Estoy leyendo Bueno para comer de Marvin Harris, y es sorprendente cómo la comida puede contarnos tanto sobre las sociedades. El libro explica que lo que cada cultura come no es solo cuestión de gusto, sino que está influido por el entorno, la economía y las tradiciones. Harris usa ejemplos de distintos países para mostrar por qué ciertos alimentos se consideran normales en un lugar y extraños en otro.
Una de las cosas más interesantes es cómo conecta la comida con las reglas y costumbres de cada sociedad. Por ejemplo, algunos animales se comen en unas culturas y en otras no, o ciertas comidas están prohibidas por razones religiosas o prácticas. Harris explica que muchas de estas decisiones no son caprichosas, sino que tenían un sentido dentro de la comunidad.
Leer este libro hace que veas la comida de otra manera: cada plato, cada ingrediente, tiene una historia detrás. No es solo algo que te alimenta, sino que refleja cultura, tradición y cómo nos organizamos como sociedad.
Aun me lo estoy leyendo, pero hasta ahora me está pareciendo muy interesante, sobre todo si te gusta la divulgación sobre alimentación y entender por qué comemos lo que comemos. Es de esos libros que hacen que te fijes en cada detalle de lo que pones en el plato.
¿Qué vino estamos bebiendo? Un auténtico reto que propone Ferran Centelles en su última obra. Y es que pocos planes pueden resultar más apetecibles que degustar una increíble botella de vino mientras se resuelve un enigma. Así pues, a lo largo de 17 fascinantes capítulos el lector se pondrá a prueba mientras cata «La botella 18» acompañado por diferentes personalidades del mundo del vino, la poesía, la ciencia y el cine. El objetivo final es descubrir quién de todos consigue averiguar qué vino está tomando.
Ferran Centelles es sin lugar a dudas el hijo predilecto de la generación de El Bulli, un alumno estrella que llego a Cala Montjoy con tan solo 17 años y que hoy a sus 40, continua siendo parte de la ahora, Bullipedia. Es uno de los mejores sumilleres de nuestro país. A su mente inquieta se le debe uno de los más ambiciosos proyectos del imperio Adriá : «Sapiens del vino«, una impresionante enciclopedia realizada en torno al mundo vinícola, de la que Centelles es responsable de contenidos.
Con «La botella 18» Ferran Centelles pretende indagar, aun más si cabe, en el fascinante mundo de la cata y en cómo influye la personalidad del catador en el proceso. Para ello durante la redacción de su obra – ensayo se reunió hasta con 17 personalidades totalmente diferentes y abrió 17 unidades de la misma botella de vino. El resultado es absolutamente cautivador y es que, nadie diría que se trate de la misma botella de vino. Opiniones subjetivas, vivencias, opiniones personales, relatos, recursos, sabores, texturas… las vibrantes inquietudes de Centelles en una obra única.
Un libro que se puede saborear destinado a mentes curiosas y sensibles
Un ensayo espléndido en el que Centelles no sólo hace unos ligeros guiños a sus escritores de referencia, sino que también tienen cabida el humor, el aprendizaje en incluso la poesía. Pero sobre todo, este es un libro que pone de gran relevancia el fenómeno de la «cata a ciegas», y es que como catador y crítico, Centelles ha conseguido desarrollar una exquisita sensibilidad, que le ayuda en su objetivo de «alejarme de la subjetividad, de mis prejuicios o de los sesgos que el cerebro del Homo sapiens está tan habituado a hacer» .
Pero que no cunda el ´pánico, no hace falta ser un catador experto para disfrutar y saborear este libro y el vino que le acompaña, ya que no se trata de un vino comercial, sino de una botella elaborada única y exclusivamente para este proyecto. Profesionales, aficionados, curiosos… todos tiene cabida en este curiosos multiverso diseñado por Ferran Centelles «sólo es necesario tener sensibilidad» afirma el autor. Como detalle añadido, al final del libro, unas páginas en blanco para que cada lector pueda escribir sus propias opiniones y sentimientos.
Anna Terés, la creadora de Anna recetas fáciles, ha lanzado su segundo libro, La cocina de Anna recetas fáciles (Espasa), pensado para quienes quieren comer bien sin complicaciones. Con más de 18 millones de seguidores repartidos entre YouTube, Facebook, Instagram y TikTok, la catalana se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la gastronomía digital.
El libro reúne 376 recetas seleccionadas de más de una década de contenido en su blog y canales de redes sociales. La propuesta es clara: platos sencillos, rápidos y con ingredientes fáciles de encontrar, organizados por secciones que van desde picoteos y sopas hasta carnes, pescados, panes, pizzas y postres. Además, incluye un apartado de básicos, como salsa de tomate, bechamel o cebolla caramelizada, fundamentales para la cocina casera.
Terés combina en su recetario sabores de su infancia, como las habas a la catalana, con influencias internacionales, como el ramen japonés o la causa limeña. Para ella, cocinar en casa no debería ser complicado: con una despensa bien equipada —legumbres, pimientos asados, latas de pescado y verduras de temporada— es posible preparar comidas deliciosas y saludables todos los días.
El prólogo corre a cargo de Francis Paniego, chef con tres estrellas Michelin, quien subraya la importancia de la cocina casera. El estilo de Anna Terés, pausado y cercano, enseña paso a paso cómo cocinar sin prisas ni artificios, demostrando que la gastronomía digital puede ser práctica y útil, no solo un espectáculo visual.
Entre sus platos favoritos, destaca la paletilla de cordero con patatas panadera, un asado sencillo y reconfortante que refleja su filosofía: cocinar en casa es sinónimo de bienestar, disfrute y, sobre todo, autenticidad.
La novela La gula (título en castellano de Butter), de la japonesa Asako Yuzuki, funciona como un thriller gastronómico donde la comida deja de ser simple decoración para convertirse en motor de la trama y lente crítica sobre la sociedad contemporánea. La obra narra la historia de Manako Kajii, una popular bloguera y gourmand acusada de homicidio, y de la periodista Rika, que entabla con ella una relación íntima marcada por el interés compartido por la alta cocina. Esta fusión entre gastronomía y narrativa criminal dota al texto de una tensión permanente entre placer y peligro.
El poder evocador de los alimentos en La gula no es gratuito: Yuzuki, que estudió pastelería antes de dedicarse a la literatura, maneja con destreza la terminología culinaria y las descripciones sensoriales, logrando que el lector “sienta hambre” mientras avanza en la lectura. Los platos —desde noodles con mantequilla hasta recetas de corte afrancesado— funcionan como símbolos de identidad, estatus y memoria; sirven para construir personajes, explicar motivaciones y desencadenar giros narrativos. De este modo, la comida opera como lenguaje: revela, oculta y, en ocasiones, tiene un papel casi performativo en la manipulación y el deseo.
Más allá del puro entretenimiento, la novela plantea una lectura sociopolítica. A través del retrato de Tokio —“de neón, gris, de comida rápida, hoteles del amor” según la reseña— la autora aborda temas como la soledad urbana, la precariedad de los espacios domésticos (cocinas pequeñas), la presión social sobre las mujeres (estigmas por la falta de hijos o el sobrepeso) y la omnipresencia de los ultraprocesados en la dieta moderna. Estas preocupaciones contextualizan la obsesión por la gastronomía y muestran cómo comer también es un acto social y político.
En lo formal, La gula mezcla recursos del thriller psicológico —con comparaciones críticas a El silencio de los corderos por la intensidad de las relaciones entre investigadora y sospechosa— con una narración detallista y circular propia de cierta tradición narrativa nipona. La traducción al castellano, obra de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, ha sido valorada por captar tanto el pulso del suspense como el matiz culinario del original.
Para un trabajo universitario, La gula es un texto fértil: permite analizar cómo la gastronomía atraviesa identidades de género, pràcticas de consumo y formas urbanas; cómo el cuerpo alimentado puede ser objeto de deseo, repudio y control social; y cómo la descripción alimentaria puede subvertir el género del thriller. En definitiva, Asako Yuzuki demuestra que la comida en la ficción puede ser mucho más que un elemento sensorial: puede articular crítica social, construir misterio y dar forma a los afectos humanos.
Bill Gates ha compartido su conversación con Vaclav Smil, un científico canadiense y su autor favorito, con motivo del lanzamiento de su nuevo libro‘La historia y el futuro de la comida: Cómo alimentar al mundo’. Según el filántropo, recomienda encarecidamente la obra, ya que transforma nuestra perspectiva sobre el hambre, la comida y lo que consumimos.
En la misma conversación, Bill Gates también abordó con Vaclav Smil el auge y la caída del consumo de carne. “En su libro, menciona a Japón e India como ejemplos de países donde el consumo de carne es, supongo, más racional”, comenta el cofundador de Microsoft.
Smil explica que, para él, el mejor ejemplo es la historia de España. Bajo el régimen de Franco, el país era más pobre y el consumo de carne rondaba los 25 kg per cápita, es decir, alrededor de 35 kg, lo que equivale a aproximadamente 77 libras de carne al año.
Posteriormente, cuando España se unió a la UE, se convirtió en uno de los mayores consumidores de carne, superando a los alemanes y a los holandeses. Aunque ahora han reducido su consumo a unos 85 o 90 kg, sigue siendo una cantidad considerable, indica.
Sin embargo, Smil destaca que, al mismo tiempo, los españoles redujeron el consumo de vino. De hecho, el consumo de vino ha disminuido, al igual que el de carne, a medida que la población envejece y los gustos cambian, resultando en una ingesta mucho menor tanto de carne como de vino.
El reconocido bloguero gastronómico y colaborador habitual del podcast Kinótico, Iñaki Mayora, acaba de publicar su esperada obra ¡Corten! 100 recetas de película, un libro que aúna dos de sus grandes pasiones: el cine y la cocina. Esta original publicación, editada por Col&Col, invita a los lectores a un viaje culinario por el mundo del cine, recreando en la cocina platos, postres y cócteles que han dejado huella en películas clásicas y contemporáneas.
A lo largo de los años, su interés por este arte se entrelazó con su vocación por la gastronomía, que fue desarrollando a través de su blog Jaleo en la cocina y su constante búsqueda de perfección en la cocina. Esta combinación única ha dado lugar a un libro que es tanto un homenaje como una guía para los amantes del cine y la buena mesa.
¡Corten! 100 recetas de película recopila un centenar de recetas, que van desde entrantes y platos principales hasta cócteles y postres, todas vinculadas a escenas emblemáticas de películas internacionales. El libro está organizado en seis capítulos temáticos que incluyen categorías como “Las más clásicas”, “Las más emotivas” y “Las más palomiteras”, entre otras, facilitando así un recorrido por diferentes emociones y estilos cinematográficos a través de la gastronomía.
Cada receta no solo ofrece ingredientes y pasos detallados para su elaboración, sino que también incluye un texto explicativo que contextualiza la importancia del plato en la película de la que proviene. Acompañando cada preparación, una fotografía recrea la escena o se inspira en ella para transportar al lector directamente al momento en el que el plato apareció en la pantalla.
Este libro nos permite revivir momentos icónicos como el helado de avellana que Audrey Hepburn disfruta en Vacaciones en Roma, la hamburguesa cajún de Pulp Fiction, el boeuf bourguignon de Julie y Julia, o la crema de puerros azul de Bridget Jones. También se pueden aprender recetas menos conocidas, como las arepas rellenas de la película de Disney Encanto, o preparar el mítico cóctel French 75, tal y como lo hacían Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca.
Además, Mayora señala que su intención con este libro es acercar al público la magia del cine a través del sabor, ofreciendo una experiencia multisensorial que va más allá de lo visual y auditivo. De esta manera, los lectores pueden no solo ver y escuchar historias, sino también saborearlas y sentirlas en la mesa.
¡Corten! 100 recetas de película ya está disponible en librerías físicas y plataformas digitales, y se presenta como un imprescindible para los cinéfilos que disfrutan de la gastronomía y para los amantes de la cocina que buscan un toque original y cultural en sus preparaciones. Con este libro, Iñaki Mayora demuestra que el cine y la cocina pueden ir de la mano para crear momentos únicos e inolvidables.