De Sudán a Gaza: el hambre como arma o el fracaso de la comunidad internacional

Los países enmudecen ante la violación de los Convenios de Ginebra, mientras en la Franja palestina,71.000 niños y niñas menores de cinco años sufrirán desnutrición aguda si nada cambia.

En mayo de 2018, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad la Resolución 2417, dando un impulso político a las obligaciones contenidas en los Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra de 1977, que prohíben el uso del hambre como arma de guerra. En la Resolución se hacía un llamamiento explícito a todas las partes en conflicto para que permitan el acceso sin trabas a la ayuda humanitaria y garanticen el suministro de alimentos a la población. Insta a que se investiguen y sancionen los actos que destruyan recursos esenciales para la supervivencia de la población civil.

Siete años después, los resultados son concluyentes: por primera vez, hay dos casos en los que se ha judicializado el hambre como arma de guerra —a través del Tribunal Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional—, pero en numerosas regiones en guerra y crisis, el hambre se sigue utilizando deliberadamente como arma, con consecuencias devastadoras y ante la mirada de una comunidad internacional en gran medida muda.

Cómo los conflictos destruyen la seguridad alimentaria:

Los conflictos armados obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, a menudo sin posibilidad de regresar. No solo pierden sus casas, sino también sus trabajos, sus tierras y sus medios de vida. En las regiones rurales, donde mucha gente vive de la agricultura, los campos permanecen en barbecho y las cosechas fracasan. El resultado: el hambre y la malnutrición aumentan drásticamente, tanto entre quienes se quedan como entre quienes han huido. A esto se suman las minas, que a menudo permanecen en el suelo durante décadas y dificultan la producción local de alimentos.

La guerra no solo destruye los medios de subsistencia, sino también la infraestructura que es esencial para la supervivencia: hospitales, escuelas, suministros locales de agua y mercados. Como resultado, las enfermedades y el hambre aumentan.

La situación se ve agravada dramáticamente por el bloqueo de la ayuda humanitaria. En muchas zonas de conflicto, los trabajadores humanitarios no pueden acceder a las personas más afectadas. Los bloqueos de fronteras y puertos, la destrucción de rutas de transporte o los ataques selectivos contra el personal humanitario obstaculizan el suministro de medicamentos y alimentos vitales. Estas restricciones, en gran medida evitables, exacerban aún más la crisis alimentaria y se cobran cada vez más vidas, especialmente de las personas más vulnerables.

La situación en Sudán, una de las mayores crisis humanitarias del mundo:

Desde el estallido del conflicto en Sudán en abril de 2023, el país vive una de las peores crisis alimentarias de su historia. Más de la mitad de la población —más de 25 millones de personas— se ven afectadas por la inseguridad alimentaria aguda y necesitan ayuda humanitaria. Más de ocho millones de personas se encuentran actualmente al borde de la hambruna.

Este año, se espera que 3,2 millones de niños y niñas en Sudán sufran desnutrición aguda, más de 770.000 graves. Sin una ayuda que llegue rápido, muchos no sobrevivirán. Sin embargo, el acceso humanitario está siendo sistemáticamente bloqueado: se están denegando los permisos de entrada y las organizaciones de ayuda están en el punto de mira. 2024 fue el año más mortífero de la historia para los trabajadores de ayuda humanitaria en Sudán: 54 personas fueron asesinadas y muchas más fueron secuestradas. Muchas organizaciones humanitarias han tenido que cesar su trabajo en el terreno.

Se espera que 3,2 millones de niños y niñas en Sudán sufran desnutrición aguda, más de 770.000 graves. Sin una ayuda que llegue rápido, muchos no sobrevivirán

El año pasado, expertos de Naciones Unidas informaron sobre cómo las partes en el conflicto de Sudán están obstruyendo deliberadamente la ayuda humanitaria y pidieron el fin inmediato del uso del hambre como arma de guerra. Sin embargo, los mecanismos de la Resolución 2417 —alerta temprana, acceso sin trabas, rendición de cuentas— han sido anulados. Además, la falta de interés público significa que la comunidad internacional no ejerce suficiente presión, no impone sanciones o amenaza con consecuencias personales, lo que significa que la impunidad de los actores sigue siendo la regla.

Gaza: una crisis sin precedentes

La crisis en Gaza ha alcanzado proporciones sin precedentes: desde principios de marzo, no se ha permitido la entrada de suministros de ayuda en la Franja de Gaza. Hay escasez de alimentos, agua potable y medicinas. Según el último informe de la CIF (Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria) sobre la situación alimentaria, alrededor de 1,94 millones de personas en toda la Franja de Gaza están afectadas por una inseguridad alimentaria aguda grave, lo que corresponde al 93% de la población. Si las circunstancias no cambian drásticamente, alrededor de 71.000 niños y niñas menores de cinco años sufrirán desnutrición aguda, 14.100 de ellos desnutrición aguda severa. Decenas de miles de mujeres embarazadas y lactantes también se verán afectadas por la desnutrición aguda, y necesitarán tratamiento para evitar que los bebés se vean impactados.

Alrededor de 1,94 millones de personas en toda la Franja de Gaza están afectadas por una inseguridad alimentaria aguda grave, lo que corresponde al 93% de la población

El bloqueo de los suministros de alimentos se identifica claramente como la causa principal del hambre en el informe de la CIF. Desde el comienzo del asedio, más de 177 cocinas y panaderías comunitarias han sido destruidas o se han visto obligadas a cerrar. El precio de la harina de trigo ha subido más de un 3.000%. Todo esto dificulta aún más el acceso a los alimentos. Solo la presión internacional ha llevado a que hace unos días el Gobierno de Israel autorizara una reanudación limitada de la ayuda. Sin embargo, esto es solo una gota en el océano: las entregas de ayuda hasta la fecha están lejos de ser suficientes y las restricciones en curso deben levantarse para evitar una hambruna, al igual que un alto al fuego permanente.

Se necesita voluntad política y una aplicación coherente de la Resolución 2417 para combatir el uso del hambre como arma de guerra

Los intereses geopolíticos y las prioridades contradictorias han obstaculizado repetidamente la acción colectiva. En un momento en el que los poderes de veto ejercen regularmente sus derechos —por ejemplo, en el contexto de los conflictos en Ucrania u Oriente Próximo—, es aún más importante implicar a otros actores eficaces.

La UE y los gobiernos nacionales también deben aplicar el Derecho Internacional Humanitario, adaptar su política exterior y de seguridad al mismo y garantizar que la ayuda humanitaria no se vea obstaculizada. Los parlamentarios desempeñan un papel central en este sentido: a través de la legislación, el control presupuestario y los debates públicos, pueden hacer visible el problema del hambre en los conflictos y hacer que los Gobiernos rindan cuentas.

Ya es hora de poner fin a la instrumentalización del hambre por motivos políticos y garantizar la protección de la población civil.

https://elpais.com/planeta-futuro/2025-06-02/de-sudan-a-gaza-el-hambre-como-arma-o-el-fracaso-de-la-comunidad-internacional.html

Prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son un problema de salud mental que afecta tanto a la mente como al cuerpo. Pueden comenzar de manera sutil, con cambios en la alimentación o la obsesión por el peso, pero evolucionar hacia graves complicaciones físicas y emocionales. Sin embargo, la prevención es posible. Crear un entorno que promueva una relación saludable con la comida y el cuerpo, y ser consciente de las señales de alerta, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar un TCA.

En este artículo, te proporcionaremos claves basadas en la evidencia para prevenir los TCA y fomentar el bienestar de niños, adolescentes y adultos.

¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)?

Los TCA incluyen condiciones como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracones, que afectan la forma en que las personas piensan y se comportan con respecto a la comida y su imagen corporal. Como bien explica la Dra. Fabiola Guerrero Alzola, Pediatra especialista en Medicina de la Adolescencia y Adulto Joven, «son trastornos mentales que también tienen una repercusión física y familiar», lo que hace fundamental un abordaje integral y preventivo.

¿Cómo podemos prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria?

La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) es un proceso complejo que involucra múltiples aspectos, desde la promoción de una imagen corporal saludable hasta la detección temprana de señales de alerta. Como bien explica la Dra. Fabiola Guerrero, «los TCA no se desencadenan por un solo factor, sino por una combinación de influencias genéticas, emocionales, sociales y culturales que actúan sobre la vulnerabilidad de la persona». Por ello, es fundamental que familias, educadores y la comunidad en general trabajen en conjunto para crear entornos seguros y saludables, donde el valor no se mida por la apariencia física y el diálogo abierto sobre la alimentación y el bienestar sea la norma.

1. Promover una imagen corporal positiva desde la infancia

La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) comienza desde edades tempranas. La Dra. Fabiola Guerrero resalta la importancia de que los niños y adolescentes crezcan en un entorno donde su valor no esté ligado a su apariencia física. «Es vital que los jóvenes aprendan que su valor no se mide por su cuerpo, sino por lo que son y lo que hacen», explica la Dra. Guerrero. Evitar comentarios sobre el peso o la apariencia física y, en cambio, centrarse en habilidades, talentos y valores puede reducir la presión sobre la imagen corporal.

Por ejemplo, en lugar de decir «¡Qué delgado/a estás!», es más útil comentar algo como «Me encanta que disfrutes de tu deporte favorito» o «Es maravilloso ver cómo te apasiona lo que haces».

Según algunos estudios, los adolescentes que reciben refuerzos positivos por sus capacidades y habilidades, en lugar de por su apariencia, desarrollan una mejor autoestima y son menos propensos a desarrollar TCA.

2. Redes Sociales: Instagram, TikTok y la imitación de patrones

El impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes no debe subestimarse. Instagram, TikTok y otras plataformas promueven a menudo imágenes idealizadas y poco realistas de cuerpos perfectos, lo que puede generar inseguridades y presiones para cumplir con esos estándares.

«Muchos adolescentes comparan constantemente su cuerpo con los que ven en redes sociales, sin darse cuenta de que esas imágenes están retocadas o son poco realistas», advierte la Dra. Guerrero. Este comportamiento puede llevar a la adopción de patrones alimentarios peligrosos, como dietas restrictivas o ejercicios extremos para imitar los cuerpos que ven online.

Es esencial enseñar a los jóvenes a ser críticos con lo que ven en redes sociales, a entender que lo que se muestra no siempre refleja la realidad, y a valorar su salud y bienestar por encima de los estándares de belleza que promueven las plataformas.

La investigación sugiere que la exposición continua a contenidos sobre dietas extremas, cuerpos irreales y productos adelgazantes aumenta el riesgo de desarrollar comportamientos poco saludables relacionados con la comida y la imagen corporal.

3. Enseñar hábitos alimentarios saludables y flexibles

Una relación equilibrada con la comida es clave para prevenir los TCA. La Dra. Guerrero subraya que es crucial enseñar a los jóvenes que todos los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, en lugar de etiquetar ciertos alimentos como «buenos» o «malos». «Es importante disfrutar de la comida sin culpa y sin restricciones extremas», señala la Dra. Guerrero.

Por ejemplo, en lugar de decir «No comas eso que engorda», es mejor transmitir el mensaje: «Todos los alimentos nos aportan algo, lo importante es equilibrar lo que comemos y disfrutarlo».

Así mismo, no podemos olvidar que la alimentación es también una actividad social, tanto, que comer en familia se ha demostrado como un factor protector de los TCA.

Según algunas investigaciones, los jóvenes que adoptan una actitud equilibrada hacia la alimentación son menos propensos a desarrollar comportamientos alimentarios peligrosos.

4. Fomentar actividades físicas por bienestar, no por apariencia

La actividad física debe ser vista como una forma de disfrutar y sentirse bien, no como un medio para controlar la apariencia corporal. «El ejercicio tiene que estar ligado al bienestar, no a la obligación de quemar calorías o compensar lo que se ha comido», afirma la Dra. Guerrero.

Es útil fomentar comentarios como: «Es genial que disfrutes moviéndote y te sientas lleno/a de energía» en lugar de «El ejercicio te ayudará a mantenerte en forma». Esto crea una relación saludable con el ejercicio, enfocada en el bienestar y no en la presión estética.

La actividad física regular enfocada en el disfrute y bienestar mejora la autoestima de los adolescentes y reduce el riesgo de desarrollar un TCA.

5. Detectar señales de alerta tempranas

La detección temprana es clave para prevenir la progresión de un TCA. La Dra. Guerrero advierte que «debemos estar atentos a señales como la obsesión con contar calorías, realizar periodos de ayuno, el control excesivo sobre la comida, el uso de la comida como una forma de lidiar con emociones o ejercicio excesivo». Otros signos de alarma incluyen cambios emocionales, como irritabilidad o aislamiento social.

Si notas que un joven comienza a evitar comidas familiares o muestra una preocupación excesiva por las dietas, es importante abrir un diálogo sin juicios. «Hablar abiertamente y de manera comprensiva es esencial para prevenir que los síntomas se agraven», añade la Dra. Guerrero.

La investigación demuestra que detectar señales tempranas como el control excesivo de la comida o el comportamiento emocional inusual aumenta la posibilidad de una intervención efectiva y aumenta la probabilidad de curación

6. Hablar abiertamente sobre la alimentación y la autoestima

Los TCA a menudo comienzan en silencio. Muchos adolescentes no expresan sus inseguridades o miedos en torno a la comida y la imagen corporal. «Crear un entorno de confianza donde puedan hablar de sus inseguridades sin miedo a ser juzgados es clave para la prevención», sugiere la Dra. Guerrero.

Es importante no evitar el tema. Abre conversaciones con comentarios como: «¿Te has dado cuenta de cómo las redes sociales muestran imágenes irreales? Lo importante es que te sientas bien contigo mismo/a, sin importar los estándares de belleza». Hay que recordar que los TCA encuentran su caldo de cultivo en personalidades vulnerables, y que los comportamientos patológicos en la alimentación es la punta del iceberg de otros problemas ocultos.

7. Búsqueda de ayuda profesional a tiempo

Si notas comportamientos preocupantes en un adolescente cercano, no dudes en buscar ayuda profesional. La Dra. Guerrero enfatiza que «la intervención temprana es clave para detener el avance de un TCA y mejorar significativamente las probabilidades de recuperación«. Médicos y psicólogos especializados en TCA pueden ofrecer la orientación necesaria.

Los estudios sugieren que cuanto antes se interviene en los casos de TCA, mejores son los resultados y menores las complicaciones físicas y emocionales.

En resumen, prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria es una tarea que implica a todos: familias, amigos, educadores, profesionales de la salud y la sociedad en general. Al fomentar una imagen corporal saludable, promover una relación equilibrada con la comida, y estar atentos a las señales de alerta, podemos crear un entorno más seguro para nuestros hijos y jóvenes.

Recuerda que la prevención no solo trata de evitar los problemas alimentarios, sino de promover el bienestar emocional y físico desde una perspectiva de salud y felicidad.

https://www.quironsalud.com/ruber-internacional/es/blog-ciencia-salud-bienestar/vida-saludable/prevencion-trastornos-conducta-alimentaria-tca

Di no a los alimentos ultraprocesados

Expertos de distintos países advierten sobre los riesgos de los alimentos ultraprocesados para la salud mundial y llaman a actuar con urgencia. Según un artículo en The Lancet, el aumento del consumo de comidas altamente procesadas —como salchichas, papas fritas, galletas, bebidas gaseosas o pan de supermercado— está relacionado con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, renales, depresión e incluso muerte prematura.

Estos productos suelen contener múltiples aditivos, conservantes y edulcorantes, y su consumo creciente desplaza a alimentos frescos y mínimamente procesados. Los investigadores sugieren que los gobiernos implementen advertencias, impuestos y políticas de salud pública para promover dietas más saludables, de forma similar a las acciones contra la industria tabacalera.

Sin embargo, algunos científicos señalan que todavía no se ha demostrado de manera concluyente que estos alimentos causen daño directamente y que otros factores, como el estilo de vida, también influyen. Además, ciertos productos ultraprocesados, como pan integral o guisantes congelados, aportan beneficios nutricionales.

A pesar de estas dudas, la recomendación general sigue siendo reducir el consumo de ultraprocesados, aumentar frutas, verduras y fibra, y elegir alimentos frescos siempre que sea posible. La industria, por su parte, asegura que muchos ultraprocesados pueden formar parte de una dieta equilibrada y que se han mejorado sus perfiles nutricionales en los últimos años.

En resumen, reducir los ultraprocesados y priorizar alimentos frescos es clave para proteger la salud a largo plazo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cvgwg5y723po

Esto es lo que pasa en tus riñones si comes cebolla todos los días: el aviso de los expertos en España

Comer cebolla todos los días puede tener varios efectos en los riñones y la salud en general, según diversos estudios e investigaciones.

Desde hace mucho tiempo es por todos sabido que la cebolla tiene múltiples beneficios para la salud. De esta manera, este alimento con tanta presencia y protagonismo en la gastronomía española tiene un efecto positivo sobre nuestro organismo, destacando entre otros por su contribución para mejorar la circulación y reducir la tensión sanguínea, pero también tiene impacto sobre los riñones.

Esta planta, que contiene quercitina, una sustancia que actúa como protector renal, tiene una potente acción antioxidante y antiinflamatoria. De hecho, un estudio publicado en la revista Frontiers in Pharmacology detalló que este flavonoide natural ayuda al alivio de la toxicidad renal, la fibrosis, la apoptosis y la inflamación en una amplia variedad de enfermedades en los riñones.

A ello hay que sumar la riqueza de la cebolla en otros compuestos como cepaenos, saponinas, agliconas, organosulfuros, flavonoidos y otros compuestos fenólicos, los cuales poseen efectos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores. Por todo ello, hay muchos científicos que han comenzado a estudiar la posibilidad de hacer uso de esta planta para poder enfrentarse a enfermedades que guardan relación con la desregulación inmunológica, la inflamación y el estrés oxidativo.

También hay que destacar que el fuerte sabor que posee, hace que la cebolla se convierta en un condimento perfecto para dietas bajas en sodio, que son habituales entre aquellas personas que presentan algún tipo de problema renal. De igual forma, su consumo tiene varios beneficios para la salud cardiovascular, al reducir el riesgo de padecer problemas de hipertensión, que pueden afectar negativamente a los riñones.

Por otro lado, un trabajo publicado en la revista Iranian Journal of Pharmaceutical Research ha demostrado que el consumo diario de cebolla ayuda a los riñones por su papel como diurético, estimulando la excreción de orina. De esta forma, favorece la expulsión de sodio al mismo tiempo que contribuye a regular el volumen y la composición de los líquidos de nuestro organismo, favoreciendo el bienestar de diferentes órganos, entre ellos los riñones.

Otros beneficios de la cebolla para la salud

Además de sus beneficios para los riñones, hay que destacar que la cebolla tiene otras ventajas muy interesantes para la salud, por lo que este ingrediente versátil y sabroso no puede faltar en la alimentación diaria. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Bactericida, fungicida y expectorante: este ingrediente tan habitual en nuestra gastronomía posee una acción bactericida y fungicida que lo hace ser muy eficaz para inhibir distintas bacterias como la Escherichia coli o la Staphylococcus aureus. Además, también es un alimento protector de los bronquios, siendo muy útil para personas con asma y otras enfermedades pulmonares obstructivas.
  • Beneficios para la salud del corazón: las cebollas poseen antioxidantes y otros compuestos que favorecen la reducción de los triglicéridos y reducen los niveles de colesterol, lo que contribuye a reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. También reduce la presión arterial y protege frente a los coágulos sanguíneos.
  • Prebiótica: la fibra que podemos encontrar en este alimento posee fruto-oligosacáridos, un componente que no se puede digerir en el estómago y que llega al colon, donde se degrada por las bacterias intestinales. Por ello consigue favorecer el crecimiento de bifidobacterias e inhibir el desarrollo de bacterias patógenas. De esta manera, la cebolla sirve como prebiótica.
  • Ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer: algunos de los numerosos compuestos de la cebolla tienen propiedades anticancerígenas que ayudan a prevenir algunos tipos de cáncer como el de estómago y el de colon.
  • Antidiabética: además, la cebolla cruda es una gran aliada para personas que padecen de diabetes o azúcar elevado, ya que incluir este alimento en la dieta ayuda a la regulación de la glucosa en sangre.

Cómo introducir la cebolla en la dieta

Dada su gran versatilidad, es muy sencillo introducir la cebolla en la dieta, puesto que es un vegetal que está presente en muchas de las recetas que preparamos en nuestro día a día. Por si esto fuera poco, por ella misma es capaz de aportar un gran aroma y sabor a muchas preparaciones.

Se puede usar tanto cruda como cocida, y algunas posibilidades que tenemos a nuestra disposición para incluirla en nuestra alimentación son las siguientes:

  • Cortada fina y pochada: esta manera de usar la cebolla se emplea como fondo de numerosos guisos, sofritos, sopas y salteados.
  • Sola o combinada con otros vegetales: en este caso, se puede utilizar para el relleno de berenjenas, pimientos, empanadas y otras masas saladas. Su textura y humedad hace que estas preparaciones tengan mayor untuosidad y sabor.
  • Cruda en ensaladas: cortando la cebolla en finos aros, se puede agregar cruda en ensaladas.
  • Entera o en rodajas: la cebolla, ya sea entera o bien cortada en rodajas, puede ser el perfecto acompañamiento para platos de carne y pescado al horno.

En algunos casos, el sabor de este alimento puede llegar a resultar fuerte, sobre todo al consumirla cruda, aunque esto dependerá de cada comensal. En cualquier caso, para todos aquellos que quieran suavizarlo, podrán dejarla en remojo durante unos minutos en una mezcla de agua con un poco de vinagre.

Por último, en lo que respecta a su consumo, hay que tener en cuenta que, dado que este es relativamente bajo, es suficiente con consumir unos 20-30 gramos diarios de cebolla para disfrutar de todos sus beneficios. Además, como sucede con otros vegetales, es mejor comer la cebolla cruda que cocida, ya que al cocinarla puede perder algunos nutrientes.

https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/pasa-rinones-comes-cebolla-dias-aviso-expertos-espana/835916516_0.html



Sara Vives, nutricionista, sobre el alimento que alivia los resfriados: «Los omega-3 favorecen una mejor respuesta del sistema inmunitario ante virus respiratorios»

Ha llegado el frío y los primeros resfriados de la temporada. Así que nos toca abrigarnos mucho y seguir todas las indicaciones para no enfermarnos. Por ejemplo, la alimentación juega un papel fundamental y hay alimento clave que no puede faltar. En este sentido, el salmón se convierte en un aliado perfecto para fortalecer el sistema inmunológico y ayudarnos a prevenir infecciones o acelerar la recuperación en caso de resfriado.

Según la nutricionista colaboradora de Mowi Sara Vives (@purahealthyvida)el salmón es uno de los alimentos más completos que podemos incorporar en esta época del año. Gracias a su contenido en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), ayuda a modular la respuesta inmune y reducir la inflamación excesiva durante procesos infecciosos. Además, se ha demostrado que los omega-3 favorecen una mejor respuesta del sistema inmunitario ante virus respiratorios.”

El salmón es una fuente natural de vitamina D, esencial para la activación de las defensas, y de vitamina B12, necesaria para la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso, que también participa en la respuesta inmunitaria.

Para leer recomendaciones sobre con qué combinarlo para reforzar beneficios, pincha en el siguiente enlace: https://www.diariodesevilla.es/salud/nutricionista-alimento-alivia-resfriados-salmon_0_2005223732.html

Un estudio concluye que la obesidad abdominal incrementa en más de un 50% el riesgo de mortalidad

Según un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Navarra y publicado en la revista científica ‘PLOS ONE’, unos valores altos en los índices de obesidad abdominal se asocian a largo plazo con un mayor riesgo de mortalidad. El trabajo está encabezado por el grupo de Medicina Preventiva del centro académico, perteneciente al CIBER de obesidad y nutrición.

El estudio ‘Obesity indexes and total mortality among elderly subjects at high cardiovascular risk: the PREDIMED study’, encabezado por el profesor Miguel Á. Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública del centro académico, valoró distintos índices de obesidad abdominal al comienzo del seguimiento del gran estudio multicéntrico español ‘Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED)’, en el que colaboran 18 grupos de investigación de todo el país.

Los investigadores estudiaron una muestra de 7.447 participantes de alto riesgo cardiovascular durante 4,8 años. Ninguno padecía enfermedad cardiovascular al inicio y 348 de ellos fallecieron durante el periodo de seguimiento. Los índices que se asociaron más significativamente con mayor mortalidad fueron el perímetro de la cintura y el índice cintura-altura que surge de dividir el perímetro abdominal entre la altura.

Así, por ejemplo, si una persona mide 1,60 metros (160 centímetros) y tiene un perímetro de la cintura de 80 centímetros, su índice cintura-altura sería 0,5, según ha informado la Universidad en una nota.

MENOR ASOCIACIÓN CON EL ÍNDICE DE MASA CORPORAL

Los participantes fueron divididos en cuatro categorías de este índice: menos de 0,60; de 0,60 a 0,65; de 0,65 a 0,70; y más de 0,70. Se observó que, a igualdad de otras variables relacionadas con la mortalidad, los participantes en las dos categorías con mayor índice cintura-altura presentaban mayor riesgo de fallecer durante el periodo de seguimiento.

Los incrementos relativos en la mortalidad fueron del 30 por ciento para índices cintura-altura entre 0,65 y 0,70, y del 55 por ciento para índices superiores a 0,70. Además, se observó un incremento relativo de mortalidad del 57 por ciento para quienes tenían un perímetro de la cintura superior a 110 centímetros.

En cambio, las asociaciones con el índice de masa corporal (el peso en kg. dividido entre la talla en metros elevada al cuadrado) fueron más débiles y no resultaron significativas.

Estos resultados apoyan que la obesidad verdaderamente peligrosa es la abdominal, que constituye un fuerte factor de riesgo de mortalidad. Por tanto, los autores recomiendan prestar más atención al perímetro de la cintura que al peso o al índice de masa corporal

El hábito de alimentación de Japón que es útil para mantener un peso saludable y una relación sana con la comida

Este principio sigue la doctrina confuciana y ayuda a consumir menos calorías diarias

Con una esperanza de vida de 87 años en mujeres y 81 en los hombres, Japón es uno de los países más longevos del mundo. El pasado mes de septiembre, el país nipón batió el récord con más centenarios, casi 100.000 personas. La genética y los hábitos de vida son los pilares sobre los que se erige esta prolongada edad en los japoneses.

Una de las costumbres que están logrando el auge de personas centenarias es el hara hachi bu, la práctica que consiste en comer hasta sentirse un 80 % lleno. Es decir, la clave estaría en no saciarse por completo y promover una relación más sana con la comida. Esta filosofía, enraizada en la doctrina de Confucio, propone un enfoque de moderación y gratitud por los alimentos.

Aunque la investigación sobre hara hachi bu es todavía limitada y la mayoría de los estudios se han centrado en los patrones alimentarios generales de las regiones donde esta costumbre es habitual, los datos disponibles sugieren que quienes la practican tienden a consumir menos calorías diarias, presentan un menor aumento de peso a largo plazo y mantienen un índice de masa corporal (IMC) más bajo. Además, en el caso de los hombres, se ha observado una preferencia por incluir más verduras y reducir el consumo de cereales al adoptar este método.

Más allá de la pérdida de peso, la atención plena y la intuición al comer pueden facilitar cambios de salud sostenibles, lo que resulta fundamental para evitar el efecto rebote que suele acompañar a las dietas tradicionales.

En el contexto de la vida moderna, donde cerca del 60 % de adultos y niños utilizan dispositivos digitales durante las comidas, la desconexión con la experiencia alimentaria se ha vuelto común. Este hábito se asocia con un mayor consumo calórico, una menor ingesta de frutas y verduras y una mayor incidencia de conductas alimentarias desordenadas, como la restricción, los atracones y el exceso de comida.

Para más información, consulte este link:https://www.infobae.com/espana/2025/11/04/el-habito-de-alimentacion-de-japon-que-es-util-para-mantener-un-peso-saludable-y-una-relacion-sana-con-la-comida/

La opinión de una tecnóloga de alimentos sobre guardar el arroz en la nevera: «Es un tema muy preocupante»

El arroz es un alimento básico presente en muchas casas de España. Se trata de un ingrediente fundamental en la paella valenciana, en el caldero murciano, incluso en las lentejas -sí, hay gente que le añade arroz a este plato de cuchara tan tradicional de la gastronomía nacional-. Sin embargo, conservarlo tiene sus criterios, según una tecnóloga de alimentos. 

Cristina Lora es experta en seguridad alimentaria y acudió en septiembre al podcast Hábito Zero donde habló, entre otras cosas, sobre la manera correcta de conservar el arroz una vez esté cocido. Señala que mucha gente piensa que no hay problema en que esté guardado a bajas temperaturas durante varios días. No obstante, avisa de que es un error, porque lo ideal sería «24 horas», como mucho. 

Aconseja consumir el arroz cocido una vez se haya hecho o, únicamente, durante el periodo de tiempo que menciona. La razón principal está en el hecho de la existencia de la bacteria llamada Bacillus cereus

Lora explica que la bacteria «se encuentra de por sí en el arroz que, cuando está seco, no hay problema. Pero cuando le añadimos agua porque lo estamos cociendo, ese Bacillus cereus, que estaba dormido, se despierta y empieza a generar enterotoxinas. Son como una forma resistente de toxinas que cuestan mucho eliminarlas y, cuanto más tiempo pase ese arroz refrigerado, más se reproducen», avisa la tecnóloga.

Para leer el artículo completo accede al siguiente enlace: https://www.20minutos.es/gastronomia/productos/opinion-tecnologa-alimentos-guardar-arroz-nevera-tema-muy-preocupante_6513024_0.html

Eating habits, physical activity, consumption of substances and eating disorders in adolescents

La investigación realizada con 2.142 adolescentes (edad media ~ 13,9 años) de la provincia de Alicante explora las diferencias de género y riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en conductas de salud como hábitos alimentarios, actividad física y consumo de sustancias. 
Los resultados mostraron que, en las chicas con mayor riesgo de TCA, existía una mayor tendencia a realizar dietas, prestar más atención a componentes nutricionales, realizar más actividad física con objetivo de pérdida de peso y consumir más tabaco, alcohol o medicamentos. En los chicos, se observó mayor atención a nutrientes y dietas, pero no tantas otras conductas asociadas.
Este trabajo pone de manifiesto que la prevención de los TCA no puede limitarse a la educación nutricional: debe integrar la promoción de la actividad física con objetivos de salud, no de estética, y abordar el consumo de sustancias y los factores psicosociales que influyen en la alimentación de adolescentes.
Información extraída de: https://www.cambridge.org/core/journals/spanish-journal-of-psychology/article/eating-habits-physical-activity-consumption-of-substances-and-eating-disorders-in-adolescents/3B3D63E84FB14F1E0EA251F5D27D1F51

Present food shopping habits in the Spanish adult population: a cross-sectional study

El estudio, publicado por la Fundación Española de Nutrición (FEN), presenta un análisis de los hábitos de compra de alimentos en adultos españoles (n = 2.026) mediante encuesta telefónica, con especial atención al perfil de compra de productos frescos frente a ultraprocesados. MDPI
Entre los hallazgos destacan que las mujeres asumían mayoritariamente la responsabilidad de la compra, que los consumidores mayoritarios visitan supermercados/hypermercados y pasan más de 30 minutos en la compra. Además, los factores de influencia incluían publicidad, promociones, marcas y envases. En cuanto al consumo de productos frescos, se observó que aquellos que invertían más tiempo y buscaban mayor variedad tendían a una ingesta más saludable.
El estudio señala que comprender estos patrones de compra resulta clave para diseñar estrategias que promuevan una alimentación más saludable desde el punto de venta.
Información extraída de: https://www.mdpi.com/2072-6643/9/5/508