estrés. «Si te desvelas, todos los antojos y la necesidad de comidas azucaradas de hecho aumentan, porque la privación de sueño hace que tu cerebro requiera más energía», explica la doctora Storoni.

El ejercicio también puede mejorar tu habilidad para cambiar de un estado estresado a un estado relajado y mejorar tu función cerebral, señala. Si tienes un período de alta presión próximo, el concentrarte en estos aspectos básicos puede ayudarte a evitar comer en exceso. «Haz todas las cosas que mantienen tu línea de base absolutamente normal», sugiere la doctora Storoni.

¿Qué alimentos evitar en períodos de estrés?

Una de las maneras más fáciles de evitar consumir mucha azúcar durante períodos de estrés es simplemente no comprar comidas chatarra, recomienda la profesora Sinha. «Es una cosa muy práctica. Mantenlas lejos de tu alcance porque vas a tender a ir por ellas o sentir tentación, y eso puede ser difícil de eludir». «La otra parte es pensar en consumir regularmente pequeñas porciones saludables durante el día, que puedan calmar esa hambre y antojo», añade.

Evitar las comidas que producen un aumento súbito de glucosa -alimentos llenos de carbohidratos simples como las pizzas y bocados azucarados- también es importante. Las comidas ricas en proteínas, como la carne, frijoles y pescado, o carbohidratos saludables como lentejas y avena integral son buenas alternativas. Otro aspecto a considerar es limitar el consumo de alcohol, algo a lo que recurren las personas con la esperanza de aliviar el estrés.

«Así que, si eres alguien que durante el estrés recurre al alcohol, entonces minimizar tu exposición a eso durante un período de estrés es algo muy bueno», apunta Storoni.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c20edg29dy8o

Insectos: Chapulines y su control

Los insectos son el grupo de animales terrestres más amplio en el planeta y se encuentran en todos los ecosistemas, tanto continentales como dulceacuícolas. Su existencia data de 350 millones de años. Son dominantes desde el punto de vista numérico, es decir, existe un gran número de especies; asimismo, son dominantes en biomasa, ya que los podemos encontrar en abundancia en determinadas zonas.

Además de la importancia ecológica, muchos insectos son considerados de relevancia alimenticia, ya que son parte de la dieta en varias regiones del mundo y nuestro país no es la excepción. Dentro de los insectos comestibles en México tenemos a los chapulines, artrópodos pertenecientes a la clase Insecta y al orden Ortoptera, cuyo nombre deriva del griego y significa ‘alas rectas’. Su nombre común proviene del náhuatl chapolín que significa ‘insecto que rebota como pelota de hule’. Se han descrito trece mil especies en todo el mundo, de las cuales 920 se han descrito en México.

Conociendo a los chapulines

Morfológicamente pueden ser grandes, medianos, e incluso de tamaño muy pequeño. La cabeza forma un ángulo recto con el eje del cuerpo, presentan la boca dirigida hacia abajo, con antenas medianamente largas. Tienen estructuras oculares diferentes a la de nosotros los humanos, ya que pueden tener dos órganos visuales: ojos simples también llamados «ocelos», que les permite una visión rudimentaria o casi nula, pues solo son capaces de percibir luz, pero no proyectan una imagen como la nuestra; y ojos grandes compuestos, es decir, órganos sensoriales más complejos a través de los cuales pueden tener una visión más precisa, donde se aprecian los colores y forma de los objetos. Cabe destacar que ambas estructuras visuales pueden estar presentes en un mismo individuo.

La forma del aparato bucal varía entre los insectos, en el caso de los chapulines, poseen un aparato bucal de tipo masticador, es decir, que sus mandíbulas son muy fuertes y aptas para cortar y triturar el alimento, como hojas y tallos.

El tercer par de patas está especializado para el salto, es por eso que los chapulines hacen saltos muy grandes y con base en esta característica es más fácil reconocerlos, también usan sus patas para producir sonidos. Tienen dos pares de alas que pueden ser muy reducidas e incluso ausentes, el primer par es de consistencia coriácea o endurecida (tegminas) y el segundo par, que se encuentra detrás de las antes mencionadas, es de consistencia membranosa o delicada.

¿Dónde viven?

Los chapulines generalmente se distribuyen en zonas cálidas donde hay arbustos o hierbas bajas como pastizales, praderas o zonas de cultivo; son de hábitos diurnos, pero algunos pueden ser nocturnos; su dieta es variada ya que pueden alimentarse de hojas, tallos o frutos. En algunos lugares los chapulines son considerados plagas y pueden dañar gravemente los cultivos, pero en otras zonas son fuente de alimento, como en Oaxaca. Pero, tienen importancia ecológica ya que son parte de la dieta de otros animalesson bioindicadores porque son susceptibles a cambios en el ambiente y son controladores de plagas.

Una tradición ancestral con aporte nutricional

La tradición surge desde la época prehispánica, y en México, desde tiempos remotos se han consumido gran variedad de insectos, siendo los estados de Oaxaca, Veracruz, Morelos y Guerrero los que conservan dichas tradiciones. En Oaxaca, se continúa con la tradición de preparar chapulines marinados en jugo de limón con sal o con chile. Generalmente, son consumidos por los diversos grupos étnicos presentes en el estado, entre los cuales destacan los zapotecos, mixtecos, chatinos, mixes, chontales, triquis y nahuas, por mencionar algunos.

¿Alguna vez has probado los chapulines? ¿Te puedes imaginar su sabor y textura al paladar? El gusto por comer insectos y arácnidos, o artrópodos en general, es denominado entomofagia. Para los oaxaqueños, los insectos, pero en particular los chapulines, representan un gran valor gastronómico y nutrimental, y en la actualidad, su consumo es más notorio. Sin embargo, aún se concibe la idea como algo desagradable y de mal gusto, pero basta probarlos en alguna de sus presentaciones para darnos cuenta que tienen un sabor increíble y funcionan muy bien como guarnición o como parte de la dieta. Estos se consumen tanto en estado de ninfa como adultos.

Entre las especies comestibles de chapulines encontramos a Sphenarium purpurascensSphenarium magnumSphenarium histrioMelanoplus femurrubrum y Melanoplus mexicanus.

Los chapulines aportan nutrientes como proteínas, calcio, hierro, niacina, riboflavina y fósforo, por lo que se consideran un alimento con alto aporte nutricional y, por lo tanto, poseen un gran valor. Ello les confiere una alternativa para la alimentación en las comunidades rurales de México que sufren de carencias alimenticias. Por otro lado, se les ha considerado como «el alimento del futuro».

Sobreexplotación del recurso ¿Qué hacer al respecto?

No obstante, esta tradición gastronómica milenaria podría tener graves repercusiones, ya que debido a la colecta desmedida de dichos insectos y sin el conocimiento de la especie, podríamos alterar su ciclo biológico, causando un desequilibrio ecológico. Ya sabemos que los chapulines son muy ricos, pero existe el problema de la sobreexplotación, debido a que la demanda de estos insectos se ha incrementado significativamente, ya sea por el autoconsumo, ingreso económico y la inexistente reglamentación sobre el uso y comercialización de los mismos. Es común que en las comunidades indígenas o las etnias de las regiones de Oaxaca, sean las principales en utilizar a los chapulines como alimento y como fuente de ingresos. No obstante, hay ocasiones en que los chapulines son comprados por personas intermediarias que revenden el producto a precios exorbitantes en las grandes ciudades, mientras que a los indígenas les pagan una cantidad mínima por ellos.

Además, si los chapulines son colectados en campos de cultivo, están expuestos a los químicos sintéticos como plaguicidas y fertilizantes que se aplican, conteniendo contaminantes, algunos considerados tóxicos para el consumo humano. En este sentido, es importante buscar alternativas que aseguren la colecta, producción o cría de los chapulines, con medidas sanitarias estrictas para evitar daños a la salud de los consumidores.

La recolección de chapulines generalmente se hace durante las estaciones de primavera y verano, cuando hay mayor diversidad y abundancia. Un factor importante durante la recolecta, es que se capturan tanto individuos jóvenes como adultos, por lo que las poblaciones tienden a disminuir, ya que no se permite un óptimo ciclo de reproducción.

Debido a la falta de una legislación para regular la explotación, producción y comercialización de chapulines, es de suma importancia la creación de una ley que avale y sustente su uso, para fomentar el aprovechamiento, producción, conservación e inocuidad adecuados. Para ello, es importante tener un conocimiento completo de la especie como su función ecológica, hábitos, hábitat y, sobre todo, su ciclo biológico, para determinar los tiempos y la cantidad de colecta, o bien, cómo producirlos bajo condiciones óptimas.

para ver el artículo completo:https://www.sabermas.umich.mx/archivo/articulos/535-numero-60/1041-chapulines-comestibles-tradicion-y-sobreexplotacion-en-oaxaca.html

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Los trastornos alimentarios son enfermedades graves que afectan tanto la salud física como la mental. Estas afecciones incluyen problemas en la forma de pensar sobre la comida, la alimentación, el peso y la figura, así como en los comportamientos alimentarios. Estos síntomas pueden afectar tu salud, tus emociones y tu capacidad para desenvolverte en ámbitos importantes de la vida.

Si no se tratan de manera eficaz, los trastornos alimentarios pueden convertirse en problemas crónicos y, en algunos casos, pueden causar la muerte. Los trastornos alimentarios más frecuentes son la anorexia, la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo.

La mayoría de los trastornos alimentarios implica centrarse demasiado en el peso, la forma del cuerpo y la comida. Esto puede derivar en comportamientos alimentarios peligrosos. Estos comportamientos pueden afectar gravemente la capacidad de obtener la nutrición que el cuerpo necesita. Los trastornos alimentarios pueden dañar el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca. Pueden llevar a otras enfermedades. También están relacionados con la depresión, la ansiedad, las autolesiones y los pensamientos y comportamientos suicidas.

Con el tratamiento adecuado, puedes volver a tener hábitos alimentarios más saludables y aprender formas más sanas de pensar sobre la comida y el cuerpo. También puedes revertir o reducir los problemas graves causados por el trastorno alimentario.

Síntomas

Los síntomas varían según el tipo de trastorno alimentario. La anorexia, la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo son los trastornos alimentarios más comunes. Las personas con dichos trastornos pueden tener diferentes tallas y tipos de cuerpo.

Anorexia

La anorexia, o anorexia nerviosa, puede ser un trastorno alimentario mortal. Consiste en un bajo peso corporal poco saludable, miedo excesivo a aumentar de peso y una impresión engañosa del peso y la figura corporal. A menudo, la anorexia implica hacer esfuerzos extremos para controlar el peso y la figura, lo cual suele afectar gravemente la salud y la vida diaria.

La anorexia puede consistir en limitar drásticamente la ingesta de calorías o suprimir ciertos tipos o grupos de alimentos. Es posible que se utilicen otros métodos para perder peso, como hacer ejercicio en exceso, usar laxantes o suplementos dietéticos o inducir vómitos después de comer. Los esfuerzos para bajar de peso pueden causar problemas de salud graves, incluso a quienes siguen comiendo a lo largo del día o no tienen un peso extremadamente bajo.

Bulimia

La bulimia, también llamada bulimia nerviosa, es un trastorno alimentario grave, que a veces pone en riesgo la vida. La bulimia incluye episodios de atracones, comúnmente seguidos de episodios de purgas. A veces, la bulimia también incluye comer de manera muy limitada durante un tiempo. Esto a menudo lleva a impulsos más fuertes de atracones y posteriores purgas.

Los atracones consisten en ingerir alimentos, a veces una cantidad extremadamente grande, en un breve período. Durante los atracones, la gente siente que no tiene control sobre lo que come y que no puede parar. Después de comer, debido a la culpa, la vergüenza o un miedo intenso a subir de peso, se realiza una purga para deshacerse de las calorías. La purga puede incluir vómitos, hacer demasiado ejercicio, no comer durante un tiempo o utilizar otros métodos, como tomar laxantes. Algunas personas cambian las dosis de los medicamentos, como las cantidades de insulina, para intentar perder peso.

La bulimia también implica estar preocupado por el peso y la forma del cuerpo, además de una autocrítica grave y dura de la apariencia personal.

Trastorno alimentario compulsivo

El trastorno alimentario compulsivo consiste en ingerir alimentos en un lapso corto de tiempo. Al comer compulsivamente, se tiene la sensación de no tener control sobre la comida, pero después de un atracón no se produce una purga. Durante un atracón, es posible que las personas coman más rápido o más de lo previsto. Aunque no tengan hambre, pueden seguir comiendo a pesar de sentirse demasiado llenos.

Luego de un atracón, las personas suelen sentirse con mucha culpa, asco o vergüenza. Puede que sientan miedo a aumentar de peso y que traten de restringir la ingesta de comida drásticamente durante ciertos períodos. Esto ocasiona un aumento del impulso de atracones, lo que genera un ciclo poco saludable. La vergüenza puede llevar al individuo a comer a solas para ocultar los atracones. Por lo general, los atracones se repiten al menos una vez a la semana.

Trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos

El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos incluye comer de forma extremadamente limitada o no comer determinados alimentos. El patrón de alimentación a menudo no satisface las necesidades nutricionales diarias mínimas. Esto puede llevar a problemas de crecimiento, desarrollo y funcionamiento en la vida diaria. Sin embargo, las personas con este trastorno no tienen miedo a subir de peso o a aumentar el tamaño de su cuerpo. En cambio, puede que no les interese comer o que eviten los alimentos con un determinado color, textura, olor o sabor. También pueden preocuparse por lo que pueda ocurrir al comer. Por ejemplo, pueden tener miedo a atragantarse o a vomitar, o les puede preocupar tener problemas de estómago.

El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos puede diagnosticarse en todas las edades, pero es más frecuente en niños pequeños. El trastorno puede ocasionar una pérdida de peso importante o una falta de aumento de peso en la infancia. La falta de una nutrición adecuada puede llevar a problemas de salud graves.

Cuándo consultar al médico

Un trastorno alimentario puede ser difícil de controlar o superar sin ayuda. Cuanto antes recibas tratamiento, más probabilidades tendrás de una recuperación completa. A veces las personas pueden tener comportamientos alimentarios problemáticos que son similares a algunos de los síntomas de un trastorno alimentario, pero los síntomas no cumplen con las pautas para el diagnóstico de un trastorno alimentario. Sin embargo, estos comportamientos alimentarios problemáticos pueden afectar gravemente la salud y el bienestar.

Si tienes comportamientos alimentarios problemáticos que te causan angustia o afectan tu vida o tu salud, o si crees que tienes un trastorno alimentario, busca ayuda médica.

El artículo completo: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/eating-disorders/symptoms-causes/syc-20353603

Comer sandía de noche

Si eres un amante de la sandía, es posible que hayas escuchado algunas opiniones sobre si es bueno o no comer sandía por la noche. Algunos afirman que es mejor evitarla antes de ir a dormir, mientras que otros la disfrutan sin preocuparse por el momento del día. ¡Pero no te preocupes! Aquí desvelaremos los mitos y verdades sobre comer sandía por la noche.

¿Es bueno comer sandía de noche o es mejor comerla por el día?

es bueno comer sandía de noche

Nosotros dejamos los mitos que más escuchamos y te respondemos, pero si has oído de algún otro más, ¡coméntanoslo!:

Mito: Comer sandía por la noche causa indigestión.

Verdad: ¡Este es un mito! La sandía es una fruta fácil de digerir debido a su alto contenido de agua y su bajo contenido de fibra.

Además, siendo Sandia Fashion, sabrás lo fácil que es consumirla porque no tiene pepitas, ¡un win a toda regla! Si bien es cierto que algunas personas pueden experimentar molestias digestivas si comen una gran cantidad de sandía antes de acostarse, esto puede ocurrir con cualquier alimento abundante. Si comes una porción razonable de sandía, no deberías tener problemas de indigestión.

para saber si hay más mitos sobre la sandía ves a este enlace:https://www.sandiafashion.com/sandia-por-la-noche/

Tortilla de patatas con cebolla

La eterna discusión es cual es la mejor elección, si la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla, hoy vamos a preparar la versión con cebolla y con un truco genial que te voy a dar para que quede jugosa y nada seca.

La tortilla de patatas teóricamente no lleva cebolla, eso dice su receta original, pero debemos de saber que las cosas van evolucionando y si la mayoría la tomamos con cebolla es porque la receta ha evolucionado y ese dulzor que le da la cebolla nos encanta.

Ingredientes
4 patatas
4 huevos
1 yema de huevo
2 cebollas dulces
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Receta:

1.- Comenzamos pelando y cortando las patatas en laminas siempre homogéneas. De esta manera se va a pochar de manera perfecta.
2.- Las ponemos en una sartén con aceite de que las cubra y dejamos pochar a fuego medio bajo durante unos 30 minutos, dándole vueltas de vez en cuando para que no se pegue.


3.- Una vez cocinadas retiramos y reservamos.
4.- Mientras tanto cortamos en juliana fina la cebolla y la pochamos en una sartén con aceite y un poco de sal otra media hora. De esta manera se haría muy lentamente, soltará los azúcares y se caramelizará cebolla.


5.- Una vez tengamos la patata y la cebolla lista retiramos y reservamos colando todo el aceite sobrante.
6.- Batimos en un bol los huevos y la yema. Un truco es hacerlo con una cuchara porque se bate porque no le metes aire como si lo hicieras con un tenedor.
7.- Un truco que me enseñaron es, antes de mezclar la patata y el huevo, dorar la patata a fuego fuerte en una sartén. Es decir, agregamos en esa misma sartén sin aceite la patata para que algunas de ellas se doren y le den un toque genial.
8.- Ahora mezclamos todo, rectificamos de sal y dejamos reposar unos 5 minutos que se mezcle todo bien.


9.- Cuajamos en una sartén antiadherente por ambos lados unos 45 segundos. El tiempo dependerá de lo cuajada que quieras la tortilla. Si te gusta blandita, con esos segundos te valdrá.

¿Son los ultraprocesados el nuevo tabaco?

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural

La prestigiosa revista médica británica The Lancet lanzó la semana pasada una serie especial de artículos sobre la industria de los ultraprocesados. La publicación pasó el monóculo por más de un centenar de estudios prospectivos, metaanálisis y ensayos clínicos, y vio la luz acompañada de las firmas de 43 expertos mundiales, una carta de la OMS y un editorial de UNICEF. Sus conclusiones son impactantes: “la industria alimentaria amenaza la salud pública”.

En las últimas décadas, este sector ha dejado de dedicarse a la conservación y mejora de los alimentos a gran escala, para convertirse en una maquinaria multinacional de fabricación de sustitutos de la comida a base de ingredientes baratos y de poca calidad, compensados con colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos: pienso para humanos. Productos que desplazan las dietas locales preparadas con ingredientes frescos y poco procesados, y que contribuyen a la pandemia global de obesidad, diabetes, enfermedades metabólicas o cardiovasculares… y plástico.

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural: en España, en tres décadas, las calorías que ingerimos en ultraprocesados han pasado del 11% al 32%. Somos uno de los países europeos con mayor aceleración en este cambio hacia dietas ultraprocesadas. En Estados Unidos, ya representan un 70%.

Según los estudios, hoy, este conglomerado de empresas ha ocupado el lugar que a mediados del siglo XX ostentaban las grandes tabacaleras en términos de músculo financiero, poder de influencia y capacidad de impactar en la salud de los consumidores. El reportaje, interesantísimo y acompañado de gráficos tan claros como inquietantes, muestra que no podemos cargar sobre la gente corriente la responsabilidad de frenar a estos gigantes. Es una tarea política.

Los seres humanos hemos procesado los alimentos desde que el primer homínido se comió la pulpa de una fruta y descartó la cáscara. Ahumar, confitar y secar son formas de procesar para conservar, como lo son cocer legumbres en un tarro de cristal o triturar, freír y envasar tomate en latas para que dure meses. Estas soluciones tecnológicas han facilitado la vida a millones de familias en todo el mundo. Pero esta clase de procesado no es el problema.

A finales de los sesenta, la industria vio que podía adaptar la ingeniería militar, que había alimentado a los soldados con comida ligera e incorruptible durante dos guerras mundiales, al consumo de masas. Tanto el café soluble como los ganchitos derivan de un proceso de liofilización del plasma sanguíneo usado en hospitales de campaña. En 1943, a los Cheetos se les llamaba Jungle Cheese y eran alimento para comandos y operaciones especiales en la selva.

Las innovaciones en fertilizantes, pesticidas y la tecnificación de cultivos de finales de los setenta, junto con las subvenciones agrarias, provocaron el excedente de grano capaz de hinchar los ultraprocesados de ingredientes baratos como el jarabe de maíz y los almidones modificados.

Las grandes tabacaleras se subieron al carro (el gigante Kraft es de Philip Morris) y aplicaron a los snacks y las galletas las mismas técnicas de marketing que antes sirvieron para vender cigarrillos. La televisión les dio línea directa con cada salita de estar del universo.

Con la desregulación de la inversión extranjera en 1980 y la globalización, las estanterías de los supermercados se terminaron de llenar de comida que era imposible que los consumidores pudiesen reproducir en sus casas. Era comida mágica, científica y tecnológica: la comida del futuro. Y la mejor amiga de la mujer, que podía incorporarse masivamente al mercado laboral sin miedo a dejar la mesa familiar desatendida. Teniendo varitas de pescado ultraprocesadas en el congelador y cereales de desayuno en la alacena, todo estaba controlado.

Hasta ahora, la industria de los ultraprocesados basaba su defensa en apuntar que la mayoría de los estudios realizados para encontrar vínculos directos entre sus productos y enfermedades como el cáncer o la depresión eran observacionales, es decir, basados en encuestas. En este tipo de investigación, los científicos no intervienen directamente, sino que observan lo que la gente hace de forma natural y después buscan asociaciones entre esos hábitos y ciertos resultados de salud. Esto permite detectar patrones, pero no puede demostrar relaciones de causa–efecto con certeza absoluta, porque no controla elementos como el nivel socioeconómico, el estrés, el sedentarismo o hasta la masticación. Realizar un estudio no observacional implicaría encarcelar a miles de participantes en un ambiente controlado y forzarles a alimentarse de fruta y verdura o de patatas chips durante años, violando unos cuantos derechos humanos y otros tantos tratados internacionales por el camino.

Pero esta misma estrategia científica permitió vincular el tabaco con el cáncer, el amianto con los tumores de pleura y la contaminación atmosférica con las enfermedades respiratorias. Y hoy el trabajo de The Lancet puede marcar un punto de inflexión y significar un cambio de paradigma. La fuerza del conjunto de análisis y estudios presentados es robustísima y llama a tratar el conglomerado de empresas de los ultraprocesados como se trató a las grandes tabacaleras: como una cuestión de salud pública. Regular no es atacar la libertad: es la única forma de recuperarla.

Fuente: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-28/son-los-ultraprocesados-el-nuevo-tabaco.html