Historia de la alimentación humana

La alimentación humana ha cambiado mucho a lo largo de la historia. Al principio, los seres humanos eran cazadores-recolectores y consumían frutas, carne y alimentos crudos; el fuego permitió cocinar, mejorar el sabor y aprovechar mejor los nutrientes. Con la agricultura y la ganadería, los cereales integrales se convirtieron en la base de la dieta, acompañados de verduras, legumbres, frutas, carne y lácteos, aunque no siempre había suficiente variedad, lo que provocaba deficiencias y hambrunas.

Con la Revolución Industrial, la comida se hizo más abundante, se consumieron más productos animales y aparecieron los alimentos procesados para garantizar su conservación. En el siglo XX, la nutrición se consolidó como ciencia y se descubrió el efecto de la dieta en la salud, como los beneficios de la dieta mediterránea. Hoy, los problemas han cambiado: de la escasez se pasó al exceso, al aumento del consumo de ultraprocesados y al crecimiento del sobrepeso y la obesidad.

El pan, uno de los alimentos más importantes de nuestra dieta, también refleja estos cambios: desde sus primeras versiones hasta la producción de pan blanco y pan integral. Hoy se sabe que los cereales integrales son más saludables, mientras que el consumo excesivo de pan blanco se asocia con obesidad y diabetes tipo 2.

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Origen del tinto de verano y por qué es típico de esta época

El tinto de verano es de las bebidas estrellas cada temporada veraniega. ¿Dónde surgió? ¿Por qué se consume en verano?

Este cóctel típicamente veraniego se trata de una mezcla de vino tinto de mesa con gaseosa o refresco de limón, a la que se añade una rodaja del cítrico. A diferencia del vino tinto, que se suele servir a temperatura ambiente (entre 14 y 18ºC), el tinto de verano se toma frío, con varias piedras de hielo. Lo bueno de esta bebida veraniega es que es rica en vitaminas y en polifenoles, que ayudan a reducir el efecto de los radicales libres y la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Pero, por supuesto, al llevar alcohol no hay que abusar de su consumo.

¿Cómo surgió el tinto de verano?

En el primer tercio del siglo XX existía en Córdoba una popular venta ubicada en un punto de la carretera del Brillante situado frente al camino que llevaba al Cañito Bazán, hoy conocido como Avenida de la Arruzafa y que se encuentra en el distrito noroeste, a la que acudían famosos guitarristas y cantaores y en la que también había una escuela taurina. Se llamaba la Venta de Vargas por el nombre de su dueño, Antonio Vargas del Moral, y a ella acudían en las cálidas tardes y noches del verano los cordobeses a refrescarse con un vaso de vino tinto con gaseosa, que pronto empezó a conocerse por el nombre de la venta: «¡Vámonos al Brillante a tomar un vargas!». También, el origen del nombre Vargas pudiera provenir de la petición de un Valdepeñas con un refresco de gaseosa, lo que acortando daría Val-gas, y por derivación la ele ha pasado a ser erre convirtiéndose el término en Vargas.

Sin embargo, los orígenes del tinto de verano no están claros, como suele suceder con los platos populares. La historia que más se menciona es la que sitúa su nacimiento en Córdoba, en concreto en la Venta de Vargas, situada en la carretera de El Brillante. Una venta es lo que ahora se conocería como ‘bar de carretera’ o ‘zona de servicio’. Eran establecimientos o edificios de arquitectura básica donde los viajeros podían parar a comer y aparcar sus vehículos, antiguamente carruajes de caballos, con el paso del tiempo llegaron los coches.

COCINA DE APROVECHAMIENTO, UNA COSTUMBRE DE POBRES QUE DA RIQUEZA.

La comida es uno de los recursos mas importantes del ser humano, es lo que construye nuestro cuerpo y le da energía. Por eso es algo tan arraigado culturalmente, como dice la frase :»somos lo que comemos».

Y pese a que las redes sociales y el globalismo hayan expandido una visión de comida glamurosa y lujosa que haría babear a los aristócratas franceses de la edad moderna y provocaría sudores fríos a sus cocineros, no podemos olvidar lo que es la comida de verdad y lo que ha sido para casi toda la población, un método de supervivencia.

Y es que si miras a la cocina de países con una clase baja muy presente tradicionalmente como España y apartas todas esas toneladas de brillo y márquetin que se le ha añadido en las décadas recientes encontraras una cocina enfocada en sobrevivir. La paella no era el plato que hace pelearse a gente en internet sobe sus ingredientes y que devoran hordas de guiris quemados, era una forma de dar a una gran cantidad de personas un alimento nutritivo con lo que hubiese por ahí, de hecho se han encontrado recetas con ratas como carne, en verdad, en ciertos pueblos y comunidades como las fallas no se ha perdido ese factor social de dar de comer a muchas personas con una gran paella. Otro ejemplo es el cocido, plato estrella de restaurantes con apellidos compuestos que se jactan de existir desde tiempos en los que los Austrias todavía caminaban entre nosotros. No hace falta mucha imaginación para darse cuenta del poco glamur que tiene una olla a la que se le ha echado todo lo que había en la cocina y se ha puesto a hervir el equivalente a una jornada en el campo. Como estos ejemplos hay miles, las croquetas, las torrijas, los bocadillos, el rabo de toro o recetas ya perdidas que tenian casquería como producto principal. Y es que aunque la mona se vista de seda, mona se queda y el pasado popular de nuestro país no habrá influencer que lo cambie.

Texto de elaboración propia