España dispone ya de una ley para evitar el desperdicio de alimentos

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha remarcado que esta ley trata, sobre todo, de concienciar. “Debemos recuperar el valor de los alimentos y valorizar el trabajo de quienes los producen: agricultores, ganaderos y pescadores”, ha asegurado, porque cuando se desperdician alimentos, se desaprovechan todos los recursos naturales utilizados para producirlos. Además, ha apelado al deber ético, social y medioambiental del conjunto de la sociedad para poner coto al despilfarro de alimentos: “No hay alimento más caro que el que termina en la basura.”

La ley tiene un marcado componente ético y se inscribe en el compromiso del Gobierno con la sostenibilidad, la justicia social y el crecimiento económico. La normativa pone el foco en la prevención, la sensibilización, la formación y la generación de conocimiento de todos los actores de la cadena, ya que evitar el despilfarro es una tarea que apela al conjunto de la sociedad.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Alimentación (FAO) estima que en el mundo se desperdicia el 30 % de los alimentos. Reducir a la mitad estas pérdidas es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En el caso de España, solo en los hogares se tiraron a la basura sin consumir 1.183 millones de kilos de alimentos en 2023.  

Además de la contradicción de que se tiren alimentos a la basura cuando existe un considerable número de población que padece hambre o malnutrición, el desperdicio de alimentos representa un mal gasto de recursos naturales, normalmente escasos, que son necesarios para producirlos y del trabajo de los agricultores, ganaderos y pescadores, y además aumenta la producción de residuos, con el consiguiente impacto ambiental.

La norma beneficiará a todos los operadores de la cadena, ya que facilitará que optimicen sus recursos y mejoren su eficiencia productiva y su rendimiento. Las exigencias de la ley se adaptan a la idiosincrasia de los distintos operadores económicos que conforman la cadena alimentaria.

PLANES DE PREVENCIÓN Y JERARQUÍA DE USOS

La ley tiene como objetivo frenar el desperdicio de alimentos en toda la cadena alimentaria, desde los productores primarios, en la fase de cosecha y recolección, hasta los consumidores finales, tanto en los hogares como en bares y restaurantes.

Para ello, la norma obliga a los agentes de la cadena alimentaria a disponer de un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio. El objetivo es que las empresas hagan un autodiagnóstico de sus procesos productivos, identifiquen dónde se producen las pérdidas de alimentos, fijen medidas para minimizarlos y se destinen a otros usos antes de acabar en la basura.

La ley establece una jerarquía de usos, en la que tiene prioridad el consumo humano, bien a través de la transformación de los alimentos, por ejemplo, en zumos o mermeladas en el caso de la fruta, o mediante la donación o redistribución.

Para facilitar la donación, la ley obliga a adoptar acuerdos entre los operadores y las entidades sociales y bancos de alimentos. Los acuerdos aportan seguridad jurídica a las donaciones, ya que las condiciones en las que se realicen deberán estar fijadas previamente por escrito. Las administraciones públicas elaborarán guías de buenas prácticas para garantizar la trazabilidad de los alimentos recibidos por las entidades sociales.

Los establecimientos de hostelería, salvo los de bufé libre, tendrán la obligación de facilitar al cliente que se pueda llevar los alimentos sobrantes en envases reciclables.

Como segundo uso en la jerarquía se contempla la alimentación animal o la elaboración de subproductos para la industria. Y si tampoco fuera posible, ya como residuos se destinarán al reciclado y, en particular, a la obtención de compost, biogás o de combustibles.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación aprobará un plan nacional de control de las pérdidas y el desperdicio alimentario que incluirá los objetivos y prioridades a realizar por las administraciones competentes en la materia, que será acordado con las comunidades autónomas. La administraciones autonómicas  serán las encargadas del control del cumplimiento de la ley.

Aquí puedes informarte más: https://www.mapa.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/detalle_noticias/espana-dispone-ya-de-una-ley-para-evitar-el-desperdicio-de-alimentos/854fcdb5-d8a2-4f50-88a3-c3bca3c3cd55

Una ‘start up’ de Castellón, en la élite global de la lucha contra el despilfarro de comida

La empresa castellonense Naria, dedicada a luchar contra el desperdicio alimentario conectando empresas con entidades sociales para gestionar excedentes alimentarios con trazabilidad blockchain, ha quedado finalista en la categoría Growth Stage en el Startup Challenge, de The Gap in Between 2025, que celebrará el próximo 21 de octubre en La Marina de Valencia.

Este evento, impulsado por Social Nest Foundation, plataforma global que impulsa soluciones a desafíos sociales y medioambientales, es una convocatoria internacional que conecta proyectos de impacto con capital, redes y aliados estratégicos para escalar.

Además de la castellonense, entre las finalistas también destacan otras empresas valencianas, como Gravity Wave, de Alicante, en categoría Growth Stage, dedicada a economía circular para combatir la contaminación marina; y Bluease, de Valencia, en categoría Early Starge, que hace SaaS para gestión ambiental de eventos.Las start ups seleccionadas presentan modelos sostenibles y productos que ya han desarrollado una primera versión funcional, lo que demuestra que su propuesta tiene potencial real de impacto y escalabilidad. Estas competirán en dos categorías: Early Stage, donde la startup ganadora recibirá un premio de 5.000 €, y Growth Stage con un reconocimiento de 10.000 €. Los finalistas tendrán acceso a espacios en el evento, visibilidad, mentoría, networking y contacto directo con inversores.

“En Social Nest Foundation trabajamos para que la innovación no solo sea tecnológica, sino también profundamente humana. El Startup Challenge refleja nuestra convicción de que el emprendimiento debe estar al servicio de una economía regenerativa, inclusiva y resiliente. Apostamos por soluciones que integran sostenibilidad como estrategia de negocio, no como tendencia, y por equipos diversos e inclusivos que entienden el impacto como motor de transformación real”, destaca Margarita Albors, fundadora y presidenta de Social Nest Foundation.

Accede a más en: https://www.elperiodicomediterraneo.com/castello-provincia/2025/10/16/start-up-castellon-finalista-evento-alimentos-desperdicio-social-122679558.html