Desde hace miles de años en las culturas clásicas ya se tenian fuertes creencias sobre la alimentación. Las antiguas civilizaciones ya se preocupaban por incluir proteinas en sus comidas e incluso conocian los beneficios que tenian las lentejas.
Las dietas ya se utilizaban como la principal forma de atención medica. Los médicos romanos y griegos aconsejaban evitar consumir demasiadas carnes rojas ya que estas pueden provocar cáncer, también recomendaban el cardio en ayunas para perder peso.
Otro consejo muy importante consiste en que cada uno tiene que estar familiarizado con la salud y la naturaleza de su propio cuerpo, es decir, ser consciente de nuestra salud y alimentación. Básicamente, todo era cuestión de equilibrio.
Las ideas antiguas sobre las dietas se basaban en ideas arcaicas sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Se pensaba que cada cuerpo tenia un espectro de diferentes condiciones: frio, calor, seco y húmedo. Se describian las distintas sustancias naturales presentes en el cuerpo humano en base a esas condiciones, por ejemplo, la sangre es caliente y húmeda, según estas teorias.
Sabiendo esto, para regular cualquier exceso o defecto de alguna sustancia vital en nuestro cuerpo, los romanos y griegos recomendaban hacer ejercicio, para calentar el cuerpo, acompañado de la dieta
«La teoría básica era que un paciente que sufría de una enfermedad seca y caliente (por ejemplo, cólera) probablemente encontraría algún alivio en una dieta fresca y húmeda (y sería considerablemente menos riesgoso darle a alguien un poco de lechuga que darle un medicamento, cuyo riesgo a la baja podría ser catastrófico)».
Los consejos dietéticos de la antigüedad eran «extremadamente personalizados», dice Bubb: «la dieta ideal debe adaptarse al individuo, por lo que la idea de una cantidad diaria recomendada universal no habría tenido sentido». A un atleta de la antigüedad, se le aconsejaba comer alimentos»nutritivos», fortificantes, como el cerdo o la carne de res.
A la mayoría de los pacientes se les aconsejó seguir dos principios clave: comer según la temporada y evitar cambios drásticos.
Los ricos tenían acceso a alimentos altamente condimentados y preparados, una amplia gama de diferentes tipos de carnes y pescados como lengua de flamenco y pantera.
Por ultimo, cabe aclarar que no todos los consejos parecen prácticos, o incluso seguros, para las personas preocupadas por la salud hoy en día. La gama comparativamente limitada de tratamientos médicos significaba que los médicos hipocráticos a menudo recomendaban purgas de rutina y aconsejaban vino para personas de todas las edades (aunque diluido). El tiempo prolongado dedicado a bañarse y recibir masajes, recetados como parte de un régimen general de preservación de la salud, suena atractivo, pero dificultaría mantener las horas de trabajo modernas.
Para mas información: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/antiguos-griegos-y-romanos-tambien-estaban-obsesionados-consejos-dieteticos_23757

