NotCo: Comida Algorítmica

Con un nombre inspirado en Giuseppe Arcimboldo, un artista de fines de la Edad Media que pintaba retratos con verduras, este chef de NotCo es en realidad un algoritmo que usa inteligencia artificial para crear comida elaborada a partir de plantas que reemplazan alimentos con base animal.

El producto más popular de Giuseppe hasta ahora es NotMayo, una mayonesa creada a partir de garbanzos (en vez de huevos) en el laboratorio de la startup chilena The Not Company (NotCo).

La firma acaba de lanzar una leche (sin leche de vaca, pero con gusto a leche de vaca) y un helado hecho a partir de piña, repollo y arvejas.

Y está trabajando para producir carne (con sabor y apariencia de carne) de origen vegetal.

La industria ganadera es la principal causa de los males medioambientales», argumenta Muchnick, dado que «hay que invertir una cantidad brutal de recursos como tierra, agua y energía para producir un kilo de carne».

El emprendedor dice que hay un reino vegetal que ni siquiera está explorado, con más de 400.000 especies de plantas en el mundo, de las cuales apenas conocemos el 0,1%.

Fundada en Santiago hace tres años y medio por Matías Muchnik, Karim Pichara y Pablo Zamora, la startup consiguió este año financiamiento por US$30 millones para ampliar sus investigaciones y expandirse a nuevos mercados.

Y entre los inversores que están respaldando la aventura comercial está Jeff Bezos (fundador de Amazon), el hombre más rico del mundo, además de otros grandes jugadores en el mercado de capital de riesgo.

Con 125 empleados, la firma planea expandir sus actuales operaciones en Chile, Argentina y Brasil a países como Colombia, Estados Unidos y México, en medio del boom global que experimenta el mercado de la comida tecnológica o tech food.

«Este sector va a crecer exponencialmente. Hoy el consumidor tiene más poder que nunca y exige cambios para no seguir destruyendo el medioambiente», dice Muchni.

Si quieres ver el artículo completo:https://www.bbc.com/mundo/noticias-49500163

Por primera vez, la obesidad supera al bajo peso como forma de malnutrición entre niños y adolescentes en el mundo, según Unicef

Obesidad infantil: la nueva cara de la malnutrición en el mundo

Durante décadas, hablar de malnutrición en la infancia era sinónimo de bajo peso. Hoy, esa realidad ha cambiado drásticamente. Según el último informe de UNICEF, por primera vez en la historia la obesidad supera al bajo peso como la forma más común de malnutrición entre niños y adolescentes de 5 a 19 años.

El estudio, que analiza datos de más de 190 países, muestra un crecimiento acelerado del sobrepeso infantil, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Aunque la desnutrición crónica sigue presente en algunas regiones, ahora el problema más extendido es otro: el exceso de peso causado por dietas ricas en productos ultraprocesados y entornos alimentarios poco saludables.

Las cifras son contundentes: entre 2000 y 2022, el número de niños con sobrepeso se cuadruplicó en los países de menores ingresos. En total, se estima que 391 millones de niños y adolescentes en el mundo padecen sobrepeso, y muchos de ellos ya presentan obesidad, lo que supone un riesgo para su salud a corto y largo plazo.

Contrario a lo que suele pensarse, este fenómeno no responde únicamente a decisiones individuales. El informe señala que los entornos en los que crecen los niños están cada vez más dominados por alimentos baratos, de baja calidad nutricional y muy publicitados. Estos productos no solo sustituyen a los alimentos frescos, sino que dificultan el acceso a una alimentación equilibrada, sobre todo en familias con menos recursos.

UNICEF insiste en que no se trata de culpar a los padres, sino de transformar el sistema. Entre las medidas que recomienda están la regulación de la publicidad dirigida a menores, el etiquetado claro de alimentos, los impuestos a productos ultraprocesados y el fortalecimiento de políticas públicas que promuevan entornos alimentarios saludables.

Uno de los espacios más relevantes para prevenir la obesidad son las escuelas. Programas de alimentación escolar bien diseñados pueden ser una herramienta efectiva no solo para garantizar una comida nutritiva, sino también para educar sobre hábitos saludables. Países como México, Colombia, Perú y Brasil ya han comenzado a reformar sus comedores escolares con este enfoque, combinando menús más saludables con clases de nutrición, huertas escolares y actividades prácticas.

A pesar de los avances, aún existen grandes desigualdades. Mientras que en los países de altos ingresos el 80% de los niños accede a alimentación escolar, en los países más pobres solo el 30% tiene ese derecho garantizado. Para cerrar esta brecha, se requiere una mayor inversión internacional y el compromiso de los gobiernos para mantener estos programas a largo plazo.

La obesidad infantil ya no es un problema de unos pocos países. Es un desafío global que exige cambios estructurales. La alimentación de los niños no debería estar determinada por el precio más bajo o la publicidad más agresiva, sino por su derecho a crecer sanos y bien nutridos.