La fruta no es uno de los alimentos que con más facilidad se coman los niños. Hay cientos de fotos en las redes sociales que la presentan de una manera original y divertida para hacerla más atractiva visualmente. Pero, aun preparándola así, no garantiza que los menores la vayan a comer. Lo que cuenta es ofrecer la fruta una y otra vez y no desesperar en el intento porque, como puntualiza la doctora Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, “hay alimentos que hay que probarlos nueve o diez veces para ser aceptados”.
La manzana, la pera, el plátano o la naranja, son de las primeras frutas que se ofrecen a los bebés cuando comienzan con la alimentación complementaria a los seis meses. Cada una tiene un sabor y una textura distinta que no gusta a todos los menores. “La introducción de nuevos alimentos no es fácil para muchos niños”, explica la doctora. “Debemos buscar frutas que respondan a las papilas gustativas del menor que, en este momento, están más desarrolladas”, añade. Pero, sobre todo, lo que funciona, como aconseja la experta, es “ofrecer repetidamente este alimento a los pequeños”.
Pero la pregunta es cómo hacer que los menores coman fruta. Para Nieto, la paciencia es fundamental. “No se trata de que coman fruta un día puntual, sino de que, poco a poco, adquieran hábitos saludables a largo plazo. Los gustos se construyen con el tiempo y con experiencias positivas”, aconseja. Es importante cuando son bebés, continúa, “que el niño experimente con la fruta: que la pruebe, la toque, la huela e incluso que juegue con ella”. Y, cuando son más mayores, “ofrecerla en distintas formas: en brochetas, mezcladas con yogur o como parte de una comida”, aconseja la experta en nutrición. Por su parte, la pediatra Álvarez, autora del libro Preparados, listos, ¡ñam!, (Espasa, 2022), considera necesario “reeducar el paladar” debido al consumo de azúcar, e “ir paulatinamente apostando por comida real más que por ultraprocesados”, explica.
El truco está en ir probando. “Podemos elaborar la fruta en compotas, al horno, en batidos o combinadas con otros alimentos como machacar un plátano y acompañarlo con un poco de ralladura de chocolate”, aconseja Nieto. Incluso ofrecer la fruta en zumos también es una opción válida para la nutricionista si les cuesta incorporarla de otra manera. Y, si el problema está en su oxidación cuando los niños la llevan de almuerzo, la pediatra Álvarez recomienda ponerle unas gotas de limón para evitar que se oxide u ofrecer la manzana con piel, por ejemplo, lavándola bien. “Nos complicamos mucho la vida y la fruta puede ser un fast food perfecto”, añade.
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