En la búsqueda de una alimentación más saludable, muchas personas se sienten atraídas por productos “sin azúcar”. Pero ¿qué significa realmente esta afirmación? La eco-chef Mireia Anglada nos invita a mirar más allá de las etiquetas y a cuestionar lo que consumimos.
Según diversos estudios publicados en SciELO, el exceso de azúcar está relacionado con enfermedades como la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2. Por eso, evitarlo parece una decisión lógica. Sin embargo, Anglada advierte que el rótulo “sin azúcar” puede ser engañoso.
“Sin azúcar no significa lo que crees; leer las etiquetas con atención y buscar alternativas mínimamente procesadas es clave para una salud real”, afirma la chef.
¿Qué esconden los productos “sin azúcar”?
La etiqueta puede dar la impresión de que el producto es más saludable, pero en muchos casos el azúcar ha sido sustituido por otros ingredientes que también pueden afectar negativamente a la salud. Entre ellos se encuentran:
- Jarabe de glucosa
- Maltodextrina
- Polialcoholes
- Edulcorantes sintéticos como sucralosa o aspartamo
Estos compuestos no solo mantienen el umbral de dulzor, sino que también pueden alterar la microbiota intestinal, la tolerancia a la glucosa y los niveles de insulina, especialmente en personas sensibles.
¿Qué podemos hacer como consumidores?
La clave está en leer y entender las etiquetas nutricionales con atención y optar por alimentos mínimamente procesados. No se trata solo de evitar el azúcar, sino de comprender qué lo reemplaza y cómo afecta a nuestro cuerpo.
La nutricionista Isabel Belaustegui también señala que el azúcar activa el centro del placer en el cerebro, lo que puede llevarnos a perder el control sobre lo que comemos. Por eso, más allá de las etiquetas, es fundamental desarrollar una relación consciente con la comida.
Mireia Anglada, eco-chef: “Sin azúcar no significa lo que crees; leer las etiquetas con atención y buscar alternativas mínimamente procesadas es clave para una salud real”






