
Cataluña ha registrado el primer caso de dermatosis nodular contagiosa (DNC) en España, una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta exclusivamente al ganado bovino. El brote se confirmó en una explotación del Alt Empordà, en Girona, lo que obligó a las autoridades sanitarias a sacrificar 123 terneros como medida de contención inmediata.
Para prevenir la propagación, se ha establecido un perímetro de seguridad de 50 kilómetros alrededor de la granja afectada. Dentro de esta zona, que comprende unas 800 explotaciones, se han inmovilizado aproximadamente 93.000 cabezas de ganado. Durante 45 días, los animales permanecerán bajo estricta vigilancia clínica y epidemiológica. Las autoridades han restringido los movimientos de personas, vehículos, animales y materiales en ese perímetro que puedan suponer un riesgo de transmisión.
Los análisis realizados por el Laboratorio Central de Veterinaria en Algete confirmaron la presencia del virus en los animales, cuyos síntomas incluían fiebre, nódulos en la piel y mucosas, inflamación de los ganglios linfáticos y edema cutáneo. En algunos casos, la enfermedad puede causar la muerte de los animales afectados, aunque no representa un riesgo para los seres humanos ni para otras especies.
Las medidas de contención adoptadas incluyen la destrucción de canales, pieles, pienso y estiércol, así como la desinfección completa de las instalaciones y vehículos que hayan tenido contacto con los animales afectados. Además, se ha realizado un seguimiento de los movimientos del ganado hacia y desde la granja para asegurar que no se produzcan contagios a otras explotaciones.
España se suma así a Francia e Italia, donde se han registrado brotes de DNC en los últimos meses: Francia contabiliza 67 focos e Italia 47. La aparición del virus en España supone un reto sanitario y económico importante para el sector ganadero, dado el impacto de la inmovilización y el sacrificio de animales sobre la producción y el comercio de carne.
Las autoridades sanitarias han insistido en que, a pesar de la gravedad para el ganado, la seguridad alimentaria está garantizada y los productos derivados del bovino consumidos en España siguen siendo seguros. Asimismo, se mantiene una comunicación constante con los ganaderos de la zona afectada para informar sobre los protocolos de vigilancia, manejo y prevención de la enfermedad.



