Comúnmente se pensaba que el cacao se había originado en Mesoamérica, sin embargo, un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports ha demostrado con evidencia arqueogenómica que la cuna del cacao no está en Mesoamérica, sino en la Amazonia ecuatoriana. A partir de un hallazgo de semillas carbonizadas de Theobroma cacao, con más 5.300 años en Santa Ana-La Florida (Zamora Chinchipe).
El estudio liderado por un equipo internacional, demostró que la cultura Mayo-Chinchipe consumía y domesticaba cacao más de un milenio antes que las civilizaciones mesoamericanas. Mediante arqueogenómica y análisis químicos, incluyendo un marcador del uso del cacao, teobromina, se confirmo que en Ecuador no se utilizaba el cacao con fines rituales y alimenticios, sino también su cultivo y selección genética temprana.
El cacao de la Amazonia ecuatoriana es uno de los más diversos genéticamente, hallándose linajes exclusivos de la región. Siendo el país un principal productor de cacao fino de aroma, una variedad que destaca por su complejidad sensorial.
Con este reconocimiento, iniciativas como la Ruta del Cacao y la protección de variedades nativas adquieren un nuevo valor cultural, turístico y económico. Convirtiéndose el cacao en una fuente de identidad nacional y un emblema del potencial de la ciencia para redescubrir la raíces.

