Desde pequeños, cuando hemos ido al cine con nuestros padres siempre estaban esas frases de «guarda el agua en la mochila» o «esconde las chuches en el bolsillo», pero, ¿por qué tiene que ser así?
Bien sabemos todos que los precios de los alimentos después de validar tu entrada a una película no son precisamente baratos, por lo que generalmente evitamos comprar nada en el propio cine más que la entrada (que es a lo que realmente se dedican), sin embargo, el acto de colar comida en los cines es ilegal, una norma que nosotros, como consumidores, incluso los propios trabajadores del cine no comprenden. Pero a pesar de la opinión del público, esta medida no cambia, pero no solo eso, sino que el incumplimiento de esta ya ha costado algunas multas a algunas compañías de cine.
La Federación de Consumidores en Acción lleva tiempo tratando de deshacerse de esta estúpida norma. Por ejemplo, el Instituto de consumo vasco ya ha multado a cines Yelmo por prohibir la entrada del público con productos del exterior, consiguiendo una multa de 30.001 euros. Hace unos años Extremadura se unió a la guerra y consiguió una demanda de 3000 euros a Multicines España.
Justo es a Yelmo cines, una de las más grandes compañías cinematográficas de España , a quien más de una vez se han llevado a tribunales por la multa de la entrada de comida ajena al propio cine. Las grandes empresas se escudan en un decreto por el que se aprueba el Reglamento General de la Admisión de Personas en los Establecimientos de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, y no se permite el acceso a sus instalaciones con alimentos y/o bebidas adquiridos fuera de Yelmo, reservándose el derecho a su propia compañía. Pero el gobierno ha tomado cartas en el asunto y declaran que esta afirmación no la puede tomar una empresa y ejercerla, sino que tiene que ser sometida a la opinión de su municipio, por lo que aquellas cinematográficas que se ciñen a una ley que realmente impide introducir, tanto personas como objetos o alimentos, aquello que pueda MOLESTAR o SUPONER UN PELIGRO, pero como afirmó la Agencia Española del Consumo, la negativa a llevar nuestra propia comida o bebida al cine cuando dentro de este se puede entrar comida solo vendida por el propio cine, es completamente ilegal además de denunciable, pues los establecimientos simplemente se lucran de ello para conseguir aún más beneficios (por si las entradas al cine no fueran caras ya), prohibiendo lo más básico del mundo : comer y beber.



