Rasmus Munk: la revolución sensorial del Alchemist y su segundo título como mejor chef del mundo

El chef danés Rasmus Munk ha sido reconocido por segundo año consecutivo como mejor cocinero del mundo en los prestigiosos The Best Chef Awards 2025, celebrados recientemente en Milán. Este galardón consolida a Munk como una de las figuras más influyentes de la gastronomía contemporánea y refuerza la posición de su restaurante Alchemist, en Copenhague, como un referente mundial en creatividad, sostenibilidad y experiencia sensorial.

Munk, de 34 años, es conocido por su enfoque innovador y transgresor de la alta cocina. Su restaurante, Alchemist, no se limita a ofrecer una comida, sino que propone una experiencia inmersiva de más de 50 platos en la que el arte, la ciencia, la ética y la conciencia social se entrelazan. Cada plato se convierte en una narrativa que busca despertar emociones y generar reflexión sobre temas globales como el cambio climático, el desperdicio alimentario o el bienestar animal. De esta forma, Munk ha logrado transformar la mesa en un espacio de diálogo y pensamiento crítico, donde la comida actúa como vehículo cultural y educativo.

En los The Best Chef Awards 2025, el jurado valoró especialmente la capacidad de Munk para unir innovación técnica y compromiso social. Su cocina se basa en una filosofía denominada holistic cuisine, que integra la dimensión sensorial, estética y moral de la gastronomía. Bajo esta premisa, el chef utiliza ingredientes sostenibles, técnicas científicas de vanguardia y una puesta en escena teatral que envuelve al comensal en una experiencia multisensorial. Cada plato es acompañado por proyecciones, música o incluso estímulos olfativos, transformando el acto de comer en una performance artística.

Además del premio principal, esta edición de los Best Chef Awards introdujo nuevas categorías como “Chef Visionario” o “Labor Humanitaria”, lo que refleja un cambio en el enfoque de la alta cocina: ya no se premia únicamente la técnica o el sabor, sino también el impacto social y medioambiental de la profesión. En esta edición también destacó la fuerte presencia española, con 54 chefs incluidos en el ranking, entre ellos Dabiz Muñoz, Elena Arzak y Ángel León.

El triunfo de Rasmus Munk reafirma el papel de la gastronomía como una disciplina que trasciende los límites del placer culinario. Su éxito demuestra que la cocina puede ser al mismo tiempo arte, ciencia y activismo, un medio para comunicar valores éticos y emocionales a través del sabor. Con Alchemist, Munk no solo redefine la experiencia gastronómica, sino que plantea una nueva manera de entender la relación entre comida, sociedad y futuro sostenible.

https://elpais.com/gastronomia/2025-10-03/el-danes-rasmus-munk-repite-como-mejor-cocinero-del-mundo.html#:~:text=El%20danés%20Rasmus%20Munk%2C%20cocinero,2025%2C%20celebrada%20en%20Milán%20este

MADRID FUSIÓN 2025 CONSOLIDA SU LIDERAZGO COMO CUMBRE GLOBAL DE LA GASTRONOMÍA

El Pabellón 14 de IFEMA acoge la XXIII edición de Madrid Fusión Alimentos de España, reafirmando su posición como el congreso gastronómico más influyente del panorama internacional.El programa reune a figuras consagradas como Ferran Adrià, Albert y Joan Adrià, Dabiz Muñoz, Gastón Acurio, Heston Blumenthal, Massimo Bottura, Yoshihiro Narisawa o Nacho Manzano, este último reconocido por su defensa del producto de origen. Junto a ellos, también brillan talentos emergentes, subrayando el carácter intergeneracional y vanguardista del congreso.Más allá de su dimensión culinaria, Madrid Fusión 2025 destaca por su apuesta por el futuro del sector a través de espacios como The Wine EditionPastry y Madrid Fusión Dreams, esta última centrada en el impacto de la inteligencia artificial, la ciencia alimentaria y la innovación tecnológica en la gastronomía del mañana.

La OET de Roma ha aprovechado esta valiosa oportunidad para poner en valor el turismo gastronómico y enológico de España, facilitando la participación de las periodistas Antonella De Santis (Gambero Rosso) y Ebru Erke (Hürriyet) en el evento.Con cifras récord —1.874 congresistas, más de 26.100 visitantes y 232 expositores procedentes de 63 países—, el evento volvió a convertirse en un altavoz clave para la innovación culinaria, la tecnología aplicada, la sostenibilidad y la puesta en valor del producto local.

https://www.tourspain.es/consejerias/roma/es/eventos-ferias/presstrip-madridfusion-gastronomia-roma

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento

Historias donde la cocina es mucho más que mezclar ingredientes o saciar el hambre. Recetas ancestrales, emociones a flor de piel y la lucha por preservar la identidad cultural se entrelazan en relatos inolvidables


– “El mole se preparó con la receta que Tita había heredado de Nacha… una receta antiquísima que se pasaba de generación en generación, siempre en manos de la mujer encargada de la cocina”. Esta cita proviene de la obra romántica, exponente del realismo mágico, Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, ejemplo de cómo una novela puede narrar historias, transmitir afectos y preservar identidades a través de la comida.

En este libro, cada capítulo incluye una receta tradicional mexicana. Ingredientes como el chocolate, el chile o el mole no solo sazonan la trama, sino que reflejan la riqueza agrícola y cultural de México. A través de la cocina (y en la cocina) Tita, la protagonista, expresa sus emociones, mostrando cómo la gastronomía puede ser un lenguaje universal y haciendo que el lector pueda saborear sus lágrimas y pasiones.

Pero el de Como agua para chocolate no es el único caso. Porque la comida en la literatura va más allá de simples descripciones culinarias. Es un puente entre culturas, emociones y tradiciones.

Chocolat de Joanne Harris, ambientada en un pequeño pueblo francés, muestra cómo el cacao –gracias a la tienda de bombones que abre una forastera en un pueblo– puede romper prejuicios y unir comunidades.

– Muchas novelas gastronómicas también destacan el uso de ingredientes locales y de temporada, un principio clave de la cocina sostenible. Por ejemplo, Entre pólvora y canela, de Eli Brown, rescata sabores afrocaribeños basados en especias como la canela y la pimienta. Estos ingredientes no solo dan identidad a los platos, sino que promueven el comercio justo y la agricultura local.

– Otro ejemplo fascinante donde lo culinario se entremezcla con la narrativa se encuentra en la trilogía de novelas históricas Azteca, de Gary Jennings. En estas recreaciones del México prehispánico, se describe detalladamente cómo los personajes preparan platillos con maíz, frijol y chile, los ingredientes básicos e inseparables de la dieta mesoamericana. A través de la elaboración de tortillas, tamales, salsas y diversos guisos, el lector se sumerge en la vida cotidiana y ritual de esta civilización, donde la comida funge como pilar cultural y social.

– La novela Un viaje de diez metros, de Richard C. Morais, ofrece un rico tapiz de enseñanzas culturales y psicológicas. El relato sigue al joven chef indio Hassan Haji y su familia, quienes inauguran un pequeño restaurante en Francia justo enfrente de un establecimiento Michelin. La historia se convierte en una profunda exploración de la asimilación cultural frente a la preservación de la identidad. Más allá de ser una inmersión en el mundo de la alta cocina, la novela aborda las diferentes dimensiones que puede tener la gastronomía en aspectos como el duelo, la resiliencia y la búsqueda de la excelencia.

https://www.infobae.com/cultura/2025/08/26/literatura-gastronomica-novelas-que-se-cocinan-a-fuego-lento/

Culinary Zinema 2025: el legado de Joan Roca, Txispa y otras películas que se verán en San Sebastián

Una cita indispensable con la llegada del nuevo curso para los amantes del cine, y de la gastronomía también: el 73º Festival de San Sebastián, que se celebra del 19 al 27 de septiembre. Entre sus secciones oficiales está Culinary Zinema, organizada conjuntamente entre el festival y el Basque Culinary Center, que este año proyectará dos películas y tres documentales gastronómicos, que compiten por el Premio Culinary Zinema, dotado con 10.000 euros. Dos películas españolas de no ficción nos acercan a figuras de nuestro ecosistema gastronómico, como el reconocido Joan Roca y a su legado culinario a través de El Celler de Can Roca, y también Tetsuro Maeda, al frente del estrellado restaurante Txispa, en el País Vasco. Y destaca también la presencia del director tailandés Pen-Ek Ratanaruang, con un particular thriller culinario.

Como es habitual, las proyecciones se complementan con unas cenas temáticas, que tendrán lugar entre los días 23 y 26 de septiembre en las instalaciones del Basque Culinary Center. Así que, para abrir boca, le damos un pequeño repaso a estas producciones audiovisuales para que sepas de qué van y qué propuesta gastronómica se ha asociado a cada una de ellas.

Pen-Ek Ratanaruang | Tailandia | 121 min · La película que inaugura esta sección del festival narra la historia de Sao, que trabaja como camarera en un restaurante de Bangkok. Cocinera de gran destreza marcada por un pasado trágico, lleva una vida tranquila hasta que, por casualidad, se encuentra con el hombre que la hirió profundamente, tanto física como emocionalmente. Sao decide vengarse, atrapando a su agresor mediante su dominio de la cocina tailandesa.

Su director es el bangkokés Pen-Ek Ratanaruang, habitual de los festivales de Cannes, Berlín y Venecia, es considerado uno de los cineastas más influyentes del cine contemporáneo de su país e impulsor de la «nueva ola» del cine tailandés, junto a Wisit Sasanatieng y Apichatpong Weerasethakul. Conocido por películas como Last Life in the Universe (2003) e Invisible Waves (2006), que combinan thriller, humor negro y un estilo visual minimalista, regresa a San Sebastián con Morte cucina, un thriller culinario en el que la protagonista utiliza su maestría en los fogones para consumar su venganza.

CENA TEMÁTICA: el menú estará diseñado por Álex Zurdo, Txitxo Fernández y Gabryella Ismeria de Kitchen 154, un restaurante madrileño que ha hecho de la cocina asiática callejera su sello personal. Desde su fundación en 2014, su filosofía es clara: “Ni gastro, ni postureo”, solo platos intensos que remiten a los mercados de Bangkok, Hanoi o Luang Prabang. «Con ellos, la experiencia gastronómica será tan contundente y vital como la película», avanzan.

Fecha: 23 de septiembre.

Jon Arregui Larrazabal | España | 70 min · Un día, Tetsuro Maeda (Tetsu) sale de su casa, a los pies del monte Anboto, atraviesa los bosques del valle de Atxondo y llega a su restaurante, Txispa. Mientras trabaja, recuerda su vida, desde que nació en Tokio, hace 40 años, hasta hoy, cuando su restaurante tiene una estrella Michelin. Envuelto en los olores y sabores del Anboto, monte mítico para los vascos, Tetsu piensa en sus platos, les da forma y color para que sus comensales degusten el deslumbrante paisaje que se ve desde su cumbre.

La historia de Tetsuro Maeda que salió del Asador Etxebarri para ofrecer una cocina de parrilla vasco japonesa en su restaurante Txispa, que actualmente ocupa el puesto #85 del listado The World’s 50 Best Bars, es explicada por el vasco Jon Arregui Larrazabal, quien participa por segunda vez en la sección Culinary Zinema, tras presentar en 2013 Euskadi, cocina en la cumbre, codirigida con Francisco Javier Gutiérrez Pereda.

CENA TEMÁTICA: será el propio Maeda quien diseñe un menú exclusivo, compartiendo su particular manera de entender la cocina: íntima, sorprendente y profundamente ligada a la pureza del producto y al fuego de la brasa, símbolo de la cultura gastronómica japonesa. Un viaje de sabores que evocan la esencia nipona —fermentos, maceraciones, conservas— reinterpretados con ingredientes locales, frescos y de temporada, y realzados con un inconfundible toque vasco.

Fecha: 24 de septiembre.

Tomado de: https://www.huleymantel.com/menu-dia/culinary-zinema-2025-legado-joan-roca-txispa-otras-peliculas-se-veran-en-san-sebastian_103101_102.com

Hemos secado Doñana a golpe de ‘brunch’. El aguacate no es el nuevo tomate ni la nueva patata, para plantarlo es necesario invocar a su alrededor una burbuja artificial de clima subtropical

¿Puede ser el aguacate el nuevo tomate o la nueva patata? Aun viniendo de fuera, ¿se puede llegar a integrar con total naturalidad en nuestras cocinas tradicionales hasta tener un papel central? Para mí, la respuesta a este debate es un “no” diáfano y claro como una mañana de verano.

Empecemos por lo evidente: la ecología. Una de las claves de que la patata se convirtiera en la reina de la alimentación europea es su condición de todoterreno. La planta le exige muy poco al suelo e, incluso en condiciones paupérrimas, puede llegar a dar hasta cuatro cosechas anuales. Está perfectamente adaptada a nuestro clima y es un carbohidrato complejo de digestión lenta, que sacia durante horas y ha alimentado naciones enteras cuando no había nada más, sin invernaderos, ni riegos automáticos, ni modificaciones genéticas. Con el tomate, el fenómeno es aún más extremo. La tomatera es una especie de mala hierba capaz de arraigar y prosperar en los lugares más inverosímiles: desde los márgenes de las vías del tren hasta solares abandonados o parterres urbanos.

Para plantar aguacates, en cambio, es necesario invocar a su alrededor una burbuja artificial de clima subtropical. En España, allí donde se cultivan son una amenaza para el ecosistema. En Málaga y Granada ya conviven con el desastre de los pozos ilegales, el estrés hídrico y los suelos degradados. Hemos secado Doñana a golpe de brunch por motivos económicos: el aguacate está de moda y es rentable. Hasta a los cárteles mexicanos les compensa diversificar el negocio, abandonar la cocaína y plantar aguacates, secando las cabeceras de los ríos y condenando a la miseria más absoluta a la agricultura local. Integrarlo en nuestra vida cotidiana mediante la importación a gran escala tampoco es razonable.

Un ingrediente que aspire a formar parte estructural de una cocina, como lo han hecho la patata o el tomate, debe ser robusto frente a las crisis: ha de contribuir a una agricultura resiliente, no a una más vulnerable. El aguacate es una planta caprichosa: sensible a las heladas, dependiente de un régimen hídrico regular y de un equilibrio térmico muy preciso. Ante una sequía o un invierno algo más duro de lo habitual, la cosecha puede perderse entera. ¿Estáis hartos de oír cada año en las noticias que la producción de melocotón o de nectarinas ha caído un 35% por culpa de las heladas, o de una lluvia a destiempo? Pues agarraos con la princesita aguacate.

En plena crisis climática, apostar por un cultivo que necesita riego intensivo y temperatura constante es construir castillos de arena a la orilla del mar.

El dinero viene a reforzar el argumento ecológico. Para cultivar patatas no hacen falta grandes inversiones tecnológicas. Se ara la tierra, se plantan, se cubren, se espera que llueva un poco y se cosechan. Con el tomate pasa lo mismo. Ningún alimento puede expandirse y arraigar de forma orgánica si no es popular; y popular significa al alcance del pueblo, que raras veces es millonario.

Transformar el país para habilitarlo para el cultivo del aguacate implica transformar el suelo y el clima de forma intensiva en capital y en conocimiento, algo solo al alcance de grandes fondos de inversión. Cuando un alimento depende de inversiones multimillonarias, ya no pertenece al pueblo, sino al mercado financiero. Si queremos vendernos la autonomía y quedar a merced de la última actualización del software de la climatización asistida o del riego automático, gestionado por inteligencia artificial en manos ajenas, adelante. Esto es jugar fuerte con las cosas del comer.

Ni siquiera el argumento nutricional se sostiene: todo lo que el aguacate aporta a nivel de grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales, lo podemos obtener en cantidades más que suficientes de ingredientes que ya son parte de nuestra dieta tradicional, como el aceite de oliva, las legumbres o las verduras de hoja verde. El aguacate es un alimento saludable y nutritivo, pero no aporta nada único ni imprescindible.

Pero el verdadero quid está en la cuestión culinaria. La cocina funciona de forma parecida a la lengua. Se construye con un léxico, ya sean palabras, ya sean ingredientes. Se alza sobre una estructura, que en una es la gramática y en la otra son las técnicas culinarias. Y produce creaciones (frases, párrafos, textos o salsas, ollas y estofados) con sentido, cuyo significado es mayor y distinto que la simple suma de sus partes.

Si a un sofrito le añado un poco de tomate, sigue siendo un sofrito, pero más rico, que transformará un arroz hervido en una paella, o servirá para hacer un estofado o una caldereta. Si a ese sofrito le añado patatas, tengo la base para un suquet de pescado o para un guiso de costilla. La patata cumple la misma función que antaño desempeñaban los garbanzos, las castañas o los nabos: saciar y llenar, con la ventaja de tener un tiempo de cocción más corto. Es práctica, optimiza recursos energéticos y se integra perfectamente en la gramática culinaria de nuestro recetario.Con un aguacate no puedo hacer puchero, ni allipebre, ni paella, ni estofado, ni romesco, ni caldos, ni cocidos, ni frituras. Al poner el aguacate en la mesa, me veo forzada a dejar de hablar mi lengua materna culinaria. El aguacate desplaza nuestra cocina y nos obliga a invocar otra.

No se trata de desterrar el aguacate de la mesa, sino de entender que su lugar es ocasional. Convertirlo en pilar de nuestra dieta sería poner patas arriba un equilibrio que va mucho más allá del plato de ensalada. ¿Tan pobres de espíritu y tan faltos de amor propio estamos, que aceptaríamos bandear nuestra cocina para dar cabida a un ingrediente cuyo único argumento a favor es estar de moda?.

Tomado de: https://elpais.com/gastronomia/2025-10-10/hemos-secado-donana-a-golpe-de-brunch.com

Columnista: Maria Nicolau

Qué comer en València

 Has llegado a València. Has visitado sus playas, su imponente casco histórico y la luminosa Ciutat de les Arts i les Ciències. Tras tanta actividad un pequeño “rumor” en tu estómago te recuerda que es hora de comer. Enhorabuena, te encuentras en uno de los puntos neurálgicos de la cocina mediterránea y con un recetario de ricos platos que te sorprenderá. ¿No los conoces? No te preocupes, aquí va la lista de los más auténticos. 


Paella y otros arroces

La mayor aportación de la gastronomía local a la galaxia es la archifamosa paella. Aquí la encontrarás bien rica y, por supuesto, fiel a la receta original que surgió muy cerca, en los alrededores de l’Albufera. Elaborarla exige sofreír en aceite de oliva la carne de pollo y conejo, el tomate rallado, la verdura típica (garrofó y judía ferradura) y un pelín de pimentón, para, a continuación, añadir el agua y dejar que hierva para que se convierta en rico caldo. Una vez a punto, se añade el arroz y se lleva a ebullición unos 20 minutos. Es importante mantener el fuego hasta el final para que se forme esa deliciosa capa crujiente en la base que se llama socarrat.  

Aunque sea nuestro plato más conocido no es, ni de lejos, el único consagrado a uno de los ingredientes estrella de la zona: el arroz. No dejes de deleitarte con otros clásicos como el arroz a banda, llamado así porque tradicionalmente se servía aparte (a banda, en valencià) el pescado con el que se había elaborado el fumet; el arroz del senyoret, con las gambas ya peladitas; el arroz negro, hecho con tinta de sepia; o la paella de marisco, con calamar, clóchinas (los ricos mejillones locales), gambas y cigalas. 

paella valenciana

DESCUBRE CÓMO SE COCINA LA AUTÉNTICA PAELLA

 

Fideuà

A base de fideo en vez de arroz, pero también con marisco y sepia, otra elaboración que triunfa es la fideuà

Fideuà

Arroz al horno

No tan conocido, pero, paradójicamente, uno de los que más gusta en la “terreta” es el arroz al horno, a base de costilla de cerdo, panceta fresca, morcilla, tomate, patata, garbanzos y un diente de ajos. 

Arroz al horno

Para leer más, consulte https://www.visitvalencia.com/que-hacer-valencia/gastronomia/que-comer-valencia

Chocolate Dubái: el fenómeno dulce que conquistó las redes

Lo que comenzó como un simple antojo durante el embarazo de su creadora, se ha convertido en uno de los productos gourmet más virales del mundo. Hablamos del Chocolate Dubái, una barra artesanal rellena de crema de pistacho y masa crujiente de kadaif, que ha capturado la atención de millones en redes sociales.

El fenómeno despegó a finales de 2023, cuando la influencer gastronómica Maria Vehera publicó un vídeo en TikTok probando el chocolate. La estética del producto, el sonido crujiente al partirlo y su relleno verde lo convirtieron en un éxito inmediato. Desde entonces, ha sido replicado en todo el mundo, tanto en redes como en tiendas.

El producto fue creado por Sarah Hamouda, fundadora de Fix Dessert Chocolatier, una pequeña pastelería en Dubái. Su receta original fusiona sabores del Medio Oriente con técnicas chocolateras occidentales: chocolate con leche, pistacho, tahini y kadaif crujiente. Una mezcla que ha resultado irresistible tanto por su sabor como por su estética visual.

Un dulce viral con matices nutricionales

A pesar de su atractivo, el chocolate Dubái es un producto calórico y rico en grasas. Una porción de 40 gramos aporta más de 220 kilocalorías, con una alta concentración de azúcares y grasas saturadas. No es un alimento saludable como tal, pero puede disfrutarse ocasionalmente dentro de una dieta equilibrada. Además, no es apto para personas alérgicas a frutos secos, lácteos, soja o sésamo.

Entre el sabor y el turismo

El éxito del chocolate Dubái no se limita al gusto. También ha generado una forma de turismo gastronómico: viajeros que se desplazan hasta Dubái exclusivamente para probarlo, registrando su experiencia en redes sociales. La exclusividad de la marca, que solo produce 500 unidades diarias, refuerza su atractivo como producto único y deseado.

¿Es posible prepararlo en casa?
Sí, y muchas personas ya lo hacen. Con ingredientes como pistachos, chocolate blanco, tahini y masa filo tostada se puede recrear una versión casera bastante fiel. Lo importante, más allá de la receta exacta, es entender por qué un producto así se convierte en símbolo de una cultura alimentaria globalizada: fusión, estética, marketing digital y deseo.

Entre pantallas y sabores: las tendencias culinarias que definirán 2025

En 2025, el panorama gastronómico estará marcado por la unión de tecnología, sostenibilidad y experiencias en vivo. Las redes sociales seguirán siendo el gran motor de tendencias, generando recetas virales y nuevas modas culinarias, pero también impulsando encuentros presenciales donde la comida se convierte en una experiencia compartida. Los eventos gastronómicos, como cenas pop-up, festivales inmersivos y el turismo culinario, crecerán con fuerza, ya que cada vez más personas viajan para descubrir sabores locales y vivir experiencias únicas.

La sostenibilidad ocupará un lugar central, con el auge de las dietas basadas en plantas, el flexitarianismo y la cocina de desperdicio cero, que promueven el uso completo de los ingredientes y el empleo de envases ecológicos para reducir residuos. Al mismo tiempo, los alimentos funcionales ganarán protagonismo: bebidas fermentadas como la kombucha, alimentos con probióticos o cafés con cúrcuma buscarán mejorar la salud intestinal, el bienestar mental y ofrecer beneficios que van más allá de la simple nutrición.

La inteligencia artificial también transformará la forma de cocinar y consumir, desde robots capaces de preparar platos gourmet hasta aplicaciones que personalizan planes de alimentación según la genética, el estilo de vida y las necesidades de cada persona. Incluso la cadena de suministro se optimizará con inventarios inteligentes y técnicas agrícolas más eficientes. En conjunto, 2025 se perfila como un año en el que la tradición culinaria y la innovación tecnológica se entrelazan para crear una gastronomía más consciente, saludable y creativa.

Bibliografía: https://es.euronews.com/cultura/2025/01/22/tendencias-alimentarias-2025-como-las-redes-sociales-la-ia-y-los-eventos-presenciales-dara

Així es cuina, pas a pas, la recepta més antiga de la història

Aproximadament fa 4.000 anys, algú va deixar inscrit en unes tauletes cuneïformes un conjunt de 25 receptes. Per què no elaborar alguna d’elles? La Universitat de Yale t’ensenya com.

Si ets dels quals rebutgen les innovacions gastronòmiques i, pel contrari, abracen els plats casolans i tradicionals, avui canviem la carta d’un sofisticat menú degustació per una tauleta de ceràmica originària de Mesopotàmia i que té ni més ni menys que 4.000 anys d’història. En ella, ha romàs inscrita una de les receptes més antigues del món.

L’atribució als babilonis del valor cultural del menjar -és a dir, de la primera evidència de transmissió de coneixement culinari a les futures generacions- es deu a la troballa realitzada per Jean Bottéro. Aquest historiador de la Universitat de Yale va traduir un conjunt de 25 tauletes cuneïformes i va descobrir que es tractava d’un llibre de receptes.

Els ingredients que allí s’enumeraven eren de fàcil adquisició, així que: per què no replicar algun plat? Això va ser el que va pensar en 2018 un grup interdisciplinari d’aquesta institució, que va col·locar la tauleta en la placa de cocció i es va posar a la feina. Per al projecte van triar tres de les receptes: dos guisats de xai, un amb remolatxa i un altre amb llet i coques de gra, i una recepta vegetariana enriquida amb pa de cervesa.

T’expliquem com fer l’estofat de xai amb remolatxa, pas a pas.

  • Ingredients i preparació

450 grams de cuixa de xai tallada en glaçons

1/2 tassa de grassa d’ovella fosa

1/2 culleradeta de sal

1 tassa de cervesa

1/2 tassa d’aigua

1 ceba petita picada

1 tassa de ruca picada

1 tassa de cebes tendres

1/2 tassa de coriandre fresc picat

1 culleradeta de comí

450 grams de remolatxa vermella fresca, pelada i tallada en glaçons

1/2 tassa de porro picat

2 grans d’all

2 culleradetes de llavors seques de coriandre

1/2 tassa de coriandre finament picat

1/2 tassa de kurrat o porro silvestre picat

  • Elaboració

Per part seva, durant el projecte les instruccions d’elaboració van estar supervisades pels experts en història culinària Gojko Barjamovic i Nawal Nashrallah, i són les següents:

  1. Escalfa el greix en una olla prou ampla com perquè el xai tallat en glaçons s’estengui en una capa.
  2. Agregui el xai i dauri a foc alt fins que s’evapori tota la humitat.
  3. Incorpora la ceba i continua cuinant fins que estigui gairebé transparent.
  4. Incorpora la remolatxa vermella, la ruca, el coriandre, les cebes tendres i el comí. Continua doblegant fins que la humitat s’evapori i els ingredients emetin una agradable aroma.
  5. Aboca la cervesa. Agrega aigua. Regira lleugerament l’olla. Posa l’olla a bullir.
  6. Redueix el foc i afegeix el porro i l’all que piques en un morter.
  7. Deixi que el guisat bulli a foc lent fins que la salsa espesseixi després d’aproximadament una hora.
  8. Pica el kurrat i el coriandre fresc i pica fins a obtenir una pasta amb un morter.
  9. Serveixi el guisat en plats i empolvori amb llavors seques de coriandre i la pasta de kurrat i coriandre. El plat es pot servir amb búrgul (un derivat del blat) al vapor i pa naan.
  • Una recepta històrica requereix d’estudi

Ja ho va dir Plató en el segle IV a. C.: “Qui participa en un banquet sense conèixer res de l’art culinari no pot apreciar en la mesura convenient la preparació dels aliments que se li serveixen”. Amb això es referia al fet que per a dur a terme i degustar adequadament una recepta, és necessari primer conèixer l’origen i la història dels seus ingredients, així com el context en el qual va començar a elaborar-se, i com ha arribat fins als nostres dies. 

Els investigadors -convertits en xefs per a aquest projecte- el van tenir clar, i van realitzar prèviament un treball de recopilació de dades que va permetre obtenir un plat molt fidel al qual se servia en els palaus de Mesopotàmia. «La nostra idea era revisar les traduccions antigues i veure on podíem millorar la nostra comprensió de la terminologia i acostar-nos a una millor comprensió d’aquestes receptes», va dir en un comunicat Agnete Lassen, curadora associada de la Col·lecció Babilònica de Yale.

Així mateix, l’equip va explicar que va poder connectar realment «amb la gent d’aquesta època» a través dels sabors «que eren prominents i populars en aquest llavors», la qual cosa corrobora de nou el plantejament que la gastronomia pot revelar detalls fascinants sobre la cultura de qualsevol civilització: «crec que això ens ajuda a contar la seva història», va concloure la líder del treball.

Història de la Gastronomia: El Naixement de la Gran Cuina

El segle XVII, anomenat el Gran segle, va ser fonamental per a la història de la gastronomia.

Si el regnat de Lluís XIII (1610 a 1643) va ser marcat per una espècie d’eclipsi culinari després de les esplendors del Renaixement, és sota el regnat de Lluís XIV, el Rei Sol (1643 a 1715), que la gastronomia francesa viu la seva major esplendor. Aquest període establirà les regles del que serà el “bon gust” en matèria de menjar. Aquest bon gust ràpidament impregnarà les cuines de les altres monarquies europees.

«Vella fregint ous» de Diego Velázquez, 1618. National Gallery of Scotland, Edimburg, Escòcia, Regne Unit.
  • Declinació de les espècies

La història de la gastronomia fins a mitjans del segle XVII està marcada per la pràctica de condimentar els plats amb una quantitat gegantesca d’espècies, perquè per ser cares i rares, eren veritables sinònims de luxe i riquesa. Era una època en què poc li importava el gust, la consigna era ostentació.

Amb el pas dels anys les espècies van passar a ser fàcilment trobades en els mercats de les grans ciutats. Va haver-hi una banalització del seu consum i la caiguda de la seva utilització en les taules aristòcrates va ser gairebé immediata.

Van entrar en escena les plantes aromàtiques. Farigola, llorer, ceba tendra, estragó i romaní … Aquest canvi per més simple que pugui semblar va ocasionar un enorme impacte en la història de la gastronomia. Sortien els sabors forts, picants i excessivament condimentats i entrava la frescor, encara que una mica desmesurada.

  • Sopes i salses

Els cuiners redueixen considerablement la quantitat d’animals normalment consumits. El sucre que abans figurava en tots els plats passa a ser reservat només als pastissos, cereals, plats amb ous i productes lactis.

La mostassa és l’últim de les salses condimentades a sobreviure. Aquestes són substituïdes per salses més grasses i cremoses. La mantega, els ous i la crema guanyen espai perquè s’adapten millor als sabors delicats d’herbes com a estragó, alfàbrega i ceba tendra.

Una nova tècnica per a engrossir brous apareix: neix el roux (fet de mantega i farina) i s’instal·la definitivament en la història de la gastronomia. Al mateix temps, les salses emulsionades com la mantega blanca (beurre blanc) i la salsa holandesa es degusten per primera vegada.

  • Brous i coulis

Una altra gran innovació són els brous de carn (de carn bovina, de xai, d’ocells…) generalment acompanyats per un bouquet garni. Un dels més utilitzats en aquella època és el “coulis universal”, un brou enriquit amb un aglutinant (farina de blat o d’ametlles), bolets i carn molta.

  • El Boom de les verdures i les fruites

Aquest gran segle culinari també marca la història de la gastronomia per l’ús cada vegada major de vegetals (incloent vegetals d’arrels fins llavors menyspreats). Les salades i les fruites es consumeixen en la cort de Louis XIV en proporcions mai vistes.

  • L’horta del rei

Aquest és el segle dels jardiners on veurem el desenvolupament de jardineria i cultius fruiters. Els vegetals més consumits eren els espàrrecs, els pèsols i les carxofes, aquestes reservades només per a l’elit aristocràtica. Les fruites gairebé sempre es presentaven en cistelles o en forma de piràmides al final dels menjars.

  • Modismes i invencions

Una moda és llançada: les musses. Per a permetre “menjar sense que sigui necessari l’espectacle aspre i prosaic de la masticació”.

En aquest bell segle XVII també observem el naixement de les compotes, de les gelees i de les melmelades. El te, el cafè i la xocolata comencen a convertir-se en begudes elegants.

  • Les bones maneres

La “gran gastronomia” no va tocar només l’aristocràcia. La burgesia també va modificar profundament el seu comportament a la taula.

La professió de majordom, la funció del qual era de preocupar-se per la higiene, el refinament i el servei a la taula, és institucionalitzada.

L’ús individual del ganivet, de la forqueta i de la cullera s’estén, així com l’ús del tovalló.

Els plats seran principalment metàl·lics, mentre que la ceràmica introduïda per Catherine de Medici romandrà tímida fins al final del segle XVII. Era absolutament fonamental que els plats col·locats en la taula formessin un conjunt proporcional per a donar la imatge d’una taula harmoniosa i simètrica.

  • Però i el poble?

Amb el model de monarquia absoluta de Louis XIV, amb els impostos per a finançar la Guerra dels Trenta Anys, les obres del Palau de Versalles, i la bona taula de l’aristocràcia, el menjar que queda al poble és escassa. L’alimentació del pobli se centrava principalment en el consum de cereals, no sols consumit en forma de pans, sinó també en forma d’una sopa espessa.

Aquesta sopa era una “aigua bullida” en la qual se submergien “herbes” i “arrels”, pastanagues i naps, all-porus, bleda, espinac, cebes i molt cabdell i lleguminoses com fesols, llenties o pèsols.