El misterio del helado de uvas: ¿Por qué es imposible hacerlo?

Un dato que no muchos saben es que el helado de uvas fue prohibido en Estados Unidos por la FDA (Food and Drug Administration, traducida como «Administración de Alimentos y Medicamentos») en el año 1982. Aunque se dice que dicha prohibición surgió de un mito incierto, es verdad que este sabor ya era de por sí imposible de producir a gran escala mucho antes de prohibirse.

En primer lugar, las uvas tienen un alto contenido de agua, lo que no es sorpresa para nadie, pero sí hace que obtener un helado cremoso sea muy complicado. Por si esto no fuera suficiente, también poseen antocianinas, unos pigmentos que inhiben y dificultan mucho la congelación. Por ello, es posible hacer pequeñas cantidades de helado con estas frutas, pero fabricarlo a gran escala es imposible.

¿Y cuál es ese mito? Pues cuenta la leyenda que Ben Cohen, uno de los fundadores de la empresa de helados «Ben & Jerry’s», logró experimentar lo suficiente crear un lote de helado de uvas, con el objetivo de impresionar a una chica que le gustaba. Se dice que dicha chica se lo ofreció a su perro, quien falleció tras probarlo, ya que estos animales son fuertemente alérgicos a las antocianinas (lo que, por supuesto, ni ella ni Ben sabían).

A pesar de que dicha historia es falsa, se popularizó a finales de los años 70 lo suficiente como para dar a conocer la alergia mortal que los perros tienen a estas frutas, y pocos años después terminaron por prohibirse los postres refrigerados que contuvieran uvas, tanto de forma natural como artificial.

El hecho de que la anécdota fuese falsa no hace que la información difundida sea menos útil, y a mi parecer es algo curioso que aprender, que hasta las historias falsas pueden derivar en una ley real. Y, por supuesto, que no hay que dejar a los perros cerca de las uvas.

Más información sobre el mito de Ben & Jerry’s aquí:

https://wradio.com.mx/radio/2016/03/01/sociedad/1456862015_116469.html

¿Doritos hechos de petróleo?

Hace años circuló un bulo por redes que afirmaba que los Doritos, el popular snack de maíz con sabor a queso, contenían en realidad algún tipo de plástico o petróleo, y que era esto lo que los hacía combustibles.

A pesar de que este mito es obviamente falso, y ya quedó desmentido hace mucho tiempo, nunca se centraron tanto en la verdadera razón por la que esta clase de aperitivos arde con tanta facilidad. A pesar de que aplica para cualquier snack de maíz, pondré como ejemplo los Doritos, al ser aquellos que más se viralizaron por esto.

En primer lugar, los Doritos están hechos de maíz, un producto orgánico, lo que ya de por sí lo hace inflamable. Dicho maíz está hecho de carbohidratos, mayormente almidón, que se carboniza con facilidad y libera gases inflamables, haciendo que sea sencillo que la combustión se produzca si se le acerca una llama.

En segundo lugar, los Doritos están fritos en aceite, que como buena grasa, es altamente inflamable. Esto también interviene en gran medida en la combustión.

Y si son los componentes del maíz y la grasa lo que hacen arder el snack, ¿significa esto que una mazorca de maíz untada con aceite arderá con la misma facilidad?

Pues no, porque hay un tercer factor que contribuye mucho, y es el hecho de que los Doritos sean secos. Si un alimento tiene agua, esta reducirá o dificultará la combustión (ya que el fuego debe evaporarla antes de hacer arder algo), pero no es el caso de los aperitivos, que apenas contienen agua y pasan directamente a quemarse.

Esto, sumado a las pequeñas burbujas de oxígeno dentro de los Doritos (que se originan cuando estos se fríen), las cuales también alientan la combustión, lo hacen una yesca comestible perfecta para iniciar un fuego.

El «queso falso» que circula por redes

Es probable que alguna vez hayas visto por redes sociales un vídeo tratando de fundir dos trozos de queso con una llama, en el que una de ellas se funde (como esperaría el espectador) y la otra no se ablanda siquiera, y solo se ennegrece y quema.

Acto seguido, proceden a calificar el queso que se funde con facilidad como «natural» y el queso que se quema como «falso» o «procesado».

En primer lugar, cabe destacar que todo queso, de cualquier calidad o tipo, es un alimento procesado, con lo que usar ese término como antónimo de «natural» no sería correcto.

Siguiendo con el experimento, el objetivo de este es demostrar que algunos quesos, generalmente las lonchas usadas en sándwiches o hamburguesas, no son «queso de verdad», al no fundirse como lo haría este alimento. A raíz de esto surgen toda clase de teorías conspirativas sobre qué lleva en realidad ese «queso falso» para carbonizarse en lugar de fundirse.

Una cosa es cierta, y es que el queso común se realiza a partir de, fundamentalmente, tres ingredientes: leche, cuajo y bacterias lácticas. El queso en lonchas que pretende ser usado únicamente para ser fundido (como los tranchetes o las lonchas de cheddar para hamburguesas) tiene más compuestos que esos tres, incluyen también sales fundentes como ácido fosfórico y fosfatos. Para fabricarlo se tritura queso previamente hecho, se mezcla con dichas sales, se calienta y se «agita», alterando su estructura y logrando una distinta.

El queso común está hecho de una red de proteínas donde están atrapados los glóbulos de grasa, agua y proteínas solubles. Al triturarlo para crear el queso para fundir, dicha red se rompe, hidratando las proteínas y formando unos glóbulos de grasa de tamaño inferior a los que se tenían en el queso original. Es por esto que, al calentarse, actúa de manera distinta.

A pesar de contener aditivos no presentes en el queso convencional, el queso para fundir no es peligroso para la salud en absoluto; quizás algo más pobre nutricionalmente, pero no por ello malo.

Se prefiera la opción que se prefiera, ya sea por gusto personal o para adaptarse a la receta que pensemos hacer, siempre es recomendable leer la lista de ingredientes y ver qué porcentaje de cada compuesto tiene. Aunque no sea tan espectacular como prender fuego a la comida, ese es el verdadero método de distinción de alimentos.

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Puedes encontrar más información en el blog «Gominolas de petróleo» y en los primeros minutos del siguiente vídeo:

https://youtu.be/vSBSzWmjXO0?si=fnjSTsmNC1PXdc3-