Las mujeres a la cabeza de la repostería.

En los últimos años, la pastelería española está viviendo un auténtico cambio de guardia… y ya no es cuestión de género: ahora manda ella. Así lo muestra un reciente artículo de prensa que analiza cómo una nueva generación de mujeres pasteleras está revolucionando el sector.

Según el reportaje, aproximadamente un 60 % de los pasteleros jóvenes más destacados de 2025 son mujeres. Nombres como los de ciertas profesionales emergentes están marcando una línea de innovación: desde repostería sin gluten o sin productos lácteos hasta postres inspirados en paisajes mediterráneos, producto local y técnicas de vanguardia. Este cambio no solo aporta frescura al sector. También rompe estereotipos antiguos: la pastelería deja de verse como oficio menor o tradicional, para convertirse en un espacio de creatividad, rigor técnico y visión gastronómica. Esa simbiosis entre artesanía, modernidad y sensibilidad femenina apunta a redefinir lo que entendemos por «alta pastelería» en nuestro país.

Para quienes aman el dulce, esto es una gran noticia: más variedad, nuevas propuestas, combinaciones arriesgadas… Y para la gastronomía en general, un claro ejemplo de cómo las evoluciones sociales pueden transformar también la mesa.

Para más detalles, visita el siguiente enlace: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-29/el-futuro-de-la-pasteleria-espanola-tiene-nombre-de-mujer.html

La vuelta del vermut a España, un clásico.

Hace poco, un artículo del diario El País repasó cómo el vermut —esa bebida de aperitivo clásica— ha vuelto con fuerza al panorama gastronómico español. Lejos de ser algo pasado, el vermut se reinventa: con nuevas marcas, sabores actualizados y un público que redescubre el placer de “ir de vermut”.
Según el reportaje, muchos consumidores buscan autenticidad y tradición, y el vermut español artesanal se convierte en la mejor opción: con aromas intensos, matices junto a tapas o aperitivos, y una nostalgia reconvertida en tendencia.

Este resurgir no es solo nostalgia: representa un giro en la cultura gastronómica. Las nuevas generaciones disfrutan del vermut como una experiencia social —una excusa para juntarse, compartir una buena conversación y acompañarla con un aperitivo-tapeo. El vermut deja de ser algo de “abuelos” para transformarse en parte del ocio moderno, urbano y gastronómico.

Además, ese retorno presta atención al producto nacional: vermuts hechos en pueblos y zonas rurales, con ingredientes locales, elaboraciones cuidadas, identidad propia… Un guiño a lo nuestro, a lo auténtico, a lo cercano.

Para quienes vivimos en España —y más aún en una zona como la vuestra, con fácil acceso a buena materia prima—, este renacimiento del vermut puede ser una oportunidad ideal: para redescubrir sabores, reencontrarse con amigos, celebrar lo cotidiano. Porque a veces, lo simple —una copa de vermut y una tapa— vale tanto como la gran cena.

Para más información, visite: https://elpais.com/escaparate/estilo-de-vida/2025-07-25/vermuts-espanoles.html

Solo el 20% de los alimentos infantiles comercializados en España cumple los criterios de la OMS

Un estudio publicado en la ‘European Journal of Pediatrics’ fija también que el 60% contiene cantidades excesivas de azúcar.

El 20%, ese es el porcentaje de los alimentos infantiles comercializados en España que cumple con los criterios nutricionales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la primera tabla de composición nutricional de alimentos para niños pequeños elaborada en el país, realizada por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y el Collegi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, y publicada en la revista científica European Journal of Pediatrics.

La tabla recoge información nutricional detallada sobre 850 productos de 42 marcas disponibles en los principales supermercados de España. El objetivo es poner a disposición de profesionales de la dietética, la nutrición o la pediatría “una fuente fiable y actualizada” sobre la composición de estos alimentos para poder evaluar la alimentación en los primeros años de vida y ofrecer recomendaciones que favorezcan una dieta más saludable y sostenible.

Los resultados del análisis, denominado Baby & Toddler Food Composition Database–InfantBase, muestran que solo el 20% de los productos analizados cumple todos los criterios de los perfiles nutricionales y de publicidad recomendados por la OMS, y alerta de que el 60% contiene cantidades excesivas de azúcar y que el 99% de los purés de fruta requerirían un sello de advertencia de “alto en azúcar”.

El estudio indica también que el 30% de los productos incorpora azúcares o edulcorantes añadidos, como miel o jugos concentrados, que ningún producto cumple todos los criterios de promoción comercial establecidos por la OMS, y que el 98% presenta alegaciones o mensajes promocionales no autorizados.

La base de datos, que forma parte del proyecto PRINUT (Primera Infancia Análisis Nutricional y Regulación de Alimentos Comerciales de la Generalitat de Catalunya), “es un paso fundamental para dotar a los equipos de profesionales de la salud de información objetiva y basada en la evidencia, en un contexto donde la oferta de productos comerciales para niños pequeños crece rápidamente y no siempre responde a criterios de salud pública”, explica la investigadora de la Unitat de Nutrició Humana de la URV y coordinadora del proyecto, Nancy Babio.

“El cambio climático hace que el fruto de la vid almacene más azúcar, produciendo vinos con más alcohol y menor acidez, e importantes carencias nutricionales”: los viñedos del sur de España recuperan la tradición para resistir

El cambio climático está teniendo consecuencias negativas en las plantas que cultivamos, afectando especialmente a los viñedos. En regiones célebres por sus vinos, como Jerez (España), el aumento de la temperatura está acelerando el crecimiento de las vides y la maduración de sus frutos, lo que genera preocupación entre los productores de uva y de vino.

Debido a dicho efecto “acelerador”, el fruto almacena más azúcar, produciendo vinos con más cantidad de alcohol y menor acidez, e importantes carencias nutricionales. Esto altera su sabor fresco y equilibrado.

Ante semejante problema, varios investigadores han decidido recurrir tanto a los orígenes de la producción de vino en Andalucía como a la gran diversidad de variedades de vid. La idea es recuperar el gran catálogo que conforman las diferentes variedades que durante siglos han crecido bajo el fuerte sol y con poca agua en el sur de España.

Es decir, se trata de recuperar el valor de aquellas variedades de vid naturalmente preparadas para tolerar las condiciones climáticas de la zona, resultando más resistentes que las traídas de otros lugares. Desde las uvas más comunes del lugar, como la Palomino Fino (la principal que se cultiva en Jerez), hasta otras variedades al borde de desaparecer, como Mantúo de Pilas.

Por otro lado, según apuntan algunos estudios, además de soportar mejor los embates del aumento de temperaturas, estas uvas autóctonas podrían permitir elaborar una mayor variedad de vinos. Y para poder adaptarse a los efectos del cambio climático, los productores no solo están recurriendo a las anteriores variedades de vid, sino recuperando algunas de las técnicas vitivinícolas empleadas hasta finales del siglo pasado.

Entre estos métodos se incluyen formas de cultivar la vid que sean menos invasivas que las actuales y que cuiden la vida en el suelo, ayudando así a la retención de agua, entre otros efectos. También se recuperan algunas técnicas tradicionales de vinificación, como dejar que las uvas se sequen parcialmente de forma natural al sol o fermentar el mosto de variedades blancas con las partes sólidas del fruto, tanto las pieles como las pepitas, con el fin de que la bebida consiga expresarse de una nueva forma.

Investigaciones recientes del Instituto de Investigaciones Vitivinícolas y Agroalimentarias (IVAGRO) de la Universidad de Cádiz han realizado un análisis detallado y comparativo para evaluar la efectividad de estas estrategias en diferentes lugares y climas locales del sur de España. Y, como sugieren los resultados, combinar de forma selectiva la elección de uvas autóctonas con la implementación de prácticas tradicionales de vinificación podría resultar clave para mantener la calidad y el carácter único de los vinos de la región en un clima cambiante, como el que actualmente enfrentan los productores de Jerez. Una estrategia que además protegería un patrimonio cultural, histórico y económico muy valioso.

Este replanteamiento representa un gran cambio en la viticultura moderna, sector que ha priorizado la homogeneización de los vinos en base a un estándar. Por contra, las investigaciones realizadas en los últimos años se han centrado en reconectar la industria del vino con el conocimiento de sus antepasados y poner en valor la sabiduría de las prácticas que han dibujado durante siglos el paisaje vitícola del sur de España, único en el mundo.

Lograr adaptar la industria del vino al cambio climático en regiones cálidas como la de Jerez no es un objetivo fácil. Pero los últimos estudios científicos en este ámbito parecen ofrecer una perspectiva esperanzadora ante los desafíos que enfrenta el sector. Poner en valor la riqueza de las plantas autóctonas junto a la recuperación de técnicas históricas de vinificación no solo protegería la economía del sector, sino que también permitiría preservar una herencia cultural única, contribuyendo a construir un futuro más sostenible y resistente para los viñedos, las bodegas y los vinos de la región.

https://www.lavanguardia.com/comer/beber/20251019/11134747/cambio-climatico-fruto-vid-almacene-mas-azucar-produciendo-vinos-mas-alcohol-menor-acidez-e-importantes-carencias-nutricionales-vinedos-sur-espana-recuperan-tradicion-resistir-cdv.html

Tomado de: lavanguardia.com

La hambruna silenciada de la posguerra española

En los años 40, tras la Guerra Civil, la sociedad española quedó dividida entre quienes podían comer pan blanco y aquellos que sólo podían consumir pan negro. Fue el comienzo de lo que supuso una auténtica hambruna en toda regla. Es lo que pone de relieve un artículo en The Conversation que detalla que en los peores años (1939-1942 y 1946) cayó drásticamente el poder adquisitivo de la población y se registraron numerosas muertes por inanición. Se ha calculado que solo en el periodo 1939-1944 murieron 200.000 personas directa o indirectamente. Pese a los pretextos esgrimidos durante décadas por la dictadura franquista, hoy sabemos que el hambre de los años cuarenta en España tuvo su origen en la política autárquica impulsada por el régimen con fines nacionalistas.

En su novela autobiográfica El niño pan, publicada originariamente en francés en 1983, el novelista y dramaturgo Agustín Gómez Arcos describía el pan de la posguerra española como el más preciado de los sacramentos. Para quienes pasaban hambre, como el niño que protagoniza la novela del escritor almeriense, sólo existía el pan. No podían dejar de soñarlo, de pensar en él ni de mirarlo cuando aparecía ante sus ojos. Su presencia ahuyentaba el hambre, mientras que su ausencia la evocaba.

La polarizada sociedad de los años 40 en España quedó dividida entre quienes podían comer el apetitoso pan blanco, hecho a base de harina de trigo, y aquellos que sólo podían consumir pan negro, hecho con harinas de centeno o cebada popularmente consideradas de segunda categoría y que le conferían un mal aspecto y una textura desagradable. Además, solía contener numerosas impurezas como raspas de la cebada e incluso hilos de los sacos en los que se almacenaba.

Todavía hoy nuestros abuelos comen pan como acompañamiento de una larga lista de alimentos, sienten que no están saciados si no lo consumen o lo besan si se cae al suelo antes de volver a colocarlo en la panera. También insisten en que nos acabemos el plato de comida para no desperdiciar nada, aprovechan las sobras al día siguiente, llenan la nevera “por si acaso” y comen en exceso como buscando compensar las carencias del pasado.

En sus cocinas aún huele a recetas de posguerra como las gachas, las migas o las papas a lo pobre. En sus elecciones y prácticas alimenticias cotidianas pervive aún el hambre que pasaron cuando eran niños, aunque muchos no se atrevan a reconocerlo y prefieran hablar de “necesidad” o “falta”.

Pese a los pretextos esgrimidos durante décadas por la dictadura franquista, hoy sabemos que el hambre de los años cuarenta en España tuvo su origen en la política autárquica impulsada por el régimen con fines nacionalistas al término de la guerra civil. La autarquía, que supuso la intervención de la economía durante más de una década, acarreó el alza de los precios y la escasez de productos de primera necesidad y allanó el camino a la corrupción, fracasó rotundamente.

Sabemos también que los peores años del hambre (1939-1942 y 1946) constituyeron una auténtica hambruna durante la que cayó drásticamente el poder adquisitivo de la población y se registraron numerosas muertes por inanición. Se ha calculado que solo en el periodo 1939-1944 murieron 200 000 personas directa o indirectamente a causa del hambre.

La situación fue especialmente grave en el sur del país y afectó sobre todo a los grupos más humildes. Las calles de los pueblos y de las ciudades se llenaron de niños desnutridos, hombres famélicos y ancianos enfermos de avitaminosis, tifus o tuberculosis. La pobreza extrema condujo a numerosas familias a malvivir hacinadas en cuevas y chabolas en pésimas condiciones de salubridad e higiene. Las del barrio almeriense de La Chanca fueron descritas como “bocas oscuras, profundas y desdentadas” por Juan Goytisolo, quien visitó esta deprimida zona del país en los años cincuenta.

Ni el pan negro del racionamiento ni los aguados caldos de Auxilio Social que se conseguían tras aguardar durante horas en largas colas garantizaban la supervivencia. Las mujeres comenzaron a elaborar sucedáneos para sustituir los productos que no podían ni encontrar ni pagar, como el chocolate, que fue reemplazado por el de algarroba, o el café, en cuyo lugar se utilizó la cebada tostada.

También idearon originales preparaciones culinarias con los escasos ingredientes disponibles, como la tortilla sin huevo. O cocinaron hierbas arrancadas directamente del campo o animales domésticos como los gatos, cuyo consumo no estaba culturalmente aceptado.

Pero tampoco estas estrategias cotidianas bastaron para salir adelante. Muchos hombres y mujeres se vieron obligados a hurtar animales y frutos del campo, a estraperlear harina o aceite en el mercado negro y a contrabandear con pastillas de sacarina, vitaminas o aceite de hígado de bacalao. En su desesperada lucha cotidiana por alcanzar el sustento muchos fueron encarcelados, multados o desposeídos de sus escasos bienes por infringir las normativas autárquicas del régimen.

Aunque la dictadura trató de silenciar la hambruna y de ocultar sus efectos, ya antes de la muerte de Franco y, sobre todo, a partir de 1975, el fenómeno del hambre fue representado en obras literarias y cinematográficas. Así ocurre en novelas como Nada (Laforet, 1945), La Colmena (Cela, 1950), Tiempo de silencio (Martín Santos, 1962) o La plaza del diamante (Rodoreda, 1962). O en cintas como Surcos (Nieves Conde, 1951).

Además, en los últimos años distintas investigaciones del ámbito de la antropología, la antropometría o la historia han puesto de manifiesto la dimensión cultural del hambre, los perniciosos efectos que tuvo la malnutrición en la estatura de los más jóvenes, la prolongación de la miseria en la década de los cincuenta, las peculiaridades en torno a la memoria del hambre o el protagonismo que jugaron las mujeres de posguerra en el diseño de originales estrategias con las que hacer frente a la carestía.

Los resultados de todas estas investigaciones son recogidos en la exposición itinerante “La hambruna silenciada. El hambre durante la posguerra franquista (1939-1952)”. La muestra cuestiona muchos de los mitos que la dictadura construyó en torno a los años del hambre y que han llegado hasta la actualidad, como el que atribuía la escasez al legado republicano, las destrucciones de la guerra, el aislamiento internacional y la “pertinaz sequía”. También recupera las historias de las víctimas, de los supervivientes y de los resistentes de aquellos años sin pan.

https://www.radiocable.com/hambruna-silenciada-posguerra-esp649.html

Tomado de: radiocable.com

Coca-Cola Europacific reduce volúmenes de ventas en España por la transición de Nestea a Fuze Tea

Coca-Cola Europacific Partners, el principal grupo embotellador a nivel global del grupo de bebidas refrescantes, cerró el tercer trimestre del ejercicio con una caída de los volúmenes comercializados en España, según detalla en la información financiera publicada este miércoles.

“El volumen en el tercer trimestre se mantuvo prácticamente sin cambios, con un crecimiento en Portugal que compensó el ligero descenso en España”, explica la misma. El retroceso se debe a la transición de Nestea, que Coca-Cola dejó de comercializar en España hace un año, a su propia marca, Fuze Tea. La embotelladora explica que esta última fortaleció en el tercer trimestre su “liderazgo en la categoría de té listo para beber, a medida que la transición desde Nestea avanza más rápido de lo previsto”. Sin tener en cuenta esta categoría, los volúmenes en España crecerían a dígito simple bajo.

Por contra, los ingresos de la embotelladora en el mercado ibérico crecieron un 1,3% entre julio y septiembre, hasta los 1.065 millones de euros. En el conjunto de los nueve primeros meses de ejercicio, los ingresos se mantienen sin evolución respecto al año pasado, aunque con crecimientos en la facturación por unidad gracias al “aumento generalizado de precios”, lo que permite compensar los menores volúmenes.

Sobre el mercado ibérico, Coca-Cola Europacific también reseña el “crecimiento continuo” en Monster y en bebidas deportivas, con Aquarius liderando esa tendencia. En esta categoría, la embotelladora ha lanzado en las últimas semanas la marca Body Armor.

A nivel global, el grupo embotellador cerró el tercer trimestre con una cifra de negocios de 5.410 millones de euros, un 1% más, con un avance del 3,8% en Europa y un retroceso del 7,7% en los mercados de Asia Pacífico y Sudeste asiático. En los nueve meses de ejercicio, el avance total de los ingresos es del 3,3%, hasta 15.684 millones, mientras que en volúmenes comparables el incremento es del 3,7%, impulsado por los mercados no europeos.

“Hemos logrado otro trimestre de crecimiento en volumen en Europa, a pesar de la menor demanda de los consumidores”, destaca el consejero delegado, Damian Gammell. “Aunque el entorno macroeconómico mundial sigue siendo volátil, mantenemos nuestra resiliencia, operando en categorías atractivas y en crecimiento”, añade.

Coca-Cola Europacific mantiene sus previsiones para el conjunto del ejercicio, que pasan por un crecimiento de los ingresos de entre el 3% y el 4%, y de un aumento del beneficio operativo del 7%.

https://cincodias.elpais.com/companias/2025-11-05/coca-cola-europacific-reduce-volumenes-de-ventas-en-espana-por-la-transicion-de-nestea-a-fuze-tea.html

Tomado de: cincodias.elpais.com

La calidad de la dieta española según el Índice de Alimentación-Saludable (IASE)

Un estudio de 2011 llevado a cabo por Universidad de Navarra y otras entidades analiza la calidad de la dieta en España mediante el Índice de Alimentación-Saludable (IASE) y su relación con variables geográficas, de género, edad y nivel socioeconómico. 
Los resultados mostraron que el 72 % de la muestra “necesita cambios” en sus hábitos alimentarios, mientras solo un pequeño porcentaje puede considerarse en la categoría de “alimentación saludable”. Las mujeres obtuvieron una media de 73,7 ± 10,5 puntos frente a 69,9 ± 11,3 de los hombres (p < 0,001). Además, las clases sociales más altas presentaron mayor probabilidad de alcanzar mejores puntuaciones del índice.
Desde el punto de vista territorial, comunidades como la Comunitat Valenciana, Illes Balears y Andalucía presentaron las mayores proporciones de población en la categoría de “poco saludable”.
El estudio concluye que el IASE es un método rápido y rentable para estimar la calidad de la dieta de la población, y que los hallazgos pueden ayudar a planificar políticas nutricionales más focalizadas.
Información extraída de: http://hdl.handle.net/10045/31981

«Más del 40 % de los españoles afirma no llevar una alimentación saludable, según un estudio»

Un estudio reciente de la aseguradora Aegon Spain revela que más del 40 % de la población española considera que no lleva una alimentación saludable. Concretamente, solo el 58,1 % afirma llevar una dieta “saludable”, lo que implica que aproximadamente 4 de cada 10 personas tienen dudas o reconocen deficiencias en sus hábitos alimentarios. 
El informe destaca que el teletrabajo ha tenido un impacto positivo: el 59 % de los teletrabajadores afirma llevar una alimentación saludable, frente al 51 % de quienes no han teletrabajado. En relación a la distribución geográfica, mientras en la Comunidad de Madrid el 63,8 % de los entrevistados se considera con una alimentación saludable, en Cantabria esa cifra baja al 48,6 %.
Asimismo, el estudio indaga en los tipos de alimentos que los españoles prefieren evitar: un 64,2 % evita alimentos con aditivos, conservantes o aceite de palma; un 61,4 % evita alimentos muy calóricos o con mucho azúcar. Por otro lado, un 21,6 % ha seguido algún tipo de dieta en el último año, pero tan sólo la mitad lo ha hecho con supervisión profesional.
Este panorama pone de relieve que, aunque muchas personas reconocen la importancia de la alimentación para su salud, existen barreras —como el desconocimiento, la falta de supervisión y las diferencias geográficas— que impiden alcanzar una dieta más saludable de forma generalizada.
Información extraída de: https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-mas-40-espanoles-afirma-no-llevar-alimentacion-saludable-estudio-20221110111937.html

El coste elevado de la alimentación saludable sigue siendo una barrera para los hogares españoles

Un reciente estudio de la cadena de supermercados DIA, en colaboración con la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), revela que una abrumadora mayoría de los consumidores españoles —un 73,1 %— percibe que el elevado precio de los alimentos saludables es el principal obstáculo para llevar una dieta equilibrada.
El informe destaca que, aunque más del 90 % de los encuestados afirma estar muy preocupado por su alimentación y bienestar, solo el 28 % consigue mantener hábitos alimentarios saludables de forma habitual.
Asimismo, se pone de manifiesto que ocho de cada diez personas considera prácticamente inviable elaborar una comida saludable por menos de 2,5 euros por persona, una percepción que se agrava en los hogares con menores recursos.
Estos datos subrayan una contradicción: el deseo de llevar una dieta más sana está ampliamente extendido, pero las barreras económicas y estructurales impiden su concreción.
Frente a este contexto, los expertos abogan por políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos saludables a precios asequibles y por estrategias de planificación en los hogares que demuestren que comer bien no tiene por qué implicar un gasto superior si se planifica y selecciona adecuadamente.

Información extraída de: https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5359185/73-espanoles-percibe-precio-como-obstaculo-comer-sano

El precio emerge como principal barrera para una alimentación saludable en España

Según los recientes datos del informe “Radar SaluDiable” realizado por DIA junto con la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), se revela que un 73,1 % de los españoles considera que el coste de los alimentos saludables constituye el obstáculo más relevante para seguir una dieta equilibrada. 

El estudio muestra que más del 90 % de los consumidores está preocupado por su alimentación y busca mejorar sus hábitos, pero solo el 28 % declara que efectivamente mantiene esos hábitos saludables a diario. Entre las barreras señaladas, además del precio, figuran la falta de tiempo (30,6 %) y la escasez de promociones en productos saludables (27,6 %). 

Estos datos evidencian una contradicción relevante: la intención de comer sano existe, pero los condicionantes económicos y estructurales impiden su cumplimiento. La percepción de que no es posible elaborar una comida saludable por menos de 2,5 euros por persona se ha convertido en un factor decisivo, según el mismo informe. 

Este escenario plantea retos tanto para los responsables de políticas públicas como para la industria alimentaria: por un lado, es necesario garantizar el acceso a alimentos saludables sin que supongan una carga económica; por otro, conviene fomentar la concienciación sobre que comer bien no siempre implica gastar más si se planifica y elige adecuadamente.

Información extraída de: https://www.elperiodico.com/es/comunicacion-empresarial/20250709/espanoles-percibe-precio-obstaculo-comer-sano-119520841