Insectos: Chapulines y su control

Los insectos son el grupo de animales terrestres más amplio en el planeta y se encuentran en todos los ecosistemas, tanto continentales como dulceacuícolas. Su existencia data de 350 millones de años. Son dominantes desde el punto de vista numérico, es decir, existe un gran número de especies; asimismo, son dominantes en biomasa, ya que los podemos encontrar en abundancia en determinadas zonas.

Además de la importancia ecológica, muchos insectos son considerados de relevancia alimenticia, ya que son parte de la dieta en varias regiones del mundo y nuestro país no es la excepción. Dentro de los insectos comestibles en México tenemos a los chapulines, artrópodos pertenecientes a la clase Insecta y al orden Ortoptera, cuyo nombre deriva del griego y significa ‘alas rectas’. Su nombre común proviene del náhuatl chapolín que significa ‘insecto que rebota como pelota de hule’. Se han descrito trece mil especies en todo el mundo, de las cuales 920 se han descrito en México.

Conociendo a los chapulines

Morfológicamente pueden ser grandes, medianos, e incluso de tamaño muy pequeño. La cabeza forma un ángulo recto con el eje del cuerpo, presentan la boca dirigida hacia abajo, con antenas medianamente largas. Tienen estructuras oculares diferentes a la de nosotros los humanos, ya que pueden tener dos órganos visuales: ojos simples también llamados «ocelos», que les permite una visión rudimentaria o casi nula, pues solo son capaces de percibir luz, pero no proyectan una imagen como la nuestra; y ojos grandes compuestos, es decir, órganos sensoriales más complejos a través de los cuales pueden tener una visión más precisa, donde se aprecian los colores y forma de los objetos. Cabe destacar que ambas estructuras visuales pueden estar presentes en un mismo individuo.

La forma del aparato bucal varía entre los insectos, en el caso de los chapulines, poseen un aparato bucal de tipo masticador, es decir, que sus mandíbulas son muy fuertes y aptas para cortar y triturar el alimento, como hojas y tallos.

El tercer par de patas está especializado para el salto, es por eso que los chapulines hacen saltos muy grandes y con base en esta característica es más fácil reconocerlos, también usan sus patas para producir sonidos. Tienen dos pares de alas que pueden ser muy reducidas e incluso ausentes, el primer par es de consistencia coriácea o endurecida (tegminas) y el segundo par, que se encuentra detrás de las antes mencionadas, es de consistencia membranosa o delicada.

¿Dónde viven?

Los chapulines generalmente se distribuyen en zonas cálidas donde hay arbustos o hierbas bajas como pastizales, praderas o zonas de cultivo; son de hábitos diurnos, pero algunos pueden ser nocturnos; su dieta es variada ya que pueden alimentarse de hojas, tallos o frutos. En algunos lugares los chapulines son considerados plagas y pueden dañar gravemente los cultivos, pero en otras zonas son fuente de alimento, como en Oaxaca. Pero, tienen importancia ecológica ya que son parte de la dieta de otros animalesson bioindicadores porque son susceptibles a cambios en el ambiente y son controladores de plagas.

Una tradición ancestral con aporte nutricional

La tradición surge desde la época prehispánica, y en México, desde tiempos remotos se han consumido gran variedad de insectos, siendo los estados de Oaxaca, Veracruz, Morelos y Guerrero los que conservan dichas tradiciones. En Oaxaca, se continúa con la tradición de preparar chapulines marinados en jugo de limón con sal o con chile. Generalmente, son consumidos por los diversos grupos étnicos presentes en el estado, entre los cuales destacan los zapotecos, mixtecos, chatinos, mixes, chontales, triquis y nahuas, por mencionar algunos.

¿Alguna vez has probado los chapulines? ¿Te puedes imaginar su sabor y textura al paladar? El gusto por comer insectos y arácnidos, o artrópodos en general, es denominado entomofagia. Para los oaxaqueños, los insectos, pero en particular los chapulines, representan un gran valor gastronómico y nutrimental, y en la actualidad, su consumo es más notorio. Sin embargo, aún se concibe la idea como algo desagradable y de mal gusto, pero basta probarlos en alguna de sus presentaciones para darnos cuenta que tienen un sabor increíble y funcionan muy bien como guarnición o como parte de la dieta. Estos se consumen tanto en estado de ninfa como adultos.

Entre las especies comestibles de chapulines encontramos a Sphenarium purpurascensSphenarium magnumSphenarium histrioMelanoplus femurrubrum y Melanoplus mexicanus.

Los chapulines aportan nutrientes como proteínas, calcio, hierro, niacina, riboflavina y fósforo, por lo que se consideran un alimento con alto aporte nutricional y, por lo tanto, poseen un gran valor. Ello les confiere una alternativa para la alimentación en las comunidades rurales de México que sufren de carencias alimenticias. Por otro lado, se les ha considerado como «el alimento del futuro».

Sobreexplotación del recurso ¿Qué hacer al respecto?

No obstante, esta tradición gastronómica milenaria podría tener graves repercusiones, ya que debido a la colecta desmedida de dichos insectos y sin el conocimiento de la especie, podríamos alterar su ciclo biológico, causando un desequilibrio ecológico. Ya sabemos que los chapulines son muy ricos, pero existe el problema de la sobreexplotación, debido a que la demanda de estos insectos se ha incrementado significativamente, ya sea por el autoconsumo, ingreso económico y la inexistente reglamentación sobre el uso y comercialización de los mismos. Es común que en las comunidades indígenas o las etnias de las regiones de Oaxaca, sean las principales en utilizar a los chapulines como alimento y como fuente de ingresos. No obstante, hay ocasiones en que los chapulines son comprados por personas intermediarias que revenden el producto a precios exorbitantes en las grandes ciudades, mientras que a los indígenas les pagan una cantidad mínima por ellos.

Además, si los chapulines son colectados en campos de cultivo, están expuestos a los químicos sintéticos como plaguicidas y fertilizantes que se aplican, conteniendo contaminantes, algunos considerados tóxicos para el consumo humano. En este sentido, es importante buscar alternativas que aseguren la colecta, producción o cría de los chapulines, con medidas sanitarias estrictas para evitar daños a la salud de los consumidores.

La recolección de chapulines generalmente se hace durante las estaciones de primavera y verano, cuando hay mayor diversidad y abundancia. Un factor importante durante la recolecta, es que se capturan tanto individuos jóvenes como adultos, por lo que las poblaciones tienden a disminuir, ya que no se permite un óptimo ciclo de reproducción.

Debido a la falta de una legislación para regular la explotación, producción y comercialización de chapulines, es de suma importancia la creación de una ley que avale y sustente su uso, para fomentar el aprovechamiento, producción, conservación e inocuidad adecuados. Para ello, es importante tener un conocimiento completo de la especie como su función ecológica, hábitos, hábitat y, sobre todo, su ciclo biológico, para determinar los tiempos y la cantidad de colecta, o bien, cómo producirlos bajo condiciones óptimas.

para ver el artículo completo:https://www.sabermas.umich.mx/archivo/articulos/535-numero-60/1041-chapulines-comestibles-tradicion-y-sobreexplotacion-en-oaxaca.html

E-120: el colorante que viene de insectos y está en tu comida

Cuando vamos al supermercado, solemos fijarnos en las calorías o el azúcar de los productos, pero lo que de verdad importa es de qué están hechos. Hay alimentos que parecen sanos, pero esconden ingredientes sorprendentes, como el famoso E-120, un colorante rojo que proviene de la cochinilla, un insecto que se cría sobre cactus.

El E-120, también llamado carmín, se utiliza en yogures aromatizados, helados, chicles, mermeladas, embutidos e incluso algunos licores. Para obtenerlo, los insectos se secan, se muelen y de ahí se extrae el pigmento. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), este aditivo puede provocar alergias y, según algunos estudios, incluso afectar la conducta de los niños, por lo que se recomienda limitar su consumo.

Aunque es un colorante natural, su origen sorprende a muchos, y es un buen ejemplo de cómo los alimentos procesados pueden contener ingredientes que ni imaginamos. La próxima vez que leas la etiqueta de un producto rojo brillante, recuerda: ese color no viene solo del fruto, sino de un insecto diminuto que terminó en tu plato.

https://www.20minutos.es/gastronomia/productos/embutidos-dulces-alimentos-contienen-insectos-aplastados_6369689_0.html

La pyme que cría insectos en contenedores y los franquicia

Insectius reproduce artrópodos para alimentación animal aprovechando los buenos precios del mercado

Mucho se habla de las bondades de comer insectos por ser una buena fuente de proteínas y vitaminas, e incluso se les ha denominado el alimento del futuro. Pese a esto, de momento, los occidentales se resisten a incorporarlos en su dieta, pero no en la de los animales, a los que su ingesta no solo mejora su bienestar, sino que también ayuda en la producción de carne y derivados. Con esto en mente, Raúl Reyes y Marcos Aguayo crearon Insectius en 2023 y montaron la primera granja piloto de insectos para pienso animal, que en 2024 facturó 200.000 euros, con unas previsiones de alcanzar el medio millón este año. Con 10 empleados en plantilla, han levantado más de un millón de euros en distintas rondas de financiación.

Aunque los números les sonríen, su camino, cuenta Reyes, no fue fácil. Veterinario de formación, contactó con Aguayo para montar una empresa de consultas veterinarias online, “que no funcionó”, lamenta. Pero no hay mal que por bien no venga y, en este contexto, conoció las bondades de la proteína de insecto para alimentación animal y sus beneficios para fortalecer su sistema inmune. “Nos pusimos manos a la obra. Hicimos una web para testear y vender este producto y vimos que, pese a ser más caro que la tradicional harina de pescado (la base del pienso que consumen muchos animales), tenía más tirón por sus beneficios, como la mejora de la supervivencia, un engorde más rápido o el aumento en la puesta de huevos”, explica Reyes. Un negocio redondo en el que murieron de éxito al verse obligados a devolver el dinero por no poder hacer frente a la demanda. “Llevaba 20 años criando insectos para dar de comer a mis animales y tenía la falsa esperanza de que esto no era diferente. Pero un proceso industrial no tiene nada que ver. Tuvimos que empezar de cero”, subraya. Tras un papeleo agobiante donde les pidieron “hasta el número de insectos” que iban a criar, sonríe el cofundador, el primer paso fue averiguar cuál era más rentable. El elegido fue la mosca soldado, que tarda 10 días en crecer, frente al tenebrio, hasta ahora el insecto usado en este mercado que tiene un desarrollo más largo. “Así, podíamos vender antes y a mejor coste”.

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¿Por qué la idea de comer insectos es rechazada en Occidente?

Los insectos son considerados una parte fundamental de la dieta de muchos países de Asia y África como por ejemplo Japón o Kenia. Sin embargo, en zonas como Alemania o Irlanda, solamente la acción de pensar en insectos provoca una sensación de asco. ¿Por qué el mundo occidental tiene esa percepción tan negativa hacia la idea de comer insectos?

Generalmente, la población occidental repudia el consumo de insectos porque se dejan guiar por sus reacciones emocionales. Esto quiere decir, que asocian a estos animales con lo peligroso, antihigiénico y lo repugnante. Por tanto, el comer insectos les parece una idea completamente insegura y que podría poner en riesgo su salud. Por otro lado, la cultura occidental solamente rechaza los insectos cuando no son visibles a simple vista. Las harinas de insectos y los insectos molidos consiguen disminuir el asco y así pasar desapercibidos.

Se han realizados varios estudios que demuestran que comer insectos es más que beneficioso para los humanos. Son altos en proteínas, minerales y vitaminas, suponen un gasto energético menor que la carne y su cultivo significa el aprovechamiento de materiales ,que en condiciones normales, serían desechables.

En conclusión, los insectos son una opción totalmente enriquecedora para la sociedad occidental. Mientras los prejuicios sociales y la barrera psicológica perduren entre nosotros, nunca podremos incluir el consumo de insectos en nuestra alimentación del día a día.

Más información en https://www.bbc.com/mundo/vert-earth-56882753

Leche de cucaracha: perfil nutricional como superalimento en la industria alimentaria​.

La innovación en la industria alimentaria es un proceso continuo que exige la búsqueda de nuevas fuentes de nutrientes, aditivos funcionales y alternativas sostenibles para una población mundial creciente.

Dentro de esta carrera por la optimización de recursos y la búsqueda de superalimentos, ha surgido un tema que parece sacado de la ciencia ficción: la llamada “leche de cucaracha”.

Aunque pueda sonar sorprendente para el público general, la comunidad científica y ciertos sectores de la industria alimentaria se han interesado en su potencial nutricional desde hace varios años, especialmente cuando se descubrió que la cucaracha del Pacífico (Diploptera punctata) produce cristales lácteos con un perfil proteico de alta calidad.

¿Por qué “leche de cucaracha” y no otro insecto?

La entomofagia y el uso de insectos como fuentes de proteína no es un tema nuevo. Organismos internacionales como la FAO han publicado numerosos informes que avalan el valor proteico de los insectos y su potencial para reducir la huella ambiental del sector ganadero.

Sin embargo, la diferencia en el caso de Diploptera punctata radica en la producción de una sustancia bioactiva altamente concentrada en cristales.

La mayoría de insectos comestibles, como grillos o gusanos, deben ser procesados y convertidos en harinas proteicas, pero no generan una leche o análogo lácteo con un perfil tan completo de nutrientes.

El interés científico por la “leche de cucaracha” se centra principalmente en la posibilidad de aislar y replicar la secuencia proteica de estos cristales, y de esta forma producirlos a escala industrial.

Para ver el artículo completo:https://thefoodtech.com/packaging-y-procesamiento/leche-de-cucaracha-avances-en-la-produccion-sintetica-y-perfil-nutricional-como-superalimento-en-la-industria-alimentaria/