Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos de los demás para sobrevivir, especialmente de nuestra familia, aquellos que son más cercanos a nosotros que cualquier otra persona o grupo de ellas. Las familias en todo el mundo, como tradición, y en forma de desahogo del estresante día a día, se suele reunir en la medida de lo posible para comer, ya sea la comida o la cena.
Pero esto tiene su finalidad: ya no solo es alimentarse, sino lo conocido ambiguamente como la «sobremesa». Este término se refiere a algo más extenso que el comer, es un contexto en el que reunirse con tus familiares (ya sea un núcleo cercano padres/hijo(s) o junto a otros como tíos o abuelos) y compartir experiencias, historias y poner al día de la vida de cada particular.

Pero, ¿que ventajas tienen estas reuniones?
Principalmente podemos destacar que las reuniones en familia a la hora de comer estrechan ampliamente nuestros vínculos con aquellos con los que compartimos la mesa, pero yendo aún más allá, ayudan a que tengamos una mejor alimentación, contribuyendo a un correcto bienestar.
Por ejemplo, un estudio reciente ha demostrado que los niños y adolescentes que habitualmente comen con sus padres tienen una tasa infinitamente menor en problemas de salud como el sobrepeso, esto debido a que al comer en familia se dedica más tiempo a cocinar los alimentos en vez de optar por ultraprocesados u otros sustitutos de la comida de verdad.
Si no fueran bastantes las ventajas, una buena alimentación con nuestros relativos afianza más una buena relación con la comida, cocinando diversos menús para evitar el rechazo a la comida «menos atractiva», por ejemplo, normalizar la fruta y la verdura a los niños, quienes desde pequeños muestran una postura negativa ante estas dos clases de alimentos.
El hecho de comer en familia genera un buen ambiente, clave en el desarrollo de los más jóvenes, quienes reciben las costumbres culinarias de sus padres o abuelos. Así lo afirma el antropólogo alimentario Francesc Xavier Medina, quien apunta lo siguiente: «Cuando estás comiendo no estás solamente ingiriendo cosas, sino que estás compartiendo con los demás, te están educando”.
En resumen, para defender nuestras tradiciones, reforzar nuestros lazos familiares y proteger la dieta mediterránea frente al monopolio de los ultraprocesados y la comida basura, hemos de defender a capa y espada el comer en familia, tratar de llevar esta reunión a cabo las máximas veces posibles. Parar un momento en esta sociedad que se mueve tan deprisa, sentarse en la mesa y disfrutar de los alimentos cocinados y de la grata compañía de nuestros familiares.
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