Las razones por las que tenemos antojos de comida poco saludable y qué podemos hacer para evitarlos

Muchos de nosotros intentamos comer más frutas y verduras y menos alimentos ultraprocesados, pero ¿por qué es tan difícil cumplir con nuestros objetivos?

Los alimentos ricos en grasas, azúcar y sal son sencillamente muy agradables de comer. Y no te pasa solo a ti: hemos evolucionado de esa manera. Estos alimentos activan el sistema de recompensa del cerebro porque en el pasado eran escasos.Ahora, están por todas partes. En las sociedades modernas ricas, nos bombardean con publicidad que nos recuerda intencionalmente la apariencia, el olor y el sabor de los alimentos ricos en calorías. Y en respuesta a estas poderosas señales, nuestros cerebros responden tal como están diseñados para hacerlo, desencadenando un intenso deseo de comerlos.

A continuación, te explicamos cómo funcionan los antojos de comida y qué puedes hacer si te encuentras buscando alimentos dulces o salados.

¿Qué causa los antojos? Un antojo de comida es un deseo o impulso intenso de comer algo, a menudo centrado en un alimento en particular.

Estamos programados para aprender qué tan bueno es el sabor y el olor de un alimento y dónde podemos encontrarlo nuevamente, especialmente si tiene un alto contenido de grasa, azúcar o sal.

Algo que nos recuerde que disfrutamos de un determinado alimento, como un anuncio llamativo o un olor delicioso, puede hacer que lo deseemos. La señal desencadena una respuesta física, que aumenta la producción de saliva y la actividad gástrica. Estas respuestas son relativamente automáticas y difíciles de controlar.

¿Qué más influye en nuestras elecciones? Si bien el efecto de las señales en nuestra respuesta física es relativamente automático, lo que hacemos a continuación está influenciado por factores complejos.

El hecho de que comamos o no el alimento puede depender de factores como el costo, si está fácilmente disponible y si comerlo se alinea con nuestros objetivos de salud.

Pero generalmente es difícil tener en cuenta la alimentación saludable. Esto se debe a que tendemos a priorizar una recompensa más inmediata, como el placer de comer, sobre una que se retrasa o es abstracta, incluidos los objetivos de salud que nos harán sentir bien a largo plazo.

El estrés también puede hacer que comamos más. Cuando tenemos hambre, elegimos porciones más grandes, subestimamos las calorías y encontramos que comer es más gratificante.

¿Dulce o salado? Entonces, ¿qué pasa si una señal nos impulsa a buscar un determinado alimento, pero no está disponible?

Investigaciones anteriores señalaban que entonces buscaríamos cualquier cosa que nos haga sentir bien. Así que si ves a alguien comiendo un donut pero no hay uno a mano, es posible que comas papas fritas o incluso bebas alcohol.

Pero nuestra nueva investigación confirmó algo que probablemente ya sabías: es más específico que eso.Si un anuncio de papas fritas te hace buscar comida, es probable que una porción de pastel no sea suficiente: buscarás algo salado.

Las señales de nuestro entorno no solo nos hacen desear comida en general, sino que nos incitan a buscar determinadas “categorías” de alimentos, como salados, dulces o cremosos.

Historia y genética. Tu historial alimentario y tu genética también pueden dificultar la supresión de los antojos de comida. Pero no te castigues: confiar únicamente en la fuerza de voluntad es difícil para casi todo el mundo.

Las señales alimentarias son tan poderosas que pueden incitarnos a buscar un determinado alimento, incluso si no nos invade una necesidad particularmente fuerte de comerlo. El efecto es más intenso si el alimento está fácilmente disponible.

Esto ayuda a explicar por qué podemos comernos una bolsa grande de patatas fritas que tenemos delante, aunque el placer disminuye a medida que comemos. A veces, usamos el hecho de terminar el paquete como señal para dejar de comer, en lugar de hacerlo por hambre o por deseo.

¿Hay algo que podamos hacer para resistir los antojos? En gran medida, no tenemos control sobre las señales de nuestro entorno y los antojos que desencadenan. Pero hay algunas formas en las que puedes intentar controlar las situaciones en las que eliges alimentos.

Reconoce tu antojo y piensa en una forma más saludable de satisfacerlo. Por ejemplo, si tienes antojo de papas fritas, ¿podrías comer nueces ligeramente saladas en su lugar? Si deseas algo dulce, puedes probar con fruta.

Evita hacer compras cuando tengas hambre y haz una lista de antemano. Aprovechar al máximo las opciones de “comprar y retirar” o de entrega a domicilio del supermercado también puede ayudar a evitar los anuncios y las compras impulsivas.

En casa, ten frutas y verduras fácilmente disponibles y fáciles de ver. También ten a mano otros alimentos ricos en nutrientes, ricos en fibra y no procesados, como nueces o yogur natural. Si puedes, elimina de tu entorno los alimentos con alto contenido de grasa, azúcar y sal.

Asegúrate de que tus objetivos de alimentación sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.Sé amable contigo mismo. No te castigues si comes algo que no cumple con tus objetivos de salud. Simplemente sigue intentándolo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cz07kl9nplvo

El curioso origen del paste, uno de los platos más populares en México

Cuando México se independizó de España en 1821 y buscaba generar recursos, nunca pensó que al buscar una alianza con los británicos iba heredar uno de sus comidas más emblemáticas: el paste.

Y el lugar donde se desarrolla toda esta evolución gastrónomica junto con el desarrollo minero se llama Real del Monte, una localidad cercana a Pachuca de Soto, en el estado de Hidalgo, a unos 90 kilómetros al norte de Ciudad de México.

Hacia 1824 una oleada de migrantes ingleses, procedentes en especial de la región de Cornualles (Cornwall), llegó hasta este lugar de México para reiniciar la producción minera que se había detenido durante el tiempo de la lucha independentista. Vinieron con sus máquinas, con sus familias, con sus tradiciones. Entre ellas, la comida.

Una influencia que 200 años más tarde se convertiría en uno de los símbolos gastronómicos más reconocidos, no solo de la zona de Hidalgo y Pachuca, sino también de México: el paste mexicano, una evolución del conocido «cornish pasty» británico.

Este alimento, que consiste en una especie de guiso de frijoles y chile envuelto por una cobertura de harina como la de las empanadas argentinas o gallegas, es el plato típico de esta región mexicana. «Cuando los ingleses llegaron a Real del Monte, no solo trajeron las máquinas, sino también su cultura», le explica a BBC Mundo Carlos Padilla, autor del libro «200 años del paste en México».

«Es una gran muestra de lo que hacemos en México: todo lo que nos llega, lo mejoramos, especialmente con la comida», se enorgullece.

De la mina al festival. Tras el fin de la batalla por la independencia, en 1821, el recién formado gobierno mexicano tomó medidas para obtener recursos para poner en marcha el nuevo país.

Durante el tiempo de la conquista, en el estado de Hidalgo, especialmente en su principal ciudad Pachuca y en Real del Monte, se habían desarrollado emporios mineros donde se extraían importantes cantidades de zinc, cobre y oro, pero especialmente plata.

«En 1824 se le da una licencia de extracción a los ingleses. La mayoría de las personas que llegan vienen desde Cornwall, en el suroeste de Reino Unido, y allí es donde se registra el origen del paste», señala Padilla.

En Cornwall, el «pasty» se había popularizado entre los mineros que extraían aluminio de las minas de la región. Conpcido hasta la actualidad como cornish pasty, se basa en una preparación de carne, papa, puerro y otros vegetales que son el relleno de una gruesa masa de harina.

«Aunque los orígenes del cornish pasty se remontan casi a la Edad Media, lo cierto es que en esta región se había popularizado porque era un alimento muy completo, fácil de llevar y que no necesitaba cubiertos para ser consumido dentro de las minas», señala Padilla.

«Y lo fundamental era la trenza (o repulgue): además de que sellara bien el contenido del paste, también tenía que ser lo suficientemente resistente, porque era de ahí donde los mineros agarraban el paste para comerlo sin contaminar la comida con los restos tóxicos que tenían en la mano», añade.

Sin embargo, cuando los ingleses intentaron replicar su tradición al comenzar a trabajar en las minas de Real del Monte, se encontraron con los sabores mexicanos.

«Para ellos era fundamental que el paste tuviera carne, papa y puerro, esos eran los tres ingredientes indispensables. Pero en México esos sabores no eran tan apreciados», señala Padilla.Entonces comienza una evolución: el «cornish pasty» se convierte en paste, y su relleno cambia. Ahora son frijoles, mole, atún, queso, pollo, perejil. Y sobre todo, mucha pimienta. Y se hacen también en versión dulce: arroz con leche, manzana y mermelada de varios sabores.

«Los ingleses adoptan muchos de esos sabores a su tradición y poco a poco el paste se convierte en una especie de símbolo de la ciudad y del estado», señala Padilla.Se estima que un total de 3.000 ingleses viajaron a México para ser parte del desarrollo minero en la región durante gran parte del siglo XIX, que no solo dejaron el paste como herencia.

«A ver, acá se fundó el primer equipo de fútbol: el Pachuca, que todavía compite en la primera división. Eso fue parte de lo que dejaron a su paso los ingleses por esta parte de México», explica el experto.

Legado. Con la llegada del siglo XX, la presencia inglesa en Hidalgo y especialmente en Real del Monte fue disminuyendo, pero el paste ya era para esas alturas toda una institución gastronómica..

Su popularidad se extendió no solo por la región sino a todo México. «En la década de los 90 comenzó una popularización del paste con la creación de cadenas de comida rápida, que abrió mercados por fuera del estado», aclara Padilla.

Eso, a su turno, llevó a que en Real del Monte se creara primero el festival internacional de este plato -su primera versión fue en 2009- y después el Museo del Paste, inaugurado en 2012. «Eso refleja lo importante que ha sido para Real del Monte, pero en general para toda esta región, pero no solo por su valor culinario sino también en términos económicos», afirma Padilla.Muchos de los 11.000 habitantes que se estima viven en Real del Monte se dedican a la creación y comercialización del paste.

Una de ellas es Isabel Arriaga, quien hace parte de una familia local que se dedica a la producción artesanal. «Creo que el 50% de las familias acá se dedican a este negocio», le dijo Arriaga a la agencia de noticias AP.

«Queda claro que el ingrediente más importante es el amor que le ponemos a esta tarea, por eso creo que es tan popular».

https://www.bbc.com/mundo/articles/c70883rzee5o

Estrellas Michelín: para todos los públicos.

Que un restaurante tenga Guía MICHELIN no significa necesariamente que sus menús sean prohibitivos. Un reciente artículo analiza cómo algunos de los grandes chefs de España ofrecen opciones accesibles a precios mucho más bajos que sus propuestas más lujosas, con el fin de acercar la alta cocina a un público más amplio.

Por ejemplo, algunos restaurantes dirigidos por chefs con tres estrellas Michelin combinan genialidad gastronómica con propuestas informales: menús por menos de 20 €, tapas desde 5,50 € o platos sueltos que permiten disfrutar de la excelencia sin vaciar el bolsillo. Esto demuestra que la búsqueda de sabor, técnica y creatividad no está reservada solo a las grandes ocasiones o sueldos altos.

Esta tendencia abre una puerta a quienes aman comer bien sin gastar demasiado: para salir a cenar con amigos, celebrar algo sin excesos, o simplemente darse un gusto culinario sin remordimientos. Porque la alta cocina puede ,y debe, ser para todos.

Y tú, ¿te animas a descubrir uno de estos restaurantes accesibles?

Fuente: https://guide.michelin.com/es/es/articulo/features/los-restaurantes-con-estrella-michelin-mas-baratos-de-espana?

De nueces a algas marinas: los alimentos «carbono-negativos» que ayudan a revertir el cambio climático

Todos sabemos que la producción de la mayoría de los alimentos genera emisiones de gases de efecto invernadero, que impulsan el cambio climático. Estas emisiones proceden de cientos de fuentes distintas, como los tractores que queman combustible, la fabricación de fertilizantes y las bacterias de las tripas de las vacas.

En total, la producción de alimentos contribuye con una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre.Sin embargo, hay algunos alimentos que eliminan del aire más gases de efecto invernadero de los que emiten, por lo que se los conoce como alimentos «carbono-negativos». Estos dejan el clima mejor de lo que lo encontraron.

Producir y consumir más de estos alimentos podría ayudar a reducir el impacto de carbono de nuestra alimentación y, en algunos casos, a restaurar los ecosistemas en el proceso.

Cuando las plantas crecen, toman dióxido de carbono (CO2) del aire, pero cuando nosotros (o los animales) las metabolizamos, este CO2 suele volver directamente a la atmósfera.

Sin embargo, debido a las continuas emisiones, necesitamos eliminar permanentemente el carbono de la atmósfera, almacenándolo en las profundidades del mar, en las rocas, en el suelo o en los árboles.

Hay algunos productos alimenticios y prácticas de producción que lo consiguen. De hecho, ya es posible hacer que toda tu dieta sea carbono-negativa, aunque en el mundo actual requeriría cambios sustanciales en la forma de comer de la mayoría de la gente.

Quelpos (laminariales). Al crecer, los quelpos y otras macroalgas absorben CO2. Algunas partes de estas algas se desprenden y descienden al fondo del océano, donde se almacena parte de ese carbono.

Estas cantidades son relativamente pequeñas por kilogramo de algas, por lo que para que los alimentos a base de algas sean carbono-negativos, la cadena de suministro tiene que ser muy eficiente en cuanto al carbono, con un mínimo de transporte, envasado y procesamiento.

Por lo tanto, los quelpos de origen local tienen el potencial de ser carbono-negativo (aunque esto representa la minoría de los casos hoy en día). Sin embargo, la compra de algas puede suponer un incentivo para restaurar las vastas zonas de bosques de algas que han sido destruidas; un beneficio medioambiental que va más allá de la mitigación del cambio climático.

Productos bacterianos. Las metanotróficas son un grupo de bacterias que se encuentran en diversos entornos y que consumen metano para obtener energía. Esto es muy útil porque el metano es un potente gas de efecto invernadero, y cada kilogramo provoca un calentamiento 30 veces superior al del CO2 en una escala temporal de 100 años.

Si comemos estas bacterias, las metabolizamos, y liberamos CO2. Por tanto, comer productos que contengan estas bacterias convertiría un potente gas de efecto invernadero (metano) en otro mucho menos potente (CO2).

Las bacterias también necesitan otros nutrientes, como nitrógeno y fósforo, pero las investigaciones demuestran que se pueden utilizar flujos de residuos ricos en nutrientes, como residuos alimentarios o estiércol animal, como fuente de nutrientes.

Es muy probable que los productos derivados de estas bacterias -como las proteínas en polvo o los sustitutos de la carne- sean carbono-negativos, aunque hoy en día no hay ninguno en las tiendas.

Sin embargo, en 2023, la finlandesa Solar Foods lanzó en Singapur un helado que incluye una proteína elaborada a partir de otro tipo de bacteria, lo que demuestra que podría existir un mercado para los productos alimentarios de origen bacteriano.

Arándanos y apio. En las turberas húmedas, el carbono orgánico puede acumularse más rápido de lo que se descompone. Allí pueden cultivarse algunos productos, como distintos tipos de arándanos y apio. Por tanto, los alimentos cultivados de este modo tienen el potencial de ser carbono-negativos, si sus cadenas de suministro también se hacen muy eficientes en cuanto al carbono.

Este no suele ser el caso de los arándanos frescos, que a menudo se envasan en plástico y se transportan por avión desde países como Perú, lo que los convierte en alimentos con un alto contenido de carbono. Aunque existen productos de turbera con emisiones negativas de carbono, por el momento son muy raros y difíciles de encontrar en las tiendas.

Frutos secos, aceitunas y cítricos. Plantar árboles en tierras de cultivo almacena carbono. En los últimos 20 años, la superficie mundial de frutos secos se ha duplicado, y gran parte de esta expansión se ha producido en tierras de cultivo.

Incluso teniendo en cuenta toda la cadena de suministro, el típico producto de frutos secos que se compra hoy en las tiendas elimina alrededor de 1,3 kg de CO2 por kg.

Estas absorciones duran hasta que los árboles alcanzan la madurez, normalmente a los 20 años. Si los árboles se utilizan para fabricar productos de madera duraderos al final de su vida útil, este carbono puede permanecer almacenado durante mucho más tiempo.

Alimentos cultivados de forma regenerativa. Muchas prácticas regenerativas, como no labrar el suelo o plantar setos, pueden aumentar la cantidad de carbono almacenado en el suelo o en la vegetación. Por ejemplo, la empresa británica de agricultura regenerativa Wildfarmed informa de la eliminación de 1,5 kg de CO2 por cada kg de trigo producido por los agricultores con los que trabaja.

Algunas empresas con cadenas de suministro eficientes en carbono afirman ya haber convertido sus productos en carbono-negativos. La cervecera londinense Gipsy Hill, por ejemplo, dice que produce cerveza carbono negativa, y ha realizado una sólida evaluación del ciclo de vida que lo avala.

Sin embargo, en el caso de los alimentos con altas emisiones, como la carne vacuna, las investigaciones han demostrado que es poco probable que las prácticas regenerativas logren la negatividad de carbono. Además, algunas de esas prácticas pueden aumentar las emisiones en otras partes del sistema alimentario.

Por ejemplo, una granja argentina, donde el ganado pasta a baja intensidad entre matorrales, certificó que su carne vacuna eliminaba 0,3 kg de CO2 por kg. Para conseguirlo, necesitó 500 metros cuadrados de pastos y tierras de cultivo por kilo de carne.Si todas las granjas de carne de vacuno utilizaran tanta tierra, tendríamos que convertir en tierras de cultivo otros 3.000 millones de hectáreas (una superficie del tamaño de África) para satisfacer nuestra demanda actual de carne vacuna.

La necesidad de etiquetas de carbono. En general, hoy en día es muy difícil identificar los alimentos con emisiones negativas de carbono. Pero eso se está solucionando. En todo el mundo se están implantando sistemas sólidos de seguimiento y etiquetado del carbono, que tienen en cuenta el ciclo de vida completo de los productos.

Por ejemplo, en Nueva Zelanda, las explotaciones agrícolas deben cuantificar sus emisiones de gases de efecto invernadero, y en Francia, el gobierno está planeando implementar a nivel nacional el etiquetado del carbono. Una vez que estos sistemas estén funcionando plenamente y estén respaldados por la normativa, debería ser mucho más fácil para todos identificar los alimentos con emisiones negativas de carbono.

Alimentos que ahorran tierra. A pesar de todo el potencial de los alimentos carbono-negativos, es posible que siempre constituyan sólo una pequeña parte de nuestra dieta; simplemente no hay suficientes productos con potencial carbono-negativo, y las prácticas regenerativas probablemente no puedan compensar los alimentos con altas emisiones. Así que también necesitamos otras estrategias para la negatividad de carbono.

Si dejamos de cultivar la tierra, lo más probable es que vuelva a convertirse en bosque o pradera natural. Así que si se puede producir la misma cantidad de alimentos con menos tierra, la tierra que se libere probablemente absorberá carbono.

Una forma de ahorrar tierra es aumentar el rendimiento: producir más en la misma cantidad de terreno. Sin embargo, los aumentos de rendimiento suelen ser de unos pocos puntos porcentuales al año como máximo, y ni de lejos bastan para ahorrar suficiente tierra como para que un producto sea carbono-negativo. Hace falta algo mucho más potente.Algunos productos utilizan más tierra en comparación con sus alternativas que su sustitución puede generar emisiones negativas. Esto se debe a que, al ahorrar tierra, se libera terreno para la revegetación, que absorbería el carbono del aire.

Por ejemplo, la carne de vacuno ocupa una media de 100 metros cuadrados de tierra por cada 100 gramos de proteína, mientras que los alimentos vegetales, como los frijoles o el tofu, ocupan unos 5 metros cuadrados por la misma cantidad de proteína.

Un análisis realizado con un importante modelo climático reveló que si todos dejáramos de consumir animales y nos pasáramos de forma permanente a la alimentación vegetal, podríamos devolver 3.100 millones de hectáreas de tierras de cultivo a bosques y praderas naturales.

Se trata de una superficie del tamaño de Estados Unidos, China, la Unión Europea y Australia juntos.Si miráramos nuestro planeta desde el espacio, se transformaría. Se eliminarían 8.000 millones de toneladas de CO2 al año durante unos 100 años, a medida que la vegetación volviera a crecer y el carbono de los suelos se reacumulara.

Esta enorme cantidad de carbono eliminado compensaría todas las emisiones de los alimentos y haría que nuestras dietas fueran carbono-negativas. Por persona, de media mundial, nuestras emisiones medias relacionadas con la alimentación pasarían de unos 2.000 kg de CO2 equivalente (CO2eq) al año a 160 kg de CO2eq al año.

Aunque el etiquetado con información sobre el carbono y las nuevas tecnologías son vitales para nuestro cambio hacia la negatividad de carbono, cambiar de productos que utilizan mucha tierra (generalmente carne y lácteos) a productos que utilizan poca tierra (generalmente alimentos vegetales) es probablemente la forma más eficaz de hacer que nuestras dietas sean negativas en carbono.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c8dqz7q13m4o

«Paga por tus desperdicios»: cómo Corea del Sur logra reciclar el 97% de sus residuos de alimentos

«Estoy acostumbrada. Para mí es un hábito». Yuna Ku es periodista del Servicio Coreano de la BBC y vive en Seúl. La joven paga por reciclar sus restos de comida, que coloca en máquinas con sensores ubicadas en distintos puntos del complejo de 2.000 apartamentos donde reside. El reciclaje de residuos de alimentos en Corea del Sur puede parecer complejo a primera vista, pero ha transformado al país en un ejemplo para otras naciones. Jae-Cheol Jang es profesor del Instituto de Agricultura de la Universidad Nacional de Gyeongsang, en el sur del país, y es coautor de un reciente estudio sobre el sistema coreano de reciclar residuos alimentarios.»Según los datos más recientes que tenemos del Sistema Nacional de Manejo de Residuos, de 2022, en Corea del Sur se procesan cada año cerca de 4,56 millones de toneladas de restos de alimentos (de hogares, restaurantes y negocios menores)», le dice Jang a BBC Mundo.

«De esa cantidad, 4,44 millones de toneladas son recicladas para otros usos. Eso significa que se recicla en torno al 97,5% de los residuos de comida». El porcentaje es extraordinario.Si lo comparamos con el caso de Estados Unidos, por ejemplo, la Agencia Ambiental de ese país estima que de los 66 millones de toneladas de residuos de comida generados en 2019 por restaurantes, hogares y supermercados, cerca del 60% acabó en vertederos.

Naciones Unidas calcula que en 2019 el desperdicio de alimentos en viviendas, establecimientos de venta al por menor y restaurantes ascendió a nivel global a 931 millones de toneladas.El tema es particularmente importante en este Día Internacional de Cero Desechos, el cual se conmemora cada 30 de marzo con el objetivo de promover modalidades de consumo y producción sostenibles.¿Cómo logra Corea del Sur reciclar sus residuos alimentarios en forma tan eficiente? ¿Y qué pueden aprender otros países?

Campañas y protestas. El sistema coreano es fruto de un esfuerzo de décadas. En 1996 Corea del Sur reciclaba solo el 2,6% de sus residuos de alimentos, pero esto cambió durante la rápida transformación de la economía que venía de los años 80. «La década de los 80 fue un período fundamental para el desarrollo económico de Corea del Sur», señala el profesor Jang. «Con la industrialización y urbanización también surgieron problemas sociales, y uno de ellos fue el manejo de residuos». Corea del Sur, un país de más de 50 millones de habitantes, también tiene una alta densidad de población, de más de 530 personas por km cuadrado. En Perú, por ejemplo, la densidad es menor de 30 habitantes por km cuadrado. Los cambios económicos en Corea del Sur significaron un aumento de vertederos, algunos cercanos a zonas pobladas, y esto generó protestas.

Los restos de comida mezclados con otros tipos de basura no solo causan mal olor y producen efluentes líquidos, sino que contribuyen al cambio climático. Los residuos de alimentos, cuando se descomponen, son una fuente de metano, un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono.Campañas ciudadanas exigieron una respuesta al problema de los vertederos. «Había un fuerte sentido de comunidad destinado a abordar los problemas sociales juntos, y las políticas de gestión de residuos del gobierno combinadas con esfuerzos a nivel nacional nos llevaron a donde estamos hoy», afirma Jang. En 1995 se aprobó un sistema de pago por el volumen de residuos generado, sin separar aún restos alimentarios de la basura en general. En 2005 se prohibió por ley tirar restos de comida en vertederos. Y en 2013 se implementó el actual sistema de Pago por Peso de Residuos de Comida, Weight Based Food Waste Fee o Wbfwf por sus siglas en inglés. El sistema sigue evolucionando a medida que avanza la tecnología, pero se basa en un principio básico: «debes pagar cada vez que tiras tus restos de comida».

Bolsas, calcomanías y radiofrecuencia: qué se hace en la práctica. El sistema de pago por residuos de alimentos varía según la región o distrito, e incluso entre diferentes bloques de apartamentos. Pero en general hay tres opciones.

1. Comprar bolsas autorizadas. En caso de usar bolsas para tirar restos de comida, es obligatorio hacerlo en las bolsas autorizadas.»En el caso de mis padres, que viven en una casa, ellos compran las bolsas y cuando están llenas las colocan en el jardín por el olor. Las bolsas son recogidas una vez por semana por el servicio municipal», le dice Yuna a BBC Mundo.Hay bolsas de distintos tamaños. Una de tres litros cuesta 300 won surcoreanos, unos 20 centavos de dólar. Una de 20 litros cuesta US$1,5.2.

2. Comprar calcomanías. Los negocios de comida suelen usar calcomanías o stickers que deben comprar previamente. Las calcomanías necesarias son luego colocadas en cada recipiente de residuos según el peso.Los restos de comida sin consumir en casas y restaurantes pueden ser considerables en Corea del Sur debido a una tradición culinaria del país, el banchan, una gran variedad de platillos que acompañan al plato principal.

3. Usar máquinas con identificación por radiofrecuencia. Hasta junio de este año Yuna compraba bolsas, pero su bloque de apartamentos pasó a un sistema automatizado. La joven coloca sus residuos en máquinas con identificación por radiofrecuencia, RFID por sus siglas en inglés, que permite la transmisión de datos por ondas de radio a un centro remoto. «Cada día pongo los residuos en un pequeño recipiente de acero. Y cada tanto lo llevo hasta la máquina, que está cerrada. La máquina se abre cuando coloco mi dirección, o la toco con una de las tarjetas que me dieron al mudarme aquí y que identifican cada apartamento». La máquina automáticamente pesa los residuos de comida. En algunos casos el costo es deducido en ese momento de la tarjeta de crédito del usuario. En otros, como en el caso de Yuna, la máquina computa cada uso y el costo se agrega a la factura mensual de servicios públicos como el agua. «Lo que pagas por mes depende de cuántos residuos tiras». La joven, que vive sola, paga por tirar sus residuos de comida menos de US$5 al mes. «Siento que las máquinas con RFID son más intuitivas que las bolsas», dice Yuna. «Personalmente creo que este sistema hace que la gente sea más cuidadosa con sus desperdicios, porque ves el peso exacto cada vez que los tiras». Además de las máquinas en edificios de apartamentos, en algunos distritos hay camiones equipados con RFID que pesan los recipientes grandes al recolectarlos y calculan el costo.

Las multas. Yuna señala que en general la población cumple con el sistema de reciclaje, que además de reglamentos para restos de comida, incluye normas y recipientes diferentes para aluminio, plástico, papel y otros materiales. Si alguien bota residuos de comida en forma no autorizada debe pagar multas. La infracción puede verificarse en el caso de negocios por la baja cantidad de residuos computados, o por cámaras de seguridad. «En mi edificio hubo una advertencia, por ejemplo, con este mensaje: ‘recientemente alguien tiró residuos de alimentos en forma no permitida. Tenemos cámaras de seguridad y estamos observándote. Así que si sigues haciendo esto deberás pagar una multa'». En el caso de los hogares las multas pueden superar los US$70, dependiendo de la frecuencia de la infracción.En el caso de empresas, dice Jang, las multas pueden superar 10 millones de won surcoreanos, que equivalen a más de US$7.000.

Qué se hace con los residuos. Los restos se reciclan con diferentes fines.Los principales usos según datos de 2022 son ración para animales (49%), abono (25%) y producción de biogás (14%), explica Jang.El sistema de reciclaje en Corea del Sur aún enfrenta desafíos.Uno de ellos es el posible riesgo para la salud animal, ya que las raciones con restos de comida no procesados correctamente pueden transmitir enfermedades. «Actualmente en la mayoría de los países industrializados se prohíbe o limita el uso de restos de comida en raciones para animales», le dice a BBC Mundo Rosa Rolle, experta en pérdida y desperdicios de alimentos de la FAO.En 2019 varios países asiáticos incluyendo Corea del Sur padecieron un grave brote de fiebre porcina africana, una enfermedad viral letal que causa fiebre hemorrágica en cerdos. El brote llevó a que el gobierno surcoreano prohibiera temporalmente en granjas porcinas el uso de raciones elaboradas a partir de restos de alimentos.

Rolle aclara, sin embargo, que «hay estudios según los cuales, si se usan los métodos correctos de procesamiento, las raciones elaboradas a partir de restos de alimentos son seguras…La industria porcina en Corea del Sur no se ha visto afectada negativamente por el uso de estas raciones». Jang afirma que Corea del Sur tiene un sistema estrictamente regulado de procesamiento de residuos de comida para raciones animales a través de métodos como el calentamiento y la fermentación. Otros desafíos del reciclaje en Corea del Sur son el alto contenido de sal de las comidas típicas (el exceso de sal puede ser nocivo para los animales) y la necesidad de mejorar la tecnología para hacer más eficiente la producción de biogás. Las lecciones de Corea del SurUn secreto del éxito del sistema coreano es que tiene numerosos pilares, como el pago por peso de residuos, las multas, y las campañas frecuentes que enseñan cómo separar residuos y el impacto ambiental de no hacerlo. «Es un enfoque integral, que combina incentivos financieros con educación pública y regulaciones estrictas», le explica el profesor Jang a BBC Mundo. «El sistema ha demostrado ser eficaz para reducir el desperdicio de alimentos y podría servir como un modelo valioso para otros países que buscan mejorar su propio sistema de gestión de residuos».Otro factor clave es la aceptación por parte de la población. «En general, los coreanos tienden a cumplir las reglas y tienen un fuerte estándar moral», dice Yuna. «Claro que no todos, pero en general. Y además, comparado con el salario promedio en Corea del Sur, el costo mensual de reciclar tus restos de comida no es tan alto».

El ingreso neto mensual promedio en Corea del Sur es superior a los US$2000. ¿Funcionaría un sistema de «paga por tus restos de comida» en países con ingresos mucho menores? Rosa Rolle señala que políticas como la surcoreana son muy eficaces para sensibilizar a los consumidores sobre sus hábitos de eliminación de residuos, cambiar comportamientos y promover el reciclaje. Pero agrega que en países con inseguridad alimentaria, como es el caso de naciones en Latinoamérica, el énfasis debería ponerse en maximizar el uso de los alimentos mediante reducción de pérdidas y donación de alimentos, entre otras medidas.Los sistemas de cada país «deben basarse en datos sólidos y una comprensión de dónde, por qué y en qué cantidad se producen la pérdida y desperdicio de alimentos. Las soluciones deben basarse en la evidencia científica y ser apropiadas al contexto». Para la experta de la FAO, «no hay una talla única que sirva para todos».

https://www.bbc.com/mundo/articles/cq8xzxpek7lo

Las mujeres a la cabeza de la repostería.

En los últimos años, la pastelería española está viviendo un auténtico cambio de guardia… y ya no es cuestión de género: ahora manda ella. Así lo muestra un reciente artículo de prensa que analiza cómo una nueva generación de mujeres pasteleras está revolucionando el sector.

Según el reportaje, aproximadamente un 60 % de los pasteleros jóvenes más destacados de 2025 son mujeres. Nombres como los de ciertas profesionales emergentes están marcando una línea de innovación: desde repostería sin gluten o sin productos lácteos hasta postres inspirados en paisajes mediterráneos, producto local y técnicas de vanguardia. Este cambio no solo aporta frescura al sector. También rompe estereotipos antiguos: la pastelería deja de verse como oficio menor o tradicional, para convertirse en un espacio de creatividad, rigor técnico y visión gastronómica. Esa simbiosis entre artesanía, modernidad y sensibilidad femenina apunta a redefinir lo que entendemos por «alta pastelería» en nuestro país.

Para quienes aman el dulce, esto es una gran noticia: más variedad, nuevas propuestas, combinaciones arriesgadas… Y para la gastronomía en general, un claro ejemplo de cómo las evoluciones sociales pueden transformar también la mesa.

Para más detalles, visita el siguiente enlace: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-29/el-futuro-de-la-pasteleria-espanola-tiene-nombre-de-mujer.html

La vuelta del vermut a España, un clásico.

Hace poco, un artículo del diario El País repasó cómo el vermut —esa bebida de aperitivo clásica— ha vuelto con fuerza al panorama gastronómico español. Lejos de ser algo pasado, el vermut se reinventa: con nuevas marcas, sabores actualizados y un público que redescubre el placer de “ir de vermut”.
Según el reportaje, muchos consumidores buscan autenticidad y tradición, y el vermut español artesanal se convierte en la mejor opción: con aromas intensos, matices junto a tapas o aperitivos, y una nostalgia reconvertida en tendencia.

Este resurgir no es solo nostalgia: representa un giro en la cultura gastronómica. Las nuevas generaciones disfrutan del vermut como una experiencia social —una excusa para juntarse, compartir una buena conversación y acompañarla con un aperitivo-tapeo. El vermut deja de ser algo de “abuelos” para transformarse en parte del ocio moderno, urbano y gastronómico.

Además, ese retorno presta atención al producto nacional: vermuts hechos en pueblos y zonas rurales, con ingredientes locales, elaboraciones cuidadas, identidad propia… Un guiño a lo nuestro, a lo auténtico, a lo cercano.

Para quienes vivimos en España —y más aún en una zona como la vuestra, con fácil acceso a buena materia prima—, este renacimiento del vermut puede ser una oportunidad ideal: para redescubrir sabores, reencontrarse con amigos, celebrar lo cotidiano. Porque a veces, lo simple —una copa de vermut y una tapa— vale tanto como la gran cena.

Para más información, visite: https://elpais.com/escaparate/estilo-de-vida/2025-07-25/vermuts-espanoles.html

Retrospectiva de Julie Powell, escritora de Julie & Julia

Hace 3 años que la famosa escritora del libro Julie & Julia, el libro del cual se basó la película del mismo nombre. Esta relata el legado de una cocinera, Julia Child, y como esta acabó escribiendo su libro de cocina, ‘El arte de la Cocina Francesa’, un recetario que describe varias recetas las cuales ella aprendió en su temporada viviendo en Francia. A partir de estas recetas, una joven Julie Powell se propone escribir un blog donde ella hará todas las recetas del recetario y contará su experiencia preparándolas y probándolas.

Esta dinámica resulta entretenida en la película y el libro, y aunque Julia Child no estuvo encantada con el blog de Julie, ella acabó por cumplir su sueño de ser escritora. Este libro basado en hechos reales narra una historia de superación y de lucha por los sueños de uno mismo, esto todo con la temática de deliciosa comida con recetas muy complejas.

Y si bien es cierto que se cumplen 3 años de su fallecimiento, la historia de Julie Powell es una de inspiración en cualquier persona con ambiciones creativas, donde ella persiguió su sueño y acabó por cumplirse, y es por esto que su nombre seguirá siendo recordado, porque ella quiso alcanzar la fama escribiendo, y con esfuerzo y perseverancia, lo cumplió.

https://www.clarin.com/espectaculos/cine/murio-49-anos-escritora-obsesiono-libro-recetas-inspiro-filme-julie-julia-_0_5ujtMHAaaG.html

El museo botánico interactivo de Italia, L’Orto Botanico Di Padova

Uno de los destinos que no te puedes saltar si acabas en Padua, Italia, es su hermoso museo botánico, el cual cuenta no solo con unos hermosos jardines llenos de ejemplares vivos de plantas de todo el mundo, si no que también cuenta con un museo repleto de especies conservadas a modo de herbario, conteniendo especies enteras, semillas y información de cada una de estas plantas todo en uno de los muchos cajones que presenta el museo.

Pero, que es lo que resulta tan impresionante de esta colección? Bien, estas semillas y plantas se empleaban en la medicina antigua, conteniendo una sala del museo que simula el equipaje de un apotecario, y en cada una de estas plantas se indicará su uso y efectos al ingerirse. Hay hasta un juego interactivo donde, a partir de algunos datos sobre la enfermedad del paciente, te toca a ti, como apotecario, recetar una cura para esto, o bien se te indica los síntomas de un individuo y hay que averiguar cual planta tóxica ha causado esto.

También hay un recorrido histórico de como los primeros humanos interaccionaron con las distintas especies de flora que había, una sección de la cual habla de su uso relajante (por ejemplo, el tabaco) o estimulante (como el café) y sus primeras formas de consumición, desde pipas primitivas para fumar hasta formas más modernas de consumir dicha sustancia.

https://www.turismopadova.it/es/lugares/el-museo-botanico

El nuevo calendario de adviento de Ibai presenta mejoras realmente novedosas.

Diciembre está a punto de comenzar, y con el, las celebraciones navideñas durante todo el mes. Es por ello, que grandes marcas y entidades han empezado a esparcir este espíritu a través de productos, campañas y noticias para captar la atención del público, y los creadores de contenido no son excepción. En este caso, hablaremos de Ibai Llanos (que siguiendo la tendencia del año pasado) y como su calendario de adviento de este año 2025 ha sorprendido a muchos por el buen trato que tiene hacia el público.

De primeras, debemos de analizar la estrategia con la que el influencer ha decidido presentar este producto al público, la cual es bastante cómica. En el vídeo promocional del producto se observa a Ibai vestido de Papá Noel, este empieza a leer en alto cartas de quejas que le llegaron sobre el calendario de adviento del año pasado; Precio demasiado excesivo, baja calidad de chocolate, figuras repetidas…Este anuncio realmente hace ver al consumidor como Ibai está aprendiendo de sus errores, y como se toma el feedback muy en serio.

Mientras avanza el vídeo, se observa la respuesta que tiene el creador de contenido a las quejas del público, a las cuales responde con soluciones totalmente directas. Baja el precio de 20 euros que costaba el año pasado a 15 euros, promete un chocolate con mucha mejor calidad y relleno, figuras únicas para cada día del mes, y lo más jugoso, cien mil euros en premio. Esto junto a la unión de titanes del mercado como Carrefour o Eroski para su distribución, ofrece al público una experiencia nueva, mejor y ahora con más disponibilidad.

El nuevo calendario de adviento de Ibai Llanos atrae a sus seguidores a comprarlos, no solo para apoyarle, sino por el simple hecho de probar una experiencia nueva y la posibilidad tal vez ganar un premio inesperado mientras disfrutan del producto.

Para más información pulsa aquí: https://www.elperiodico.com/es/vida-y-estilo/20251028/100-000-euros-calendario-adviento-ibai-llanos-navidad-dv-122968637