Científicos detectan compuestos potencialmente cancerígenos en alimentos comunes

Un equipo de investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Seúl ha desarrollado un método más ágil y preciso para detectar hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), sustancias químicas con potencial cancerígeno que se forman en algunos alimentos durante procesos de cocción a altas temperaturas, como ahumar, tostar o freír. Estos compuestos también pueden aparecer en frutas y verduras por contaminación ambiental o riegos con agua no limpia.

El estudio se centró en ocho PAH presentes en alimentos cotidianos, como carnes y pescados a la brasa o ahumados, cafés muy tostados, frutos secos, panes y cereales dorados, aceites muy refinados o reutilizados, y tés o hierbas secados con humo. Para medirlos, los científicos combinaron un enfoque rápido y de bajo coste llamado QuEChERS con técnicas de cromatografía y espectrometría de masas. Según el profesor Joon-Goo Lee, autor principal del estudio, esta técnica simplifica los análisis y permite controles más frecuentes en la industria, además de reducir el uso de disolventes agresivos en laboratorio.

Aunque la presencia de PAH en algunos alimentos se conocía desde antes, disponer de un método más fiable para detectarlos permite monitorear mejor su aparición y buscar formas de reducirla. No significa que debamos alarmarnos ni eliminar estos alimentos de nuestra dieta, sino aplicar medidas sencillas para minimizar la exposición.

Algunas recomendaciones prácticas incluyen evitar que los alimentos se quemen o se carbonicen, utilizar calor indirecto y cocción moderada en horno, vapor o salteados cortos, no reutilizar aceites y controlar la temperatura al freír. En barbacoas, conviene separar la grasa de la llama y dar la vuelta a la comida con frecuencia, además de marinar carnes con hierbas, cítricos o vino, lo que ayuda a reducir la formación de PAH. También es importante ventilar bien la cocina y lavar cuidadosamente frutas y verduras, descartando hojas externas si han estado expuestas a contaminación. En alimentos tostados, como café o tés ahumados, se recomienda moderar la intensidad del tueste y la frecuencia de consumo.

La idea clave es que los PAH se generan principalmente por la técnica de cocción y el grado de tostado, no porque un alimento sea “bueno” o “malo” por sí mismo. Siguiendo hábitos de cocina más suaves, usando aceite limpio y evitando quemados, se puede disfrutar de los mismos alimentos con un riesgo mucho menor, mientras se mantienen patrones saludables ricos en frutas, verduras, legumbres y fibra que aportan antioxidantes y ayudan a contrarrestar daños oxidativos.

Fuente: https://www.larazon.es/tusalud/cientificos-descubren-sustancias-quimicas-cancerigenas-estos-alimentos-comunes_20251120691f491e39b3f1652bfb96dc.html

Boniato vs. patata: ¿en qué se diferencian realmente?

La patata y el boniato son dos alimentos que mucha gente confunde porque ambos son tubérculos y se cocinan de formas muy parecidas. Aun así, tienen algunas diferencias interesantes. Nutricionalmente, son bastante similares: aportan hidratos de carbono que dan energía, contienen vitamina C y minerales como el potasio, y en general son alimentos saludables y saciantes. La diferencia más llamativa está en el boniato anaranjado, cuyo color delata su mayor contenido en betacarotenos. Estos compuestos se transforman en vitamina A en nuestro cuerpo, y una batata mediana puede cubrir prácticamente toda la recomendación diaria para personas jóvenes. Por eso se dice que el boniato es especialmente interesante desde el punto de vista nutricional.

También hay otra distinción relacionada con la textura. El boniato suele tener más fibra que la patata. A veces se nota más denso, aunque si se cocina el tiempo suficiente queda igualmente muy tierno. La mayor parte de esa fibra está en la piel, que se puede comer sin problema, igual que ocurre con la patata.

A la hora de cocinar, la elección depende sobre todo del sabor que buscas. La patata es más neutra y combina con casi cualquier plato, desde guisos hasta purés o tortillas. El boniato, en cambio, tiene un toque dulce y un sabor algo más pronunciado. Gracias a eso funciona muy bien tanto en recetas dulces, como bizcochos o cremas, como en platos salados que buscan un punto diferente, por ejemplo boniato al horno, cremas otoñales o incluso una tortilla hecha con él. Ambos son alimentos saludables, y alternarlos en la dieta puede ayudarte a disfrutar de sabores distintos sin perder valor nutricional.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2025/11/14/aitor-sanchez-nutricionista-son-diferencias-boniato-patata-mas-alla-sabor-184225.html

Los beneficios de comer setas: un alimento ligero, nutritivo y amigo de tu microbiota

Las setas son uno de los alimentos más característicos del otoño, pero su valor nutricional hace que merezcan un lugar en la mesa durante todo el año. A pesar de su bajo aporte calórico —apenas 20-30 calorías por cada 100 gramos— concentran una combinación muy interesante de nutrientes y compuestos bioactivos que las convierten en una opción saludable y versátil.

Por un lado, contienen antioxidantes, polifenoles y sustancias presentes en variedades como el shiitake, el oyster o el reishi que ayudan a reducir la inflamación y proteger las células frente al estrés oxidativo. Uno de sus rasgos más destacados es su capacidad para aportar vitamina D2, especialmente cuando las setas han sido expuestas a la luz solar o a radiación UV. Esto es especialmente relevante porque la vitamina D participa en la salud ósea, en la inmunidad y, en general, en el buen funcionamiento del organismo.

También son una buena fuente de vitaminas del grupo B, esenciales para obtener energía de los alimentos y para el mantenimiento del sistema nervioso. Entre sus compuestos más interesantes se encuentra la ergotioneína, un antioxidante que nuestro cuerpo no puede fabricar y que se encuentra casi exclusivamente en los hongos, lo que convierte a las setas en una fuente única de este protector celular.

En cuanto a minerales, aportan selenio —un potente antioxidante con función clave en la tiroides—, potasio, cobre y zinc, todos ellos fundamentales para procesos metabólicos e inmunitarios. Aunque su contenido en fibra parece moderado, su efecto es notable: contribuye a mejorar el tránsito intestinal y alimenta a determinadas bacterias beneficiosas del intestino.

Setas y microbiota: ¿por qué son tan buenas amigas?

En los últimos años, la comunidad científica ha prestado especial atención al papel de las setas en la salud intestinal. Gracias a su contenido en beta-glucanos y otros polisacáridos no digeribles, actúan como prebióticos: es decir, sirven de alimento para las bacterias buenas que viven en nuestro colon. Una microbiota bien nutrida y diversa se asocia con una mejor digestión, un sistema inmunitario más fuerte y una menor inflamación general del organismo.

Además, las setas poseen compuestos con actividad antimicrobiana selectiva. Esto significa que pueden ayudar a frenar el crecimiento de bacterias dañinas sin afectar negativamente a las beneficiosas, algo especialmente valioso en un contexto donde el uso de antibióticos es frecuente.

¿Todo el mundo puede comer setas?

Aunque son alimentos seguros para la mayoría, conviene tener en cuenta algunas excepciones. Su contenido en quitina —una fibra presente en su pared celular— puede generar gases o pesadez en personas sensibles o si se consumen en grandes cantidades. Quienes padecen síndrome del intestino irritable o enfermedad inflamatoria intestinal deberían introducirlas poco a poco para observar su tolerancia.

Las personas con gota o hiperuricemia deben consumirlas con moderación debido a su aporte de purinas, aunque es menor que el de carnes o pescados. En el caso de los niños menores de tres años, su sistema digestivo aún no está preparado para digerirlas bien, por lo que es preferible introducirlas gradualmente y siempre bien cocinadas.

Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia pueden comer sin problema setas comerciales, pero deben evitar las silvestres de origen desconocido. También es importante mencionar las alergias: aunque no son frecuentes, quienes tienen antecedentes de alergia a hongos o levaduras deberían consultar con un especialista. Por último, en personas inmunodeprimidas las setas comestibles no suponen un riesgo especial si están bien cocinadas, pero los suplementos o extractos de hongos deben valorarse siempre con supervisión médica.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2025/11/29/beneficios-comer-setas-son-buenas-aliadas-microbiota-184281.html

El Gobierno avanza hacia menús más saludables en hospitales y residencias

El Gobierno ha anunciado una nueva medida destinada a mejorar la calidad nutricional de los menús infantiles en los hospitales españoles. Según ha explicado el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, el próximo real decreto sobre alimentación saludable en hospitales y residencias de mayores incluirá la retirada de alimentos ultraprocesados de los menús dirigidos a niños y adolescentes ingresados. Esta regulación también afectará a las cafeterías y comedores de acceso público situados en dichos centros, especialmente a sus secciones de menús infantiles.

La iniciativa sigue la línea del Real Decreto de Comedores Escolares aprobado el pasado abril, que estableció límites estrictos al consumo de platos precocinados —como rebozados, croquetas o pizzas— y prohibió la bollería industrial y las bebidas azucaradas en centros educativos. El objetivo, tanto en colegios como ahora en hospitales y residencias, es alinearse con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Desde el Ministerio insisten en que la nueva normativa no prohibirá categorías completas de alimentos, sino que impondrá límites específicos a los nutrientes que no deberían estar presentes en exceso. Esto permitirá que productos reformulados o con un mejor perfil nutricional puedan seguir ofreciéndose. Según explican fuentes oficiales, esta estrategia pretende incentivar a la industria alimentaria a desarrollar alternativas más saludables.

La medida se enmarca en un contexto preocupante: el consumo de ultraprocesados en España se ha triplicado en las últimas dos décadas, pasando del 11% al 32%. Los estudios científicos han señalado reiteradamente que el abuso de estos productos está asociado a un mayor riesgo de obesidad infantil, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso mortalidad prematura. En palabras del ministro Bustinduy, «el consumo creciente de alimentos ultraprocesados representa una amenaza sistemática para la salud pública, la equidad y la sostenibilidad ambiental».

Aunque el real decreto aún se encuentra en fase de elaboración, los ministerios de Sanidad y Derechos Sociales han adelantado que la apuesta será clara: más legumbres, más verduras y más pescado como base de la alimentación en hospitales y residencias. Con esta orientación, el Gobierno busca no solo mejorar la recuperación y el bienestar de los pacientes, sino también promover hábitos alimenticios más saludables desde edades tempranas.

Fuente: https://www.abc.es/sociedad/gobierno-prohibira-alimentos-ultraprocesados-menus-infantiles-hospitales-20251126115303-nt.html

Nuevas tecnologías que transformarán el sector agroalimentario en el próximo lustro

24 abril 2025

1. Agricultura de precisión impulsada por IA y big data

La eficiencia y la sostenibilidad en la agricultura pasan por la obtención de datos para que los productores puedan tomar decisiones informadas a la hora de gestionar sus explotaciones.

Aquí es donde entra en escena la digitalización de la producción agraria, que se apoya en tecnologías como sensores o imágenes satelitales, cuya información es recopilada y procesada con herramientas como internet de las cosas y big data, para posteriormente ser analizada por inteligencia artificial. 

Su implementación permite optimizar aspectos clave como el uso de agua y de químicos suministrados a las plantas para combatir las plagas, es decir, producir más con menos recursos, permitiendo así mejorar la productividad y reducir el impacto ambiental.

2. Drones y robots agrícolas

La escasez de mano de obra del sector primario es uno de los principales problemas a los que se enfrenta en la actualidad. La falta de relevo generacional ha obligado a acelerar la inclusión de la tecnología en las labores que normalmente hacen los trabajadores, caso de la recolección, la siembra o el deshierbe.

Aquí, robots y drones han irrumpido con fuerza para realizar esta labor de manera automatizada. Igualmente, ambas tecnologías tienen más contribuciones. La FAO considera que los vehículos aéreos no tripulados (UAV), más conocidos como drones, son una de las mayores contribuciones que las TICs han hecho para el sector agrario. 

3. Internet de las cosas (IoT) en el ámbito ganadero

El sector ganadero también está viviendo un proceso importante de digitalización, donde la gestión del ganado en tiempo real es el principal objetivo para controlar la salud animal, apuntalar la trazabilidad y reducir las pérdidas.

Además, es posible medir otras variables como es el caso del comportamiento o la producción o, incluso, la temperatura en almacenes, que generan una gran cantidad de datos que se analizan mediante algoritmos de inteligencia artificial (IA). 

https://www.plataformatierra.es/innovacion/10-tecnologia-transformar-sector-agroalimentario-proximo-lustro

Nuevas tecnologías de enfriamiento para alargar la vida útil de la carne de cerdo fresca refrigerada hasta 6-8 semanas

El proyecto, de tres años de duración, está centrado en carne fresca de cerdo. Además de aumentar la vida útil, pretende mejorar la frescura y la seguridad alimentaria de este tipo de carnes, comercializadas en el mercado nacional e internacional, llegando incluso a China.

Los trabajos se realizan a través del proyecto de I+D “Nuevas tecnologías de enfriamiento, descontaminación y envasado para incrementar la seguridad alimentaria y la vida útil de la carne fresca de cerdo” que lleva a cabo la empresa Labor Alimentaria con la colaboración de la UPCT. Tiene un presupuesto de 557.219 euros y está financiado por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial).

Para ello, los investigadores desarrollarán técnicas innovadoras de descontaminación de la carne fresca, del aire y de las superficies de trabajo, señala el investigador responsable, Antonio López, catedrático del área de Tecnología de los Alimentos de la UPCT.

Los investigadores también están estudiando nuevos métodos de envasado activo para reducir y estabilizar la carga microbiológica, lo que se traducirá en mayor vida útil y seguridad alimentaria.

La empresa Laboratorio y Servicios Técnicos Alimentarios S.L. (Labor Alimentaria) pertenece a La Comarca Food Group, con sede principal en Lorca, uno de los holdings cárnicos de España con mayor proyección en el sector porcino, cuya facturación ronda los 300M€.

Para leer el artículo original haz clic aquí.

Consumo prohibirá los alimentos ultra procesados en los menús infantiles en los hospitales

El Ministerio de Consumo prepara un real decreto que prohibirá los alimentos ultraprocesados en los menús infantiles de los hospitales y residencias de mayores. La medida afectará tanto a los niños y adolescentes ingresados como a las cafeterías y comedores abiertos al público en estos centros. La decisión se apoya en estudios recientes, como el publicado en The Lancet, que revelan que el consumo de ultraprocesados se ha triplicado en España en las últimas dos décadas, pasando del 11% al 32%.

La investigación científica advierte que la ingesta habitual de estos productos está vinculada a un mayor riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura. Por ello, Consumo retirará de los menús infantiles alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal, como bollería industrial, snacks, bebidas azucaradas y galletas. El ministro Pablo Bustinduy ha subrayado que la medida responde a un clamor social y científico, ya que el consumo creciente de ultraprocesados supone una amenaza para la salud

Así afecta la salud emocional a la salud emocional de los más pequeños.

La relación entre comida y emociones comienza desde la infancia, cuando el acto de alimentarse se convierte en una forma de calma y seguridad. Por ello, establecer hábitos saludables desde los primeros meses es clave para evitar vínculos tóxicos con la comida en el futuro. Una introducción paciente y comprensiva de los alimentos sólidos ayuda a que los niños desarrollen una relación sana con la alimentación, lo que repercute positivamente en su bienestar psicológico.

En la adolescencia, la presión social, la influencia de la publicidad y la importancia de la apariencia física pueden generar problemas alimentarios, desde la restricción excesiva hasta la ingesta compulsiva. Por eso, es fundamental que familias y escuelas trabajen juntas en reforzar la autoestima y la inteligencia emocional de los jóvenes, transmitiendo que una dieta equilibrada no es cuestión de estética, sino de salud. De este modo, se previenen trastornos y se fomenta un vínculo positivo con la comida.

Finalmente, el artículo advierte que tanto el exceso como la falta de alimentación pueden ser señales de alerta. Comer compulsivamente por estrés o aburrimiento, o dejar de comer por la obsesión con la imagen, son consecuencias de una relación emocionalmente dañina con los alimentos. La clave está en enseñar que la comida es nutrición y energía, no premio ni castigo, y que mantener hábitos saludables desde la infancia es esencial para garantizar el bienestar emocional en todas las etapas de la vida.

La salud emocional de los niños y su relación con la comida

‘Pan y circo’, una reflexión desde el arte acerca de la alimentación

La exposición combina esculturas, vídeos, instalaciones y fotografías con un marcado carácter activista y estético. Las obras abordan temas como los cánones de belleza, la abundancia frente a la escasez, los excesos alimentarios, las enfermedades derivadas de la dieta, el impacto medioambiental de los procesos industriales, el maltrato animal y la influencia de la publicidad en los hábitos de consumo. Ejemplos destacados son el vídeo de Tania Blanco que denuncia la desinformación en el etiquetado de productos, o las piezas de Greta Alfaro, que muestran un banquete devorado por buitres y la tradición femenina de hacer pan.

El título Pan y circo proviene de la sátira del poeta romano Juvenal, que criticaba cómo las autoridades ofrecían comida y entretenimiento para mantener al pueblo sumiso. La comisaria Alicia Ventura explica que la idea surgió al observar cómo numerosos artistas trabajaban sobre la alimentación como tema social y político. Entre las obras más llamativas están Power Food de Antoni Miralda, que reflexiona sobre conceptos como consumo y memoria, y las instalaciones de Rosalía Banet, como El banquete quemado y Muk-Bang, que cuestionan los excesos y la soledad contemporánea frente a la comida.

En conjunto, la muestra invita a pensar en la alimentación como un fenómeno complejo que va más allá de la nutrición: es cultura, política, medio ambiente y sociedad. Los artistas logran transmitir estas ideas sin caer en el catastrofismo, ofreciendo al público una experiencia estética que también es una llamada a la conciencia crítica sobre cómo comemos y qué significa la comida en nuestras vidas.

‘Pan y circo’, una reflexión desde el arte acerca de la alimentación

Por qué en gran parte de Asia no se come con cuchillo y tenedor

Para muchos viajeros occidentales, sentarse a una mesa en China, Japón, Corea o Vietnam y no encontrar cuchillo ni tenedor puede resultar sorprendente. Sin embargo, esta elección no tiene nada de caprichosa: es el resultado de una evolución histórica profunda que transformó la forma de cocinar, servir y entender la comida en Asia oriental.

La historia de los palillos se remonta a la dinastía Shang, alrededor del 1200 a. C., cuando no eran utensilios de mesa, sino herramientas largas de bronce usadas para mover alimentos en ollas muy calientes. Su uso cotidiano en la mesa llegó mucho después, hacia el siglo IV d. C., gracias a un cambio clave en la cocina: los ingredientes comenzaron a cortarse en trozos pequeños antes de ser cocinados para ahorrar combustible y acelerar la preparación. De esta transformación surgió la herramienta ideal para trasladar esos bocados directamente a la boca: los palillos.

Pero la expansión definitiva de su uso se atribuye a la influencia de Confucio. El filósofo defendía que la comida debía promover armonía y alejar cualquier símbolo de violencia. Para él, colocar un cuchillo afilado sobre la mesa evocaba la muerte del animal y perturbaba la experiencia de comer. Su principio era claro: “En la mesa, nada que recuerde a un arma”. Los palillos, suaves y sin filo, encajaban perfectamente en esta visión.

Con el tiempo, esta idea moldeó toda la gastronomía de la región. Los platos comenzaron a prepararse completamente cortados, listos para compartirse en el centro de la mesa. No hay piezas grandes que cortar, sino pequeños bocados pensados para ser tomados con facilidad. De hecho, muchos alimentos serían incómodos de manipular con tenedor o cuchara, pero funcionan a la perfección con palillos.

Entonces, ¿por qué muchos países asiáticos no adoptaron el cuchillo y el tenedor? La respuesta es sencilla: su cocina no lo requiere, y sus palillos son parte de su identidad cultural. Igual que en Occidente ciertos gestos gastronómicos forman parte del ADN culinario, en Asia oriental el uso de palillos simboliza tradición, estética y una forma particular de relacionarse con la comida.

Eso no impide que, al enfrentarse a comida occidental, usen cubiertos sin dificultad. Pero en su día a día, comer con palillos es más que una costumbre: es una filosofía que invita a comer despacio, con suavidad y sin violencia. Un legado milenario que aún se mantiene vivo en millones de mesas a lo largo del continente.

https://www.eldiario.es/spin/historia-revela-paises-asia-no-comen-cuchillo-tenedor-pm_1_12790569.html