De insectos a pizza: un recorrido por la comida a través del tiempo

Comemos lo que somos: un viaje por la historia y la cultura de la comida

La comida es mucho más que una necesidad vital: no solo nos nutre, sino que refleja quiénes somos. En su libro Comemos lo que somos, José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, analiza cómo la cultura, la sociedad y la historia han moldeado lo que comemos.

¿Por qué en algunos países se comen insectos y en otros no? En Occidente, los insectos generan rechazo, mientras que en regiones tropicales forman parte de la dieta diaria. La explicación es antropológica: en climas cálidos, los insectos eran una fuente fácil de proteína, mientras que en climas fríos era más eficiente cazar animales grandes, como los mamuts.

Los primeros cultivos domesticados, como el trigo, la avena y la cebada, marcaron el inicio de la agricultura. Con el tiempo, los humanos se adaptaron a distintos climas, domesticando nuevas plantas y animales; el perro fue el primer animal domesticado, aunque no como alimento, sino como compañero.

La historia de la bebida alcohólica también tiene sus raíces en la antigüedad. El primer registro arqueológico se encontró en China, pero la bebida más antigua de la que se tiene constancia es el hidromiel, hecho a base de miel, agua y levaduras naturales. Incluso muchas palabras relacionadas con el vino, la borrachera y la fiesta en lenguas indoeuropeas provienen de la raíz de “miel”.

Y luego está la pizza, un alimento que ha conquistado al mundo por accidente. Durante la batalla de Montecassino, en la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses estuvieron meses en Nápoles y comieron pizza casi a diario. Al regresar a Estados Unidos, buscaron ese sabor en los barrios italianos y lo adaptaron, añadiéndole ingredientes y haciendo la masa más gruesa. Así, un plato humilde se convirtió en un fenómeno global gracias a la historia y al cine.

https://www.rtve.es/television/20230506/curiosidades-historicas-alimentos-jose-miguel-mulet/2443837.shtml

Alimentos modernos realmente ancestrales

La historia de la alimentación demuestra que muchos productos que consideramos modernos tienen raíces que se hunden en civilizaciones muy antiguas. Técnicas como la fermentación, el asado o el uso de cereales y salsas han acompañado al ser humano durante milenios, y algunos de los alimentos más populares en la actualidad nacen de prácticas desarrolladas hace miles de años. Estos 4 ejemplos muestran cómo recetas que hoy parecen cotidianas tienen un pasado sorprendentemente remoto y revelan la continuidad cultural que existe entre las cocinas antiguas y las contemporáneas.

  1. Las palomitas de maíz, tan habituales hoy como snack en una tarde de cine, tienen un origen que se remonta al año 3000 a.C en América. En esa época, los pueblos indígenas cultivaban maíz y ya sabían cómo reventar los granos calentándolos sobre las brasas o arena caliente, creando una versión muy primitiva de lo que hoy conocemos como palomitas.
  2. Las crepes también tienen una antigüedad asombrosa: remontan a unos 2600 a.C. en el Antiguo Egipto, donde se preparaban tortas de harina de trigo sin levadura sobre piedras calientes. Estas primeras crepes eran simples empanadas planas, pero con el paso del tiempo se convirtieron en un alimento simbólico en fiestas cristianas como el Martes de Carnaval, en el que cada ingrediente adquiría un significado ritual.
  3. Los perritos calienten tienen su raíz en el siglo XVI a.C., cuando en Babilonia ya se rellenaban intestinos animales con carne especiada. Más tarde, los romanos adaptaron la receta de las salchichas, llamándolas «salsus», y se convirtieron en una comida popular en sus celebraciones. Desde ahí han evolucionado hasta el hot dog moderno, pasando por diversas tradiciones europeas y americanas.
  4. El kétchup actual tiene un pasado muy distinto al que conocemos: sus orígenes se remontan al año 300 a.C. en la Antigua Roma, pero no era de tomate sino una salsa llamada garum, hecha con vinagre, aceite, anchoas y especias. Con el tiempo, la idea viajó hasta el sudeste asiático, donde los chinos crearon una versión llamada ketsiap. Los cocineros británicos adaptaron esa receta usando ingredientes locales como setas, nueces o pepino, y fue solo siglos más tarde que los tomates se integraron en la receta que triunfó en el mundo moderno.
  5. https://www.foodunfolded.com/es/articulo/4-alimentos-modernos-realmente-ancestrales

Soy buena, pero dame carbón.

El carbón dulce es uno de esos clásicos navideños que muchos recuerdan con una mezcla de ilusión y picardía. Tradicionalmente asociado a los Reyes Magos , especialmente a quienes se han portado regulín, este dulce se ha convertido con los años en un pequeño tesoro que aparece en calcetines, botas y mesas festivas. Más allá de la broma, su textura crujiente y su apariencia divertida hacen que los niños lo disfruten como un premio especial propio de estas fechas.

A continuación vamos a ver como se puede preparar este dulce en casa:

Prepararlo en casa es más fácil de lo que parece. Necesitarás azúcar (500 g), agua (125 ml), una clara de huevo, colorante alimentario negro o azul oscuro, y unas gotas de zumo de limón.

·En un bol, bate ligeramente la clara y añade colorante hasta lograr un tono negro intenso.

·En una olla, mezcla azúcar, agua y limón, y caliéntalo sin remover hasta obtener un almíbar espeso.

·Cuando alcance el punto de bola dura (aprox. 130 °C), retira del fuego.

·Añade la mezcla de clara coloreada y remueve rápido: verás que la masa sube y crea burbujas.

·Vierte inmediatamente en un molde forrado con papel vegetal y deja enfriar antes de romperlo en trozos.

Ahora que ya sabemos hacerlo, nos podemos preguntar: ¿Cómo ha empezado este dulce tan característico de estas fiestas?

El origen está relacionado con la tradición de los Reyes Magos. El carbón era el “dulce castigo” para los niños traviesos. Con el tiempo, la idea se suavizó y pasó a ser un detalle divertido, un símbolo festivo que recuerda la magia, las historias y el juego típico de estas fechas.

Sin duda, aunque siempre he sido una niña buena, me encanta que los reyes se acuerden de traerme este dulce que no me lo quito de la boca en navidad.

La interesante gastronomía de Suecia

La comida típica de Suecia refleja su clima, su terreno y su cultura, combinando ingredientes frescos y sabores tradicionales. Predominan la carne, el pescado, las verduras, las bayas y los panes de centeno, mientras que los postres suelen usar canela y frutas como la manzana. Es común que, en reuniones familiares o eventos, la comida se sirva al estilo buffet, permitiendo que cada invitado se sirva. Aunque algunos platos incluyen pescado fermentado o “podrido” como el surströmming, la gastronomía sueca ofrece una amplia variedad de platos con sabores más suaves y tradicionales.

Entre los platos más representativos, destacan: las albóndigas suecas o köttbullar, servidas con puré de patatas, salsa de arándanos y pepinillos en vinagre; el gravlax, salmón crudo marinado con azúcar, sal y eneldo; el arenque encurtido (sill) acompañado de patatas y salsas; el bacalao en salsa blanca (lutefisk) típico de Navidad; y el pescado fermentado (surströmming), que se sirve en pan de centeno con cebolla y crema agria. Otros platos incluyen el raggmunk, panqueques de patata fritos con tocino y mermelada de arándanos; el smörgåsbord, un buffet frío y caliente con salmón, arenque, embutidos y ensaladas; la smörgåstårta, tarta de sándwich con capas de pan, pescado, carne y vegetales, típica en celebraciones; los pannkakor, panqueques suecos con mermelada y nata; y sill och potatis, arenque en escabeche con patatas, consumido en verano y festividades.

En cuanto a bebidas, la más típica es el aquavit, un licor aromatizado con hierbas como eneldo, comino y cilantro, mientras que en Navidad es habitual el julmust. Durante las festividades, los platos más comunes incluyen Janssons frestelse, köttbullar, gravlax y lutefisk, acompañados de salsa de arándanos y knäckebröd, con el postre tradicional risgrynsgröt, gachas de arroz con canela y azúcar, y celebraciones que incluyen villancicos y encendido de velas.

A nivel regional, Estocolmo mantiene los platos nacionales tradicionales como köttbullar y gravlax, mientras que Malmö muestra influencias internacionales de la cocina mediterránea, asiática y del Medio Oriente, además de mariscos frescos debido a su ubicación costera. La gastronomía sueca combina tradición, historia y sabores característicos, ofreciendo tanto platos sencillos y reconfortantes como preparaciones más audaces y únicas.

Para más información: https://arcticyeti.es/comida-tipica-de-suecia/

La historia del ajo y sus sorprendentes propiedades medicinales.

El ajo, con su sabor intenso e inconfundible, ha sido valorado durante milenios no solo en la cocina, sino también por sus propiedades medicinales. Originario de Asia Central, se difundió por Europa y Estados Unidos gracias a las migraciones, y actualmente China se mantiene como el mayor productor mundial.

Históricamente, el ajo ha tenido un significado cultural y espiritual profundo. En la antigua Grecia, se dejaba como ofrenda a la diosa Hécate; en Egipto, se encontró en la tumba de Tutankamón, y en Asia y Filipinas se le atribuían propiedades protectoras contra fuerzas malignas. Desde soldados romanos hasta marineros y esclavos, se consideraba un alimento que otorgaba fuerza y resistencia, aunque su uso culinario estuvo limitado inicialmente a las clases bajas. Con el Renacimiento y la llegada a América de migrantes europeos, su reputación cambió, consolidándose como ingrediente imprescindible en la gastronomía mundial.

El ajo también ha sido reconocido por sus efectos medicinales. Contiene compuestos de azufre llamados alicinas, ricos en fibra prebiótica y minerales como potasio, fósforo, zinc y azufre, que benefician la salud digestiva y fortalecen la microbiota intestinal. Estudios han explorado sus posibles efectos sobre la presión arterial, el colesterol y las infecciones virales o bacterianas, confirmando sus propiedades antimicrobianas, antivirales y antimicóticas. Sin embargo, el consumo excesivo, especialmente en ayunas, puede causar molestias digestivas.

Actualmente se recomienda consumir uno o dos dientes de ajo crudo al día como parte de una dieta equilibrada, aprovechando tanto su valor culinario como sus posibles beneficios para la salud. Más allá de su sabor, el ajo sigue siendo un alimento con una rica historia y un legado medicinal que ha trascendido culturas y siglos.

Fuente:https://www.bbc.com/mundo/articles/c3rjvrpl88wo

La comida también tiene su historia escrita

Aunque no lo creáis, la literatura gastronómica no nació con los recetarios a los que estamos acostumbrados a ver, ni tampoco con los chefs mediáticos, sino que nos remontamos a mucho antes.

Los primeros textos gastronómicos eran simplemente tablas de arcilla. Ya en la antigua Mesopotamia anotaban las cantidades de trigo, animales, etc. que se destinaban a los templos. Realmente no se puede considerar literatura, pero sí los primeros restos escritos sobre comida.

Trasladándonos a la época romana, ya podemos hablar de recetas. El De Re Coquinaria de Apicio es uno de los recetarios más antiguos del mundo. Ya en la Europa medieval, empiezan a circular los primeros recetarios repletos de especias, caldos y técnicas que hoy nos suenan sorprendentes. Además, más tarde, con el comienzo de los viajes al Nuevo Mundo, los textos se llenan de ingredientes descubiertos recientemente como el cacao, tomates, maíz…

En la época del siglo XIX nace la reflexión gastronómica moderna. Brillat-Savarin escribe La Fisiología del gusto, un libro mitad ensayo, mitad oda al placer de comer. Con esto la cocina comienza a formar parte de la cultura, pensamiento y estilo de vida. En España, figuras como Pardo Bazán reivindican la cocina tradicional desde una perspectiva literaria, mezclando identidad, territorio y memoria culinaria.

Desde el siglo XX hasta hoy, la literatura gastronómica adopta un tono más íntimo y personal. Autoras como M.F.K. Fisher muestran cómo la cocina puede ser refugio y memoria en tiempos difíciles, como la guerra, en la que predominaba el hambre con la escasez de alimentos. Esto produce un antes y un después en la literatura gastronómica; escribir sobre comida no trata solo de recetas, sino de experiencias y sentimientos.

Hoy, la gastronomía está presente en libros, redes, documentales y la cultura popular. La cocina no solo ha avanzado a nivel culinario, sino que también se ha convertido en un fenómeno cultural y literario, capaz de contar historias, reflejar tradiciones y conectar personas.

https://elpais.com/gastronomia/2024-04-23/la-literatura-gastronomica-y-sus-origenes-desde-cuando-escribimos-sobre-cocina.html

El legado de Julia Child en “Julie & Julia”: el libro que transformó la cocina

Figura 1: recetario real de Julia Child, Simone Beck y Louisette Bertholle

La película Julie & Julia (2009), dirigida por Nora Ephron, entrelaza dos historias reales separadas por décadas pero unidas por una misma pasión: la cocina. Por un lado, narra los inicios de Julia Child en la gastronomía francesa durante los años 50; por otro, sigue a Julie Powell, una joven neoyorquina que en 2002 decide cocinar todas las recetas del libro Mastering the Art of French Cooking en un año, documentando su experiencia en un blog que acabaría catapultándola al estrellato.

Este libro, publicado en 1961 por Julia Child junto a Simone Beck y Louisette Bertholle, fue mucho más que un recetario. Representó una revolución culinaria en Estados Unidos, al acercar la sofisticada cocina francesa al público general mediante explicaciones claras, detalladas y accesibles. Julia Child rompió con la idea de que la alta cocina era exclusiva de chefs profesionales, enseñando a cocinar con precisión, paciencia y entusiasmo.

Figura 2: Julia Child, la protagonista real de la historia

Según La Cocina Alternativa, la historia de Julia Child comienza en París en 1948, cuando acompaña a su esposo Paul, destinado allí por trabajo. Fascinada por la gastronomía local, Julia se inscribe en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu, enfrentando obstáculos por ser mujer y extranjera. Su perseverancia la lleva a formar parte de un trío culinario junto a Beck y Bertholle, con quienes desarrolla el libro que transformaría la cocina americana. La obra, con más de 700 páginas, logró hacer accesible la alta cocina francesa a los hogares comunes, gracias a su detallismo y claridad.

El éxito del libro llevó a Julia Child a la televisión con el programa The French Chef, que consolidó su figura como divulgadora culinaria. A lo largo de su vida, publicó más de 20 títulos y se convirtió en un ícono cultural, aunque no exento de controversia: criticó duramente el blog de Julie Powell, considerándolo una falta de respeto a su trayectoria, por centrarse más en la vida personal que en la técnica culinaria.

En la película, el libro se convierte en el eje emocional que conecta a ambas protagonistas. Julie Powell, atrapada en una rutina laboral y personal, encuentra en el reto de cocinar las más de 500 recetas una forma de reencontrarse consigo misma. Cada plato es una conquista, cada error una lección, y cada logro un homenaje a Julia Child, a quien admira profundamente. Aunque Julia nunca respondió a Julie, su legado fue el motor de una transformación personal y cultural.

Las recetas principales representadas, que aparecen tanto en el libro como en la película, son los siguientes:

Lobster Thermidor: langosta gratinada con salsa de vino blanco y mostaza.

Boeuf Bourguignon: estofado de carne de res con vino tinto, panceta, cebollitas y champiñones. Es el plato más icónico de la película y también el más desafiante para Julie.

-Coq au Vin: pollo cocido lentamente en vino tinto con panceta, ajo y champiñones.

-Cassoulet: guiso de alubias blancas con carnes como pato, cerdo y salchichas.

Más allá de las recetas, Mastering the Art of French Cooking representa una filosofía: experimentar, aprender de los errores y disfrutar del proceso culinario. Julia Child no solo enseñó a cocinar, sino a hacerlo con alegría, curiosidad y rigor. Su influencia perdura en generaciones de cocineros, tanto profesionales como aficionados, que ven en su obra una invitación a explorar, saborear y celebrar la cocina como arte y experiencia vital.

FUENTES:

Noticias: Julie & Julia, unidas por su pasión a la cocina – La Cocina Alternativa

Julie & Julia: El Legado Culinario de Julia Child – Revista Ambigu

🥇El libro de cocina protagonista en Julie y Julia: una aventura culinaria – Rey Vino Blanco

Figura 1:Julia’s Kitchen Wisdom Recipes Julia Child First Edition Signed

Figura 2: https://revistaambigu.com/julie-julia-el-legado-culinario-de-julia-child/

La verdadera dieta paleolítica: un viaje al menú de nuestros antepasados.

Cuando escuchamos hablar de la “dieta Paleo”, solemos imaginarnos enormes filetes y cazuelas llenas de carne, alejadas de panes, lácteos o cereales. Sin embargo, la realidad de lo que comían nuestros antepasados durante el Paleolítico es mucho más rica y sorprendente. Estudios arqueológicos y hallazgos en yacimientos como la Cueva de El Sidrón, en Asturias, muestran que la dieta de aquellos humanos incluía bulbos, raíces, tallos, hojas, frutos, flores e incluso setas. Incluso se han hallado restos de plantas medicinales como aquilea y camomila, lo que indica un conocimiento sorprendentemente sofisticado de su entorno natural.

La alimentación prehistórica no era solo cuestión de cazar. El ser humano combinaba la caza con el carroñeo y el aprovechamiento de recursos vegetales, desarrollando estrategias complejas para obtener todos los nutrientes disponibles. Las herramientas de piedra y madera ampliaron su repertorio: permitieron extraer tuétano de los huesos, desenterrar raíces, recolectar frutos y preparar alimentos de formas más elaboradas. Cada avance tecnológico suponía un cambio en la manera de alimentarse, demostrando que la dieta era un reflejo de la inteligencia y adaptabilidad humanas.

El verdadero punto de inflexión llegó con la aparición del fuego. Cocinar los alimentos no solo mejoró su sabor y digestión, sino que transformó la biología humana: se redujo el tamaño de los dientes e intestinos, se incrementó la capacidad cerebral y se liberó tiempo para actividades sociales y culturales. Lo que hoy consideramos cocina no surgió de la casualidad, sino de la necesidad y del ingenio de aquellos primeros chefs prehistóricos.

Si trasladamos la dieta paleolítica a nuestros días, nos damos cuenta de que los alimentos modernos son muy diferentes de los que consumían los humanos de hace miles de años. Las frutas y verduras actuales son fruto de la agricultura y la selección artificial, mientras que las variedades prehistóricas eran silvestres, más variadas y a veces más duras o amargas. Esto no solo cambia el sabor, sino también el contenido nutricional y la relación con el entorno.

Conocer la verdadera dieta paleolítica es más que una curiosidad histórica: nos enseña cómo la alimentación ha acompañado la evolución humana, cómo la tecnología y el entorno condicionan lo que comemos y cómo cada bocado que tomamos hoy tiene ecos de un pasado milenario. Alejémonos de los mitos de la dieta moderna y recordemos que nuestros ancestros comían de todo aquello que la tierra y la fauna les ofrecían, con creatividad, ingenio y respeto por la naturaleza.

Fuente: https://www.rtve.es/television/20230119/dieta-paleolitica-comer-alimentos-origen-ingredientes-verdadera-engano/2416365.shtml

Elizabeth David una revolucionaria de la cocina del siglo XX

Elizabeht David (1913-1992) fue una escritora clave que revolucionó la cocina británica después de la guerra, introduciendo la cocina mediterránea. Al pasar su juventud recorriendo el Mediterráneo, David popularizó platos sencillos y frescos, basados en la comida de temporada y la cultura mediterránea, lo que provocó que se convierta en una de las principales influencias de la cocina inglesa. En algunos de sus libros como Cocina mediterránea (1950) y Cocina de verano (1955), dio consejos acerca de la cultura de la sobremesa y cómo disfrutar de la comida en compañía además de las recetas.

La vida de David fue una aventura, creció en una familia aristocrática, escapó a París para estudiar teatro, hizo un viaje en velero por el Mediterráneo y la arrestaron en la Segunda Guerra Mundial por sospechas de espionaje. Después de vivir en Grecia y Egipto volvió a Inglaterra donde comenzó a escribir sobre los placeres culinarios de la región, en contraste con la comida racionada de su país.

A lo largo de su carrera, David revolucionó la forma en que los ingleses entendían la cocina, abogando por la comida simple, sabrosa y compartida en buena compañía, algo que influyó en chefs contemporáneos como Jamie Oliver y Nigella Lawson. Su vida estuvo marcada por su independencia y su enfoque en el disfrute de la comida, lejos de las dietas de moda o la cocina comercializada de la actualidad.

Su legado, aunque poco reconocido durante su vida, sigue siendo crucial para entender la evolución de la gastronomía en Gran Bretaña y el respeto por los alimentos frescos y de calidad.

Fuente: https://www.vogue.es/articulos/elizabeth-david-cocina-mediterranea-libro-recetas-roberta-gerhard

El pan: un viaje milenario desde la piedra hasta la fermentación natural

Desde las primeras tortas cocidas sobre piedras calientes en Mesopotamia hasta las modernas panaderías artesanales, el pan ha sido mucho más que un alimento: ha sido símbolo de cultura, sustento y evolución social. Tres fuentes recientes nos permiten reconstruir este recorrido histórico que atraviesa civilizaciones, revoluciones tecnológicas y tendencias nutricionales.

Figura 1: diversos panificados, mostrando la variedad de pan y la diversificación de la clásica receta

De la prehistoria a las civilizaciones clásicas

Según Curiosfera Historia, los primeros indicios de pan se remontan a más de 75.000 años, cuando los humanos prehistóricos molían semillas y cocían masas rudimentarias. En Egipto, hacia el 2500 a.C., se perfeccionó el uso de levadura y harina blanca, marcando un hito en la panificación. Grecia llevó el arte del pan a otro nivel, con más de 70 variedades registradas en el siglo III a.C., muchas de ellas con fines ceremoniales.

Figura 2: forma en la que se hacía el pan en el Antiguo Egipto

De la Edad Media a la Revolución Industrial

Durante la Edad Media, el pan reflejaba las diferencias sociales: los nobles consumían pan blanco refinado, mientras que los campesinos se alimentaban de panes oscuros y densos. Con la Revolución Industrial, la producción se mecanizó, aparecieron hornos públicos y se popularizó el pan blanco. Otto Frederick Rohwedder revolucionó el consumo al inventar la máquina para cortar y envolver pan de molde en 1928eclairypan.es.

El resurgir artesanal y la conciencia nutricional

En respuesta a la industrialización, el siglo XX vio renacer el pan artesanal. Como destaca Descubria, los panaderos comenzaron a valorar ingredientes naturales y fermentaciones largas, como en el caso del sourdough. Hoy, el pan integral, sin gluten y con granos antiguos gana terreno, reflejando una alimentación más consciente y sostenible.

Un legado que une culturas

El pan ha sido testigo de rituales religiosos, revoluciones sociales y transformaciones tecnológicas. Desde el pan de cebada en Mesopotamia hasta las baguettes gourmet actuales, su historia es también la historia de la humanidad. Como afirma Mariela Gómez Sánchez, autora en Éclair y Pan, “el pan ha pasado de ser un alimento básico a convertirse en un símbolo de identidad y tradición”.

FUENTES:

  1. Éclair y Pan. (2025, noviembre). El pan y su evolución a través del tiempo. Recuperado de https://eclairypan.es/el-pan-y-su-evolucion-a-traves-del-tiempo/
  2. Curiosfera Historia. (2020, febrero). Historia del pan. Recuperado de https://curiosfera-historia.com/historia-del-pan/
  3. Descubria. (s.f.). La historia del pan: desde sus orígenes hasta la actualidad. Recuperado de https://descubria.com/la-historia-del-pan-desde-sus-origenes-hasta-la-actualidad/
  4. Figura 1: Navia Lombán, B. (2020, 27 de octubre). Descubre 6 curiosidades sobre el pan. HosteleriaSalamanca.es. Recuperado de https://www.hosteleriasalamanca.es/noticias-hosteleria/octubre-2020/descubre-seis-curiosidades-sobre-el-pan.php
  5. Figura 2: Conty, A. (s.f.). Historia de la panadería. AraceliConty.com. Recuperado de https://araceliconty.com/historia-de-la-panaderia/