El queso hecho a partir de bacterias pero sin leche

El queso, que todos sabemos que se obtiene de vacas, ovejas o cabras, es un alimento presente en casi todas las comidas y valorado por su sabor, textura y versatilidad. En España, el consumo promedio ronda los ocho kilos por persona al año. Pensar en un sustituto que no necesite leche parecía difícil, pero ya existe. No se trata de un sucedáneo que vemos cada vez más en el súper hecho con grasas vegetales o frutos secos, sino de un producto que replica sabor, textura y nutrientes del queso convencional. El “queso de laboratorio” utiliza caseína y suero lácteo generados mediante fermentación, sin emplear ni una gota de leche.

La tecnología que lo hace posible es la fermentación de precisión: microbios modificados genéticamente producen proteínas, grasas, vitaminas o compuestos aromáticos en biorreactores controlados. Ana Torrejón Cabello, ingeniera química en AINIA, explica que “los microorganismos actúan como fábricas que generan proteínas y enzimas específicas, permitiendo elaborar quesos y bebidas lácteas análogas sin materias primas animales”.

Estas técnicas no se limitan al queso. Microbios modificados también producen vitaminas como la B12, grasas alternativas al aceite de palma, proteínas de huevo o saborizantes como el hemo, presente en sustitutos cárnicos. Empresas como Perfect Day comercializan helados con proteínas lácteas cultivadas; New Culture fabrica queso sin leche usando caseína; y la startup alemana Formo obtiene proteínas a partir de hongos koji, similares a las de la leche de vaca.

Además de que produce un menor impacto ambiental, la fermentación de precisión permite crear ingredientes puros y consistentes. La eficiencia del proceso también reduce el consumo de agua, tierra y energía, aunque es cierto que la inversión inicial es alta. Según Torrejón, la optimización de cepas y medios de cultivo puede hacer que los productos tengan precios competitivos. Este sector crece rápido, impulsado por la demanda de ingredientes sostenibles y éticos para la industria alimentaria y los consumidores.

Sin embargo, existen barreras legales y de percepción. En Europa, las proteínas generadas por microbios modificados genéticamente se enfrentan a regulaciones estrictas antes de llegar al supermercado. Además, el nombre del producto es objeto de debate: ¿puede llamarse “queso” un alimento que sabe a queso pero no contiene leche? José María Ferrer Villar, especialista en derecho alimentario, apunta que “el nombre debe informar correctamente al consumidor”, un factor crucial para que estas innovaciones sean aceptadas y tengan éxito en el mercado.

https://elpais.com/gastronomia/2025-11-04/de-las-vaquerias-a-las-bacterias-se-puede-hacer-un-queso-sin-leche.html

Leche materna segura para los más vulnerables: un proyecto con impacto

Desde 2023, un proyecto liderado por el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) de la UCR busca mejorar el control de calidad y la seguridad en los bancos de leche humana en Costa Rica. 

El objetivo es desarrollar métodos específicos para detectar riesgos microbiológicos como Bacillus cereus y contaminantes químicos como la aflatoxina M1, anticipándose así a futuras normativas internacionales. 

En Costa Rica hay actualmente tres bancos de leche: en el Hospital de las Mujeres, el Hospital de San Ramón y el Hospital de Puntarenas. 

Estos centros recolectan leche materna donada, la procesan y la distribuyen a recién nacidos en estado crítico. Para garantizar su seguridad, la leche pasa por estrictos controles antes de ser entregada. 

La relación entre el CITA y estos bancos comenzó en 2020, durante la pandemia, cuando fue necesario crear rutas de recolección a domicilio, lo que implicó nuevos retos logísticos. Desde entonces, el CITA ha trabajado con un equipo interdisciplinario de salud para crear lineamientos más seguros y eficientes. 

Gracias a esta colaboración, se han producido manuales de buenas prácticas para donantes, cursos virtuales sobre seguridad alimentaria y materiales informativos dirigidos a quienes manipulan leche materna, disponibles en el sitio web del CITA. 

Además, publicaron un artículo técnico en español que ha sido útil para otros bancos de leche en América Latina. Esta alianza ha permitido combinar el conocimiento técnico de la academia con la experiencia práctica del personal de salud, generando soluciones basadas en evidencia científica. 

Aunque el financiamiento actual finaliza en diciembre de 2025, el CITA planea seguir trabajando en esta área de forma permanente. Como parte del proyecto, el 31 de julio se realizó un simposio nacional en la UCR, con participación de expertos nacionales e internacionales. El evento abordo temas clave como la pasteurización, la microbiología de la leche humana y la promoción de la lactancia materna. 

Bibliografía: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2025/7/29/el-centro-nacional-de-ciencia-y-tecnologia-de-alimentos-cita-impulsa-investigaciones-para-fortalecer-la-inocuidad-en-los-bancos-de-leche-humana-del-pais.html

La leche que podría combatir el deterioro cognitivo.

Un estudio reciente realizado por el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), que forma parte del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, ha descubierto que un componente natural de la leche llamado MFGM (membrana del glóbulo graso lácteo) podría ayudar a mejorar la memoria en personas mayores de 65 años y a prevenir el deterioro cognitivo leve asociado al envejecimiento.

La MFGM es una capa que rodea las gotitas de grasa de la leche y contiene proteínas y lípidos esenciales para el cerebro, como la esfingomielina y la fosfatidilserina. Estos componentes son importantes para la comunicación entre las células del cerebro, ayudan a mantener la memoria y muchas otras funciones cognitivas.

En el estudio participaron 44 adultos mayores, tanto sanos como con algún deterioro cognitivo leve. Durante 14 semanas, los participantes consumieron una bebida láctea enriquecida con MFGM o una leche normal sin este componente. Antes y después del periodo de intervención, se realizaron pruebas para medir la memoria episódica, que es la capacidad de recordar eventos recientes, y otras funciones cognitivas.

Los resultados mostraron que quienes tomaron la bebida con MFGM mejoraron significativamente su memoria, especialmente las mujeres. Esto indica que la MFGM podría tener un efecto protector sobre el cerebro y ayudar a retrasar los problemas de memoria que suelen aparecer con la edad.

Este estudio resalta la importancia de la alimentación en la salud del cerebro. Productos naturales como la leche enriquecida con MFGM podrían convertirse en una estrategia sencilla y accesible para cuidar la memoria en la vejez, combinando nutrición y prevención del deterioro cognitivo.

En conclusión, la investigación del CSIC y la UAM demuestra que alimentos comunes pueden tener beneficios sorprendentes para la salud mental, y que prestar atención a nuestra dieta puede ser clave para mantener el cerebro activo y saludable durante la vejez.

Fuente: https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/un-componente-de-la-grasa-lactea-podria-ayudar-prevenir-el-deterioro-cognitivo-leve-asociado-al-envejecimiento