Comidas que marcaron tu infancia y su origen cultural.

La infancia está llena de recuerdos, pero pocos son tan intensos como los que vienen de la comida. Un aroma, un sabor o una textura pueden devolvernos a la mesa familiar, donde aprendimos sin saberlo quiénes éramos y qué tradiciones nos rodeaban. Los platos que marcaron esos años no eran simples recetas: eran parte de un hogar, de una forma de vivir y de una cultura que se transmitía de generación en generación.

Muchas de esas comidas nacieron de la sencillez y el ingenio. Las recetas de las abuelas, los guisos lentos o los postres de las fiestas tenían raíces profundas: procedían de una región, de una época de necesidad o de los ingredientes disponibles en cada temporada. La gastronomía de nuestra infancia es, en realidad, el reflejo de una historia colectiva que explica por qué comemos lo que comemos.

Hoy, en un mundo donde las cocinas se mezclan y todo está al alcance, esos sabores se han convertido en un refugio. Cocinar un plato de la niñez no solo es un gesto de nostalgia, sino una manera de reconectar con nuestras raíces, con las personas que nos enseñaron a comer y con las tradiciones que nos dieron identidad.

En definitiva, las comidas que recordamos de pequeños son más que recuerdos gastronómicos: son fragmentos de nuestra historia personal y cultural. Recuperarlas es volver a un lugar seguro donde el sabor, la memoria y la tradición se encuentran.

Investigadores de la UMH identifican factores predictores del consumo de alimentos ultraprocesados en niños y niñas españoles de 4 años

La UMH alterta sobre el consumo de ultraprocesados en la infancia.

Un estudio de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición de la UMH, publicado en la revista Appetite, revela que los niños y niñas de 4 años en España consumen de media 414,6 gramos diarios de alimentos ultraprocesados, lo que representa aproximadamente el 33 % de su ingesta total.

Datos clave del estudio:

Para comprobar este hecho se ha realizado una muestra con 1.736 parejas y sus hijos, que son participantes del estudio de cohorte INMA (Infancia y Medio Ambiente).

Investigadores principales de este proyecto son Jesús Vioque, Laura M. Compañ y Sandra González.

Y sus instituciones implicadas son la UMH, el Instituto de Investigación Sanitaria y la Biomédica de Alicante, CIBERESP.

Algunos tipos de ultraprocesados más consumidos son:

– Lácteos ultraprocesados: 44,3 %

– Bebidas azucaradas y zumos industriales: 17,8 %

– Dulces y repostería industrial: 16,5 %

– Factores predictores del consumo

– Mayor exposición a televisión (+1,5 h/día) → mayor consumo.

– Madres con alta ingesta de ultraprocesados durante el embarazo → hijos con mayor consumo.

– Madres de 30 años o más → hijos con menor consumo.

Este estudio nos esta aportando una evidencia sólida sobre los factores que influyen en el consumo de alimentos ultraprocesados en la infancia, y refuerza la clara necesidad de políticas más severas para la prevención en salud pública y así poder hacer un cambio importante en la alimentación para que reduzcan los factores de riesgo los cuales son modificables desde etapas tempranas de la vida.

Más información en:

Investigadores de la UMH identifican factores predictores del consumo de alimentos ultraprocesados en niños y niñas españoles de 4 años | Radio Elche | Cadena SER

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/09/25/investigadores-de-la-umh-identifican-factores-predictores-del-consumo-de-alimentos-ultraprocesados-en-ninos-y-ninas-espanoles-de-4-anos-radio-elche

La inquietante realidad de las fobias a la comida: “El cerebro percibe un alimento como peligroso”

¿Crees que tener fobia a un alimento solo significa que no te gusta? Piénsalo mejor. Charlotte Cripps entrevista a personas cuya fobia alimentaria ha transformado sus vidas por completo.

Clare Dee tiene un miedo irracional hacia las naranjas. Esta madre de dos hijos no puede ni acercarse a ellas ni tocarlas. “No es solo el olor”, me dice. “Es todo: la pulpa, la cáscara, los gajos. Las evito a toda costa”.

Aunque Clare no tiene problemas para chupar un limón, le resulta imposible pelar una naranja para sus hijos, de dos y cinco años. En la empresa tecnológica de Londres donde trabaja, sus colegas evitan pelar naranjas cerca de ella en sus escritorios. Clare nunca ha sido fanática de las naranjas, pero cree que su fobia se originó en una experiencia de su infancia. Recuerda claramente cuando le ofrecieron gajos de naranja en una bolsa de plástico transparente tras un partido de baloncesto, un recuerdo que aún le causa malestar. “Sé que es irracional” —dice— “pero no tengo interés en superar mi fobia a las naranjas”. Añade que en Navidad se vuelve muy difícil, ya que las naranjas están por todas partes.

Las fobias a la comida son más comunes de lo que parece y pueden afectar diversos aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo, la estrella de Line of Duty, Anna Maxwell Martin, no puede acercarse a sándwiches, mayonesa e incluso a neveras desordenadas y abiertas. Por otra parte, Kendall Jenner sufre de tripofobia, un miedo intenso hacia los pequeños agujeros en patrones, como los que a veces se ven en los panqueques. Eddie Redmayne siente una aversión tan fuerte hacia los huevos que ni siquiera puede tocarlos. Sarah Jessica Parker, por otro lado, detesta el perejil y para garantizar evitarlo durante el rodaje, hizo que su personaje de Sex and the City, Carrie Bradshaw, también lo odiara. En mi caso, la mezcla de maíz dulce y atún me resulta insoportable, probablemente por haberla comido en exceso cuando era más joven.

Christopher Paul Jones, especialista en fobias con sede en Londres y autor de Face Your Fears: 7 Steps to Conquering Phobias and Anxiety, explica que la fobia alimentaria, también conocida como “cibofobia”, se caracteriza por un miedo o ansiedad intensos hacia ciertos alimentos. “Este temor puede surgir al ver, oler o incluso al pensar en la comida”, me explica. Según Jones, las fobias alimentarias suelen originarse a partir de malas experiencias en la infancia, un fenómeno que se conoce como “condicionamiento pavloviano”.

https://www.independentespanol.com/noticias/salud/fobia-comida-trastornos-alimentarios-salud-mental-terapia-b2859424.html

Tomado de: independentespañol.com

ColaCao sin gluten: el sabor de siempre, ahora para todos

La infancia en un vaso… ahora también para celíacos. ColaCao, la marca de cacao en polvo más querida de España, presenta su nueva versión sin gluten, pensada para que nadie se quede sin disfrutar de sus famosos grumitos.

Con el objetivo de ser más inclusiva, la compañía ha trabajado durante más de un año para adaptar su receta tradicional sin alterar el sabor ni la textura que la caracteriza. Una respuesta directa a las necesidades del creciente colectivo celíaco en el país, que según FACE, aún tiene un 70% de casos sin diagnosticar.

“Queríamos que todos pudieran vivir la experiencia de un ColaCao tal como la recuerdan, sin renunciar a nada”, señala Amalia Cervantes, responsable de marketing de la marca.

Con este lanzamiento, ColaCao no solo amplía su gama de productos, sino que también refuerza su compromiso con la inclusión alimentaria, demostrando que innovar también es hacer que todos se sientan parte.

Alarma en Colombia: Más de tres millones de niños podrían quedarse sin alimentación escolar

La crisis del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en Colombia ha encendido las alarmas: al menos 3,5 millones de niños estarían en riesgo de quedarse sin el único alimento que reciben en el día, debido a un déficit presupuestario que afecta a más de la mitad del país.

Aunque la alimentación escolar es una herramienta clave para combatir la desnutrición infantil —que afecta a uno de cada diez menores— el sistema que la sostiene está colapsando. La Contraloría General advierte que se necesitan con urgencia 500.000 millones de pesos (unos 125 millones de dólares) para garantizar el servicio en lo que queda del año.

El panorama es crítico en departamentos como La Guajira, Chocó o Tolima, donde miles de estudiantes dependen del PAE para alimentarse. En Tolima, por ejemplo, los recursos solo alcanzan hasta octubre. Si no hay una adición presupuestal, los estudiantes pasarán los dos últimos meses del año sin almuerzo escolar.

El problema no es nuevo, pero se agrava con la falta de coordinación entre el Gobierno Nacional y las entidades territoriales. Mientras algunos departamentos, como Bogotá, financian casi por completo el programa, otros apenas pueden cubrir una fracción. A esto se suma una estructura administrativa frágil, falta de planificación y acusaciones cruzadas sobre el mal manejo de recursos.

Desde el Gobierno aseguran haber duplicado el presupuesto nacional del PAE en tres años, pero los entes territoriales insisten en que las transferencias han disminuido y que muchas veces no tienen cómo cubrir sus compromisos.

La situación ha llevado incluso a suspender la alimentación en algunas zonas. En Buenaventura, por ejemplo, más de 40.000 niños quedaron sin comida escolar este mes debido a falta de presupuesto.

En medio del cruce de responsabilidades, lo cierto es que el futuro del PAE —que actualmente beneficia a 5,8 millones de niños— está en juego. Para alcanzar una cobertura total (7,4 millones), se necesitaría casi el doble del presupuesto actual.

Mientras tanto, miles de familias siguen esperando respuestas, porque para ellas el comedor escolar es la única mesa servida del día.