La alimentación durante el embarazo influye en el ADN del bebé

Diversos estudios recientes han confirmado que la alimentación de la madre antes y durante el embarazo puede influir directamente en la expresión genética del feto, afectando su desarrollo físico, neurológico e inmunológico. Este fenómeno, conocido como epigenética, no altera la secuencia del ADN, pero sí determina cómo y cuándo se activan ciertos genes, con efectos que pueden perdurar toda la vida.

La epigenética actúa como un “interruptor molecular” que responde a factores ambientales, entre ellos la nutrición. Por ejemplo, procesos como la metilación del ADN o la modificación de histonas pueden verse alterados por la presencia o ausencia de nutrientes clave, lo que repercute en funciones como el metabolismo, la formación neuronal o la respuesta inmunitaria del bebé.

Figura 2: relación entre el canal sanguíneo de la madre y el feto

Una dieta materna rica en ciertos micronutrientes favorece una programación genética saludable. Algunos de ellos serían los siguientes:

  • Ácido fólico, vitamina B12, colina y metionina: esenciales para la metilación del ADN, especialmente en etapas tempranas del desarrollo embrionario.
  • Omega-3 y grasas poliinsaturadas: promueven el desarrollo cerebral y la regulación inflamatoria.
  • Hierro y yodo: fundamentales para la función tiroidea y la maduración neurológica.
  • Antioxidantes y vitamina D: protegen frente al estrés oxidativo y modulan genes inmunológicos.

Por el contrario, dietas con exceso de azúcares simples, grasas saturadas o carencias nutricionales pueden alterar negativamente la expresión genética, aumentando el riesgo de enfermedades como obesidad infantil, diabetes tipo 2, trastornos del neurodesarrollo o alergias.

La etapa pregestacional también es determinante. El estado nutricional de la madre antes del embarazo puede afectar la calidad del óvulo, el entorno uterino y la predisposición genética del embrión. Por ello, se recomienda adoptar hábitos saludables incluso antes de la concepción, incluyendo:

  • Suplementación con ácido fólico y vitamina D.
  • Control del peso y del perfil metabólico.
  • Reducción del consumo de alcohol, tabaco y ultraprocesados.

Además, algunas investigaciones sugieren que los efectos epigenéticos de la dieta materna pueden traspasarse a generaciones futuras, afectando incluso a nietos. Esto refuerza la importancia de una alimentación consciente como herramienta preventiva y promotora de salud desde el origen.

FUENTES:

Noticias: https://www.eldiariodelbebe.es/embarazo-y-parto/alimentacion-adecuada/21212/alimentacion-de-la-embarazada

https://www.natalben.com/noticias/dieta-materna-antes-embarazo-adn-bebe

https://okdiario.com/bebes/dieta-durante-embarazo-afecta-adn-del-feto-10590347

Figura 1: https://partonaturalmadrid.es/consejos-para-comer-mejor-durante-tu-embarazo/

Figura 2: ADN Fetal en Sangre Materna: Nuevos Estudios Genéticos No Invasivos en el Embarazo | Caras

Nueva vía de prevención del ictus con genética y dieta mediterránea

Investigadores del centro CIBERobn del Instituto de Salud Carlos III han descubierto una variación genética en la que están implicados los microARN que reduce el riesgo de padecer ictus cerebral. El efecto protector se incrementa con la dieta mediterránea.

Miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, han descubierto el efecto protector de un polimorfismo (variación en la secuencia de una zona del ADN en individuos de una población) llamado rs13702 T> en el riesgo de padecer un ictus cerebral, así como su modulación a través de la dieta. El polimorfismo está regulado por el microARN-410.

«Estos resultados tienen una gran relevancia porque por primera vez hemos demostrado la implicación de los microARN, a través de sus lugares de unión al ADN, en los mecanismos protectores de la dieta mediterránea y hemos puesto de manifiesto la compleja regulación geno-epigenómica de estos efectos», señala Dolores Corella, que ha liderado el trabajo en colaboración con el investigador José María Ordovás del Human Nutrition Research Center de Boston,

Corella destaca estos resultados, generados en el marco de un ensayo de intervención dietética, como “pioneros a nivel mundial”. Desde su punto de vista “aportan un alto nivel de evidencia científica, contribuyendo a crear conocimiento nuevo y más sólido sobre mecanismos y bases moleculares que nos permitirán avanzar en el diseño de dietas más personalizadas”.

El estudio se ha realizado partiendo de un trabajo previo del grupo de Ordovás, en el que se había caracterizado de manera muy extensa la funcionalidad del microARN-410 y su asociación con los triglicéridos. El objetivo de la investigación actual era demostrar que el polimorfismo rs13702 T>C en el lugar de unión del microARN en el gen de la lipoproteinlipasa, no sólo se asocia con los triglicéridos de manera transversal, sino que se puede modular por la alimentación, dentro de un estudio de intervención dietética a largo plazo como es el PREDIMED (prevención con dieta mediterránea),.

Además, se observa un efecto sobre otros marcadores de estrés oxidativo y sobre las enfermedades cardiovasculares. Estos resultados han sido publicados recientemente en la versión electrónica de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Después de una media de 5 años de intervención con dieta mediterránea, bien suplementada con aceite de oliva o con frutos secos en los 7.187 participantes del estudio PREDIMED, se compararon los resultados para las personas con genotipo TT (que permite la unión del microARN-410 y son un 45% de la población) frente a las portadoras del alelo favorable C (un 55%), que bloquea la unión del microARN-410 y activa el gen de la lipoproteinlipasa, una enzima que actúa como protector cardiovascular.

La reducción del riesgo alcanzó un 42% en los portadores del alelo favorable que siguen una dieta mediterránea

Se comprobó que el polimorfismo analizado se asocia con un menor riesgo de ictus cerebral en las personas portadoras del alelo C, en comparación con las personas con el genotipo TT. Este efecto protector se estimó en un 26% de reducción global del riesgo de ictus en los portadores de la variante favorable C.

Paralelamente, se constató que la dieta mediterránea influía de manera muy significativa en los efectos del polimorfismo tanto sobre el ictus como sobre los triglicéridos. Solamente cuando los portadores del alelo favorable C seguían una dieta mediterránea se observó que el efecto de protección frente a ictus era estadísticamente significativo.

En ellos la reducción del riesgo alcanzó un 42% de protección. Sin embargo en los portadores del alelo C que no seguían una dieta mediterránea el efecto protector genético sólo fue del 6%, sin alcanzar la significación estadística. De esto se puede concluir que el factor protector inherente a la variante C se pierde con una dieta inadecuada.

El estudio registró otra interacción gen-dieta en la protección que ejerce el polimorfismo rs13702 frente a la hipertrigliceridemia en función del tipo de alimentación. Al igual que en el caso del el ictus, la reducción de triglicéridos fue mayor en las personas portadoras del alelo C y que siguieron una dieta mediterránea.

Nuevos reguladores epigenéticos

Investigaciones precedentes han situado a los microARN como importantes reguladores epigenéticos (factores no genéticos) en las enfermedades cardiovaculares. Este estudio aporta nuevos conocimientos sobre su regulación tanto genética como epigenética, es decir, tanto prestando atención a la secuencia del ADN como a los procesos químicos que modifican la actividad del ADN pero sin alterar su secuencia.

En este caso concreto los investigadores explican que además del microARN hay que tener en cuenta el genoma de la persona, pues en función del genotipo el microARN ejercerá o no su efecto modulador. Asimismo, esta investigación aporta nuevos datos de cómo se pueden usar los microARN en prevención y tratamiento, con resultados pioneros sobre su modulación a través de la dieta.

Fuente: CIBERobn