Estrés y alimentación: cómo mantener el control en momentos difíciles

El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo ante situaciones desafiantes, pero cuando se vuelve constante puede afectar no solo nuestra salud mental, sino también nuestros hábitos alimenticios.

El cerebro y el sistema digestivo están estrechamente conectados. En algunas personas, el estrés reduce el apetito; en otras, provoca antojos de azúcar y alimentos altos en carbohidratos, en un intento de suministrar energía rápida. El estrés crónico incluso puede alterar el metabolismo de la glucosa, aumentando el riesgo de resistencia a la insulina y ganancia de peso, generando un círculo difícil de romper.

Para manejar la alimentación bajo presión, los expertos recomiendan estrategias simples pero efectivas: dormir bien, practicar ejercicio, priorizar comidas equilibradas con proteínas y carbohidratos complejos, y limitar alimentos ultraprocesados y alcohol. Además, compartir comidas y mantener conexiones sociales ayuda a mantener el control del apetito durante los períodos estresantes.

En definitiva, reconocer cómo el estrés impacta nuestro cuerpo y aplicar hábitos preventivos puede ayudarnos a romper el círculo de ansiedad y alimentación impulsiva, protegiendo nuestra salud física y mental.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/c20edg29dy8o