¿Cuál es el mejor pan? Lo que deberías saber antes de elegir tu próxima barra

Con tantas opciones en las panaderías y supermercados, elegir un pan que sea realmente saludable puede parecer más complicado de lo que debería. ¿Pan blanco, integral, con semillas, artesanal, de masa madre? ¿Hay uno que realmente sea «el mejor»?

Pan de supermercado: cómodo, pero con truco

Gran parte del pan que encontramos hoy en día se elabora mediante el método Chorleywood, una técnica desarrollada en el Reino Unido en los años 50 que permite fabricar grandes cantidades de pan en poco tiempo. Para lograrlo, se añaden ingredientes como emulsionantes, levaduras extra, grasas y enzimas.

Este tipo de pan tiene dos ventajas claras: es barato y dura más. Sin embargo, también suele clasificarse como ultraprocesado debido a la cantidad de aditivos que contiene, muchos de los cuales no tendrías en tu cocina. Y, como se sabe, una dieta alta en alimentos ultraprocesados se asocia con diversos problemas de salud.

Masa madre: tradición y beneficios reales

En el otro extremo está el pan de masa madre. Su elaboración es lenta y natural, utilizando solo harina, agua, sal y una mezcla fermentada de bacterias y levaduras naturales. Puede tardar más de un día en estar listo, pero este tiempo extra tiene recompensa.

La fermentación prolongada no solo mejora el sabor, sino que también lo hace más digestivo, reduce el impacto en los niveles de azúcar en sangre y favorece la salud intestinal. Además, suele generar una mayor sensación de saciedad.

Eso sí, hacerlo en casa requiere tiempo y práctica, y comprarlo ya hecho puede resultar más caro.

El pan integral: un equilibrio accesible

El pan integral es una de las mejores opciones para quienes buscan un equilibrio entre salud, sabor y practicidad. A diferencia del pan blanco, conserva todas las partes del grano, incluyendo el salvado y el germen, que son ricos en fibra, vitaminas y minerales.

Incluir pan integral en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorar la digestión y mantener un peso saludable. Sin embargo, hay que tener cuidado: no todos los panes oscuros o «con semillas» son realmente integrales. Leer la etiqueta es clave.

¿Qué pasa con el pan blanco?

Sigue siendo el más consumido, pero es también el que menos nutrientes ofrece. Aun así, investigadores están trabajando en versiones más saludables, enriquecidas con legumbres y cereales antiguos, que mantendrían el sabor del pan blanco con un mejor perfil nutricional. Por ahora, no están disponibles comercialmente, pero podrían ser una buena alternativa en el futuro.

En resumen , fíjate en las etiquetas y si te encuentras más de cinco ingredientes , las probabilidades de que esa barra sea un alimento ultraprocesado son muy altas

«Como para olvidar»: por qué los trabajadores españoles recurren a la alimentación emocional para gestionar el estrés laboral

El informe ‘Hábitos alimentarios en el entorno laboral’ desvela que un 67% de los trabajadores españoles reconoce recurrir a la alimentación emocional; es decir, come para gestionar el estrés o la ansiedad de la jornada laboral. Un 52,4% dice que la falta de tiempo impacta en la calidad de su dieta, y casi la mitad de los encuestados señala que, bajo presión, come más rápido, elige opciones poco saludables o, directamente, se salta comidas.

Pero, como hemos dicho antes, la teoría la saben todos los trabajadores.Un 34,2% reconoce que una dieta adecuada mejora su concentración y su productividad, aunque no todos son conscientes de si la alimentación que eligen es la mejor: un 51,2% considera que sus hábitos alimentarios en el trabajo son buenos, mientras que un 42,6% admite que todavía tienen margen de mejora.

El informe desvela que la dieta mediterránea es, con un 55%, la que tiene un mayor seguimiento en España. Son sobre todo los jóvenes de entre 25 y 34 años los que más se preocupan (57,8%) en incluir productos frescos, un porcentaje mucho más elevado que el de la población general: solo un 25,6% asegura que más de la mitad de lo que come es fresco.

Las diferencias de los menús laborales tienen que ver con muchos factores; por ejemplo, la edad, el tiempo disponible y las exigencias en el trabajo. Así, un 25,3% admite que improvisa sus comidas a diario, lo que repercute en la calidad de la dieta. El informe también arroja un dato curioso: los que peor lo llevan son los directivos de grandes y medianas empresas. Un 61% admite que no consigue hacer pausas regulares para comer, y un 68,9% reconoce que, en muchas ocasiones, acaba saltándose comidas por la carga de trabajo o la acumulación de reuniones. 

Como hemos visto, disponer o no de tiempo es clave para conseguir una alimentación saludable en el trabajo. Un 49,1% de los trabajadores organiza sus comidas con antelación y un 42,2% lleva comida preparada desde casa, pero el ritmo laboral hace difícil mantener la regularidad y un 53,4% reconoce que su alimentación empeora por esa razón. Todo esto repercute en la energía y la concentración.

Para saber si el teletrabajo es mejor o no en este aspecto haz click en: https://www.elle.com/es/living/trabajo-finanzas/a68115748/alimentacion-emocional-trabajo/


¿COMO INFLUYE EN EL CÁNCER LO QUE COMEMOS?

Para prevenir el cáncer se recomienda no ser obeso, no tomar alcohol, comer mucha verdura y comer poca carne roja y procesados. A pesar de que sabemos que se recomiendan ciertas dietas para prevenir el cáncer, aún no se sabe para qué la dieta forme parte del tratamiento contra el cáncer.

El investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Nabil Djouder explica que “varios estudios preclínicos [en animales] que utilizan la comida saludable como herramienta contra el cáncer han mostrado resultados prometedores y, a la inversa, otros estudios han probado que una alimentación no saludable puede acelerar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer”.

Investigar para llevar la nutrición a la clínica

Todavía no se sabe lo suficiente sobre el tema, ya que, como dice Djouder “las evidencias no pasan a la clínica porque no comprendemos todavía los mecanismos moleculares que hay detrás de ellas”. “Se ha demostrado tanto en ratones, como en ensayos clínicos con personas, que los alimentos pueden aumentar o disminuir el riesgo de cáncer, pero necesitamos entender cómo ocurre eso dentro de las células, para que esa información pueda trasladarse a las terapias”.

Descifrar el diálogo entre células

Se está tratando de entender qué procesos metabólicos afectan más a las células tumorales que a las células normales, cuando pasan y cómo. Quieren conseguir tratar de forma selectiva y potente a las células tumorales sin dañar otras células del paciente.

Investigan las cascadas de señalización, las redes de interacción que se activan en las células en respuesta a determinados estímulos, como ciertos nutrientes. “Sabemos que el exceso de nutrientes y energía les suele gustar a las células cancerosas. Tratamos de desentrañar cuáles son los genes y las proteínas que median en estas alteraciones”, explica Efeyan.

Los investigadores buscan diseccionar los procesos metabólicos que influyen en el comportamiento, interacciones y diálogos de las células normales y las tumorales. De esta manera podrán saber lo que sucede.

Además, los tumores se comunican con las células cercanas mediante metabolitos. Si consiguen identifican estos metabolitos específicos para cada tipo de tumor, podrían desarrollar nuevas terapias. Para conseguirlo, se estudian los mecanismos moleculares entre células tumorales y no tumorales en su entorno.

Más información en: https://www.cnio.es/noticias/como-influye-en-el-cancer-lo-que-comemos-asi-lo-estudian-dos-grupos-del-cnio/

Nutrición y tecnología, la combinación del mañana

Con el auge de la sostenibilidad y con la preocupación que hay por el medio ambiente, la nutrición está cambiando. Por eso hay nuevas formas de producir alimentos y se están usando alimentos que sustituyen a los de origen animal. Todo esto es posible gracias a la tecnología.

Una de las principales tendencias que sale de la unión entre la tecnología y la nutrición es el uso de wearables y otros dispositivos electrónicos que permiten la monitorización de una serie de parámetros de salud, como son la actividad física o la ingesta y quema de calorías.

Además, también hay aparatos para monitorizar la salud de las personas que sufren alergias, diabetes o tiroides. Estos dispositivos cogen información de la persona y con el tiempo hace recomendaciones basándose en el historial del usuario. Sin embargo, siempre hay que tener en mente que estas recomendaciones no están dadas por un doctor.

También hay aplicaciones que monitorizan hábitos de consumo de las personas. Estas analizan los componentes de la comida que consume el usuario y, tras analizarlos, establecen el valor nutricional de los componentes. Después de todo eso, la aplicación da recomendaciones para cada usuario.

Otra tendencia es la personalización de alimentos según las características genéticas de la persona. Esto es gracias a la proliferación de los test de ADN para llevar a cabo en el domicilio. El individuo recibirá recomendaciones genéricas basándose en el comportamiento de individuos que tienen características parecidas.

Los suplementos genéricos también son muy populares. Hay empresas que están especializadas en la fabricación de complementos y otras que, gracias a la impresión 3D, hacen cápsulas personalizadas con los suplementos más adecuados para cada individuo. El problema es que los datos pueden ser inconsistentes o no fiables.

Si te interesa este tema, puedes encontrar más información en: https://www.aecoc.es/innovation-hub-noticias/nutricion-y-tecnologia-la-combinacion-del-manana/

Saltarse el desayuno y cenar tarde podría estar afectando a tus huesos: esto dice la ciencia

Suele decirse que el desayuno es la comida más importante del día y para algunas personas en España esto hace que se respete esa primera ingesta. Sin embargo, no son pocos quienes a esas horas de la mañana no están preparados para comer nada y prefieren esperar un rato.

Ambos pueden estar acertados, pues aunque el dicho así lo digo, el desayuno solo es una de las comidas que tomamos a lo largo del día y todas ellas merecen nuestra atención, sobre todo ahora que un estudio señala la importancia que tienen factores como saltarse el desayuno o cenar tarde para la salud de nuestros huesos.

Nuestra alimentación y estilo de vida afecta a nuestra salud ósea más de lo que pensamos y prueba de ello son los resultados obtenidos por un estudio realizado por investigadores de la Universidad Médica de Nara (Japón) y publicado en Journal of the Endocrine Society. Tras analizar los datos de salud de más de 927.000 personas adultas vieron que aquellos no desayunaban (o no lo hacían más de tres veces por semana) tenían un 18% más de riesgo de sufrir fracturas por osteoporosis.

Este no es el único fact’or que hace que exista más riesgo de daño en nuestros huesos, de hecho, si a no desayunar se le suman otros factores, este porcentaje se incrementa. Si además de saltarte el desayuno cenas tarde, el riesgo es del 23%. Fumar, consumir alcohol o no dormir bien también contribuye a que nuestros huesos sean más frágiles. «La prevención de la osteoporosis y las fracturas requiere no solo una dieta saludable, sino una mejora general del estilo de vida», explica el doctor Hiroki Nakajima, lider del equipo de investigación.,.

Este estudio ha provocado que se pongan sobre la mesa varias teorías sobre los motivos que pueden llevar a que esto suceda. Podría deberse a los ritmos circadianos, quienes no desayunan y cenan menos de dos horas antes de acostarse, no tienen tiempo suficiente para emplear los nutrientes consumidos en formar los huesos. Otra opción podría ser que saltarse el desayuno aumente los niveles de cortisol, lo que afectaría a los huesos, tal y como señalan en Health, donde han recogido los resultados del estudio.

https://www.20minutos.es/salud/nutricion/saltarse-desayuno-cenar-tarde-podria-estar-afectando-tus-huesos-esto-dice-ciencia_6326240_0.html

Toxiinfección por Escherichia coli

¿Qué es la Escherichia coli?

Escherichia coli (E. coli) es una bacteria Gram negativa, anaerobia facultativa, móvil, que crece a temperaturas de 20º a 40º C y pH de 6 a 8. Forma parte de la microbiota habitual del intestino de personas y animales, que se elimina a través de las heces. Aunque la mayoría de las cepas son inofensivas, algunas pueden causar graves enfermedades de transmisión alimentaria.

Puede sobrevivir durante largos periodos en el medio ambiente, tanto en el suelo como en el agua, pudiendo proliferar en agua y alimentos de origen animal y vegetal.

Las cepas de E. coli causantes de diarrea se clasifican en 6 grupos. Entre ellos, el de mayor importancia es la E. coli enterohemorrágica, verotoxigénica o productora de toxinas Shiga (también conocidos por sus siglas en inglés como EHEC, VTEC y STEC, respectivamente). Determinados serogrupos de STEC (O157, O26, O103, O111, O145 y O104:H4) están reconocidos como los que provocan la mayor parte de los casos del síndrome urémico hemolítico (SUH) que se han producido en la UE.

¿Cómo se transmite?

La transmisión se produce sobre todo por el consumo de alimentos contaminados. Se puede transmitir también por el consumo de agua contaminada, así como por el contacto con animales y sus heces.

La transmisión fecal-oral de una persona a otra se produce cuando hay deficiencias en la higiene de las manos por parte de una persona infectada que contamina los alimentos al manipularlos.

¿Cuáles son los alimentos más frecuentemente asociados con la toxiinfección por E. coli productora de toxinas Shiga (STEC)?

Los alimentos más frecuentemente asociados a la toxiinfección por STEC son la carne de vacuno y de otros rumiantes, en particular la carne picada y productos derivados, consumidos crudos o poco hechos. Otros alimentos frecuentemente notificados por la presencia de E. coli son la leche cruda y los productos a base de leche cruda, los vegetales frescos, en particular las semillas germinadas y los zumos de frutas y hortalizas no pasteurizados.

¿Es frecuente la toxiinfección por E. coli productora de toxinas Shiga en la UE y en España?

En la UE, la toxiinfección por E. coli productora de toxinas Shiga en humanos es la cuarta zoonosis más frecuente. En 2020, se notificaron en la UE 4.446 casos de enfermedad por STEC en personas. Se ha producido un descenso de casos en 2020 probablemente debido a la pandemia por COVID-19. Sin embargo, la tendencia de STEC ha permanecido estable entre los años 2016 y 2020.

En España, la toxiinfección por E. coli productora de toxinas Shiga es una enfermedad de declaración obligatoria. En el año 2020, se notificaron 74 casos de STEC en personas, mientras que en 2019 se notificaron 269 casos.

¿Con qué síntomas cursa la toxiinfección por E. coli productora de toxinas Shiga?

Las infecciones por E. coli productora de toxina Shiga se manifiestan inicialmente con calambres abdominales fuertes, que pueden progresar a una diarrea acuosa y sanguinolenta. La diarrea puede variar desde la expulsión de heces sin sangre, hasta la colitis hemorrágica. El periodo de incubación puede ser largo, de 2 a 10 días.

La mayoría de los pacientes se recuperan en un plazo de unos diez días, pero en un pequeño porcentaje de los casos (especialmente niños pequeños y ancianos) la toxiinfección puede conducir a una enfermedad grave, conocida como el síndrome urémico hemolítico (SUH), que puede dar lugar a fallo renal y que es potencialmente mortal. E. coli O157: H7 es el serotipo de E. coli productora de toxina Shiga más importante por su impacto en la salud pública, aunque también existen otros serotipos frecuentemente implicados en brotes y casos esporádicos.

¿Qué hacen las industrias alimentarias para controlar la toxiinfección por E. coliproductora de toxinas Shiga?

Los operadores de las empresas alimentarias son los responsables de la puesta en el mercado de alimentos seguros, debiendo cumplir con elevados estándares de higiene e implementar sistemas de autocontrol, sin menoscabo de las verificaciones que las autoridades competentes llevan a cabo.

La legislación de la UE establece los límites microbiológicos aplicables al control de E. coli en muchas categorías de alimentos para garantizar adecuadas prácticas de higiene y que su presencia en los mismos no suponga un riesgo para la salud del consumidor.

Para más información, consulte https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/Escherichia_coli.htm

El kéfir es el yogur más saludable: la ciencia confirma que tiene muchos beneficios para la salud.

El kéfir es un alimento cada vez más popular por sus beneficios para la salud, especialmente en el ámbito cardiovascular. Según el cardiólogo Aurelio Rojas, su consumo regular puede mejorar la flora intestinal, reducir la inflamación, reforzar el sistema inmune, controlar el colesterol y la tensión arterial, favorecer la pérdida de peso, mejorar la piel, el estado de ánimo y el sueño, entre otros efectos.

A diferencia del yogur, que solo utiliza bacterias en la fermentación, el kéfir combina bacterias y levaduras, llegando a contener hasta 50 cepas de probióticos, lo que lo hace más completo.

Sin embargo, no es apto para todas las personas: puede provocar molestias digestivas en quienes tienen intolerancia a la lactosa y no se recomienda a inmunodeprimidos sin control médico.

La cantidad aconsejada es un vaso pequeño (150-200 ml) al día, preferiblemente en ayunas o por la mañana, acompañado de fruta rica en vitamina C y una dieta equilibrada rica en fibra, para potenciar sus efectos en la microbiota.

https://www.elperiodico.com/es/vida-y-estilo/20250928/kefir-yogur-saludable-ciencia-beneficios-salud-dv-122018054

El lado oscuro de la «Diet Culture».

Probablemente lo primero que pienses cuando ves a una persona que no encaja en el marco de cuerpos normativos es «Debería ponerse a dieta, está gorda/o». No te culpo por ello, es una acción de la que no somos consientes. Este pensamiento, aparentemente inofensivo, es el primer escalón hacia la cultura de la dieta o más conocida como «Diet Culture». Se trata de sistema de creencias que considera que los cuerpos delgados son superiores al resto de cuerpos. Básicamente discrimina y rechaza todos aquellos cuerpos que no encajan en e cánon de belleza.

El motivo por el que no somos conscientes de este tipo de creencias es porque ya están profundamente arraigadas en nuestra sociedad. Las vemos reflejadas en la televisión, películas, redes sociales, revistas, conversaciones… La Cultura de la Dieta se puede ver en decisiones diarias,͏ como hacer die͏tas muy estrictas, consumir productos que «desintoxiquen nuestro cuerpo”, tener mie͏d͏o a ciertas comidas por temor de subir de peso, sentirse mal después de comer, etc. Además, se ͏nota en la presión social para tener un cuerpo delgado y los comentarios ajenos solo por no tener un físico normativo.

Las consecuencias de este movimiento cultural son gravísimas. A nivel físico, puede provocar efecto rebote, alteraciones metabólicas, pérdida de masa muscular y una desconexión con las señales naturales del cuerpo (hambre o saciedad). Emocionalmente, puede generar ansiedad, culpa, insatisfacción corporal, aislamiento social e incluso contribuir al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.

Está claro que tenemos que hacer que este movimiento llegue a su fin. Para ellos hay que reconocer la diversidad de cuerpos y dejar de clasificar los alimentos como “buenos” o “malos”. Por último pero no por ello menos importante, es necesario enfocarse en el bienestar general en lugar del aspecto físico y sobre todo rodearse de entornos que promuevan una relación sana con la alimentación y nuestro cuerpo.

Más información en: https://www.glamour.es/articulos/que-es-cultura-dieta


Nuevas alergias alimentarias: un reto emergente ante cambios en la dieta

En junio de 2024, La Vanguardia publicó una alerta que merece atención: los alergólogos españoles han observado un aumento de casos de sospecha de alergia alimentaria, probablemente vinculados a los cambios en los hábitos dietéticos y la introducción de nuevos alimentos en la dieta cotidiana. 

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), alrededor del 11 % de los pacientes que acuden a consultas de Alergología lo hacen por sospecha de alergia a algún alimento.  Este porcentaje revela que algo más que incidentes aislados está ocurriendo: podría haber una tendencia al alza.

¿Por qué surgen estas nuevas alergias?

Profesionales del ámbito médico destacan que los cambios dietéticos —como la adopción de alimentos exóticos, el auge de dietas “alternativas” y la creciente variedad de ingredientes en productos procesados— podrían estar introduciendo al organismo sustancias nuevas o menos conocidas que desencadenan reacciones alérgicas.  Además, algunos avances en diagnóstico permiten ahora identificar sensibilidades que antes pasaban inadvertidas.

La SEAIC promueve lo que llaman alergología de precisión: un enfoque individualizado para determinar qué compuestos específicos desencadenan la reacción en cada paciente, así como estrategias terapéuticas adaptadas.  Se explora también el uso de inmunoterapia basada en alimentos y tratamientos biológicos para formas más graves.

Uno de los desafíos es la prevención desde la infancia. Tradicionalmente, se había recomendado retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos en la dieta de los lactantes, pero investigaciones recientes sugieren que la introducción temprana puede reducir la aparición de alergias mediadas por IgE (una de las principales vías inmunológicas implicadas).  Sin embargo, los médicos advierten que no está claro si ese enfoque es seguro o eficaz para todos los alimentos ni para todas las alergias (incluyendo aquellas no mediadas por IgE). 

Riesgo de reacciones graves: anafilaxia

Se recuerda que la alergia alimentaria es la causa principal de anafilaxia en niños y, en adultos, la segunda tras los medicamentos.  Un episodio de anafilaxia puede ser impredecible, por lo que quienes han sufrido algo así deben ser evaluados por un alergólogo, contar con un plan de acción y tener un kit de emergencia que incluya adrenalina. 

Además, se están desarrollando nuevas formulaciones de adrenalina que no requieren inyección intramuscular, lo que facilitaría su uso en emergencias.  La SEAIC también recomienda que los pacientes colaboren con asociaciones especializadas y utilicen herramientas como la aplicación Allergapp, que guía en caso de reacciones alérgicas. 

Este fenómeno emergente nos recuerda que la alimentación moderna, con su rapidez de cambios y globalización, no solo aporta nuevos sabores, sino también nuevos riesgos. Con investigación, diagnóstico temprano y educación, es posible mitigar el impacto de estas alergias y proteger la salud colectiva.

Para poder informaros más sobre esto podéis consultar en : https://www.lavanguardia.com/sociedad/20240621/9749988/alergologos-alertan-nuevas-alergias-alimentos-cambios-dieteticos-agenciaslv20240621.html

El pan como símbolo de supervivencia y humanidad en Wolfgang Borchert

En la literatura del periodo de posguerra, los objetos cotidianos suelen transformarse en símbolos cargados de significado. Uno de los ejemplos más importantes es The Bread (1946), un cuento breve del autor alemán Wolfgang Borchert. Con unas páginas, Borchert logra convertir un trozo de pan en una metáfora de la escasez, la culpa y la solidaridad humana.

La historia se sitúa en la Alemania devastada tras la Segunda Guerra Mundial, donde el hambre y el racionamiento eran parte de la vida diaria. El relato describe una escena mínima: una esposa se despierta en la noche y sorprende a su marido comiendo un pedazo de pan adicional, más allá de la ración asignada. No hay gritos ni acusaciones. Solo una tensión silenciosa, marcada por la vergüenza del hombre y la comprensión contenida de la mujer.

Lo que podría parecer un detalle trivial —un bocado de pan a escondidas— se transforma en una representación de la lucha por la supervivencia. En ese contexto histórico, el pan no era un simple alimento: era la diferencia entre resistir o desfallecer. Al mismo tiempo, Borchert muestra cómo incluso en la necesidad más extrema surgen dilemas éticos: ¿es egoísta robar un poco de pan cuando tu pareja también pasa hambre? ¿Cómo se negocia el límite entre el instinto de vivir y la lealtad hacia los demás?

La reacción de la esposa resulta fundamental. En lugar de recriminarlo, ella guarda silencio y, al día siguiente, decide darle una rebanada de pan extra durante la cena. Este gesto, aparentemente pequeño, revela la capacidad de compasión en medio de la penuria. La comprensión sustituye al reproche, y el acto de compartir se convierte en una forma de resistencia frente a la deshumanización de la guerra.

The Bread demuestra cómo la literatura puede dar voz a experiencias colectivas a partir de escenas íntimas. El cuento no narra batallas ni discursos políticos, sino la intimidad de una cocina oscura, iluminada por el hambre y la empatía. El pan, elemento tan básico, se eleva a símbolo universal de fragilidad y de humanidad.

Este libro es muy interesante, si queréis saber más sobre él aqui tenéis más información: https://en.wikipedia.org/wiki/The_Bread