La dieta mediterránea desde edades tempranas podría ayudar a prevenir el exceso de peso en la infancia

Un estudio del proyecto CORALS, liderado por el grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza y otros, analizó a 1.218 niños de entre 3 y 6 años en siete ciudades españolas, evaluando su adherencia al patrón alimentario mediterráneo y su composición corporal. 
Los resultados muestran que aquellos con mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaban una composición corporal más saludable (menor grasa total, menor grasa abdominal y un IMC más adecuado). Este hallazgo refuerza la idea de que el patrón mediterráneo no solo es una herencia cultural sino un activo de salud pública.
El estudio subraya que promover este tipo de alimentación desde edades muy tempranas podría ser clave para prevenir el desarrollo de sobrepeso y obesidad infantil, y con ello frenar el riesgo de enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida.
Información extraída de: https://www.biotech-spain.com/en/articles/la-dieta-mediterr-nea-desde-edades-tempranas-podr-a-ayudar-a-prevenir-el-exceso-de-peso-en-la-infancia/

Dieta mediterránea española: un escudo natural contra el Alzheimer

Una de las enfermedades más notorias y común entre nuestra sociedad es el Alzheimer, en el que actualmente ha llegado a alcanzado a afectar a un total aproximado de 55 millones de personas. No obstante España podría tener en la cocina una solución para está enfermedad neurodegenerativa. Es por ello que recientes investigaciones científicas han mostrado que este tipo de dieta no sólo protege el corazón sino también el cerebro.

Con resultados que dejan evidencias como una reducción del 30% en el riesgo de sufrir dicha enfermedad y un 18% en sufrir algún tipo de trastorno relacionado con la demencia o algún tipo de enfermedad mental. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la salud cerebral está íntimamente ligada a la vascular, y que los alimentos que favorecen una buena circulación también pueden proteger nuestras neuronas.

La dieta española se basa principalmente en ingredientes frescos, locales y minimamente procesados, entre sus más utilizados encontramos:

  • Aceite de oliva virgen extra: que proviene al organismo de una fuente de antioxidantes y grasa monoinsaturadas.
  • Pescado: rico en omega 3, nutriente esencial para la función neuronal.
  • Verduras de hoja verde: como las espinacas o acelgas, asociadas con menor carga beta amiloide.
  • Frutas, legumbres, y cereales integrales: que contribuyen a la regulación del metabolismo y disminuyen la inflamación

España tiene la oportunidad de liderar una revolución nutricional que no solo promueva la longevidad, sino también la calidad de vida cognitiva. Iniciativas como la inclusión de menús mediterráneos en hospitales, escuelas y residencias de mayores podrían convertirse en políticas públicas de salud preventiva.

Dieta mediterránea española: un escudo natural contra el Alzheimer | Opinión

Alerta sanitaria: Los aditivos asociados a los microplásticos ya están en el 80 % de los alimentos que consumimos

La carne es la principal fuente de exposición, seguida de los cereales y las legumbres

Un reciente estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) ha analizado la presencia de aditivos asociados al plástico en los alimentos más representativos de la dieta española con el objetivo de estimar la exposición diaria de los españoles a los microplásticos.

La industria alimentaria había sustituido el uso de componentes dañinos para el organismo por otros compuestos alternativos como los ésteres organofosforados, ftalatos y plastificantes, pero investigaciones recientes han demostrado también su toxicidad.

La contaminación por microplásticos se ha convertido en una amenaza directa para la salud y los microplásticos no solo están en los alimentos embotellados, también se ocultan en productos frescos, como el pescado, la fruta y verdura; también en las infusiones, la sal y el azúcar, entre otros.

El estudio de IDAEA-CSIC evalúa las concentraciones de los aditivos asociados al plástico en los alimentos infantiles, cereales, lácteos, huevos, pescados, carnes, frutas y hortalizas, legumbres, dulces, aceites y condimentos que han seleccionado en función de su patrón de consumo en España siguiendo datos recogidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La dieta mediterránea se caracteriza por el consumo de alimentos frescos, pero su ingesta se ha ido reducido progresivamente en los últimos años a la par que se dispara la venta de productos envasados en plástico y comidas preparadas en España. Solo el 40 % de los alimentos que se consumen en el país son ahora productos frescos y ni siquiera las frutas, verduras, carne y pescado escapan a los aditivos asociados al plástico.

Los resultados del trabajo publicado en Journal of Hazardous Materials muestran que en el 85% de las 109 muestras de alimentos evaluados en España se han detectado alguno de los aditivos que se asocian a los plásticos. Aunque los valores promedio de ingesta están por debajo de los que recomienda la autoridad sanitaria Europea para la población general, los autores de la investigación advierten de la alta exposición para lactantes y niños pequeños que supera los niveles máximos en dos de los compuestos: el ftalato DEFP y el organofosforado EHDPP. En otros tres compuestos los valores están 10 veces por debajo del umbral de riesgo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentria (EFSA) y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA) han fijado valores máximos de ingesta diaria para 15 de los 20 plastificantes detectados en los alimentos. «A pesar de que se cumplen las legislaciones vigentes, sería necesaria la implementación de legislaciones más restrictivas para aquellos compuestos cuyos efectos nocivos a determinadas dosis ya se conocen a día de hoy», apunta la directora de IDAEA, Ethel Eljarrat, autora principal de la investigación.

Cuando los investigaciones demostraron la toxicidad de algunos de los aditivos plásticos como los ésteres organofosforados, utilizados como retardantes de llama, y los ftalatos, empleados para hacer el plástico más resistente y flexible, la industria alimentaria reaccionó a estas evidencias científicas sustituyendo su uso por nuevos plastificantes como los citratos y adipatos, que a priori tienen menor toxicidad, pero estudios recientes señalan que algunos de estos compuestos alternativos también provocan efectos adversos en la salud a largo plazo.

Desde hace tiempo sabemos que los plásticos llegan a nuestro organismo a través de la ingesta de comida y bebida envasadas pero ese no es ni mucho menos el único camino de entrada. «Hemos analizado una amplia variedad de productos de distintas marcas, tanto a granel como envasados, intentado abarcar el mayor rango posible de escenarios de exposición dietética», explica Fernández Arribas uno de los investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental. «Los niveles totales de plastificantes se sitúan en un valor medio de 61 nanogramos por gramo (ng/g), aunque se llegan a alcanzar niveles de hasta 22 microgramos por gramo (µg/g)», señala.

La legislación de la Unión Europea no establece un nivel máximo de aditivos plásticos en alimentos, sino que garantiza la seguridad alimentaria a través de la regulación de los materiales destinados a entrar en contacto con esos alimentos, estableciendo los límites máximos de migración para ciertas sustancias.

El estudio ha revelado que ocho de cada diez alimentos presentan al menos algún plastificante, siendo los plastificantes alternativos a los ftalatos los más frecuentes. Según Eljarrat, se han observado diferencias significativas en función del tipo de envasado, lo que sugiere que el material en contacto con los alimentos influye en la presencia de compuestos. «Nos han sorprendido las concentraciones de algunos plastificantes, como el acetil tributil citrato (ATBC), en envases de vidrio, lo que podría deberse a la capa de barniz polimérico presente en las tapas metálicas de estos productos. En total, se identificaron 20 plastificantes diferentes, con variabilidad según la categoría alimentaria y la marca del producto», declara la investigadora principal.

Los investigadores también han analizado platos preparados para cocinar en envases de polipropileno. Para determinar la transferencia de los plastificantes durante la cocción en el horno o en el microondas. Realizaron ensayos en condiciones reales, analizando los alimentos antes y después del cocinado. Los resultados muestran que los procesos de cocción aumentan la exposición a los compuestos hasta 50 veces. «A pesar de que los niveles medios detectados se encuentren por debajo de los límites de migración establecidos por la Comisión Europea, recomendamos, por precaución, no calentar la comida en este tipo de envases», dice Eljarrat.

El trabajo publicado en Journal of Hazardous Materials evalúa distintos escenarios de exposición para calcular la ingesta media diaria de plastificantes que es de 288 nanogramos por kilogramo de peso corporal en adultos, siendo la carne la principal fuente de exposición (59 %), seguida por cereales, legumbres y dulces (20 %).

La ingesta diaria es mayor en los lactantes y niños pequeños debido a su menor peso corporal y al consumo de alimentos infantiles. La ingesta media diaria total alcanza los 2262 nanogramos por kilogramo de peso y los 1.155 nanogramos por kilogramo en niños de uno a tres años. Los microplásticos llegan sobre todo a través del consumo de alimentos infantiles y de carne.

«En algunos casos, los valores de exposición por ingesta se acercan o superan el umbral de riesgo y se debe tener en cuenta que la ingesta alimentaria solo representa una de las posibles vías de exposición a estos tóxicos, a lo que se puede sumar la exposición por inhalación, ingestión de polvo o contacto dérmico», señala Eljarrat.

Tomado de: https://www.ultimahora.es/noticias/local/2025/06/30/2416551/estudio-del-csic-halla-aditivos-asociados-plastico-alimentos-consumen-espana.html