Gustoko: la feria que une gastronomía, territorio y valores sociales

Bilbao Exhibition Centre volverá a convertirse, del 13 al 15 de marzo de 2026, en el punto de encuentro entre productores comprometidos con la calidad y el origen y quienes valoran el sabor de lo auténtico.

A poco menos de cuatro meses de su apertura, el certamen cuenta ya con alrededor de 100 firmas expositoras confirmadas, que pueden consultarse en el directorio de expositores/as disponible en su web. En él se pueden ver tanto los nombres de los/as expositores/as y las marcas participantes, como los productos que formarán parte de la próxima edición, como adelanto de la diversidad y calidad que caracterizan a esta cita.

Entre las participaciones agrupadas ya confirmadas están: Alimentos de Palencia, Alimentos Paraíso Natural (Asturias), Ávila Auténtica, Ayuntamiento de Mungia, Basque Beer, Burgos Alimenta, Denominación de Origen Baena (Córdoba), Extremadura Alimenta, INTIA (Navarra), La Ruta Slow y ODECA (Cantabria), con una selección de productos que representan la esencia de la gastronomía de sus territorios. En cuanto al resto del ámbito estatal, Gustoko reunirá productos procedentes de Álava, Alicante, Barcelona, Bizkaia, Cuenca, Gipuzkoa, Jaén, La Rioja, Madrid, Murcia, Salamanca y Zamora, un reflejo de la riqueza gastronómica del Estado.

En Gustoko el público encontrará una amplia representación de conservas, repostería y dulces, delicatessen, lácteos, licores, verduras, frutas y legumbres, vino, café y té, aceites, carnes y embutidos, pescado y mariscos, y sidra, entre otros. La feria volverá a ofrecer un espacio donde las y los visitantes podrán degustar, comprar y conocer de cerca el trabajo de quienes elaboran sus productos teniendo presente el cuidado por el producto, la calidad y su origen.

Además, Gustoko 2026 contará con una agenda de actividades muy completa, pensada tanto para el público general como para el profesional. Dentro de la programación habrá showcookings liderados por la Escuela Superior de Hostelería Bilbao (ESHBI), en los que ya se han inscrito más de 20 empresas, así como catas y presentaciones de producto que reunirán a empresas expositoras que compartirán con los/as asistentes su conocimiento sobre sus productos. El programa se completará con la Misión Inversa y los Open Meetings, que ya cuentan con la participación de varias empresas interesadas en reunirse con profesionales del canal HORECA, gran distribución y tiendas gourmet.

La feria tiene un marcado componente social y su propósito es, además de impulsar a productores/as que a través de su trabajo generan un arraigo en el territorio, apoyar proyectos sociales vinculados a la gastronomía.  Para esta edición han confirmado ya su participación Oreka Circular Economy, que gestionará el excedente alimentario del certamen, Fundación ONCE, que organizará catas a ciegas abiertas al público e impartirá formaciones dirigidas a profesionales y BISUBI Fundazioa, que participará con iniciativas centradas en la inserción laboral y la formación en el ámbito de la alimentación. De este modo, Gustoko consolida su papel no solo como feria de producto, sino también como proyecto con impacto positivo, que une gastronomía y valores.

https://bilbaoexhibitioncentre.com/gustoko-feria-que-une-gastronomia-territorio-y-valores-sociales

Valencia, la ciudad en auge gastronómico.

En la última gala Michelín se ha vuelto a destacar la Comunidad Valenciana y a resaltar que estamos ante una de las mejores épocas para la gastronomía, añadiendo un nuevo restaurante posesor de la estrella Michelín: el Simposio, en San Antonio de Benagéber.

Este relativamente nuevo local se ha ganado en poco tiempo este merecido reconocimiento gracias al trabajo del chef Roger Julián, quien ha conseguido, mediante el uso de productos próximos, locales y frescos y, más importante, de temporada, crear una auténtica experiencia gastronómica. La única forma de comprobar la veracidad de este galardón y si realmente el restaurante y su chef lo merecen es, obviamente, ir allí. San Antonio de Benagéber se encuentra a unos 15 km de la capital y, personalmente, como local de este pueblo y que ha visitado Simposio, realmente recomiendo darle una oportunidad.

Aquí se sirven tres menús degustación principales, San Antonio De Benagéber, Simposio y Roger Julián, los cuales son capaces de mostrar la esencia del local y de su comida, del arte que se consigue tras las puerta de la cocina. Este premio ha resaltado aún más la variadísima gastronomía que tenemos aquí en Valencia, haciendo hincapié en que todos vayan a degustar, aunque sea una vez, la comida que se sirve en locales como este o anteriores ostentadores de la estrella Michelín tales como El Poblet o Riff, los cuales, casi al 100%, no podrán decepcionarnos en absoluto.

Si quieres leer más sobre este local u otros similares, visita la siguiente noticia: https://gastronomia.visitvalencia.com/es/valencia-suma-una-nueva-estrella-michelin

Consumo prohibirá los alimentos ultra procesados en los menús infantiles en los hospitales

El Ministerio de Consumo prepara un real decreto que prohibirá los alimentos ultraprocesados en los menús infantiles de los hospitales y residencias de mayores. La medida afectará tanto a los niños y adolescentes ingresados como a las cafeterías y comedores abiertos al público en estos centros. La decisión se apoya en estudios recientes, como el publicado en The Lancet, que revelan que el consumo de ultraprocesados se ha triplicado en España en las últimas dos décadas, pasando del 11% al 32%.

La investigación científica advierte que la ingesta habitual de estos productos está vinculada a un mayor riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura. Por ello, Consumo retirará de los menús infantiles alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal, como bollería industrial, snacks, bebidas azucaradas y galletas. El ministro Pablo Bustinduy ha subrayado que la medida responde a un clamor social y científico, ya que el consumo creciente de ultraprocesados supone una amenaza para la salud

Literatura gastronómica: somos lo que comemos (y leemos)

Muchas novelas gastronómicas también destacan el uso de ingredientes locales y de temporada, un principio clave de la cocina sostenible. Por ejemplo, Entre pólvora y canela, de Eli Brown, rescata sabores afrocaribeños basados en especias como la canela y la pimienta. Estos ingredientes no solo dan identidad a los platos, sino que promueven el comercio justo y la agricultura local.

Otro ejemplo fascinante donde lo culinario se entremezcla con la narrativa se encuentra en la trilogía de novelas históricas Azteca, de Gary Jennings. En estas recreaciones del México prehispánico, se describe detalladamente cómo los personajes preparan platillos con maíz, frijol y chile, los ingredientes básicos e inseparables de la dieta mesoamericana. A través de la elaboración de tortillas, tamales, salsas y diversos guisos, el lector se sumerge en la vida cotidiana y ritual de esta civilización, donde la comida funge como pilar cultural y social.

La novela Un viaje de diez metros, de Richard C. Morais, ofrece un rico tapiz de enseñanzas culturales y psicológicas. El relato sigue al joven chef indio Hassan Haji y su familia, quienes inauguran un pequeño restaurante en Francia justo enfrente de un establecimiento Michelin. La historia se convierte en una profunda exploración de la asimilación cultural frente a la preservación de la identidad. Más allá de ser una deliciosa inmersión en el mundo de la alta cocina, la novela aborda las diferencias dimensiones que puede tener la gastronomía en aspectos como el duelo, la resiliencia y la búsqueda de la excelencia.

Para más información: https://mujeresconciencia.com/2025/08/22/literatura-gastronomica-somos-lo-que-comemos-y-leemos/

México y el picante: una relación cultural que va mucho más allá del sabor

Hace unos días estuve charlando con uno de mis mejores amigos, que es mexicano, y acabamos hablando de algo que para él es casi un tema sagrado: el picante. Me contaba que en México no se considera un simple condimento, sino un rasgo cultural profundamente arraigado. Desde la infancia, los chiles forman parte del día a día en todas sus versiones: frescos, secos, molidos, en salsa, en caramelos o incluso en botanas. No es que alguien aprenda a soportarlo, sino que crece con él como parte natural de su entorno. Por eso, cuando se piensa en gastronomía mexicana, inevitablemente se piensa también en picante.

Esta relación tiene un trasfondo histórico muy antiguo. Mucho antes de la colonización, los pueblos originarios ya cultivaban diferentes tipos de chiles y los consideraban esenciales tanto para comer como para realizar rituales, curar dolencias o conservar alimentos. Ese vínculo se ha transmitido durante siglos, hasta el punto de que México es hoy uno de los países con mayor variedad de chiles en el mundo.

Sin embargo, el picante no solo pertenece al terreno de la tradición, sino también al de las emociones y la convivencia. Mi amigo decía que compartir una salsa hecha en casa, competir por ver quién soporta más picor o debatir sobre cuál es el chile perfecto para un platillo son gestos que unen a la gente. El picante se convierte así en un elemento social, un motivo para reír, retar y sentir complicidad.

Desde la perspectiva física, además, el picante tiene su magia. Esa sensación de ardor no es solo molestia: activa la liberación de endorfinas, lo que produce una especie de “placer picante” al que muchos se acostumbran y que otros llegan a buscar deliberadamente. En México, esa intensidad forma parte del disfrute culinario y del valor que se le da a la comida.

En resumen, la conexión entre los mexicanos y el picante no es fruto del azar, sino de una historia milenaria que se mezcla con tradición, emociones y territorio. Es un sabor que evoca identidad y raíces, y que sigue acompañando la vida cotidiana. Para quienes han crecido allí, el picante no es solo un ingrediente: es un símbolo que late junto a su cultura gastronómica.

Dulce tradición: cómo hacer unas torrijas perfectas

Las torrijas son uno de esos postres que despiertan recuerdos de infancia y tardes en familia. Crujientes por fuera, tiernas por dentro y llenas de sabor, son un clásico de la gastronomía española, especialmente populares durante la Semana Santa.

Muchos no lo sabréis pero su origen se remonta a la Edad Media, las torrijas nacieron como una forma de aprovechar el pan duro. Con el tiempo, se convirtieron en un postre exquisito, aromatizado con leche, huevo, azúcar y especias como la canela. Más allá de ser un simple dulce, representan la creatividad y la tradición culinaria española.

Para prepáralas se necesita:

  • 1 barra de pan del día anterior (preferiblemente pan de torrija o pan brioche)
  • 500 ml de leche
  • 100 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • La piel de un limón (sin la parte blanca)
  • 2 huevos
  • Aceite de oliva suave para freír
  • Azúcar y canela en polvo para rebozar

Comienza calentando la leche con la rama de canela, la piel de limón y el azúcar, dejando que se enfríe ligeramente antes de sumergir las rebanadas de pan, cortadas de 2 a 3 cm de grosor, hasta que se empapen bien pero sin deshacerse. Luego, pasa cada rebanada por huevo batido y fríelas en aceite caliente a fuego medio hasta que estén doradas por ambos lados. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente antes de espolvorear con azúcar y canela al gusto. Puedes experimentar con variaciones, como añadir un toque de vino dulce a la leche, bañarlas en miel o sirope de azúcar, o acompañarlas con café o chocolate caliente para un contraste delicioso.

Preparar torrijas es una forma sencilla de traer tradición y sabor a tu cocina; con estos pasos y un poco de cariño conseguirás un postre que encanta a todos y mantiene viva una dulce tradición española.

https://www.directoalpaladar.com/recetas-tradicionales/torrijas-de-leche-receta?utm_source=

La guía Menús Saludables de Navarra busca impulsar la gastronomía regional y ofrecer recetas «saludables y sostenibles»

La guía “Menús Saludables de Navarra”, creada por el FICYE, la Fundación Española de la Nutrición y el chef Aaron Ortiz, busca impulsar la gastronomía navarra y ofrecer recetas que encajen dentro de una alimentación equilibrada. El recetario demuestra que es posible disfrutar de la cocina tradicional manteniendo una dieta sana y variada.

Incluye primeros platos, segundos y postres fáciles de preparar, con información culinaria y nutricional. Sus propuestas incorporan una amplia variedad de alimentos, priorizando los de origen vegetal y reduciendo aquellos más calóricos. También utiliza distintas técnicas de cocina para aportar diversidad y mejorar el valor nutricional.

Aaron Ortiz combina productos típicos de Navarra, como las pochas o el bacalao, con enfoques más actuales. Además, se sugieren maridajes con diferentes tipos de cerveza, siempre recordando que su consumo debe ser moderado y reservado a adultos sanos. La Fundación Española de la Nutrición ha revisado todas las recetas para garantizar un buen equilibrio de nutrientes.

Expertos señalan que las bebidas fermentadas de baja graduación, consumidas con moderación, pueden integrarse en un estilo de vida saludable y que la cerveza no tiene por qué influir negativamente en el peso si se toma con medida. También se mencionan los antioxidantes presentes en estas bebidas, que podrían aportar beneficios.

La guía incluye recomendaciones de armonías con cervezas españolas, tanto tradicionales como sin alcohol, aunque también se ofrece el agua como alternativa. Tanto la FEN como el FICYE continúan promoviendo la investigación en nutrición y recuerdan que el consumo excesivo de alcohol es perjudicial para la salud.

Rubén Miralles: Estrella Michelin y alta cocina a precios accesibles

El restaurante Rubén Miralles, situado en Vinaròs, Castellón, ha conseguido su primera Estrella Michelin, consolidando la escena gastronómica de la Comunidad Valenciana. Fundado por el chef homónimo en 2018, el local combina excelencia culinaria con un enfoque en productos locales y de proximidad.

Lo singular de este restaurante es que ofrece un menú de alta cocina a un precio muy competitivo para los estándares Michelin. El Menú Producte, disponible todos los días por 49 euros, incluye snacks, degustación de aceite de oliva y pan artesano, varios entrantes como Bonito rayado del Mediterráneo o Helado de calabaza con vichyssoise de boletus, un plato principal a elegir y postres como Cremoso de “cremaet” de Vinaròs. Este menú varía según la temporada, resaltando la riqueza de la huerta y el mar de la región.

Además del menú más económico, Rubén Miralles ofrece dos opciones más completas. El Menú del chef, a 104 euros, incluye platos como Carpaccio de langostino de Vinaròs, arroz a la “llauna” y rabo de toro estofado, y se sirve tanto a mediodía como en cena, adaptándose a productos de temporada y con reservas previas. Por su parte, el Menú Amarant, a 56 euros, está diseñado para veganos, con snacks, cuatro pases salados, un plato refrescante y un postre, destacando la atención a nuevos hábitos alimentarios.

Con estos menús, Rubén Miralles demuestra que es posible disfrutar de alta gastronomía con creatividad y productos de calidad sin que el precio sea un obstáculo, ofreciendo una experiencia gastronómica completa y accesible.

https://www.20minutos.es/gastronomia/restaurantes/ruben-miralles-restaurante-primera-estrella-michelin-menu-mas-barato_6902978_0.html

Por qué en gran parte de Asia no se come con cuchillo y tenedor

Para muchos viajeros occidentales, sentarse a una mesa en China, Japón, Corea o Vietnam y no encontrar cuchillo ni tenedor puede resultar sorprendente. Sin embargo, esta elección no tiene nada de caprichosa: es el resultado de una evolución histórica profunda que transformó la forma de cocinar, servir y entender la comida en Asia oriental.

La historia de los palillos se remonta a la dinastía Shang, alrededor del 1200 a. C., cuando no eran utensilios de mesa, sino herramientas largas de bronce usadas para mover alimentos en ollas muy calientes. Su uso cotidiano en la mesa llegó mucho después, hacia el siglo IV d. C., gracias a un cambio clave en la cocina: los ingredientes comenzaron a cortarse en trozos pequeños antes de ser cocinados para ahorrar combustible y acelerar la preparación. De esta transformación surgió la herramienta ideal para trasladar esos bocados directamente a la boca: los palillos.

Pero la expansión definitiva de su uso se atribuye a la influencia de Confucio. El filósofo defendía que la comida debía promover armonía y alejar cualquier símbolo de violencia. Para él, colocar un cuchillo afilado sobre la mesa evocaba la muerte del animal y perturbaba la experiencia de comer. Su principio era claro: “En la mesa, nada que recuerde a un arma”. Los palillos, suaves y sin filo, encajaban perfectamente en esta visión.

Con el tiempo, esta idea moldeó toda la gastronomía de la región. Los platos comenzaron a prepararse completamente cortados, listos para compartirse en el centro de la mesa. No hay piezas grandes que cortar, sino pequeños bocados pensados para ser tomados con facilidad. De hecho, muchos alimentos serían incómodos de manipular con tenedor o cuchara, pero funcionan a la perfección con palillos.

Entonces, ¿por qué muchos países asiáticos no adoptaron el cuchillo y el tenedor? La respuesta es sencilla: su cocina no lo requiere, y sus palillos son parte de su identidad cultural. Igual que en Occidente ciertos gestos gastronómicos forman parte del ADN culinario, en Asia oriental el uso de palillos simboliza tradición, estética y una forma particular de relacionarse con la comida.

Eso no impide que, al enfrentarse a comida occidental, usen cubiertos sin dificultad. Pero en su día a día, comer con palillos es más que una costumbre: es una filosofía que invita a comer despacio, con suavidad y sin violencia. Un legado milenario que aún se mantiene vivo en millones de mesas a lo largo del continente.

https://www.eldiario.es/spin/historia-revela-paises-asia-no-comen-cuchillo-tenedor-pm_1_12790569.html

Beneficios de los lácteos

Desde un punto de vista global, los lácteos ocupan un lugar central en la alimentación humana, no como un lujo ni un complemento menor, sino como un pilar que puede aportar muchos de los nutrientes esenciales que nuestro cuerpo necesita en distintos momentos de la vida. Los productos lácteos (leche, yogures, quesos, etc.) deben considerarse como uno de los grupos de alimentos más completos, útiles desde la infancia hasta la vejez, porque combinan calcio, proteínas, vitaminas, minerales y otros compuestos de modo equilibrado.

Durante la infancia y la adolescencia, etapas clave de crecimiento y desarrollo, los lácteos tienen un papel especialmente relevante. En esos años el organismo está formando masa ósea, y el aporte adecuado de calcio resulta fundamental para alcanzar una densidad ósea óptima, de acuerdo con el potencial genético de cada persona.

Pero los beneficios de los lácteos no se limitan al hueso. En la infancia, una ingesta suficiente de productos lácteos podría estar relacionada con menores niveles de grasa corporal y con un perfil lipídico más favorable: es decir, con una menor predisposición al sobrepeso u obesidad, y con parámetros de colesterol más adecuados, en comparación con quienes consumen menos lácteos.

Al avanzar hacia la edad adulta, muchos dejan de dar tanta importancia a los lácteos pensando que ya no son tan necesarios. Sin embargo siguen siendo útiles: la leche aporta potasio, que ayuda a mantener una presión arterial normal; sus proteínas son valiosas para conservar la masa muscular; y las vitaminas presentes (por ejemplo la vitamina A en determinados quesos) contribuyen al buen estado de piel, mucosas y visión. En ese sentido, los lácteos ayudan a mantener una dieta equilibrada, cubriendo necesidades nutritivas que de otra forma podrían costar más de satisfacer de forma constante.

Para mujeres en etapas de especial demanda (como el embarazo o la lactancia), los productos lácteos adquieren aún más relevancia. Durante el embarazo, las necesidades de calcio se incrementan para apoyar la osificación del feto. Y en la lactancia, cuando el recién nacido necesita grandes cantidades de calcio y fósforo para su propio desarrollo, los lácteos ofrecen una fuente eficiente de estos nutrientes. Además de calcio, se incrementan los requerimientos de proteínas y de otros micronutrientes.

El valor de los lácteos se extiende también al ámbito deportivo y del ejercicio físico. La leche y otros lácteos pueden ser especialmente útiles para quienes practican deporte, porque en una misma porción combinan agua, electrolitos (minerales esenciales que se pierden con la sudoración), hidratos (lactosa, que ayuda a reponer energía), grasas y proteínas. Esta combinación permite rehidratarse tras el esfuerzo, favorecer la recuperación muscular, y mantener reservas energéticas y masa muscular. En particular, las proteínas de los lácteos pueden ayudar a reparar fibras musculares dañadas, y los minerales como el calcio intervienen en la contracción muscular y la transmisión nerviosa, por lo que un consumo adecuado puede incluso ayudar a prevenir calambres o lesiones relacionadas con deficiencias.

Finalmente, al llegar a la tercera edad, los lácteos vuelven a ser protagonistas. Con el envejecimiento tiende a perderse masa muscular y densidad ósea; la ingestión regular de productos lácteos, por su contenido en proteínas y calcio, puede contribuir a mitigar esa pérdida; favorecer la manutención del músculo y del hueso; y ayudar a prevenir problemas como la fragilidad, la osteoporosis o la sarcopenia, que en muchas sociedades son una preocupación creciente.

Más allá del “qué” aportan, los lácteos representan un alimento “muy completo”: no sólo por su variedad de nutrientes fundamentales, sino por su capacidad de adaptarse a distintas necesidades según la etapa vital de cada persona, desde la infancia, pasando por adolescencia, adultez, embarazo, deporte, hasta la vejez.

Por eso, la organización promueve la recomendación de consumir al menos “tres lácteos al día” como parte de una dieta saludable a lo largo de toda la vida.

En definitiva, los lácteos se presentan como un aliado flexible y sólido en la nutrición humana: capaces de aportar calcio, proteínas, minerales, vitaminas y otros componentes de valor, adecuándose a necesidades muy distintas según la edad, el estilo de vida o el momento vital. En un contexto ideal, su consumo regular, moderado y acompañado de otros grupos alimenticios (frutas, verduras, cereales, legumbres) puede ayudar a sostener una nutrición equilibrada, a cuidar huesos y músculos, a favorecer la salud general, y a cubrir demandas especiales como las del crecimiento, embarazo o deporte.

https://inlac.es/beneficios-de-los-lacteos/