En el libro Food on Film: Bringing Something New to the Table, editado por Tom Hertweck, se explora el papel de la comida en el cine a través de una variedad de películas icónicas. Uno de los temas destacados es el papel de la comida en la cultura italiana y mafiosa, donde se utiliza para definir y reforzar los límites sociales. Sin duda la cinta El Padrino es un ejemplo claro de esta ambivalencia de la comida y su servicio a propósitos narrativos de poder y roles culturales. Pero el uso de la comida en el cine mundial va mucho más allá de este complejo escenario del escalafón social.
En el contexto de la película japonesa El sabor del té verde con arroz de [Director] Yasujirô Ozu, la familia es el foco principal, y las comidas y las mesas desempeñan un papel fundamental a lo largo de la historia, representando tanto la aflicción como la medicina en el realismo melancólico de Ōzu. En el Japón de posguerra, la comida se convirtió en una forma de analizar el momento histórico de pérdida y reconstrucción. El autor también destaca la naturaleza multisensorial del cine y cómo las imágenes de alimentos pueden comunicar simbolismo y crear un estado de ánimo.
En la película coreana noir 301, 302, la comida se utiliza para representar el choque entre los valores modernos y tradicionales. Este fascinante estudio psicológico que explora las complejidades de la soledad y la obsesión a través de la relación entre dos vecinas de apartamento. A medida que se desarrolla el diálogo entre ambas y se comparten comidas, se revelan pistas sutiles sobre la angustia emocional y las heridas psicológicas que cada una de ellas lleva consigo. La meticulosidad en la preparación y presentación de los platos por parte de la vecina del 301 es vital para enmarcar la actitud inquietante y despectiva de la vecina del 302.
Asimismo este libro indaga sobre la película Tiburón, examinando la representación hiperbólica del tiburón como un depredador real. Se analiza cómo se utiliza la comida como símbolo de poder en la película, que muestra a tres personajes en la película comiendo, y son los que tienen el poder de marcar la diferencia: el tiburón, Quint y Hooper. El autor argumenta que la película se ve mejor como un western, con el acto de comer en lugar de la violencia armada y el conocimiento. El tiburón representa al forastero peligroso que mata sin escrúpulos morales, mientras que el jefe Brody es el protector del pueblo en conflicto por la violencia. Quint y Hooper entienden el espíritu del tiburón y saben cómo cazarlo, mientras que Brody no está preparado.
Y es que el cine asiático, en todas sus latitudes, ha sabido sacar jugo a este tipo de historias. En la película Comer,beber, amar, la comida y el comer juegan un papel importante en la simbolización de las relaciones familiares en el Taiwán contemporáneo. Se adentra en el conflicto entre la virtud confuciana tradicional del respeto a los padres y la virtud occidental moderna de perseguir la felicidad individual.
La comida sirve como un medio en la película, no solo como sustento, sino como un medio para transmitir emociones, establecer dinámicas de poder y resaltar las diferencias culturales , esta vez dentro del núcleo familiar. Así, la familia tradicional china, representada en la película, se caracteriza por su estructura extendida, donde múltiples generaciones viven bajo un mismo techo. A pesar de las tensiones que surgen de los ideales occidentales de independencia en conflicto con los valores confucianos de interdependencia, los valores familiares tradicionales de confianza mutua y devoción entre padres e hijos siguen siendo significativos.
Paralelamente, el libro Appetites and Anxieties: Food, Film, and the Politics of Representation de Cynthia Baron, Diane Carson y Mark Bernard explora diversas temáticas relacionadas con la comida en el cine y su representación política. En primer lugar, se indaga en el caso de la elección de comida del personaje Bugsy —nuevamente una cinta de la mafia y sus relaciones de poder—, cuya preferencia por alimentos simples sugiere un anhelo por tiempos más sencillos y comunica su frustración por la falta de control en otros aspectos de su vida.
Además, su incapacidad para adaptarse a las normas de etiqueta convencionales revela su inadecuación para la alta sociedad, y la comida de élite no le brinda la satisfacción que busca. El contraste entre alimentos étnicos y no étnicos, así como entre comidas de diferentes clases sociales, resalta el dilema central de los gánsteres que anhelan movilidad social.
En cuanto a las películas de Alfred Hitchcock, se destaca el papel de la comida como símbolo de satisfacción sexual o como elemento ominoso que amenaza a los personajes con culpa o violencia. Las escenas de comida en sus filmes suelen incluir cuchillos, los cuales representan la ansiedad y la culpa que los personajes experimentan por sus acciones.
El texto explora las comidas judías y cómo los platos tradicionales desempeñan un papel fundamental en la alimentación y las dinámicas familiares de esta cultura. Sin embargo, también se señala que las restricciones dietéticas judías pueden dificultar la participación en sociedades multiétnicas y generar tensiones en la dinámica familiar.
Se analiza también cómo los documentales gastronómicos proporcionan una visión de la política personal y cultural. Mientras Hollywood censura las películas que desafían el sistema alimentario industrial, su distribución limitada refleja la política impulsada por las películas con fines de lucro que promueven el consumo de comida rápida.
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