El superalimento que equilibra tu sistema inmune: El caso del Kimchi

El kimchi, alimento fermentado característico de Corea del Sur, ocupa un lugar central en la dieta y la cultura del país, así como en las investigaciones científicas más recientes sobreinmunidad. Considerado un símbolo nacional, este plato a base de verdurascomo la col china y el repollo, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2013, y su historia supera los 1.500 años.

Un ensayo clínico liderado por el Instituto Mundial del Kimchi demostró que el consumo regular de kimchi actúa como un “regulador de precisión” del sistema inmunológico.

Durante 12 semanas, adultos con sobrepeso divididos en tres grupos recibieron, respectivamente, placebo, kimchi en polvo fermentado de manera natural y kimchi fermentado con cultivo iniciador. El estudio utilizó secuenciación de ARN de una sola célula para analizar los efectos en la sangre, permitiendo identificar cambios sutiles en la respuesta inmunitaria.

Cómo el kimchi controla el equilibrio del sistema inmune

Investigadores detectaron que regula la acción de los linfocitos T, responsables de la protección frente a infecciones

Los resultados publicados en npj Science of Food confirmaron que quienes consumieron kimchi evidenciaron una mejor función de las células presentadoras de antígenos, responsables de reconocer y alertar sobre bacterias y virus. Además, los linfocitos T CD4+ se diferenciaron de forma equilibrada en células de defensa y reguladoras, lo que muestra que el kimchi no solo activa el sistema inmune, sino que también modula su respuesta para evitar excesos.

El método de fermentación fue un factor relevante: aunque tanto el kimchi fermentado naturalmente como el elaborado con cultivo iniciador mostraron beneficios, este último se asoció con una mayor capacidad inmunomoduladora. Para el equipo científico, esto abre la puerta a la optimización del kimchi mediante tecnologías de fermentación controlada.

El doctor Woo Jae Lee, director de la investigación, enfatizó que por primera vez se demostró que el kimchi puede activar las células de defensa al mismo tiempo que suprime respuestas excesivas. “Planeamos ampliar la investigación internacional sobre el kimchi y las bacterias lácticas en relación con la salud inmunitaria y metabólica”, señaló el experto.

Nutrición, salud digestiva y beneficios integrales

La receta, transmitida por generaciones en Corea del Sur, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en 2013 (Freepik)

El valor nutricional del kimchi fue reconocido por especialistas como Silvina Tasat, integrante de la Sociedad Argentina de Nutrición, quien en una nota a Infobae explicó que la combinación de col china, ajo, jengibre y su proceso de fermentación produce una alta concentración de probióticos y fibras prebióticas. Nadia Hrycyck, también nutricionista, coincidió en que consumir kimchi incorpora microorganismos vivos al sistema digestivo, lo que mejora la función intestinal y refuerza las defensas.

Las expertas señalaron que el kimchi equilibra la microbiota intestinal, mejora la digestión, previene el estreñimiento y reduce la inflamación. Además, destacaron sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, atribuidas a ingredientes como el ajo y el jengibre. Este alimento es fuente de fibra, vitaminas A y C, hierro, calcio y potasio, y su fermentación favorece la absorción de estos nutrientes.

Desde la perspectiva de la salud cerebral, la psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard Uma Naidoo sostuvo que los alimentos fermentados como el kimchi pueden mejorar el estado de ánimo, la memoria y la eficiencia cerebral, y proteger funciones cognitivas en personas mayores.

El alimento estrella de la cocina coreana que aportó España

El kimchi, símbolo esencial de la cocina coreana, tiene más de 2.000 años de historia y ha pasado por profundas transformaciones a lo largo del tiempo. En sus orígenes, este alimento fermentado era muy distinto del kimchi que conocemos hoy: su color era pálido y su sabor suave, casi neutro. Su función principal era conservar verduras durante largos periodos, asegurando el acceso a nutrientes esenciales durante todo el año, especialmente en épocas donde la disponibilidad de vegetales frescos era limitada.

Tradicionalmente, el kimchi se elaboraba sumergiendo verduras como col, nabos y rábanos en salmuera dentro de vasijas de barro, lo que permitía que fermentaran lentamente. Con el tiempo, cada región desarrolló sus propias versiones, algunas incluyendo pescado o mariscos, otras incorporando carne u otros ingredientes, adaptándose a los gustos locales y al clima. Este proceso de evolución hizo del kimchi un plato diverso, con múltiples variantes y sabores según la zona de Corea.

En los templos budistas coreanos, la alimentación seguía reglas estrictas para los monjes. Se prohibían cinco ingredientes considerados estimulantes: ajo, cebolla, puerro, cebolleta china y dallae. La creencia era que estos elementos podían alterar la mente y la meditación de los monjes. Según Luke Jang, chef surcoreano y codirector de la marca de fermentados Popo Umami, esta práctica originó una versión más suave del kimchi, pensada para mantener la serenidad espiritual, evitando sabores demasiado fuertes o picantes.

El verdadero cambio en la historia del kimchi llegó en el siglo XVII con la introducción de un ingrediente que no era originario de Corea: la guindilla. Tras la llegada de este fruto desde América, España desempeñó un papel crucial en su expansión hacia otras partes del mundo. La guindilla llegó a Corea a través del comercio que conectaba Europa y Asia, aunque no se conoce con exactitud cómo, y se cree que pudo haber sido durante conflictos bélicos entre Corea y Japón alrededor del año 1600.

Inicialmente, los coreanos percibieron la guindilla como un sabor “amargo”, ya que su idioma no contaba con una palabra para describir el picante intenso. No obstante, rápidamente comprendieron que la guindilla no solo aportaba un sabor único, sino que también facilitaba la fermentación, ayudaba a conservar mejor el kimchi y atenuaba los olores fuertes de los vegetales fermentados con pescado o carne. La introducción de este ingrediente transformó por completo el kimchi, dotándolo del característico color rojo y sabor picante que lo distingue hoy.

El kimchi moderno, por lo tanto, es el resultado de siglos de adaptación, innovación y mezcla cultural. Lo que comenzó como una simple técnica de conservación de verduras se convirtió en un plato icónico de la gastronomía coreana, gracias a la influencia de ingredientes traídos de otros continentes, en particular la guindilla de origen americano que llegó a Corea a través de España. Este ejemplo muestra cómo la historia de los alimentos está entrelazada con viajes, comercio e intercambios culturales, y cómo un ingrediente puede cambiar por completo la identidad de un plato tradicional.

Hoy en día, es difícil imaginar la cocina coreana sin el kimchi picante y rojo. Su historia ilustra que los alimentos no solo nutren el cuerpo, sino que también son testigos de la historia global, conectando culturas y continentes a través de siglos de intercambio. La guindilla, llegada de América y difundida por España, se convirtió en la protagonista silenciosa de esta transformación, demostrando cómo un solo ingrediente puede alterar para siempre el sabor y la tradición de un país.

https://www.huffingtonpost.es/life/cultura/espana-revoluciono-cocina-coreana-aportando-gran-ingrediente-platos-mas-populares.html