Dieta mediterránea española: un escudo natural contra el Alzheimer

Una de las enfermedades más notorias y común entre nuestra sociedad es el Alzheimer, en el que actualmente ha llegado a alcanzado a afectar a un total aproximado de 55 millones de personas. No obstante España podría tener en la cocina una solución para está enfermedad neurodegenerativa. Es por ello que recientes investigaciones científicas han mostrado que este tipo de dieta no sólo protege el corazón sino también el cerebro.

Con resultados que dejan evidencias como una reducción del 30% en el riesgo de sufrir dicha enfermedad y un 18% en sufrir algún tipo de trastorno relacionado con la demencia o algún tipo de enfermedad mental. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la salud cerebral está íntimamente ligada a la vascular, y que los alimentos que favorecen una buena circulación también pueden proteger nuestras neuronas.

La dieta española se basa principalmente en ingredientes frescos, locales y minimamente procesados, entre sus más utilizados encontramos:

  • Aceite de oliva virgen extra: que proviene al organismo de una fuente de antioxidantes y grasa monoinsaturadas.
  • Pescado: rico en omega 3, nutriente esencial para la función neuronal.
  • Verduras de hoja verde: como las espinacas o acelgas, asociadas con menor carga beta amiloide.
  • Frutas, legumbres, y cereales integrales: que contribuyen a la regulación del metabolismo y disminuyen la inflamación

España tiene la oportunidad de liderar una revolución nutricional que no solo promueva la longevidad, sino también la calidad de vida cognitiva. Iniciativas como la inclusión de menús mediterráneos en hospitales, escuelas y residencias de mayores podrían convertirse en políticas públicas de salud preventiva.

Dieta mediterránea española: un escudo natural contra el Alzheimer | Opinión

Historia de la alimentación humana

A lo largo de la historia, la alimentación ha ido variando. Al principio, nuestros ancestros eran cazadores y recolectores. Por lo tanto, comían la carne de caza y fruta. Después de eso se domesticó el fuego, hecho que permitió la cocción de alimentos. Al cocinar los alimentos, era más fácil masticar y absorber los nutrientes de los alimentos. Además, se eliminaban toxinas, se mejoraba el sabor y el alimento duraba más tiempo.

Con el tiempo se desarrolló la agricultura y la ganadería. Eso hizo que en las dietas predominaran los cereales y que estos se complementaran en legumbres, verduras, lácteos, carne, pescado y fruta. También se empezó con la transformación de alimentos como los productos lácteos o la cerveza. La dieta que se tenía en ese entonces no era la recomendada y eso hizo que hubiera déficit de nutrientes. A causa de eso, hubo enfermedades como escorbuto, anemia y bocio, entre otras.

Con la llegada del siglo XIX se empezó a consumir más variedad de alimentos y disminuyó la inseguridad alimentaria. Eso hizo que cada vez hubieran menos problemas de malnutrición.

Fue en el siglo XX cuando la nutrición pasó a ser una ciencia, se empezaron a hacer más estudios y se empezó a promover dietas más saludables. A pesar de eso, en el siglo XX y XXI ha habido un aumento del uso de ultraprocesados en las dietas de los españoles. Actualmente, una de las preocupaciones que hay en relación con la alimentación es el sobrepeso y la obesidad, causadas por un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas.

Para más información, pueden consultar: https://www.saludcastillayleon.es/ventanafamilias/es/infancia/alimentacion/bases-alimentacion-saludable/historia-alimentacion-humana

Un joven de 32 años cumple el reto de comer 700 días seguidos comida rápida: “Mi estómago se siente fatal cuando como verduras o agua”

Un hombre de 32 años ha generado debate en las redes sociales y preocupación entre los especialistas de nutrición tras revelar que lleva más de 700 días alimentándose exclusivamente de comida rápida. La confesión la hizo en una publicación en Reddit.

“No he pasado un solo día sin comer en McDonald’s o en restaurantes de comida rápida similares como Taco Bell, KFC, Burger King, comida china para llevar, comida india para llevar, etc. Pero sobre todo en McDonald`s. Como comida rápida, literalmente”.

Una dieta a base de McDonald’s

El protagonista detalló que su rutina alimentaria se basa en una única comida abundante al día, con un aporte aproximado de 2.000 calorías. Su pedido más habitual incluye un Big Mac, 9 Chicken McNuggets, patatas fritas grandes y dos salsas barbacoa. “Sin embargo, a menudo pido uno o dos acompañamientos adicionales, o 20 Chicken McNuggets, o un McFlurry”, añadió en la misma plataforma.

El resto de su ingesta calórica la obtiene a través de bebidas energéticas y refrescos. “También desayuno Red Bull al despertarme. Bebo unas dos o tres latas de 473 ml al día. Y llevo haciéndolo más o menos el mismo tiempo. Solo bebo Red Bull y refrescos. Nada de agua”, reconoció.

Salud “normal” pese a la dieta

A pesar de lo restrictivo y monótono de su patrón alimentario, el hombre aseguró que su estado físico no se ha deteriorado de manera evidente. “Tengo 32 años y muchas veces he comprobado que estoy perfectamente sano físicamente”, escribió.

Según su testimonio, pesa 66 kilos, con un IMC (Índice de Masa Corporal) de 20,8, considerado saludable. “En realidad estoy sano y tengo la presión arterial normal”, insistió. Consultado sobre el ejercicio, evitó dar una respuesta directa, aunque afirmó tener un tipo de cuerpo “normal”.

El rechazo a frutas, verduras y agua

Más allá de la comodidad y el sabor, el hombre confesó que hay una razón digestiva detrás del rechazo a la comida saludable. “Mi sistema digestivo se siente fatal cuando intento comer verduras crucíferas o beber agua. No tengo ni idea por qué, siempre he sido así”, relató.

Asimismo, reconoció que no ha comido fruta en más de una década: “Quizás 10 o 15 años, de hecho. Odio la fruta. La ensalada me pone terriblemente enfermo”.

La advertencia de los expertos

El caso ha despertado inquietud en la comunidad médica. El NHS (National Health Service, Reino Unido) recuerda que, aunque el consumo calórico promedio recomendado para hombres adultos es de 2.500 calorías, la calidad de los alimentos es tan relevante como la cantidad.

La Eatwell Guide sugiere incorporar diariamente:

  • Cinco porciones de frutas y verduras.
  • Alimentos ricos en fibra y almidón, como pan integral o pasta.
  • Proteínas variadas (pescado, huevos, legumbres o carne).
  • Lácteos o alternativas fortificadas.
  • Grasas insaturadas en pequeñas cantidades.
  • Entre seis y ocho vasos de agua u otros líquidos saludables.

“Si bien una comida rápida ocasional no es dañina, los expertos, los expertos recomiendan enfáticamente no convertirla en la única fuente de nutrición, especialmente durante periodos prolongados”, advierte el organismo.

El protagonista, sin embargo, parece indiferente a las advertencias: “No he comido una comida saludable en más de 700 días”, concluyó en su publicación de Reddit.

¿Y vosotros, qué opinais?

https://www.infobae.com/espana/2025/09/20/un-joven-de-32-anos-cumple-el-reto-de-comer-700-dias-seguidos-comida-rapida-mi-estomago-se-siente-fatal-cuando-como-verduras-o-agua

Alimentos clave que todo deportista debería incorporar en su dieta

Cuando alguien practica deporte con regularidad, no basta con entrenar duro: la alimentación juega un papel esencial en optimizar el rendimiento, favorecer la recuperación y prevenir fatiga o lesiones. En el artículo de La Vanguardia se detallan cuáles son los alimentos que no pueden faltar en la dieta de un deportista y cómo deben ajustarse según el tipo de ejercicio que realice. 

Para actividades prolongadas, como el ciclismo o la carrera de larga distancia —las llamadas actividades aeróbicas—, el cuerpo requiere de reservas energéticas constantes. Por ello, es fundamental incorporar hidratos de carbono complejos, como avena, arroz integral, pan de masa madre o legumbres antes, durante (si el ejercicio es muy largo) y después del entrenamiento. Estos alimentos ayudan a reponer el glucógeno —la “reserva energética” del músculo— de forma eficiente. 

Aunque no se utilizan como fuente principal de energía durante el ejercicio intenso, las grasas saludables juegan un rol importante en la recuperación, la producción hormonal y la reducción de la inflamación.Alimentos como aguacate, frutos secos, semillas, aceite de oliva y pescados ricos en omega-3 (como el salmón o la caballa) resultan muy recomendables para quienes hacen deporte.

Las proteínas son fundamentales en especial en deportes de fuerza o de alta intensidad (lo que se denomina ejercicio anaeróbico). Su función es reparar el músculo dañado durante el entrenamiento y favorecer el crecimiento o mantenimiento de masa muscular. Fuentes como huevo, pescado, pollo, tofu o tempeh son ejemplos recomendados. En dietas basadas en plantas, combinar legumbres con cereales (como lentejas con arroz) puede proporcionar un perfil completo de aminoácidos. 

Los micronutrientes —vitaminas, minerales— presentes en frutas y verduras son esenciales para la función muscular, para prevenir calambres, reforzar el sistema inmunitario y mantener el organismo en equilibrio. En deportes, su papel es doble: no solo aportan valor nutricional, sino que contribuyen al bienestar global del cuerpo. 

Beber agua de forma adecuada antes, durante y después del ejercicio es crucial. La hidratación favorece la termorregulación, lubricación de articulaciones, transporte de nutrientes y eliminación de residuos metabólicos. Además, la sudoración hace que se pierdan electrolitos como sodio, por lo cual en actividades prolongadas es conveniente reponerlos para evitar calambres o disminución del rendimiento. 

No todos los deportes exigen lo mismo en cuanto a alimentación. En actividades aeróbicas, hay mayor dependencia de la energía continua, por lo que los hidratos tienen más peso. En cambio, para ejercicios anaeróbicos de alta intensidad, el enfoque se inclina hacia un correcto aporte de proteínas y una recuperación más rápida. En ambos casos, es importante no descuidar los demás nutrientes. 

Construir una dieta deportiva efectiva no es cuestión de seguir modas o copiar lo que hace otro atleta. Se trata de fundamentarla en una buena base de alimentos reales —hidratos complejos, proteínas, grasas saludables—, complementada con frutas, verduras e hidratación adecuada. Adaptarla al tipo de deporte, al volumen de entrenamiento y a las necesidades individuales es la clave para rendir mejor y proteger el cuerpo frente al desgaste.

¿Qué es la cultura de dieta y por qué debemos cuestionarla?

En nuestra sociedad contemporánea, dominada por la imagen corporal y los estándares estéticos, surge un fenómeno que va más allá de “hacer dieta”: la llamada cultura de dieta. Este término describe un conjunto de creencias y prácticas que asocian el valor personal con el peso, la apariencia física y la delgadez, relegando la salud integral y el bienestar emocional a un segundo plano. 

La cultura de dieta no se limita a contar calorías o seguir regímenes alimenticios estrictos: es una mentalidad que dicta normas sociales sobre lo que “se debe” comer, cómo “se debe” lucir y cuándo “se puede” disfrutar de la comida. En lugar de ver los alimentos como fuentes de nutrición y placer, muchas personas comienzan a percibirlos como enemigos que hay que controlar. 

Una de las consecuencias más insidiosas de la cultura de dieta es cómo distorsiona nuestra relación con la comida y con el cuerpo. Al interiorizar mensajes sociales que estigmatizan cualquier desviación del “ideal corporal”, muchas personas desarrollan sentimientos de culpa, vergüenza o ansiedad cada vez que comen algo “no permitido”. Estas emociones contribuyen con frecuencia a una dinámica de restricción y atracones, alternancia que desgasta tanto física como mentalmente. 

Esta tensión entre “lo que quisiera comer” y “lo que debería comer según la cultura” genera conflictos internos constantes. En lugar de disfrutar de una alimentación equilibrada, la persona vive en un estado de vigilancia permanente, evaluando cada decisión alimentaria con criterios externos. Es así como la alimentación deja de ser un acto natural y nutritivo, para transformarse en una fuente de estrés. 

Quizás el aspecto más alarmante de la cultura de dieta es su vinculación con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Al normalizar la presión constante por encajar en un cuerpo “ideal”, se fomenta el desarrollo de conductas extremas: restricción severa, ejercicio excesivo, episodios de atracón, purgas, entre otros. Estos comportamientos ponen en riesgo no solo la salud física —con complicaciones como desnutrición, disfunciones cardíacas o daños en el sistema digestivo— sino también la salud mental: depresión, ansiedad, baja autoestima, aislamiento social. 

Es importante destacar que los trastornos alimentarios no son simples “modas” ni “etapas pasajeras”. Se trata de condiciones médicas complejas que requieren atención profesional, tanto psicológica como nutricional. Pero precisamente porque la cultura de dieta los normaliza, muchas personas no se dan cuenta de que necesitan ayuda. 

La cultura de dieta representa una trampa social que impone estándares estéticos invasivos y subordinan la salud genuina a la apariencia externa. Sus efectos no son superficiales: perturban la relación con la comida, fomentan la culpa y pueden desembocar en trastornos peligrosos. Afortunadamente, movimientos como la alimentación intuitiva y HAES ofrecen rutas más sostenibles y respetuosas con el cuerpo y la mente.

La alimentación puede aumentar el riesgo de demencia: productos que debemos aumentar y evitar.

El Centro Médico de la Universidad de Rush en Chicago ha realizado un estudio en el que se han determinado que adoptar ciertos hábitos alimenticios puede reducir hasta un 50% el riesgo de demencia.

Las dietas más recomendadas por este grupo de investigadores son la Mediterránea y la DASH (una dieta muy baja en sales).

Las verduras o las legumbres son algunos de los alimentos de los cuales recomiendan aumentar el consumo, junto a los frutos secos el pescado, la carne de aves y el aceite de oliva. En cuanto a los que debemos evitar, el estudio, habla sobre los fritos y las carnes rojas, alimentos muy comunes en la alimentación. A este grupo también debemos sumar el consumo de dulces y bollería sobretodo procesada. Estos alimentos en exceso puedes hacer aparecer colesterol e hipertensión lo que a largo plazo puede generar demencia.

Ese grupo de científicos acuñan que la principal causa proviene de las grasas saturadas presentes en productos tan comunes como el queso ya que por poco que comas la carga calórica es elevada. Aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares lo que puede llegar al cerebro y derivar en demencia. Además sumado al consumo de bollería y de azucares lo q puede provocar glucosa en sangre y obesidad favoreciendo también la demencia.

Para leer más: https://www.larazon.es/sociedad/demencia-alimentacion-expertos-identifican-que-productos-conviene-limitar-b50m_2025092168d029cc1b05386b62ab0c4a.html

Candela Peña: «Me levanto a las 7.30 y me voy a entrenar con solo el café con leche y todo el pastilleo»

Más allá de las normas estrictas, su alimentación refleja un estilo de vida real: el de una mujer que madruga, cría, trabaja, entrena y, a ratos, improvisa.

Candela Peña siempre habla claro, también cuando se trata de su alimentación. Su rutina diaria no es la de un nutricionista de manual, pero sí refleja algo con lo que muchas nos sentimos identificadas: comer con prisas, a deshoras y a veces con un puntito de improvisación. De esto ha hablado precisamente con la nutricionista Patricia Pérez en su canal de Youtube, en un vídeo en el que cuenta cuáles son sus rutinas a la hora de comer, de entrenar, y de cuidarse en general.

La actriz arranca el día temprano, sobre las siete y media, y lo primero que hace es hidratarse con agua con limón y bicarbonato. A esto suma lo que ella misma llama su “batallón” de suplementos, que adapta según la época del año. Después, llega su café con leche sin lactosa, al que siempre añade cáscara de limón y canela. ¿Algo sólido? Nada. Candela admite que a esas horas le da auténtica pereza masticar. «Me levanto a las siete y media, más o menos, y antes de despertar al señor pequeño tomo agua con limón y un montón de suplementos que me tomo, que un poco me los invento yo dependiendo de la época del año», explica. Y añade: «Por la mañana es que a mí no me apetece comer y, además, pienso a estas horas, ¿quién come? Me da un montón de pereza. Entonces, ya hago el desayuno a ese señor, le visto y ya me voy al cole y me voy a entrenar con solo el café con leche, más todo el pastilleo«.

Para leer lo que come Candela Peña el resto del día consulta: https://woman.elperiodico.com/belleza/candela-pena-alimentacion-rutina-ejercicios-suplementos-121881140

¿Es mejor hacer cinco comidas al día o ayuno intermitente?

El debate sobre si es mejor hacer cinco comidas al día o practicar ayuno intermitente está cada vez más presente. Mientras antes se recomendaba comer cada pocas horas, ahora el ayuno ha ganado terreno y varios estudios apuntan a que puede aportar beneficios como pérdida de peso, mejor sensibilidad a la insulina e incluso mejoras en la memoria y la velocidad de reacción en personas con obesidad. Sin embargo, otros expertos recuerdan que reducir las comidas no es la única opción, ya que distribuir la alimentación en más ingestas también puede ayudar a controlar el apetito y mantener la energía estable.

Lo que sí parece claro es que no existe una única estrategia válida para todo el mundo. La dieta debe adaptarse a la situación de cada persona, su estado de salud, horarios, estilo de vida y, sobre todo, a lo que pueda mantener a largo plazo. Lo esencial es que cubra las necesidades nutricionales y sea equilibrada.

En cuanto al picoteo, no se trata de algo negativo siempre que se haga con opciones saludables. Frutas, frutos secos naturales, encurtidos, crudités con hummus o pan integral con aguacate son alternativas recomendables frente a los ultraprocesados cargados de azúcares, sal y grasas poco saludables. En definitiva, más allá de modas como el ayuno intermitente o las cinco comidas diarias, la clave está en una alimentación variada, adaptada a cada persona y con alimentos de calidad.

https://www.larazon.es/salud/mejor-hacer-cinco-comidas-dia-ayuno-intermitente_2025091868cb4b8d0b5fe14a1b816207.html

Desvelan que la dieta keto es un complemento eficaz contra el cáncer de páncreas

Científicos de la Universidad de California en San Francisco han descubierto que una alimentación rica en grasas acompañada siempre de terapia puede frenar este cáncer

El cáncer de páncreas afecta a aproximadamente 500.000 personas en todo el mundo cada año. A pesar de ser el 14º cáncer más común por incidencia, hoy es la séptima causa principal de muerte relacionada con el cáncer. Su tasa de supervivencia es de apenas del 10% a los cinco años y, debido a esto, los científicos no paran de estudiar tratamientos o ayudas que sirvan de alguna manera a frenar este mal.

Ahora, un grupo de trabajadores de la Universidad de California, en San Francisco, ha dado con un método eficaz contra el cáncer de páncreas, y es nada más y nada menos que una de las dietas más populares en los últimos años: la dieta keto.

La dieta cetogénica o keto se caracteriza por ser una dieta alta en grasas (por encima del 50 % del gasto energético total), con proteínas moderadas y baja en carbohidratos (algunos autores señalan por debajo del 10 %), de tal modo que se induce a un estado de cetosis en nuestro organismo. En este estado, cetosis, el cuerpo busca obtener energía a partir de la grasa, en vez de emplear la glucosa para ello. Ya se había demostrado con el cáncer de mama que al privar a las células malignas de glucosa (su principal fuente de energía) estas se encuentran vulnerables frente a la quimioterapia, la radioterapia u otras opciones terapéuticas.

El equipo de Ruggero ha descubierto por primera vez cómo una proteína, la eIF4E, es capaz de modificar el metabolismo del cuerpo para que durante el ayuno consuma el máximo de grasas posibles. Mediante las pruebas que hicieron, se dieron cuenta que ocurre exactamente lo mismo cuando el animal seguía una dieta cetogénica. Además, observaron que un nuevo fármaco contra el cáncer llamado eFT508, actualmente en ensayos clínicos, bloquea el eIF4E y la vía cetogénica, impidiendo que el cuerpo metabolice la grasa. Cuando los científicos combinaron el fármaco con una dieta cetogénica en un modelo animal de cáncer de páncreas, las células cancerosas se morían de hambre porque no eran capaz de encontrar una fuente de energía.

https://www.abc.es/salud/dieta-aliado-eficaz-cancer-pancreas-20240814134320-nt.html

«Comía constantemente»: la dieta con la que Sydney Sweeney ha afrontado la mayor transformación física de su carrera en su nueva película

A sus 27 años Sydney Sweeney es una de las jóvenes actrices con mayor proyección en Hollywood. Desde que comenzase a llamar la atención con sus primeros papeles en series como El cuento de la criadaTodo es una mierda y, especialmente, la elogiada Euphoria de HBO, las oportunidades de la actriz no han dejado de multiplicarse tanto en la gran como en la pequeña pantalla.

Después de un prolífico 2024 en que la vimos en la taquillera comedia romántica Cualquiera menos tú, la cinta de terror Immaculate y en el thriller Eden de Ron Howard, este 2025 ya la hemos visto en la película de Apple TV+ Echo Valley y el próximo mes de noviembre estrena su nuevo largometraje, Christy, un biopic sobre la boxeadora Christy Martin que ha sido estrenada oficialmente en el Festival Internacional de Cine de Toronto que se celebra desde la semana pasada y que ahora acaba de mostrarnos su primer tráiler.

Película biográfica sobre la ex campeona mundial de boxeo Christy Martin, una bestia en el ring que era víctima de violencia doméstica en casa, la actriz ha abordado el que hasta ahora ha sido uno de sus papeles más físicos, tal y como ella ha contado en diversas entrevistas. 

Sydney Sweeney: «Aumentamos mi consumo de calorías y empecé a tomar muchos batidos de proteínas y suplementos»

La más reciente la concedida a Variety durante dicho festival, en la que explicó cómo llegó a acabar con un ojo morado tras la recreación de una famosa pelea que enfrentó a su personaje contra la boxeadora Laila Ali. Según contó ella misma, Sweeney rodó las secuencias de boxeo de la película de forma consecutiva en una sola semana y dedicaba a entrenar las horas que le quedaban libres: «Terminaba después de 12 horas de rodaje y luego iba a entrenar otras dos horas. Toda esa semana fue agotadora».

Asimismo, la actriz tuvo que hacer frente a una notable transformación física para conseguir el físico musculoso e imponente de la boxeadora. Para ello era imprescindible ganar masa muscular, así que se sometió a una dieta hipercalórica al mismo tiempo que llevaba a cabo un entrenamiento intensivo que le permitiera convertir el exceso calórico en músculo. 

«Trabajaba conmigo una nutricionista, además de un entrenador de pesas y un entrenador de boxeo», explicó Sweeney. «Aumentamos mi consumo de calorías y empecé a tomar muchos batidos de proteínas y suplementos, y a comer de todo. Comía muchos Smuckers, muchos sándwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada, batidos, simplemente comía constantemente porque éramos muy activos. Quemaba todo a la vez. Así que mantenerlo fue todo un reto».

El trabajo de la actriz de la película ha comenzado a generar cierta expectación de cara a los futuros Oscar 2026 y, de momento, la película fue recibida con una gran ovación en su proyección en el festival.

https://www.sensacine.com/noticias/cine/noticia-1000164180