La exposición combina esculturas, vídeos, instalaciones y fotografías con un marcado carácter activista y estético. Las obras abordan temas como los cánones de belleza, la abundancia frente a la escasez, los excesos alimentarios, las enfermedades derivadas de la dieta, el impacto medioambiental de los procesos industriales, el maltrato animal y la influencia de la publicidad en los hábitos de consumo. Ejemplos destacados son el vídeo de Tania Blanco que denuncia la desinformación en el etiquetado de productos, o las piezas de Greta Alfaro, que muestran un banquete devorado por buitres y la tradición femenina de hacer pan.
El título Pan y circo proviene de la sátira del poeta romano Juvenal, que criticaba cómo las autoridades ofrecían comida y entretenimiento para mantener al pueblo sumiso. La comisaria Alicia Ventura explica que la idea surgió al observar cómo numerosos artistas trabajaban sobre la alimentación como tema social y político. Entre las obras más llamativas están Power Food de Antoni Miralda, que reflexiona sobre conceptos como consumo y memoria, y las instalaciones de Rosalía Banet, como El banquete quemado y Muk-Bang, que cuestionan los excesos y la soledad contemporánea frente a la comida.
En conjunto, la muestra invita a pensar en la alimentación como un fenómeno complejo que va más allá de la nutrición: es cultura, política, medio ambiente y sociedad. Los artistas logran transmitir estas ideas sin caer en el catastrofismo, ofreciendo al público una experiencia estética que también es una llamada a la conciencia crítica sobre cómo comemos y qué significa la comida en nuestras vidas.
‘Pan y circo’, una reflexión desde el arte acerca de la alimentación


