Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 71 de los 100 cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos en todo el mundo son polinizados por animales, muchos de ellos abejas.
No son tan vistosos ni tan corpulentos como un tigre o un elefante, pero los animales polinizadores también están en riesgo de extinción y resultan esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad y de nuestro propio bienestar.
¿Por qué son importantes?
La importancia ecológica de los polinizadores se remonta a más de 150 millones de años y han tenido un gran impacto sobre la evolución de las plantas y sobre el funcionamiento del planeta
Cerca de un 90% de las plantas que producen flores son polinizadas por animales. Dependen de ellos total o parcialmente para la producción de semillas, y, por tanto, para mantener su ciclo biológico. Además de ser fundamentales para mantener la biodiversidad en los ecosistemas, los polinizadores actúan como “conectores ecológicos” porque las plantan que polinizan sirven de alimento para otras especies.
Según datos de Greenpeace, en España se estima que la polinización por insectos tiene un impacto económico de unos 2.400 millones de euros anuales. Productos agrícolas como melones, sandías, calabacines, cacao, café, almendras, melocotones, manzanas, aguacates o cerezas dependen entre un 40 y un 100% de los polinizadores.
Diversidad polinizadora: mucho más que abejas
Las plantas recurren a tres grandes mecanismos para transportar el polen y asegurar su reproducción: el viento, el agua (en el caso de las plantas hidrófilas) y los animales ‘transportistas’ (son las llamadas plantas zoófilas).
Los principales ‘mensajeros del polen’ son los insectos, y el grupo por excelencia es el de las abejas, pero este valioso trabajo lo llevan también a cabo animales vertebrados, entre los que se incluyen aves, mamíferos y reptiles.
Según la autora, en la actualidad existen al menos 193 familias de insectos polinizadores. Entre ellas, el grupo más diverso es el de los lepidópteros, al que pertenecen las mariposas y las polillas. “Varios estudios han revelado que las mariposas pueden ser tan eficaces como las abejas en la polinización de numerosas especies de plantas y, además, destacan por su capacidad para transportar polen entre flores a mayores distancias y así contribuyen a reducir la probabilidad de endogamia”, describe Traveset. Los escarabajos también desempeñan un importante papel polinizador, sobre todo en hábitats de Sudáfrica en los que hay pocas abejas.
