Nutrición y running en invierno: pautas y alimentos clave que no pueden faltar en tu dieta

Comer bien es entrenar mejor, y en invierno esa relación se vuelve especialmente importante

Cuando llega el invierno el entrenamiento no cambia solo por fuera, también cambia por dentro. El cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura, la sensación de frío después de los rodajes puede ser más intensa y la recuperación se vuelve ligeramente más lenta. En esta época, la alimentación deja de ser solo “combustible” para convertirse en una herramienta para regular la temperatura, mejorar la inmunidad, favorecer la recuperación y evitar la sensación de fatiga que muchos corredores notan en los meses fríos. Comer bien es entrenar mejor, y en invierno esa relación se vuelve especialmente evidente.

El comodín de los ‘caldos’ y los guisos calientes

Cuando el termómetro baja, el organismo incrementa el gasto energético basal para producir calor. Esta termogénesis no es enorme, pero sí suficiente para que el cuerpo agradezca comidas más reconfortantes, ricas en nutrientes y capaces de estabilizar la temperatura interna. Aquí es donde los caldos, las sopas y las cremas calientes se convierten en aliados perfectos para los corredores. No solo aportan hidratación -clave después de entrenar con frío, porque la sensación de sed disminuye aunque se siga perdiendo líquido-, sino que ayudan a elevar la temperatura corporal sin forzar la digestión. Un caldo de verduras, pollo o miso tras un rodaje largo actúa casi como un “abrigo interno”: repone sodio, aporta potasio, mejora el equilibrio de líquidos y, sobre todo, acelera la sensación de recuperación térmica.Lee también

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Las comidas calientes también favorecen la vasodilatación, lo que mejora la circulación periférica y ayuda a que las manos, pies y piernas recuperen calor más deprisa. Esto es importante porque, después de correr en invierno, la sangre sigue concentrándose en los órganos internos durante un rato, dejando las extremidades frías más tiempo. Una sopa de lentejas, una crema de calabaza o un guiso suave ayudan a devolver la sangre a la periferia de forma natural, facilitando la recuperación y el relajamiento muscular.

¿Qué alimentos tomar en invierno?

A nivel nutricional, el invierno pide alimentos que sostengan la energía durante más tiempo. Los hidratos de carbono complejos, como avena, arroz integral, legumbres o patata, proporcionan glucosa de liberación gradual, evitando los picos de hambre que el frío puede intensificar. Para quienes entrenan por la mañana, un desayuno caliente como avena cocida con fruta o un porridge con frutos secos ayuda a mantener el calor corporal y estabilizar la glucemia antes del rodaje. El cuerpo entra en esfuerzo más preparado y la sensación de energía dura más.

Las proteínas calientes, como sopas de pollo, huevos revueltos o pescados cocinados al vapor, también cumplen una función clave. En invierno aumenta ligeramente la tensión muscular y disminuye la elasticidad, lo que hace que la reparación tras el entrenamiento sea fundamental. Consumir proteínas de calidad en comidas calientes favorece la digestión, reduce el estrés gástrico y mejora la absorción de aminoácidos, algo esencial después de las sesiones más largas o intensas.Lee también

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El papel de la grasa saludable también cobra protagonismo. El salmón, las sardinas, las nueces o el aguacate aportan ácidos grasos omega-3, que ayudan a modular la inflamación, a mantener las membranas celulares en buen estado y a sostener la energía en rodajes largos. En invierno, donde la musculatura puede volverse más rígida, reducir inflamación es casi tan importante como entrenar bien. Añadir un chorrito de aceite de oliva a una crema caliente, un puñado de nueces en la avena o una cucharada de tahini a una sopa incrementa la densidad energética sin pesadez digestiva.

También es buen momento para aumentar el consumo de vitamina D, ya que la exposición solar disminuye de forma notable. Aunque no sea una comida que caliente, alimentos como los huevos, los lácteos, los champiñones expuestos a luz o el pescado azul ayudan a mantener un buen estado inmunológico, fundamental cuando el frío y los cambios bruscos de temperatura debilitan las defensas. La vitamina D también juega un papel en la función muscular y la recuperación, así que no es un detalle menor para corredores.

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El pescado azul ayuda a mantener un buen estado inmunológico Getty Images/iStockphoto

El invierno no estaría completo sin hablar de las especias termogénicas. El jengibre, la cúrcuma, la canela o la pimienta negra pueden añadirse a infusiones, sopas y platos calientes. Estas especias favorecen la circulación, mejoran la digestión y potencian la sensación de calor desde dentro. No queman grasa por arte de magia, pero sí hacen que el cuerpo gestione mejor la temperatura y la inflamación.

Una de las claves más importantes es evitar el error típico del invierno: comer poco después de entrenar porque “no da hambre”. Correr en frío reduce la sensación de apetito en muchos corredores porque el cuerpo prioriza mantener la temperatura interna. Sin embargo, el músculo sigue necesitando glucosa, proteínas y minerales. Un caldo con pasta y un huevo, una crema de verduras con legumbres o una tostada caliente con hummus son opciones ligeras pero suficientes para iniciar la recuperación.

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La historia de la alimentación en el Tour de Francia – Primeros años

Principios del Siglo XX: Todo vale

En los primeros años del Tour, la nutrición no era un aspecto importante para los corredores. El primer ganador del Tour, Maurice Garin, comía en bares y bebía en fuentes a lo largo del recorrido. El campeón de 1903 recordaba haber consumido lo siguiente durante una carrera de 24 horas: 45 chuletas, 19 litros de chocolate caliente, 8 huevos cocidos, 7 litros de té, 5 litros de tapioca, 2 kilos de arroz, mucho vino tinto fuerte, café, champán y ostras.

1910: A disfrutar del picnic

El Tour de Francia de principios de la década de 1910 no contaba con puestos de avituallamiento ni auxiliares para ayudar a los ciclistas a repostar. Los ciclistas se detenían en la carretera para repostar, normalmente con ayuda externa. Esto supondría la descalificación en la era moderna del ciclismo.

Los ciclistas más ricos hacían que sus mayordomos prepararan picnics en los bordes de la carretera en algún lugar de la etapa, si podían permitírselo. La elección de la comida se basaba sobre todo en “lo que más rápido te llene”. En Francia, eso significaba ingredientes tradicionales europeos ricos en carbohidratos, como el pan y la pasta.

1920: Las primeras bolsas de avituallamiento

Alrededor de la Primera Guerra Mundial, se registró el primer uso de las musettes en el ciclismo. Las bolsas de avituallamiento para ciclistas se asemejaban a las utilizadas por las tropas militares en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Permitían a los ciclistas coger todos los tentempiés que necesitaban sin tener que bajarse de la bicicleta. Esta tradición continúa aún hoy, aunque el contenido de las bolsas ha cambiado bastante.

Los años 20 también son famosos porque los ciclistas fumaban cigarrillos para supuestamente “abrir los pulmones” antes de las grandes subidas. 

1930: El auge de la nutrición

Fue en la década de 1930 cuando los ciclistas del Tour de Francia empezaron a considerar la nutrición como algo importante para sus carreras.

Los organizadores  introdujeron los equipos nacionales en 1930 y a partir de 1962 se permitieron los equipos patrocinados. Esto supuso también un cambio en la alimentación del Tour de Francia. La era del corredor carroñero había desaparecido. Ahora los corredores desayunaban y cenaban en equipo en los hoteles.

Entre 1900 y 1960: El alcohol es una bebida deportiva

Hasta la década de 1960 era habitual beber alcohol mientras se competía en pruebas de ciclismo de resistencia. Los ciclistas tomaban diversas bebidas, desde cerveza hasta vino y champán, tanto para hidratarse como, al parecer, para divertirse más durante esas largas y agotadoras etapas. Los ciclistas tuvieron que esperar hasta la década de 1970 para que las bebidas deportivas propiamente dichas sustituyeran a sus bebidas preferidas.

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La alimentación de oro para un Triatleta

a alimentación para triatletas juega un papel relevante en cada competición, ya que de ella depende el rendimiento, la capacidad y la fuerza psicológica. Por tanto, además de entrenar cada día es importante llevar una dieta equilibrada y enfocada al esfuerzo que vas a realizar. A continuación te contamos qué debes comer antes del triatlón, durante y después.

Alimentación para triatletas: los días previos a la competición

Es momento de preparar tu cuerpo para el reto. Una dieta para competición equilibrada y controlada será la clave del éxito. Teniendo en cuenta que la natación, el ciclismo y la carrera a pie son ejercicios aeróbicos, el desgaste de glucógeno será elevado. En ese sentido, los hidratos de carbono ganarán protagonismo en tus platos. En la alimentación para un triatlón deben hacerse cinco comidas al día y adaptarse al gasto energético del deportista. La joven gallega Saleta Castro, triatleta profesional con varios éxitos a sus espaldas, cumple a rajatabla. De ellas, sus desayunos destacan. En su caso, hace dos desayunos: uno a primera hora y otro a mitad mañana.

Junto a los carbohidratos, asimismo, el consumo de proteínas, grasas insaturadas, vitaminas y minerales es también muy importante. Según su peso y el ritmo de entrenamiento, se deben ingerir entre 2.000 y 3.000 calorías.

Alimentación para triatletas: la recuperación

La hidratación y los hidratos de carbono se convierten en protagonistas al cruzar la línea de meta.  Bebe, bebe y bebe para recuperar los líquidos perdidos. En el caso de los carbohidratos, es aconsejable ingerir unos 100 gramos antes de que transcurra una hora y media desde que se acaba la carrera. Los alimentos han de ser rápidos de asimilar, como fruta, pan, zumos, cereales…

A la hora de la comida, suponiendo que la carrera sea por la mañana, ya puedes recuperar la dieta normal, equilibrada en proteínas, grasas insaturadas e hidratos más complejos.

Esto es solo una idea, pero si deseas más información ves a este enlace:https://www.artiemhotels.com/blog/alimentacion-para-triatletas-reglas-oro-estar-fuerte-sano

L’alimentació restringida en el temps impacta positivament en la salut i el rendiment dels esportistes

Restringir l’alimentació en el temps pot tenir un efecte positiu en els esportistes, tant quant a indicadors de salut com en el seu rendiment esportiu, segons un estudi realitzat per investigadors de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Els efectes de l’alimentació restringida en el temps (ART) –que pot anar d’un ventall de 3-4 hores fins a 10-12 hores– s’han estudiat bastant en la població general, on s’ha demostrat que augmenta la longevitat, però no hi ha molta evidència sobre els efectes positius que també té en els esportistes d’alt rendiment.

Òscar Sánchez, dietista-nutricionista comunitari en atenció primària i investigador, ha liderat l’estudi «Efecte de l’alimentació restringida en el temps sobre l’envelliment i el rendiment dels esportistes», realitzat en el marc del seu treball de final del màster  d’Alimentació en l’Activitat Física i l’Esport de la UOC. «L’evidència mostra que podem recomanar l’alimentació restringida en el temps als esportistes, i també a la població general, per a millorar la salut», explica Sánchez.

Es tracta d’una revisió sistemàtica –publicada en obert en la Revista Espanyola de Nutrició Comunitària– realitzada conjuntament amb Laura Esquius, directora del màster, investigadora del Research Group in Epidemiology and Public Health in the Digital Health Context (epi4Health) –adscrit a la unitat de recerca sobre salut digital, salut i benestar– i professora dels Estudis de Ciències de la Salut, amb la participació també de Daniel Badia-Martínez, professor del màster i tutor del treball. 

«A pesar que amb precaució, es podria recomanar l’alimentació restringida en el temps als esportistes: alguns dels estudis inclosos en la recerca mostren que pot millorar o mantenir el rendiment esportiu sense efectes adversos significatius, sobretot quan es combina amb entrenaments intervàl·lics d’alta intensitat (HIIT)», explica Esquius. 

La combinació de HIIT amb l’alimentació restringida ha mostrat millores superiors en rendiment, «a pesar que serien necessaris més estudis per a establir pautes segures i eficaces per a esportistes d’alt rendiment», assegura la investigadora. La revisió mostra que, en esports de resistència, la ART pot millorar la composició corporal i la immunitat sense perjudicar el rendiment. També s’ha observat que podria ajudar a prevenir problemes metabòlics quan els atletes d’alt rendiment deixen l’esport professional. 

«L’estudi ens indica que és una estratègia interessant, sobretot en el camp de la salut i l’envelliment,  on veiem que alguns paràmetres hormonals i moleculars es veuen millorats», apunta Badia-Sánchez, qui també insisteix en la necessitat d’investigar més en aquest camp per a consolidar l’evidència. 

ART per a retardar l’envelliment

L’alimentació restringida en el temps millora l’edat biològica (l’anomenat rellotge epigenètic) i augmenta el factor neurotròfic derivat del cervell –que incrementa la neuroprotecció i la regeneració neuronal–, així com la LC3A i el SIRT-1, proteïnes implicades en la longevitat i l’autofàgia, procés pel qual la cèl·lula destrueix proteïnes danyades, que es reciclen per a funcions cel·lulars importants, com per exemple destruir virus i bacteris, evitant que les cèl·lules es tornin canceroses. «Tant per a esportistes com per a la població general, la ART ha mostrat, en estudis preliminars, un potencial per a reduir l’estrès oxidatiu i la inflamació, factors clau en l’envelliment», afirma Esquius, que també és especialista en nutrició esportiva i professora de diferents programes en la UOC.

«De manera general, podríem dir: ‘Menja quan hi hagi llum solar i no ho facis quan ja sigui de nit’, fet que ja ens restringeix la finestra de menjars a unes 12 hores. Seria un hàbit saludable per a la gran majoria de les persones, excepte en patologies en què estigui contraindicat, com poden ser les persones amb diabetis, trastorn de la conducta alimentària o patologies cròniques descompensades», indica Daniel Badia-Martínez.

Consolidar l’evidència en l’atenció primària

En un moment en què l’interès per l’alimentació restringida en el temps està creixent en l’àmbit de la recerca mèdica pels seus beneficis demostrats sobre la salut, els investigadors afirmen que cal continuar en aquesta línia de recerca per a consolidar l’evidència del seu impacte positiu, principalment en el camp de l’esport, on no hi ha tants estudis. Per a Òscar Sánchez, «és positiu haver aconseguit aquests resultats». «Hem vist que l’alimentació  restringida en el temps té un impacte positiu en la salut i l’envelliment dels esportistes i, alhora, no impacta negativament en el seu rendiment.Això és clau, perquè cap esportista voldria sacrificar-ho», explica. 

Per al dietista i investigador, els pròxims passos són mostrar els beneficis de la ART i continuar fent recerca per a explorar la seva utilitat. «M’agradaria poder exposar aquesta eina dietètica en els meus companys mèdics i infermeres, millorar la seva comprensió i mostrar el seu potencial a través d’un assaig clínic aleatoritzat», assegura.

Por qué el ejercicio es poco útil para perder peso y aun así es imprescindible.

El estudio publicado en PNAS cuestiona la idea de que el sedentarismo sea la principal causa de la obesidad. Tras analizar el gasto energético de más de 4.000 personas de distintas culturas con el método del agua doblemente marcada, los investigadores comprobaron que el consumo de energía es similar en poblaciones tradicionales y en países industrializados, incluso ajustando por tamaño corporal. Esto indica que la obesidad no se debe tanto a la falta de movimiento, sino al exceso de ingesta, especialmente de alimentos ultraprocesados.

Los autores destacan que la dieta es el factor decisivo en la epidemia de obesidad, aunque subrayan que el ejercicio sigue siendo esencial para la salud. Especialistas de la Sociedad Española de Obesidad recuerdan que la actividad física no debe reducirse a su efecto sobre las calorías, ya que mejora la salud metabólica, fortalece el sistema inmune, previene enfermedades crónicas, potencia los beneficios de los fármacos antiobesidad y favorece una mejor respuesta a la insulina.

En conclusión: la obesidad se explica principalmente por la mala alimentación, pero el ejercicio sigue siendo indispensable para mantener la salud y mejorar cómo el cuerpo gestiona la energía.

https://elpais.com/salud-y-bienestar/2025-09-10/por-que-el-ejercicio-es-poco-util-para-perder-peso-y-aun-asi-es-imprescindible.html

Alimentos clave que todo deportista debería incorporar en su dieta

Cuando alguien practica deporte con regularidad, no basta con entrenar duro: la alimentación juega un papel esencial en optimizar el rendimiento, favorecer la recuperación y prevenir fatiga o lesiones. En el artículo de La Vanguardia se detallan cuáles son los alimentos que no pueden faltar en la dieta de un deportista y cómo deben ajustarse según el tipo de ejercicio que realice. 

Para actividades prolongadas, como el ciclismo o la carrera de larga distancia —las llamadas actividades aeróbicas—, el cuerpo requiere de reservas energéticas constantes. Por ello, es fundamental incorporar hidratos de carbono complejos, como avena, arroz integral, pan de masa madre o legumbres antes, durante (si el ejercicio es muy largo) y después del entrenamiento. Estos alimentos ayudan a reponer el glucógeno —la “reserva energética” del músculo— de forma eficiente. 

Aunque no se utilizan como fuente principal de energía durante el ejercicio intenso, las grasas saludables juegan un rol importante en la recuperación, la producción hormonal y la reducción de la inflamación.Alimentos como aguacate, frutos secos, semillas, aceite de oliva y pescados ricos en omega-3 (como el salmón o la caballa) resultan muy recomendables para quienes hacen deporte.

Las proteínas son fundamentales en especial en deportes de fuerza o de alta intensidad (lo que se denomina ejercicio anaeróbico). Su función es reparar el músculo dañado durante el entrenamiento y favorecer el crecimiento o mantenimiento de masa muscular. Fuentes como huevo, pescado, pollo, tofu o tempeh son ejemplos recomendados. En dietas basadas en plantas, combinar legumbres con cereales (como lentejas con arroz) puede proporcionar un perfil completo de aminoácidos. 

Los micronutrientes —vitaminas, minerales— presentes en frutas y verduras son esenciales para la función muscular, para prevenir calambres, reforzar el sistema inmunitario y mantener el organismo en equilibrio. En deportes, su papel es doble: no solo aportan valor nutricional, sino que contribuyen al bienestar global del cuerpo. 

Beber agua de forma adecuada antes, durante y después del ejercicio es crucial. La hidratación favorece la termorregulación, lubricación de articulaciones, transporte de nutrientes y eliminación de residuos metabólicos. Además, la sudoración hace que se pierdan electrolitos como sodio, por lo cual en actividades prolongadas es conveniente reponerlos para evitar calambres o disminución del rendimiento. 

No todos los deportes exigen lo mismo en cuanto a alimentación. En actividades aeróbicas, hay mayor dependencia de la energía continua, por lo que los hidratos tienen más peso. En cambio, para ejercicios anaeróbicos de alta intensidad, el enfoque se inclina hacia un correcto aporte de proteínas y una recuperación más rápida. En ambos casos, es importante no descuidar los demás nutrientes. 

Construir una dieta deportiva efectiva no es cuestión de seguir modas o copiar lo que hace otro atleta. Se trata de fundamentarla en una buena base de alimentos reales —hidratos complejos, proteínas, grasas saludables—, complementada con frutas, verduras e hidratación adecuada. Adaptarla al tipo de deporte, al volumen de entrenamiento y a las necesidades individuales es la clave para rendir mejor y proteger el cuerpo frente al desgaste.

El alimento al que Dembélé no renuncia y que mejora el rendimiento deportivo

No hay rincón al que no haya llegado la noticia: Ousmane Dembélé ha ganado el Balón de Oro masculino 2025. El triunfo del delantero del Paris Saint-Germain pone fin al duelo que protagonizaba junto a Lamine Yamal y que encabezaba todas las quinielas. A sus 28 años, ha hecho méritos en las últimas temporadas para hacerse con el trofeo: la influencia de Luis Enrique y los cambios en algunos hábitos, como ir al gimnasio o comer bien (conocida era la perdición del futbolista por la comida rápida), han tenido buena parte de culpa en que ahora sea a ojos del mundo el número uno.

Si las pizzas y las hamburguesas las mantiene a raya (continúa zampándolas de vez en cuando tras los partidos), hay un alimento que no excluye de su dieta. Y este sí, es muy saludable. Como reconoció a Marca hace un par de años, Dembélé no renunciaría nunca al plátano.

Que la fruta es parte fundamental de una alimentación sana y equilibrada es algo indiscutible, pero, ¿qué tiene el plátano que lo convierte en una opción ideal para el rendimiento deportivo? “Es un ‘combustible natural’ muy eficiente: una pieza media aporta en torno a 100–120 kcal y 25–30 g de carbohidratos, con un índice glucémico medio que aumenta a medida que madura, lo que facilita disponer de energía de forma rápida y sostenida”, responde a CuídatePlus Vicente Clemente, nutricionista y catedrático de Ciencias del Deporte de la Universidad Europea.

Para leer el artículo completo accede a: https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2025/09/23/alimento-dembele-renuncia-mejora-rendimiento-deportivo-183878.html