Lechugas ricas en carotenos o vitamina C

Investigadores de la Universidad de Navarra han logrado incrementar las propiedades saludables de las lechugas mediante la incorporación de productos selenados de nueva síntesis en el riego de las plantas, asociadas previamente con hongos micorrícicos. Según han demostrado, la combinación de ambos factores puede favorecer la acumulación de los componentes antioxidantes naturales de las lechugas.

Para ello, los científicos han utilizado compuestos de nueva síntesis que, además, han demostrado tener efectos protectores frente al cáncer: «Las propiedades quimioprotectoras del selenio han sido reconocidas por la comunidad científica. De hecho, en EE. UU. recomiendan los suplementos de selenio en la dieta con esta finalidad», explica la doctora en Farmacia Carmen Sanmartín.

Asimismo, añade que el selenio se encuentra, de forma natural y en mayores cantidades, en los espárragos, las coles de Bruselas, los mariscos, la coliflor o el brócoli, cuya ingesta también se indica por su carácter preventivo frente a la enfermedad. «La mayor novedad en nuestro trabajo es que hemos logrado mejorar las propiedades naturales de distintos tipos de lechuga con compuestos ricos en selenio sintetizados por primera vez en laboratorio, de ahí su gran interés para el consumidor y para las industrias del sector», explica la profesora Sanmartín.

Además, los investigadores de la Facultad de Ciencias -que forman parte del Grupo de Fisiología de Estrés en Plantas asociado al CSIC- fueron más allá en este estudio y demostraron que las plantas de lechuga asociadas a hongos micorrícicos aumentan todavía más el valor nutricional de las plantas, ya que los hongos favorecen la absorción de minerales presentes en el suelo -como el hierro, el zinc o el cobre- y alteran el metabolismo de las lechugas, de modo que éstas pueden acumular más compuestos antioxidantes naturales, como carotenos, antocianos, fenoles o vitamina C, según el tipo de lechuga.

Cultivo de lechugas en suelos contaminados con selenio

Asimismo, el grupo de investigación ha demostrado que las lechugas en simbiosis con los hongos micorrícicos presentan menores niveles de selenio en las hojas que las plantas normales, lo cual plantea la posibilidad de cultivar esta hortaliza micorrizada en suelos con niveles elevados de selenio. «En ciertas áreas de China, por ejemplo, el cultivo de plantas en suelos ricos en selenio conlleva que la población sufra selenosis, una grave enfermedad que puede llegar a ser incluso mortal», explica la profesora Nieves Goicoechea. En este supuesto, añade, «también hemos observado que las lechugas micorrizadas cultivadas con adición de selenio poseían mayor contenido en azúcares y en antioxidantes, de modo que además aumentaban sus cualidades nutritivas».

En estos estudios, publicados en revistas de prestigio del área ambiental, han participado también investigadores de la Universidad de Alicante y la Universidad Federal de Paraná, en Brasil.

https://biotech-spain.com/es/articles/lechugas-ricas-en-carotenos-o-vitamina-c

Las mujeres a la cabeza de la repostería.

En los últimos años, la pastelería española está viviendo un auténtico cambio de guardia… y ya no es cuestión de género: ahora manda ella. Así lo muestra un reciente artículo de prensa que analiza cómo una nueva generación de mujeres pasteleras está revolucionando el sector.

Según el reportaje, aproximadamente un 60 % de los pasteleros jóvenes más destacados de 2025 son mujeres. Nombres como los de ciertas profesionales emergentes están marcando una línea de innovación: desde repostería sin gluten o sin productos lácteos hasta postres inspirados en paisajes mediterráneos, producto local y técnicas de vanguardia. Este cambio no solo aporta frescura al sector. También rompe estereotipos antiguos: la pastelería deja de verse como oficio menor o tradicional, para convertirse en un espacio de creatividad, rigor técnico y visión gastronómica. Esa simbiosis entre artesanía, modernidad y sensibilidad femenina apunta a redefinir lo que entendemos por «alta pastelería» en nuestro país.

Para quienes aman el dulce, esto es una gran noticia: más variedad, nuevas propuestas, combinaciones arriesgadas… Y para la gastronomía en general, un claro ejemplo de cómo las evoluciones sociales pueden transformar también la mesa.

Para más detalles, visita el siguiente enlace: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-29/el-futuro-de-la-pasteleria-espanola-tiene-nombre-de-mujer.html

El nuevo calendario de adviento de Ibai presenta mejoras realmente novedosas.

Diciembre está a punto de comenzar, y con el, las celebraciones navideñas durante todo el mes. Es por ello, que grandes marcas y entidades han empezado a esparcir este espíritu a través de productos, campañas y noticias para captar la atención del público, y los creadores de contenido no son excepción. En este caso, hablaremos de Ibai Llanos (que siguiendo la tendencia del año pasado) y como su calendario de adviento de este año 2025 ha sorprendido a muchos por el buen trato que tiene hacia el público.

De primeras, debemos de analizar la estrategia con la que el influencer ha decidido presentar este producto al público, la cual es bastante cómica. En el vídeo promocional del producto se observa a Ibai vestido de Papá Noel, este empieza a leer en alto cartas de quejas que le llegaron sobre el calendario de adviento del año pasado; Precio demasiado excesivo, baja calidad de chocolate, figuras repetidas…Este anuncio realmente hace ver al consumidor como Ibai está aprendiendo de sus errores, y como se toma el feedback muy en serio.

Mientras avanza el vídeo, se observa la respuesta que tiene el creador de contenido a las quejas del público, a las cuales responde con soluciones totalmente directas. Baja el precio de 20 euros que costaba el año pasado a 15 euros, promete un chocolate con mucha mejor calidad y relleno, figuras únicas para cada día del mes, y lo más jugoso, cien mil euros en premio. Esto junto a la unión de titanes del mercado como Carrefour o Eroski para su distribución, ofrece al público una experiencia nueva, mejor y ahora con más disponibilidad.

El nuevo calendario de adviento de Ibai Llanos atrae a sus seguidores a comprarlos, no solo para apoyarle, sino por el simple hecho de probar una experiencia nueva y la posibilidad tal vez ganar un premio inesperado mientras disfrutan del producto.

Para más información pulsa aquí: https://www.elperiodico.com/es/vida-y-estilo/20251028/100-000-euros-calendario-adviento-ibai-llanos-navidad-dv-122968637

Nitritos y Nitratos en la Industria Alimentaria

Uno de los conservantes más comunes en las carnes procesadas o frescas son los nitritos y los nitratos, sales químicas compuestas principalmente por nitrógeno, oxígeno y otros compuestos. Estos inhiben el crecimiento de bacterias en los alimentos a la par que fija el color y sabor de los productos. Pero estas sales pueden padecer reacciones químicas, donde estas reaccionan con los grupos amina de las proteínas de la carne y dan lugar a ácidos nitrosos, los cuales resultan cancerígenos.

Es por esto que la comisión europea ha regulado y disminuido la cantidad de estos conservantes en alimentos, pero sin quitarlos completamente, pues estos, si se tienen en una cantidad adecuada, pueden defender el alimento de la propagación de algunas bacterias muy peligrosas, como lo son el clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo.

Al ser uno de los conservantes más extendidos en la industria, esta regulación ha causado controversia y preocupación por la salud de los consumidores, a la vez que ha provocado inconveniencias a los productores de productos cárnicos. Aún así, el ala de investigación de la industria está examinando como impedir la formación de ácidos nitrosos para poder seguir empleando estas sales sin producir compuestos cancerígenos.

Conquistados por el verde: los vegetales en nuestro menú.

Este año, la gastronomía española ha dado un giro notable hacia lo vegetal. La moda de las dietas «plant-based», centradas en ingredientes vegetales, ha llegado para quedarse, consolidándose como una opción alimentaria permanente. Un análisis reciente revela que aproximadamente el 11,1 % de la población adulta española sigue alguna variante de dieta vegetariana, ya sean flexitarianos, un término generalizado que se utiliza para definir a aquellos que son en su mayoría vegetarianos pero de vez en cuando consumen carne, vegetarianos estrictos o veganos.

Este cambio se manifiesta ampliamente, trascendiendo el ámbito doméstico. Restaurantes, cadenas de supermercados y compañías de alimentos están adaptando sus ofertas, evidenciándose en el aumento de menús vegetarianos, productos vegetales listos para el consumo y alternativas saludables diseñadas para reducir la ingesta de carne.

El creciente interés por lo vegetal no se debe solo a la preocupación por la salud, sino también a una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad: disminuir el consumo de carne ayuda a mitigar el impacto ambiental, y muchos productos vegetales priorizan ingredientes locales, métodos de producción ecológicos y sistemas de trazabilidad, por lo que a lo sumo, es más amigable con el medio ambiente y ayuda a mantener una huella de carbono relativamente más baja.

Para quienes viven en zonas como la Comunidad Valenciana, esto podría significar una transformación positiva: una oferta alimentaria más diversa, alternativas más saludables y una cocina que respalda los ideales de sostenibilidad y bienestar. Asimismo, esta tendencia brinda una opción culinaria atractiva, ingeniosa y accesible para todos los gustos, por lo que se recomienda que, poco a poco, debemos de tratar de controlar todo aquello que comemos, de donde proviene y demás datos importantes, pues esto ya no es cuestión del medio ambiente, sino también de salud, nuestra salud.

Si quieres descubrir más, visita el siguiente enlace: https://los40.com/2025/09/16/mas-de-100-cientificos-espanoles-piden-a-los-supermercados-impulsar-una-transicion-hacia-dietas-vegetales

Descubren en Gran Canaria un alimento de hace 2.000 años que podría salvar los cultivos del futuro

Los científicos creen que su legado genético podría servir para desarrollar cultivos más resistentes al calor y a la sequía

Un grupo de arqueólogos y genetistas ha descubierto en Gran Canaria unas lentejas de más de dos mil años de antigüedad que podrían cambiar el rumbo de la agricultura moderna. Los científicos han logrado secuenciar el ADN de semillas conservadas en antiguos silos excavados en roca volcánica, lo que ha revelado una historia de adaptación y supervivencia que conecta el pasado con el futuro.

El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science y liderado por la Linköping University (Suecia) junto a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, demuestra que las lentejas que hoy se cultivan en las islas descienden directamente de variedades traídas desde el norte de África alrededor del siglo III.

Las muestras proceden de antiguos silos excavados en roca volcánica por los primeros pobladores de la isla, usados para almacenar y proteger las cosechas en lugares tan inaccesibles que muchas quedaron olvidadas durante siglos. Las condiciones estables de humedad y temperatura permitieron conservar las semillas en perfecto estado, lo que ha hecho posible su análisis genético completo por primera vez.

Semillas que sobrevivieron al tiempo
Los investigadores confirman que estas plantas llegaron con agricultores bereberes entre los siglos I y III y que su cultivo no se interrumpió ni siquiera tras la conquista europea del siglo XV. La línea genética ha sobrevivido por su buena adaptación al clima cálido y seco.

El estudio demuestra que los cultivos actuales del archipiélago son descendientes directos de aquellas especies prehispánicas, una línea genética que ha sobrevivido durante dos milenios gracias a su adaptación al clima cálido y seco.

“El mismo tipo de cultivo se ha mantenido vivo durante casi 2.000 años”, explica Jenny Hagenblad, autora principal. El trabajo sugiere además que la continuidad pudo sostenerse gracias a la transmisión de conocimientos (a menudo en manos de mujeres) sobre qué sembrar y cómo conservar las semillas.

El ADN antiguo indica también aislamiento entre islas, lo que favoreció variantes locales. Incluso donde se pensaba que el cultivo se había perdido, los datos apuntan a continuidad gracias a intercambios cercanos y a los microclimas.

Esa diversidad interna, explican los investigadores, podría ser esencial para diseñar nuevas variedades más resistentes a la sequía, aprovechando la genética única de cada isla. “Cada una de ellas representa un pequeño laboratorio natural de adaptación”, señala Jonathan Santana, de la Universidad de Las Palmas.

El estudio también sugiere que parte del material genético de estos cultivos canarios viajó a la Península Ibérica, posiblemente a través de las rutas comerciales entre Lanzarote y la España continental en los siglos XVII y XVIII. Las conocidas “variedades tipo Lanzarote”, presentes hoy en el mercado peninsular, podrían haber heredado parte de esa genética resistente al calor.

¿Son los ultraprocesados el nuevo tabaco?

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural

La prestigiosa revista médica británica The Lancet lanzó la semana pasada una serie especial de artículos sobre la industria de los ultraprocesados. La publicación pasó el monóculo por más de un centenar de estudios prospectivos, metaanálisis y ensayos clínicos, y vio la luz acompañada de las firmas de 43 expertos mundiales, una carta de la OMS y un editorial de UNICEF. Sus conclusiones son impactantes: “la industria alimentaria amenaza la salud pública”.

En las últimas décadas, este sector ha dejado de dedicarse a la conservación y mejora de los alimentos a gran escala, para convertirse en una maquinaria multinacional de fabricación de sustitutos de la comida a base de ingredientes baratos y de poca calidad, compensados con colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos: pienso para humanos. Productos que desplazan las dietas locales preparadas con ingredientes frescos y poco procesados, y que contribuyen a la pandemia global de obesidad, diabetes, enfermedades metabólicas o cardiovasculares… y plástico.

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural: en España, en tres décadas, las calorías que ingerimos en ultraprocesados han pasado del 11% al 32%. Somos uno de los países europeos con mayor aceleración en este cambio hacia dietas ultraprocesadas. En Estados Unidos, ya representan un 70%.

Según los estudios, hoy, este conglomerado de empresas ha ocupado el lugar que a mediados del siglo XX ostentaban las grandes tabacaleras en términos de músculo financiero, poder de influencia y capacidad de impactar en la salud de los consumidores. El reportaje, interesantísimo y acompañado de gráficos tan claros como inquietantes, muestra que no podemos cargar sobre la gente corriente la responsabilidad de frenar a estos gigantes. Es una tarea política.

Los seres humanos hemos procesado los alimentos desde que el primer homínido se comió la pulpa de una fruta y descartó la cáscara. Ahumar, confitar y secar son formas de procesar para conservar, como lo son cocer legumbres en un tarro de cristal o triturar, freír y envasar tomate en latas para que dure meses. Estas soluciones tecnológicas han facilitado la vida a millones de familias en todo el mundo. Pero esta clase de procesado no es el problema.

A finales de los sesenta, la industria vio que podía adaptar la ingeniería militar, que había alimentado a los soldados con comida ligera e incorruptible durante dos guerras mundiales, al consumo de masas. Tanto el café soluble como los ganchitos derivan de un proceso de liofilización del plasma sanguíneo usado en hospitales de campaña. En 1943, a los Cheetos se les llamaba Jungle Cheese y eran alimento para comandos y operaciones especiales en la selva.

Las innovaciones en fertilizantes, pesticidas y la tecnificación de cultivos de finales de los setenta, junto con las subvenciones agrarias, provocaron el excedente de grano capaz de hinchar los ultraprocesados de ingredientes baratos como el jarabe de maíz y los almidones modificados.

Las grandes tabacaleras se subieron al carro (el gigante Kraft es de Philip Morris) y aplicaron a los snacks y las galletas las mismas técnicas de marketing que antes sirvieron para vender cigarrillos. La televisión les dio línea directa con cada salita de estar del universo.

Con la desregulación de la inversión extranjera en 1980 y la globalización, las estanterías de los supermercados se terminaron de llenar de comida que era imposible que los consumidores pudiesen reproducir en sus casas. Era comida mágica, científica y tecnológica: la comida del futuro. Y la mejor amiga de la mujer, que podía incorporarse masivamente al mercado laboral sin miedo a dejar la mesa familiar desatendida. Teniendo varitas de pescado ultraprocesadas en el congelador y cereales de desayuno en la alacena, todo estaba controlado.

Hasta ahora, la industria de los ultraprocesados basaba su defensa en apuntar que la mayoría de los estudios realizados para encontrar vínculos directos entre sus productos y enfermedades como el cáncer o la depresión eran observacionales, es decir, basados en encuestas. En este tipo de investigación, los científicos no intervienen directamente, sino que observan lo que la gente hace de forma natural y después buscan asociaciones entre esos hábitos y ciertos resultados de salud. Esto permite detectar patrones, pero no puede demostrar relaciones de causa–efecto con certeza absoluta, porque no controla elementos como el nivel socioeconómico, el estrés, el sedentarismo o hasta la masticación. Realizar un estudio no observacional implicaría encarcelar a miles de participantes en un ambiente controlado y forzarles a alimentarse de fruta y verdura o de patatas chips durante años, violando unos cuantos derechos humanos y otros tantos tratados internacionales por el camino.

Pero esta misma estrategia científica permitió vincular el tabaco con el cáncer, el amianto con los tumores de pleura y la contaminación atmosférica con las enfermedades respiratorias. Y hoy el trabajo de The Lancet puede marcar un punto de inflexión y significar un cambio de paradigma. La fuerza del conjunto de análisis y estudios presentados es robustísima y llama a tratar el conglomerado de empresas de los ultraprocesados como se trató a las grandes tabacaleras: como una cuestión de salud pública. Regular no es atacar la libertad: es la única forma de recuperarla.

Fuente: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-28/son-los-ultraprocesados-el-nuevo-tabaco.html

Limpiar la lata de refresco con una servilleta antes de beber: esto es lo que pasa

Tienes una lata de refresco en la mano. ¿Antes de bebértela qué haces? Seguro que muchos contestan que abrirla y beber directamente; otros, que la limpian con lo primero que pillan; y también habrá quien diga que intenta lavarla con algo más higiénico. Podríamos decir que el mundo se divide entre los que viven con miedo a las bacterias que nos rodean y los que prefieren ignorarlas. Están los que se toman al pie de la letra la regla de los tres segundos (si algo cae al suelo y lo recoges rápido, se puede comer) y los que se echan las manos a la cabeza solo de pensarlo. Para poner datos sobre la mesa, el divulgador @diogofromtheblock publicó en su cuenta de Instagram un experimento tan simple como revelador.

Limpiar la lata de refresco con una servilleta antes de beber

Con una lata de refresco en la mano, Diogo planteó cuatro escenarios: beber directamentelimpiar la lata con la camisetalimpiarla con una servilleta o pañuelo limpio; desinfectarla con una solución con un 70 % de alcohol. ¿Qué harías tú? Él hizo las cuatro y llevó las muestras al laboratorio para analizar qué cantidad de gérmenes, bacterias, hongos y demás patógenos había en la parte por donde se bebe.

Tienes una lata de refresco en la mano. ¿Antes de bebértela qué haces? Seguro que muchos contestan que abrirla y beber directamente; otros, que la limpian con lo primero que pillan; y también habrá quien diga que intenta lavarla con algo más higiénico. Podríamos decir que el mundo se divide entre los que viven con miedo a las bacterias que nos rodean y los que prefieren ignorarlas. Están los que se toman al pie de la letra la regla de los tres segundos (si algo cae al suelo y lo recoges rápido, se puede comer) y los que se echan las manos a la cabeza solo de pensarlo. Para poner datos sobre la mesa, el divulgador @diogofromtheblock publicó en su cuenta de Instagram un experimento tan simple como revelador.

Limpiar la lata de refresco con una servilleta antes de beber

Con una lata de refresco en la mano, Diogo planteó cuatro escenarios: beber directamentelimpiar la lata con la camisetalimpiarla con una servilleta o pañuelo limpio; desinfectarla con una solución con un 70 % de alcohol. ¿Qué harías tú? Él hizo las cuatro y llevó las muestras al laboratorio para analizar qué cantidad de gérmenes, bacterias, hongos y demás patógenos había en la parte por donde se bebe.

Veinticuatro horas después, Diogo volvió al laboratorio para ver los resultados y ¡sorpresa! Las dos primeras opciones mostraban un crecimiento llamativo de microorganismos. En cambio, tanto la servilleta como el alcohol consiguieron reducir drásticamente la presencia de bacterias y hongos. Lo más interesante fue comprobar que entre limpiar con un pañuelo limpio y aplicar alcohol la diferencia era mínima. Tan mínima como la que había entre no limpiar y pasarle la camiseta que llevas puesta.

¿De dónde salen esas bacterias? Medir el riesgo

Viendo la cantidad de seres vivos que había en esa parte de la lata, la pregunta es lógica: ¿de dónde vienen? No es que las latas sean peligrosas, pero sí que recorren un largo camino antes de llegar a tu mano: desde la fábrica hasta el supermercado, pasando por el camión de reparto, el almacén, el bar, etc. Durante todo ese recorrido, pueden contaminarse por contacto con superficies sucias, ambientes poco higiénicos o una simple manipulación sin lavarse las manos. Y la parte más crítica es justo la que va a tu boca: la lengüeta y la anilla. Ahí se puede acumular polvo, restos de suciedad e incluso humedad.

Fuente: https://www.elnacional.cat/es/gourmeteria/articulos/limpiar-lata-refresco-con-servilleta-antes-beber-esto-pasa_1491203_102.html

España dispone ya de una ley para evitar el desperdicio de alimentos

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha remarcado que esta ley trata, sobre todo, de concienciar. “Debemos recuperar el valor de los alimentos y valorizar el trabajo de quienes los producen: agricultores, ganaderos y pescadores”, ha asegurado, porque cuando se desperdician alimentos, se desaprovechan todos los recursos naturales utilizados para producirlos. Además, ha apelado al deber ético, social y medioambiental del conjunto de la sociedad para poner coto al despilfarro de alimentos: “No hay alimento más caro que el que termina en la basura.”

La ley tiene un marcado componente ético y se inscribe en el compromiso del Gobierno con la sostenibilidad, la justicia social y el crecimiento económico. La normativa pone el foco en la prevención, la sensibilización, la formación y la generación de conocimiento de todos los actores de la cadena, ya que evitar el despilfarro es una tarea que apela al conjunto de la sociedad.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Alimentación (FAO) estima que en el mundo se desperdicia el 30 % de los alimentos. Reducir a la mitad estas pérdidas es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En el caso de España, solo en los hogares se tiraron a la basura sin consumir 1.183 millones de kilos de alimentos en 2023.  

Además de la contradicción de que se tiren alimentos a la basura cuando existe un considerable número de población que padece hambre o malnutrición, el desperdicio de alimentos representa un mal gasto de recursos naturales, normalmente escasos, que son necesarios para producirlos y del trabajo de los agricultores, ganaderos y pescadores, y además aumenta la producción de residuos, con el consiguiente impacto ambiental.

La norma beneficiará a todos los operadores de la cadena, ya que facilitará que optimicen sus recursos y mejoren su eficiencia productiva y su rendimiento. Las exigencias de la ley se adaptan a la idiosincrasia de los distintos operadores económicos que conforman la cadena alimentaria.

PLANES DE PREVENCIÓN Y JERARQUÍA DE USOS

La ley tiene como objetivo frenar el desperdicio de alimentos en toda la cadena alimentaria, desde los productores primarios, en la fase de cosecha y recolección, hasta los consumidores finales, tanto en los hogares como en bares y restaurantes.

Para ello, la norma obliga a los agentes de la cadena alimentaria a disponer de un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio. El objetivo es que las empresas hagan un autodiagnóstico de sus procesos productivos, identifiquen dónde se producen las pérdidas de alimentos, fijen medidas para minimizarlos y se destinen a otros usos antes de acabar en la basura.

La ley establece una jerarquía de usos, en la que tiene prioridad el consumo humano, bien a través de la transformación de los alimentos, por ejemplo, en zumos o mermeladas en el caso de la fruta, o mediante la donación o redistribución.

Para facilitar la donación, la ley obliga a adoptar acuerdos entre los operadores y las entidades sociales y bancos de alimentos. Los acuerdos aportan seguridad jurídica a las donaciones, ya que las condiciones en las que se realicen deberán estar fijadas previamente por escrito. Las administraciones públicas elaborarán guías de buenas prácticas para garantizar la trazabilidad de los alimentos recibidos por las entidades sociales.

Los establecimientos de hostelería, salvo los de bufé libre, tendrán la obligación de facilitar al cliente que se pueda llevar los alimentos sobrantes en envases reciclables.

Como segundo uso en la jerarquía se contempla la alimentación animal o la elaboración de subproductos para la industria. Y si tampoco fuera posible, ya como residuos se destinarán al reciclado y, en particular, a la obtención de compost, biogás o de combustibles.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación aprobará un plan nacional de control de las pérdidas y el desperdicio alimentario que incluirá los objetivos y prioridades a realizar por las administraciones competentes en la materia, que será acordado con las comunidades autónomas. La administraciones autonómicas  serán las encargadas del control del cumplimiento de la ley.

Aquí puedes informarte más: https://www.mapa.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/detalle_noticias/espana-dispone-ya-de-una-ley-para-evitar-el-desperdicio-de-alimentos/854fcdb5-d8a2-4f50-88a3-c3bca3c3cd55

Pablo Ojeda, nutricionista: «Ninguna dieta del mundo funciona, lo que funciona es dar opciones y que cada uno pinte su propio cuadro»

El dietista-nutricionista Pablo Ojeda expone qué es lo que más nos cuesta a la hora de comer sano y por qué las dietas, como tal, no son una buena opción

A la consulta de un nutricionista llegan muchas inquietudes por parte de la sociedad, pero entre otras muchas hay una que se repite por encima de las demás: no saben cómo preparar un menú saludable. Algo tan básico como ir al supermercado a hacer una compra se convierte en un quebradero de cabeza porque lo que incluimos en la cesta no tiene sentido, es decir, aparecen alimentos que no casan con los demás y que no son los ingredientes para cocinar un plato concreto.

Esto lo explica el dietista-nutricionista Pablo Ojeda: «Hacer una buena lista de la compra es lo más difícil que hay por una sencilla razón: la gente tiene la palabra dieta asociado a régimen, a quitar, a restringir, a prohibir, y hay muchísimos mitos sobre ello». El motivo es que una alimentación saludable es una serie de alimentos, unas preparaciones, no es solamente filetes de pollo a la plancha con una ensalada. «Lo que más trabajo cuesta por nuestra parte es desmitificar que comer bien es alegría, que no es dieta», afirma.

¿Qué nos hace tener tan mala relación con las dietas? El nutricionista hace hincapié en la palabra «rediseñar», ya que «dieta» viene del griego ‘díaita’, y significa «régimen de vida». «Ninguna dieta del mundo funciona, lo que funciona es rediseñar. Lo que hay que saber es que dos o tres veces a la semana necesitas una carne blanca, que un par de veces por semana necesitamos un pescado azul y a partir de esa estructura generalizada montar tu alimentación», recalca.

«Tú pintas tu cuadro y tienes que tener claro los colores que debes de utilizar. Eso es la nutrición: dar colores a las personas para que pinten sus cuadros y no darle los cuadros ya pintados porque entonces es fracaso seguro», enfatiza.

La importancia de las grasas

A lo largo de los años, y gracias a su experiencia en la materia, él ha aprendido a hacer una buena lista de la compra. Por ejemplo, asegura que en ellas siempre se encuentran los huevos, un básico «al que se le tiene mucho miedo»: «Se puede tomar huevo y se debe de tomar huevo; es la mejor proteína que existe en el mundo, es el obrero que construye y si no tenemos estos obreros, que es una proteína de altísima calidad, al final no podemos destruir la enfermedad crónica número uno a partir de los 50: la sarcopenia, que es la destrucción de masa muscular».

Las grasas, de las que se habla en exceso en estos momentos, son importantes en nuestra salud también. Tal como garantiza Pablo Ojeda, no hay que tener miedo a las grasas, «son maravillosas, como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate… Lo que hay que tener miedo es a dónde están esas grasas. Y eso es fijarse en el producto. Lo mismo ocurre con el glutamato monosódico. Este está muy mal en una patata frita, pero los tomates también lo tienen…». Según el experto, por tanto, tenemos que entender que lo importante muchas veces no es el nutriente de una manera aislada, sino dónde se encuentra ese nutriente y dónde planifico ese nutriente.

En cuanto a mirar el etiquetado, Pablo Ojeda lo tiene claro: «Solo miro cuando tengo dudas». Explica que «para comprar frutas y verduras no hay que mirar nada», pero sí lo hace cuando se trata de conservas, por ejemplo. En este caso, asegura que siempre suelen ser buenas porque es un procesado, no un ultraprocesado: «Confundimos ultraprocesado con procesado. Un procesado es que ha tenido algún procedimiento, pero sigue siendo el alimento original. En una conserva se ha metido líquido, se ha hervido, se ha congelado, pero siguen siendo unos garbanzos o unas alubias. En cambio, en un ultraprocesado la matriz ya no es lo que era, como por ejemplo, una magdalena».

Más problemas en consulta

Si todos los males fueran no saber hacer bien la compra, mirar o no el etiquetado y diferenciar los nutrientes que el cuerpo necesita… pero lo cierto es que Pablo Ojeda afirma que hoy en día todavía hay gente que no sabe por dónde empezar a cuidarse y tienen una mala relación con la comida: «Todos queremos cuidarnos y comer bien, y aunque sabemos que hay que hacer ejercicio para sentirnos sanos, por mi experiencia aseguro que en la mayoría de veces la relación que tenemos con la comida no es la adecuada.

¿Por dónde se empieza a tener una buena relación con la comida? Pablo Ojeda cree que con el compromiso con uno mismo: «No nos comprometemos con nosotros. Tú te comprometes con tu amiga y no le fallas nunca; te comprometes con tu familia y si tienes que dejar lo que sea, vas a muerte con ellos; te comprometes con tu trabajo y no faltas… Y la única persona con la que no te comprometes es contigo mismo. Solucionaríamos muchos problema si nos comprometiésemos más con nosotros mismos y dijéramos más veces no».

Fórmulas culinarias

Ya sabiendo qué meter en la cesta de la compra y comprometiéndonos con nosotros mismos de aprender a comer mejor, ¡toca cocinar! Lo cierto es que hoy en día hay cientos de blogs donde se muestran originales y saludables recetas para preparar una y mil veces. «Si coges simplemente un papel de aluminio, le pones un trozo de merluza que ya venden congelados, un poquito de aceite, sal y metes un crudité de zanahoria o de puerro y lo metes en el horno 10 minutos, tienes un papillote maravilloso en 10 minutos», dice el experto, que asegura que el problema reside, nuevamente, en el compromiso con uno mismo.

En este sentido, Pablo Ojeda se ha convertido en embajador de HelloFresh. Asegura «no conocer estos kits de recetas a domicilio pero que le pareció muy interesante porque hay muchas personas con problemas de planificación, que no le gusta la cocina» y que esta idea ya la había tenido él antes: «Descubrí que al principio lo que quería era generar un hábito de entrar en cocina y tuvieran esa responsabilidad personal que era la alimentación», pero que al darse cuenta que eso corre a cuenta de cada uno, lo más que se puede hacer es ofrecer opciones saludables y adaptadas a cada usuario, como es el caso de Hello Fresh, para que nos nutramos mejor.

https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/pablo-ojeda-nutricionista-ninguna-dieta-mundo-funciona-20251129182713-nt_amp.html