De la vaca al laboratorio: el queso sin leche ya es posible

El queso es uno de esos alimentos que parecen imprescindibles en nuestra mesa: lo encontramos en desayunos, cenas, platos gourmet o recetas caseras, y su consumo en España alcanza casi ocho kilos por persona al año. Pero, ¿y si te dijera que ahora es posible disfrutar de un queso idéntico al tradicional… sin que haya pasado por una vaca, cabra u oveja?

La clave está en la fermentación de precisión, una tecnología que utiliza levaduras y bacterias modificadas para producir proteínas, grasas, aromas y vitaminas que imitan exactamente las de la leche. Gracias a esto, se pueden elaborar quesos que saben y se sienten como los originales, pero sin ingredientes de origen animal.

No solo se trata de quesos: esta técnica permite crear alternativas a la leche, proteínas de huevo en polvo, grasas vegetales sostenibles e incluso pigmentos y vitaminas. Empresas como Perfect Day o New Culture en Estados Unidos ya producen helados y quesos con estas proteínas cultivadas, mientras que la startup alemana Formo utiliza hongo koji para generar un sabor umami muy cercano al de la leche.

En otras palabras, la ciencia está logrando lo que antes parecía imposible: cambiar el proceso, pero no la comida. Así, podemos disfrutar de productos familiares y nutritivos con un menor impacto ambiental y sin depender de animales, un paso que promete revolucionar la forma en que pensamos sobre la alimentación.

https://elpais.com/gastronomia/2025-11-04/de-las-vaquerias-a-las-bacterias-se-puede-hacer-un-queso-sin-leche.html

Per què als vilans els encanta la llet? Antony Starr explica l’obsessió de Homelander pels lactis en «The Boys»

Javier Bardem en ‘No Country for Old Men’. Christoph Waltz en ‘Inglourious Basterds’. Malcolm McDowell en ‘A Clockwork Orange’. Allison Williams en ‘Get Out’. Sembla que, en interpretar personatges sinistres en la pantalla, l’afició per la llet és un tret comú. Per què a tants vilans de cinema i televisió els encanta beure llet?

Homelander (Antony Starr) en la sèrie «The Boys»

Potser és el contrast amb la associació que la gent té amb la llet, símbol de joventut i innocència. Segons Antony Starr, qui interpreta al deliciosament depravat Homelander en «The Boys», l’obsessió del personatge per la llet va començar en la primera temporada com una «rivalitat» amb el bebè de Madelyn Stillwell, la seva cuidadora/amant/mare, interpretada per Elisabeth Shue. En una entrevista amb IMDb, Starr va explicar que era «una qüestió de gelosia, edípica». L’actor va revelar que els gags amb llet es van convertir en una cosa recurrent, i els guionistes van incorporar més moments relacionats amb els lactis a mesura que avançava la sèrie. Després de la primera escena memorable bevent llet, l’actor li va enviar un correu electrònic al showrunner Eric Kripke per a dir-li: «Hem d’incloure més llet». «Em va dir: ‘Em vaig avançar. Inclouré llet en tot d’ara endavant'», va dir Starr.

Los europeos prehistóricos fueron intolerantes a la lactosa durante miles de años

Los humanos bebían ya leche en el Neolítico, si bien su consumo varió por regiones y épocas, aunque casi todos los adultos eran intolerantes a su azúcar, la lactosa.

Los mamíferos en su infancia pueden digerir la lactosa usando una enzima llamada lactasa, pero al hacerse adultos la mayoría dejan de producirla, sin embargo, una mutación en el ADN permite la persistencia de la lactasa.

La persistencia de la lactasa era un rasgo genético ausente en el Neolítico y Caolítico, que se extendió durante la edad de Bronce, haciéndose cada vez más común hasta la actualidad.

Los cambios genéticos que favorecieron la persistencia de la lactasa son una de las adaptaciones genéticas más influyentes y que más rápidamente se han desarrollado en las poblaciones humanas en los últimos 10.000 años, escriben los investigadores.

El consumo de leche en Europa estuvo muy extendido durante al menos 9.000 años y las personas sanas, incluso los intolerantes, podían tomarla sin demasiados problemas, aunque en estos puede ocasionar calambres, flatulencias o diarrea.

Sin embargo, en situaciones de hambruna, cuando una cosecha fallaba o disminuía el ganado disponible, el consumo de leche cruda o poco fermentada era más obligado, indica Carretero.

En esos momentos los no tolerantes estaban en desventaja, pues si estás malnutrido, debilitado, y -destaca- “además tienes diarrea por tomar mucha leche cruda, entonces tienes problemas que ponen en peligro tu vida”.

Así, en época de hambrunas, epidemias infecciosas o ambas, el elevado consumo de leche cruda, casi por obligación, habría hecho que los no tolerantes a la lactosa tuvieran más probabilidad de morir antes o durante sus años reproductivos, lo que haría aumentar la frecuencia poblacional del gen de la persistencia de la lactasa hasta los niveles actuales.

https://www.diariodesevilla.es/sociedad/europeos-prehistoricos-intolerantes-lactosa-miles-anos_0_1705630985.html