La pasta carbonara, a pesar de ser un plato muy popularizado en España, acumula múltiples diferencias con su versión original, la italiana. Sus únicas similitudes son en la propia pasta, pues, por lo demás, sus ingredientes apenas coinciden, adaptándose a los gustos de los habitantes de cada país y a lo que puede encontrarse en un lugar u otro.
En primer lugar, la carbonara clásica no utiliza nata ni leche, lo que en una carbonara española sería visto como imposible. Los italianos hacen la salsa de esta utilizando huevo, queso y pimienta, emulsionándolos por separado y añadiéndolos a la pasta antes de servirse. Dicho queso debe ser uno en específico, el pecorino, que se hace con leche de oveja, a diferencia del parmesano típicamente usado en España, hecho a partir de leche de vaca.
Además, la carbonara italiana no lleva bacon, que es la carne de cerdo más habitual en las recetas de la versión española. En Italia se hace siempre con guanciale, un corte de carne que baja desde la oreja y termina en el cuello, que además de ser otra parte del animal, siempre está curada y tiene un mayor contenido de grasa. Este se corta en cubos pequeños, a diferencia del bacon, que es más fino y se prepara en tiras.
Aunque en España se suelen añadir champiñones o cebolla a la carbonara, la receta canónica no los contempla, ni estos ni ningún tipo de vegetal. El ajo puede llegar a ser incluido, pues aparecer en algunas recetas clásicas, pero generalmente también se omite. Tampoco se utiliza ningún tipo de hierba aromática, ni más especias que sal y pimienta.
Y, por último, y a pesar de que esta diferencia es aplicable a cualquier plato de pasta a la española en comparación con los italianos, la pasta la toman al dente, lo cual es demasiado duro para la inmensa mayoría de españoles. De hecho, muchos fabricantes de pasta nacionales ya incluyen dos tiempos de cocción diferentes en el empaquetado, el italiano y el habitual en otros países, en función de como se prefiera. Sin embargo, las pastas italianas solo incluyen el tiempo exacto para lograr que quede al dente.
Estas diferencias no hacen que una versión sea mejor que otra, simplemente nos permiten ver un aspecto más en el que se distinguen estos dos países, su gastronomía y su gente.

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