Una base de datos revela qué hay en el microbioma de los alimentos que comemos

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una base de datos del microbioma de la comida mediante el análisis de los metagenomas (término que designa todo el material genético del conjunto de microorganismos de un ambiente) de cientos de alimentos.

Así, han identificado 10.899 microbios asociados a estos productos, la mitad de los cuales eran especies desconocidas, y han mostrado que los microorganismos asociados explican el 3 % del microbioma intestinal de los adultos y el 56 % del microbioma intestinal infantil.

Estos datos permiten identificar y controlar los microorganismos indeseables, estudiar el movimiento de los microbios a lo largo de la cadena alimentaria y la propagación de genes de resistencia a antibióticos, además de mejorar los atributos saludables de los alimentos, entre otras aplicaciones. Denominada Curated Food Metagenomic Database (CFMD), es fruto del mayor estudio sobre microbiomas de alimentos realizado hasta la fecha

“Este recurso marcará un hito en la investigación en microbiología de alimentos”, señala Abelardo Margolles, investigador del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC), que ha participado en su elaboración. “Este recurso ayudará a los expertos a afrontar retos que hasta ahora eran muy difíciles de abordar debido a la escasez de metagenomas de alimentos disponibles en las bases de datos.”

“Aproximadamente dos tercios de las muestras fueron de productos lácteos y las instalaciones en las que se elaboran; y se han analizado también bebidas y carnes fermentadas, entre otros alimentos”, indica Margolles.

El trabajo del CSIC se ha centrado en el análisis de quesos artesanales asturianos. “Se han analizado ambientes de 28 queserías pertenecientes a la Asociación de Queseros Artesanos del Principado de Asturias, y se ha comprobado que los quesos de cada instalación tienen características únicas”, revela Margolles.

“Esto es importante porque se podría asociar la especificidad y la calidad de los alimentos locales a su microbioma, e incluso posibilita utilizar el metagenoma como un marcador de autenticidad del alimento, representado una poderosa herramienta para garantizar su trazabilidad y origen”, concluye.

Tomado de: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-base-de-datos-revela-que-hay-en-el-microbioma-de-los-alimentos-que-comemos

El pan siempre ha sido un pilar de la alimentación española. Ahora sufre una crisis histórica y nadie sabe por qué

Hubo un tiempo en el que en las mesas de los hogares españoles podían faltar muchas cosas, pero nunca el pan. Eso jamás. La barra era un indispensable de la alimentación, uno de sus pilares, tan firme que incluso acabó dejando huella en el refranero. Las cosas han cambiado y ahora resulta cada vez más difícil encontrar pan en los hogares a la hora de la comida. Y para muestra, un botón: su consumo per cápita (al menos el doméstico) se ha desplomado en la última década.

Buscando las causas. La gran pregunta llegados a este punto es… ¿Por qué consumimos menos pan en casa hoy que hace unas décadas? EfeAgro recuerda que en los últimos diez años su precio se ha encarecido casi un 29%, aunque los datos del IPC de septiembre muestran que al menos en el último año se mantuvo por debajo del índice general de precios: un 1,2%frente al global del 3%. 

La caída de consumo parece responder más bien a cambios en los hábitos de consumo: una mayor disponibilidad de alternativas al pan, una dieta más variada, un aumento del consumo en locales fuera del hogar… «Hay una tendencia a la baja desde hace años en España, hay que tener en cuenta que cuando las sociedades se vuelven más prósperas se reduce el consumo y se empiezan a usar otras fuentes», explicaba ya 2022 a El Español Jorge de Saja, de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería. Otra clave que apuntan desde el sector es el aumento de variantes (como el integral) más saciantes.

Para más información: https://www.xataka.com/magnet/gran-crisis-pan-espana-esta-dejando-consumirlo-nadie-tiene-explicaciones-convincentes

Detectan aditivos asociados al plástico en el 85 % de 109 alimentos analizados

Los autores de este estudio subrayan la necesidad de seguir monitorizando estas sustancias en la alimentación y sugieren aplicar medidas más restrictivas para determinados compuestos. Los valores promedio de ingesta de los aditivos observados son inferiores a los recomendados por la autoridad sanitaria europea. 

alimentos plástico

Diversas investigaciones han demostrado la toxicidad de algunos aditivos plásticos, como los ésteres organofosforados, utilizados como retardantes de llama, y los ftalatos. / Adobe Stock

Un estudio del Instituto del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) ha analizado la presencia de aditivos asociados al plástico en alimentos representativos de la dieta española.

El objetivo del trabajo publicado en Journal of Hazardous Materials ha sido estimar la exposición diaria de las personas a estos compuestos a través de la alimentación. Los resultados muestran que en el 85 % de las 109 muestras de alimentos evaluados se han detectado alguno de estos aditivos, aunque los valores promedio de ingesta hallados son inferiores a las recomendaciones de la autoridad sanitaria europea.

Estamentos como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y la USEPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos), han asignado valores máximos de ingesta diaria para algunos de los compuestos analizados, en concreto, para 15 de los 20 plastificantes detectados en las muestras de alimentos. Para estos casos, los investigadores han llevado a cabo una evaluación del riesgo.

Fuente:https://www.agenciasinc.es/Noticias/Detectan-aditivos-asociados-al-plastico-en-el-85-de-109-alimentos-analizados

El papel de los cereales en la historia

Desde hace más de 10.000 años, los cereales han sido mucho más que un alimento básico: han sido la base sobre la cual se levantaron las primeras ciudades, las economías agrícolas y, en última instancia, las grandes civilizaciones. Trigo, cebada, arroz, maíz, mijo y avena han acompañado al ser humano en su tránsito desde la vida nómada hasta el nacimiento de las sociedades complejas.

El origen agrícola y la revolución neolítica

Los primeros indicios del cultivo de cereales se remontan al Creciente Fértil —en regiones que hoy abarcan Irak, Siria y Turquía— donde el trigo y la cebada comenzaron a ser domesticados. Paralelamente, en Asia oriental, el arroz se convirtió en el eje de las sociedades agrícolas, mientras que el maíz emergía en Mesoamérica como el grano fundamental de culturas como la maya y la azteca.

Este proceso dio inicio a la revolución neolítica, una transformación que cambió para siempre la relación entre los humanos y su entorno. La agricultura cerealista permitió generar excedentes de alimento, lo que impulsó el sedentarismo, el aumento poblacional y la especialización de oficios.

Cereales y el nacimiento de las ciudades

Gracias a la capacidad de los cereales de almacenarse durante largos periodos, los humanos pudieron organizar reservas de alimento y planificar a futuro. Esto fue decisivo para que surgieran jerarquías sociales, comercio y escritura. De hecho, las primeras tablillas de arcilla de Mesopotamia registraban transacciones de granos, evidencia de que los cereales fueron el motor económico de las primeras urbes.

Impacto cultural y simbólico

Los cereales no solo alimentaron cuerpos, también nutrieron culturas. En Egipto, el trigo se relacionaba con la divinidad Osiris, mientras que en la mitología griega la diosa Deméter representaba la fertilidad de la tierra y el ciclo de las cosechas. Incluso hoy, el pan y el arroz siguen ocupando un lugar central en rituales, religiones y costumbres culinarias.

Cereales y salud: del pasado al futuro

Aunque los cereales han sido esenciales en el desarrollo humano, su consumo también plantea retos. La refinación moderna de harinas ha reducido su aporte nutricional, lo que ha incentivado el debate sobre volver a dietas más equilibradas basadas en granos enteros. Por otro lado, la biotecnología busca mejorar la resistencia de los cultivos y aumentar su valor nutricional, un paso clave frente al desafío del cambio climático y la seguridad alimentaria mundial.

La base invisible de nuestra civilización

Sin los cereales, la humanidad probablemente no habría desarrollado grandes civilizaciones, ni avanzado en ciencia, tecnología y cultura al ritmo que lo hizo. Estos humildes granos siguen siendo hoy responsables de más de la mitad de las calorías consumidas en el planeta, confirmando que su papel no es solo histórico, sino también estratégico para el futuro de la humanidad.

El papel de los cereales en la historia | Noticias de la Ciencia y la Tecnología (Amazings® / NCYT®)

El programa Alimentes de Gadis regresa a las aulas para fomentar un consumo responsable y la alimentación sana

Supermercados Gadis vuelve de nuevo a las aulas con su programa educativo Alimentes. Un proyecto ya consolidado que, cada curso escolar, amplía contenidos para abarcar más conceptos e incorpora en esta edición nuevas experiencias en torno a los temas que trabaja de forma transversal: educación sobre nutrición, consumo responsable y consciente para evitar el desperdicio alimentario, el valor del desarrollo sostenible a través de la producción local y de proximidad, y el cuidado del medioambiente.

Un propósito común que se plasma en Alimentes, que incluye contenidos desarrollados por profesionales, dirigidos a alumnos de la segunda etapa deEducación Infantil y de Educación Primaria de Galicia y Castilla y León y que están adaptados a los currículos oficiales de las asignaturas de Ciencias Naturales, Sociales y Educación Física.

Para completar el aprendizaje virtual, la segunda parte del programa cuenta con visitas presenciales a los Supermercados Gadis a fin de que los alumnos puedan ver de cerca las diferentes secciones, especialmente las de productos frescos —pescadería, frutería y carnicería— para hacer hincapié en que estos productos y los de temporada son más sostenibles y saludables. Estas visitas ya se pueden gestionar en el calendario digital que la plataforma pone a disposición de los docentes.

Gadis busca conectar con los estudiantes a través del entorno digital para la primera fase del programa. Podrán seguir la cadena de alimentos de forma virtual desde el origen visitando una lonja, un huerto o una explotación ganadera, así como el almacén donde se guardan los productos y las diferentes secciones de los supermercados. El foco se pone también en el cuidado del medioambiente, para que los niños aprendan, de forma sencilla y práctica, cómo evitar el desperdicio alimentario y por qué es importante cuidar los recursos naturales y proteger el planeta.

El artículo completo se encuentra en: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2025/10/07/programa-alimentes-gadis-regresa-aulas-fomentar-consumo-responsable-alimentacion-sana/00031759846077683439661.htm

Tres científicos españoles ganan el Premio Jóvenes Inventores 2025 por un biosensor para detectar la frescura de los alimentos

Tres investigadores españoles —Pilar Granado, Pablo Sosa y Luis Chimeno— han sido galardonados con el Premio Jóvenes Inventores 2025, otorgado por la Oficina Europea de Patentes (OEP), gracias a su creación de un biosensor en forma de etiqueta inteligente. Este dispositivo permite detectar en tiempo real el estado de frescura de alimentos perecederos como carne, pescado, frutas o platos preparados.

¿Qué hace especial este invento?

El biosensor se basa en la metabolómica, una ciencia que estudia los compuestos químicos generados por los procesos celulares. Gracias a esta tecnología, el sensor puede identificar si un alimento está en buen estado o si ha comenzado a deteriorarse, lo que ayuda a:

Evitar intoxicaciones alimentarias, creando una seguridad alimentaria.

Reducir el desperdicio de comida.

Disminuir las emisiones de CO₂ asociadas a la producción y desecho de alimentos.

Por ello han recibido un premio con impacto global. El reconocimiento se entregó en Reikiavik (Islandia), en una ceremonia que destaca proyectos innovadores con impacto positivo en la sociedad. El biosensor fue seleccionado entre más de 450 candidaturas internacionales, y surgió de una experiencia cotidiana: la duda sobre si un filete en la nevera estaba aún en condiciones de ser consumido.

Este tipo de innovación muestra cómo la ciencia y la tecnología pueden mejorar nuestra relación con los alimentos, haciéndola más segura, sostenible y consciente. Además, plantea preguntas éticas y culturales sobre el consumo responsable y el papel de la investigación en la transformación de nuestros hábitos alimentarios.

Más información en:

Tres científicos españoles ganan el Premio Jóvenes Inventores 2025 por un biosensor para detectar la frescura de los alimentos | Ciencia | EL PAÍS

https://elpais.com/ciencia/2025-06-19/tres-cientificos-espanoles-ganan-el-premio-jovenes-inventores-2025-por-un-biosensor-para-detectar-la-frescura-de-los-alimentos.html

Historia de la nutrición

La nutrición es uno de los condicionantes de la de humanización. Los cambios en hábitos y costumbres alimentarias determinan transformaciones físicas y mentales. Por una parte, el descubrimiento del fuego por el hombre primitivo hizo que fuera posible la ingesta, digestión y preparación de algunos alimentos. Por otra, la disponibilidad de los alimentos siempre ha estado relacionada con el poder económico, de forma que comen mejor quienes tienen más posibilidades económicas. Los antropólogos describen dos grandes revoluciones en este aspecto: la del Neolítico y la de la Era Industrial

Desde la Prehistoria, hace unos diez mil años, la alimentación humana ha experimentado una profunda transformación. En sus inicios, nuestros antepasados se nutrían principalmente de vegetales silvestres y de la caza, lo que les proporcionaba una fuente esencial de proteínas. El conocimiento sobre la alimentación se transmitía oralmente, basado en la experiencia, y aún hoy algunas tribus conservan estas tradiciones.

El descubrimiento de la agricultura marcó un punto de inflexión: permitió el sedentarismo y la incorporación de cereales a la dieta. La domesticación de animales facilitó el acceso a carne y leche, aunque el aumento del consumo de cereales en detrimento de las proteínas animales exigió una adaptación fisiológica que continúa hasta nuestros días.

En el Creciente Fértil, considerado la cuna de la civilización, se cultivaban trigo, cebada, legumbres e higueras, y se domesticaban animales como vacas, ovejas, cabras y caballos, utilizados tanto para la alimentación como para el trabajo agrícola. Ya se observaban carencias nutricionales en ciertos sectores, y la preparación de los alimentos tenía un carácter ritual.

Durante la Antigua Grecia, surgió el concepto de dieta equilibrada. Hipócrates, en el siglo V a.C., expresó la idea de que el alimento debía ser también medicina. Galeno, en el siglo II a.C., desarrolló teorías sobre la digestión, distinguiendo entre una primera digestión en el estómago y el intestino, y una segunda en el hígado.

En el Extremo Oriente, aunque su cultura y ciencia eran poco conocidas en Occidente, se desarrollaron sistemas médicos como el Nei Jing en China y el Ayurveda en la India. Los chinos relacionaban el cuerpo con el cosmos y clasificaban los alimentos según sabores y temperaturas, buscando el equilibrio en la dieta. El Ayurveda, por su parte, analizaba los alimentos según su origen, efectos y cualidades, recomendando dietas con alimentos frescos, naturales y equilibrados en sabor.

Durante la Edad Media europea, la nutrición estuvo influida por la Iglesia y las ideas de Galeno. Los alimentos se clasificaban como “calientes”, “fríos”, “húmedos” o “secos”, y se creía que su equilibrio era esencial para la salud. La dieta se basaba en productos agrícolas como cereales, verduras, legumbres, frutas, carnes, lácteos, miel y azúcar. El agua, a menudo no potable, se mezclaba con vino o cerveza.

En el mundo islámico medieval, la alimentación se regía por las normas del Corán, que establecía qué alimentos eran permitidos (halal) y cuáles estaban prohibidos. La dieta incluía cereales, legumbres, hortalizas, carne de cordero o pollo, dátiles y miel, mientras que el pescado era menos común. Pensadores como Avicena (Ibn Sina) estudiaron las propiedades de los alimentos y su influencia en la salud, dejando un legado importante en la medicina y la nutrición.

Durante el Renacimiento (siglos XV y XVI), el interés por la ciencia creció notablemente, lo que impulsó los estudios sobre la digestión y los procesos metabólicos. Los avances en anatomía y fisiología permitieron comprender mejor cómo el cuerpo humano utiliza los alimentos.

En el siglo XVIII, destacan dos figuras clave: Antoine Lavoisier, considerado el padre de la química moderna, por sus investigaciones sobre la oxidación, la respiración animal, el análisis del aire y la fotosíntesis; y Antoine Parmentier, quien promovió el consumo de la patata en Francia, donde antes se consideraba no comestible. Parmentier también impulsó la panadería, estudió el maíz, el opio y el cornezuelo del centeno, y propuso el uso del frío para conservar la carne. Además, desarrolló técnicas para extraer azúcar de la remolacha y defendió que la salud de una nación podía medirse por la calidad de su harina.

En el siglo XIX, se realizaron descubrimientos fundamentales sobre los nutrientes: proteínas, lípidos e hidratos de carbono. Se empezó a entender cómo estos macronutrientes se transforman en energía y tejidos. También se identificaron las vitaminas y minerales, y se reconocieron enfermedades carenciales como el escorbuto, la pelagra y el beri-beri, junto con sus tratamientos.

Ya en el siglo XX, la nutrición se consolidó como una ciencia interdisciplinaria, vinculada a la medicina, la bioquímica y la fisiología. Los estudios epidemiológicos comenzaron a relacionar la alimentación con el estilo de vida y las enfermedades. La industrialización trajo consigo la producción masiva de alimentos, con el uso de azúcares refinados, grasas saturadas, conservantes y aditivos que mejoraban la conservación y el sabor. Esta tendencia favoreció el hiperconsumo, al estimular los circuitos cerebrales de recompensa, lo que derivó en dietas excesivas en azúcares, proteínas y grasas. En respuesta, surgieron guías nutricionales como la Pirámide de la Alimentación, el Plato Saludable de Harvard y la Rueda Alimenticia de la SEDCA, que promovieron dietas equilibradas. La investigación se centró en enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiovasculares y la obesidad, y se demostró que la nutrición influye directamente en la longevidad y en el envejecimiento celular, especialmente a través de los alimentos oxidantes y su efecto sobre los telómeros.

Esto es solo un resumen, pero si quieres más información, puedes buscar aquí: https://www.adolescere.es/historia-de-la-nutricion/

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento

La literatura gastronómica es un género en el que la comida no solo aparece como un elemento decorativo, sino que se convierte en el motor emocional y cultural de la historia. Estas novelas se “cocinan a fuego lento” porque desarrollan sus tramas con sensibilidad, profundidad y una conexión íntima con los sabores, las recetas y las tradiciones.

¿Qué hace especial a este tipo de literatura?

Es especial, ya que, se usa la cocina como lenguaje emocional, como puente entre culturas, en la recuperación de los sabores tradicionales…

En novelas como Como agua para chocolate, los platos reflejan los sentimientos de los personajes. Cada receta es una forma de expresar amor, tristeza, deseo o rebeldía.

La comida también se usa como puente entre culturas en obras como Chocolat donde se muestra cómo los alimentos pueden unir comunidades, romper prejuicios y generar vínculos humanos.

Y tiene un papel muy importante en la recuperación de sabores ancestrales, como podemos ver en algunas novelas rescatan ingredientes y técnicas tradicionales, como en Entre pólvora y canela, donde se reivindican sabores afrocaribeños, o en Azteca, que revive la cocina mesoamericana.

A demás se obtiene una educación y reflexión ética.

En escuelas gastronómicas, estas novelas se usan para enseñar sobre sostenibilidad, cultura alimentaria y ética. También hay obras como Cadáver exquisito, que critican la deshumanización de la industria alimentaria y nos invitan a cuestionar nuestros hábitos de consumo.

Este tipo de literatura permite explorar cómo la comida puede ser una herramienta narrativa, educativa y transformadora ya que nos ayuda a reflexionar sobre nuestra relación con los alimentos, con la historia y con el entorno.

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento – Infobae

https://www.infobae.com/cultura/2025/08/26/literatura-gastronomica-novelas-que-se-cocinan-a-fuego-lento

Alimentos clave que todo deportista debería incorporar en su dieta

Cuando alguien practica deporte con regularidad, no basta con entrenar duro: la alimentación juega un papel esencial en optimizar el rendimiento, favorecer la recuperación y prevenir fatiga o lesiones. En el artículo de La Vanguardia se detallan cuáles son los alimentos que no pueden faltar en la dieta de un deportista y cómo deben ajustarse según el tipo de ejercicio que realice. 

Para actividades prolongadas, como el ciclismo o la carrera de larga distancia —las llamadas actividades aeróbicas—, el cuerpo requiere de reservas energéticas constantes. Por ello, es fundamental incorporar hidratos de carbono complejos, como avena, arroz integral, pan de masa madre o legumbres antes, durante (si el ejercicio es muy largo) y después del entrenamiento. Estos alimentos ayudan a reponer el glucógeno —la “reserva energética” del músculo— de forma eficiente. 

Aunque no se utilizan como fuente principal de energía durante el ejercicio intenso, las grasas saludables juegan un rol importante en la recuperación, la producción hormonal y la reducción de la inflamación.Alimentos como aguacate, frutos secos, semillas, aceite de oliva y pescados ricos en omega-3 (como el salmón o la caballa) resultan muy recomendables para quienes hacen deporte.

Las proteínas son fundamentales en especial en deportes de fuerza o de alta intensidad (lo que se denomina ejercicio anaeróbico). Su función es reparar el músculo dañado durante el entrenamiento y favorecer el crecimiento o mantenimiento de masa muscular. Fuentes como huevo, pescado, pollo, tofu o tempeh son ejemplos recomendados. En dietas basadas en plantas, combinar legumbres con cereales (como lentejas con arroz) puede proporcionar un perfil completo de aminoácidos. 

Los micronutrientes —vitaminas, minerales— presentes en frutas y verduras son esenciales para la función muscular, para prevenir calambres, reforzar el sistema inmunitario y mantener el organismo en equilibrio. En deportes, su papel es doble: no solo aportan valor nutricional, sino que contribuyen al bienestar global del cuerpo. 

Beber agua de forma adecuada antes, durante y después del ejercicio es crucial. La hidratación favorece la termorregulación, lubricación de articulaciones, transporte de nutrientes y eliminación de residuos metabólicos. Además, la sudoración hace que se pierdan electrolitos como sodio, por lo cual en actividades prolongadas es conveniente reponerlos para evitar calambres o disminución del rendimiento. 

No todos los deportes exigen lo mismo en cuanto a alimentación. En actividades aeróbicas, hay mayor dependencia de la energía continua, por lo que los hidratos tienen más peso. En cambio, para ejercicios anaeróbicos de alta intensidad, el enfoque se inclina hacia un correcto aporte de proteínas y una recuperación más rápida. En ambos casos, es importante no descuidar los demás nutrientes. 

Construir una dieta deportiva efectiva no es cuestión de seguir modas o copiar lo que hace otro atleta. Se trata de fundamentarla en una buena base de alimentos reales —hidratos complejos, proteínas, grasas saludables—, complementada con frutas, verduras e hidratación adecuada. Adaptarla al tipo de deporte, al volumen de entrenamiento y a las necesidades individuales es la clave para rendir mejor y proteger el cuerpo frente al desgaste.

Definición de una dieta saludable

Una dieta saludable es aquella que aporta la cantidad justa de energía y nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar bien, sin excesos que puedan causar problemas. Para eso es importante que haya un equilibrio entre los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas), además de suficientes vitaminas, minerales y agua.

CARBOHIDRATOS

Los carbohidratos son nuestra principal fuente de energía y se encuentran sobre todo en los cereales, las frutas, las legumbres y las verduras. Es mejor consumir cereales integrales que refinados, porque tienen más fibra y micronutrientes. Comer más integrales, frutas y verduras se relaciona con menor riesgo de enfermedades como problemas cardiovasculares, diabetes o incluso ciertos tipos de cáncer. Además, las frutas y verduras nos dan fibra, que ayuda a sentirnos saciados y a mejorar la digestión, y contienen compuestos llamados fitoquímicos que tienen efectos beneficiosos, como reducir la inflamación o mejorar el control del azúcar en sangre.

PROTEÍNAS

Las proteínas nos aportan aminoácidos, algunos de los cuales el cuerpo no puede producir. Las encontramos en alimentos animales (carne, pescado, huevos, lácteos) y vegetales (legumbres, soja, frutos secos, cereales). Las proteínas animales suelen ser más completas, pero también tienen grasas saturadas, que se relacionan con mayor riesgo cardiovascular si se consumen en exceso. También se ha visto que abusar de la carne roja, especialmente la procesada, aumenta el riesgo de ciertos cánceres. Aun así, es importante tomar suficiente proteína para mantener la masa muscular y ósea, sobre todo en personas mayores.

GRASAS

Las grasas también son necesarias, porque forman parte de nuestras células y nos dan energía. Hay varios tipos: las insaturadas (las “buenas”, presentes en aceite de oliva, frutos secos, pescado), las saturadas (presentes en carne y productos animales) y las trans (de alimentos procesados). Las grasas insaturadas están asociadas a beneficios para el corazón, mientras que las saturadas y trans aumentan el riesgo de enfermedades. Los ácidos grasos omega-3, que están en el pescado azul y algunos aceites vegetales, ayudan a proteger el corazón, reducir la inflamación y mejorar la salud general.

VITAMINAS Y MINERALES

Además de los macronutrientes, los micronutrientes (vitaminas y minerales) son esenciales aunque se necesiten en pequeñas cantidades. El problema es que las dietas modernas, llenas de ultraprocesados, suelen tener menos calidad nutricional, lo que puede favorecer el envejecimiento y las enfermedades.

Por último, no hay que olvidar el agua, que es fundamental para mantenernos hidratados y ayuda a transportar nutrientes por el cuerpo.

Figura 1

En general, los patrones de alimentación más saludables son los que incluyen muchos alimentos vegetales, frutas y verduras frescas, frutos secos, pescado y grasas saludables, y limitan las grasas saturadas, los ultraprocesados y los azúcares añadidos. Ejemplos de este tipo de dieta son la dieta mediterránea o la DASH.

Para seguir investigando sobre dietas saludables sigue en este link https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7071223/?utm_