Querida Ali Hazelwood

Me ha alegra mucho saber que una mujer como Ali Hazelwood, ha escrito un libro inspirado en la biotecnología y en la ciencia e los alimentos. Y es que este libro, que trata alrededor de la vida de Rue y como su vida basada en una empresa de biotecnología se ve turbada genera mucha expectación, ya no solo hacia la historia sino también hacia la ciencia que la mueve. Muchas veces esta rama de la ciencia se deja absolutamente de lado porque no es tan vistosa como las matemáticas, la física o la medicina (Que también trata sobre estos temas). Y es que si Ali ha escrito sobre ello, también invita a otras personas que leen sus libros, que no son pocos,(Más de 750.000 ventas en uno solo de sus libros) a dedicarse a esta rama de la ciencia. Y es que esta escritora promueve la investigación científica, al mezclar un poco de romance con la ciencia y genera esa chispa necesaria para que algún lector piense. ¿Y si me dedico a esto? o Yo también quiero ser así.

Isabel González (antropóloga): “Nadie se cree ya la cocina del ‘chup chup’ de la abuela”

Doctora en Antropología Social por la Universidad de Sevilla, es especialista en antropología de la alimentación. Isabel González Turmo (Sevilla, 70 años) ha ejercido como profesora titular de la Universidad de Sevilla, ha estudiado el comportamiento humano alrededor de algo tan cotidiano, tan global y tan necesario como es la alimentación, ha ocupado el cargo de la vicepresidencia mundial de International Commission on the Anthropology of Food, y ha sido responsable de diferentes proyectos internacionales de investigación. Entre ellos, Antropología de la alimentación: cocina y hábitos alimentarios a ambos lados del estrecho. Andalucía y Marruecos. Siglos XI-XX. Es autora, además, de diversas publicaciones sobre la evolución de los hábitos alimentarios, el análisis de las cocinas a través de la historia y la alimentación de los pueblos del Mediterráneo. En la obra 200 Años de cocina analizó 4.586 recetas de 43 recetarios manuscritos domésticos escritos entre 1775 y 1975, donde analiza la evolución de la cocina a través del análisis estadístico y cualitativo del contenido de esas recetas. En Cocinar era una práctica. Transformación digital y cocina (Editorial Trea) reflexiona sobre los cambios que la tecnología está provocando en la cocina de casa y en la profesional. Acaba de publicar el libro Admirables. Vidas sazonadas (Editorial Trea), con prólogo de Ferran Adrià y 39 relatos sobre personas de distintas procedencias, intereses, edades y oficios, pero con algo en común: su pasión por la comida.

Es autora, además, de un libro titulado El que no sepa sonreír que no abra tienda. n libro que representa 12 horas, 12 ciudades, 12 oficios y 12 personajes de diferentes mercados de Marruecos. El estudio se hizo con varios centros de investigación. Fue patrocinado por Ferran Adrià, al que no conocía, cuando él estaba en el hotel Hacienda Benazuza, en Sanlúcar La Mayor (Sevilla), con Rafa Morales. El título es un proverbio árabe, que se puede aplicar a todos los ámbitos. En la sala de los restaurantes hay profesionales bien preparados, que ofrecen amabilidad y buen trato. Hay que sonreír, pero no solo en la profesión, sino en la vida en general. La sonrisa abre puertas hacia el exterior y hacia el interior. Cambia nuestro estado de ánimo. Precisamente en Admirables hay un capítulo dedicado a una mujer [María Luisa Fernández de Bobadilla] que aprendió a sonreír.

Fuente: https://elpais.com/gastronomia/2025-04-17/isabel-gonzalez-antropologa-nadie-se-cree-ya-la-cocina-del-chup-chup-de-la-abuela.html

”Comemos lo que somos”: cuando la comida habla de nosotros.

Siempre pensamos en la comida como algo que hacemos por pura necesidad, pero si te paras un segundo, te das cuenta de que cada plato cuenta una historia. No solo la de la receta, sino la de un país, una familia, una tradición o incluso una época concreta. Y justo eso es lo que explora “Comemos lo que somos”, el libro de J.M. Mulet.

Mulet plantea una idea súper simple pero poderosa: nuestra alimentación es un reflejo de nuestra cultura. Comemos lo que comemos no solo porque nos guste o porque es lo que hay en la nevera, sino porque hay siglos de historia detrás que han ido moldeando nuestros hábitos.

Mulet va recorriendo distintos momentos de la historia humana para mostrar cómo la alimentación se adapta a lo que somos en cada etapa: nuestras creencias, nuestros miedos, nuestra economía… todo esta ahí, en el plato.

“Comemos lo que somos” — J. M. Mulet (Ed. Destino) 

La comida como un elemento del género de horror

Los documentales sobre alimentos muestran cómo las comunidades producen, consumen y desechan comida, y cómo el movimiento alimentario busca sistemas más sostenibles y justos. Estas obras ofrecen una mirada crítica a la industria alimentaria y cuestionan sus valores sociales.

El libro Consuming Gothic: Food and Horror in Film, de Lorna Piatti-Farnell, analiza cómo la comida se usa para generar terror en el cine. Explora temas como sustancias abominables, narrativas del cuerpo, la incorporación de lo grotesco y el uso inquietante de las mesas de comedor.

Desde los estudios alimentarios también se investiga cómo el sistema alimentario se relaciona con ideas de superioridad social, cultural y racial, así como con el capitalismo de consumo. Además, se destaca el papel de la comida en la construcción de identidades étnicas dentro de las narrativas multiculturales del siglo XXI.

El libro examina especialmente las películas posteriores a 1980, mostrando cómo la comida puede subvertir normas sociales. Analiza el asco como emoción cultural, la ruptura de límites, el exceso y lo repugnante, así como el uso del vómito o el canibalismo como recursos de horror. También aborda el embarazo como horror corporal, el miedo al hambre, la ética intestinal y cómo la representación del cuerpo afecta al juicio ético.

Se estudia la relación entre violencia y consumo, la agresión ligada al cuerpo humano, la mirada clínica como forma problemática de evaluar cuerpos y la aparición del cuerpo delgado y demacrado como figura inquietante. Asimismo, se exponen representaciones de la subyugación femenina y cómo la comida evidencia el vínculo entre quien cocina y quien consume.

Aunque obras como El Menú muestran el horror culinario, otras como El oso y Hambre destacan lo bello de la relación humana con la comida. Esta nueva ola narrativa busca nuevos caminos sin abandonar las bases del género.

Para más información sobre el Cine relacionado con los alimentos y su cultura entra en el enlace: Viaje al corazón de la cocina: el papel de la comida en el cine y la televisión – Tomatazos

Sabores que se leen: la unión entre literatura y gastronomía en los libros de Sant Jordi.

La gastronomía y la literatura comparten una cualidad esencial: ambas despiertan los sentidos y nos invitan a viajar sin movernos del sitio. Así lo demuestra la selección de títulos presentada por ABC en su artículo “Diez libros de cocina y gastronomía para regalar a foodies y cocinillas por Sant Jordi”. En ella se reúnen obras que van mucho más allá de la mera recopilación de recetas: son libros que celebran la cultura, la historia y la emoción que se esconden detrás de cada plato.

En el contexto de la festividad de Sant Jordi, cuando las calles se llenan de rosas y libros, esta propuesta adquiere un valor simbólico. Regalar un libro de cocina no es solo ofrecer un conjunto de instrucciones culinarias, sino compartir una experiencia sensorial, una historia que se saborea y se recuerda. Los títulos mencionados en el artículo son un reflejo del creciente interés por entender la cocina como un fenómeno cultural y narrativo.

Entre las recomendaciones se encuentran obras que exploran la cocina desde distintas perspectivas. Algunas son viajes gastronómicos que recorren territorios y tradiciones; otras, ensayos que profundizan en los vínculos entre el alimento, la identidad y la memoria. También hay libros que rinden homenaje a figuras icónicas de la cocina contemporánea, o que reinterpretan recetas clásicas desde una mirada moderna y creativa. Cada uno, a su manera, invita a reflexionar sobre cómo la comida puede contar una historia tan bien como cualquier novela.

En este sentido, los libros de gastronomía se consolidan como una forma de literatura de la vida cotidiana, donde el acto de cocinar y comer se convierte en un lenguaje universal. A través de ellos se preservan costumbres, se transmiten valores familiares y se celebra la diversidad cultural que habita en nuestras mesas. Leer sobre comida es, en última instancia, otra manera de disfrutarla: con la imaginación, con la memoria y con la curiosidad por descubrir sabores nuevos.

La lectura gastronómica es también un modo de reconciliar la prisa moderna con el placer pausado. Frente a la inmediatez digital, abrir un libro de cocina es detener el tiempo y recuperar el sentido ritual del acto de preparar y compartir alimentos. Por eso, regalar uno en Sant Jordi es un gesto doblemente significativo: un tributo al arte de leer y al arte de comer.

Así, esta selección de libros no solo invita a los amantes de la cocina, sino también a quienes buscan en la literatura una forma de comprender el mundo a través de los sentidos. Porque, como bien demuestra esta unión entre letras y sabores, leer también puede ser una forma de alimentar el alma.

Fuente: https://www.abc.es/gastronomia/libros-cocina-gastronomia-regalar-foodies-cocinillas-sant-jordi-20250423140321-nt.html

Cuentos para comer sin cuentos ayuda a mejorar los hábitos alimenticios entre los niños

El 52,7 por ciento de la población adulta y el 27,6 por ciento de la población infantil presentan sobrepeso u obesidad. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en los países desarrollados, con un 32,8 por ciento del total de muertes. El sobrepeso, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares son consecuencia de los malos hábitos alimenticios de la sociedad actual. Por ese motivo, el equipo de especialistas del gabinete psicológico de María Jesús Álava acaba de publicar «Cuentos para comer sin cuentos», una obra publicada por La Esfera de los Libros y destinada a enseñar a los niños a mejorar esos hábitos.
«La problemática de la alimentación es una de las principales causas de visitas de los padres a las consultas de los psicólogos», afirmó hoy María Jesús Álava durante la presentación del libro, en donde ha facilitado los datos mencionados. «El poco tiempo de los padres va en detrimento de los buenos hábitos alimenticios. La cultura nutricional es muy pequeña hoy en día, mientras que las carencias son muy grandes. Los padres se desesperan por los niños que no quieren comer o que lo hacen de una forma lentísima. Sin embargo, los hijos perciben que este es un tema importante para sus progenitores, unido a que son los pocos momentos del día en los que están juntos, y se convierten en los protagonistas, por lo que intentan llamar más la atención».
Por eso, el objetivo de «Cuentos para comer sin cuentos», elaborado por Ángel Peralbo, Cristina Palmer, Mila Cahue y Silvia Álava, es fomentar en los padres la capacidad de observación hacia sus hijos, porque es importante que sepan cómo educarles. Los cuentos es una forma estupenda de educación y la alimentación también puede ser el fondo de estas historias. La obra se compone de varios cuentos inéditos creados expresamente para este libro, con los que los autores intentan «enseñar a los niños, pero también a los padres». Tras los relatos en sí, se ofrecen pautas para realizar actividades relacionadas con las enseñanzas del cuento.
Favorecer lo positivo
Según Ángel Peralbo, con estos cuentos ilustrados se pretende «captar la atención de los niños y favorecer los hábitos positivos». No se trata tanto de resolver grandes problemas, sino pautas concretas para mejorar pequeños defectos, principalmente en niños de entre 2 y 8 años, que es la etapa en la que mejor se asimilan las enseñanzas. «Es también un libro vivo, que no sólo sirve para leer por la noche, sino que se puede utilizar el resto del día, y que mejora la comunicación entre padres e hijos, un aspecto muy importante, sobre todo de cara a otras épocas más difíciles, como la adolescencia», señaló Peralbo, psicólogo clínico especializado en programas de terapia familiar.
Para Mila Cahue, experta en Elaboración de Dietas y Dietoterapia, «no sólo es importante lo que comemos, sino cómo lo comemos». Las comidas suelen ser momentos «muy estresantes» para la familia, en los que existe un ambiente hostil. «Hay que recuperar las comidas agradables. Lo afectivo es tan importante como lo nutritivo». «Y marcar pautas no significa ser duro o seco, sino ser firme», puntualizó.

https://www.esferalibros.com/noticias/cuentos-para-comer-sin-cuentos-ayuda-a-mejorar-los-habitos-alimenticios-entre-los-ninos

Tomado de: esferalibros.com

Literatura y gastronomía: maridaje entre libros y comida

La gastronomía literaria es casi tan antigua como la escritura, un fenómeno con miles de años de historia y diversos géneros que vale la pena conocer y explorar.

La alimentación, necesidad básica del ser humano, ha sido tema recurrente desde los primeros textos que mencionan alimentos, su almacenamiento y comercio, lo que puede considerarse la prehistoria de la literatura gastronómica.

Desde entonces, el alimento ha atravesado géneros y estilos en todas las culturas y épocas, del Gilgamesh a la Biblia, de las leyendas populares a los textos medievales, adquiriendo un carácter simbólico o ritual que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

¿Qué es la literatura gastronómica?

No todos los textos sobre comida son literatura gastronómica. Existen documentos históricos, recetarios o manuales con valor informativo, pero la verdadera literatura gastronómica se compone de obras en las que los elementos estéticos son esenciales: libros y autores que usan la gastronomía como tema o recurso para desarrollar ensayos, crónicas, textos poéticos o de ficción.

La gastronomía en la literatura a lo largo de la historia

En la cultura occidental, los primeros ejemplos aparecen en la Grecia preclásica, como en La Ilíada, donde se describen banquetes de soldados. El primer texto centrado en la gastronomía sería el Calendario de Ananio (S. VI a.C.), con descripciones de recetas e ingredientes valorados.

Durante la Roma imperial destacan obras como el De Re Coquinaria de Apicius o el Satiricón de Petronio, y se populariza el uso de lo gastronómico como símbolo cultural, contraponiendo lo civilizado a lo bárbaro.

A partir de ahí, lo culinario se consolida como motivo literario. Ejemplos clásicos son los banquetes del Libro de Buen Amor (1330), Gargantúa de Rabelais o las descripciones alimentarias en El Quijote. En los siglos XVIII y XIX, el realismo y el naturalismo incorporan la gastronomía como constante, visible en las obras de Emilia Pardo Bazán o Mesonero Romanos.

La literatura culinaria contemporánea

El siglo XX supuso la diversificación del género. La relación entre gastronomía y literatura se expandió al ámbito policíaco, con referencias culinarias en Sherlock Holmes, Poirot o Philip Marlowe. También la coctelería se hizo icónica con el mint julep de El Gran Gatsby o el martini de James Bond.

Estudios como los de Yanet Acosta analizan la mesa como elemento narrativo y simbólico en autores como Joyce, Highsmith, Fisher o Vázquez Montalbán. En las últimas décadas, autores como Isabel Allende o Laura Esquivel consolidaron una literatura gastronómica más emocional.

Entre los nombres destacados del género moderno figuran Nora Ephron, Julian Barnes, Manuel Vicent o Muriel Barbery. En el ámbito ensayístico sobresalen Néstor Luján, Josep Pla, Julio Camba y Vázquez Montalbán. Hoy, escritores como María Nicolau, Albert Molins, Claudia Polo o María Sánchez continúan esta tradición, junto con la colección Hojas de Col.

La literatura japonesa también ha incorporado la gastronomía con fuerza, tanto en narrativa como en manga y anime, con obras como Cooking Papa, Food Wars o El Gourmet Solitario.

La literatura gastronómica mantiene una gran popularidad, como demuestran los Roca Awards, y su futuro apunta a nuevos campos aún por explorar.

Libros para un banquete: recomendaciones literarias

  • Julio Camba (1929): La Casa de Lúculo
  • M.F.K. Fisher (1937): Sírvase de Inmediato
  • Álvaro Cunqueiro (1969): La Cocina Cristiana de Occidente
  • Josep Pla (1972): Lo que Hemos Comido
  • Nora Ephron (1988): Una Escritora en La Cocina
  • Manuel Vicent (2006): Comer y Beber a mi Manera
  • Julian Barnes (2006): El Perfeccionista en La Cocina
  • María Nicolau (2022): Cocina o Barbarie
  • Alicia Kennedy (2023): Desde mi Escritorio
  • Iñaki Martínez de Albéniz (2024): El Idiota Gastronómico

Gastronomía y literatura: la comida como reflejo de la sociedad

El artículo explica cómo la gastronomía ha estado presente en la literatura española a lo largo de la historia. No se trata solo de lo que los personajes comen, sino de cómo la comida sirve como recurso literario, simbólico y cultural. A través de los alimentos y los hábitos de consumo, los escritores muestran la época, la clase social, las costumbres y, a veces, hacen crítica social.

1 . Edad Media

  • Ejemplo principal: Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita.
  • La comida aparece en forma de banquetes, platos típicos y referencias a ingredientes.
  • Función: mostrar las costumbres de la época y transmitir humor o moraleja a través de lo que se come.

2. Edad Moderna

  • Autores destacados: Miguel de Cervantes (Don Quijote de la Mancha), Pedro Calderón de la Barca.
  • La comida se convierte en un elemento narrativo más: nos permite conocer el entorno, la economía y la jerarquía social.
  • Ejemplo: las escenas de comidas reflejan la vida cotidiana y los hábitos de diferentes clases sociales.

3. Edad Contemporánea

  • Autores destacados: Benito Pérez Galdós, Valle Inclán, Federico García Lorca, Emilia Pardo Bazán.
  • La gastronomía se usa para mostrar la identidad cultural, la vida cotidiana y los conflictos sociales.
  • Función: más que un detalle práctico, la comida se convierte en un símbolo literario, capaz de transmitir emociones y valores.


La literatura gastronómica no es solo un tema de recetas o platos, sino un recurso que enriquece la narrativa. Los escritores han utilizado la comida para reflejar la sociedad de su tiempo, las relaciones humanas y la cultura. A través de los alimentos, podemos “leer” la historia, las costumbres y la forma de vivir de cada época, convirtiendo la gastronomía en una especie de espejo literario de la sociedad.

Para mas información: https://www.20minutos.es/gastronomia/recetas/literatura-gastronomia-autores-cervantes-valle-inclan-5178554/

¿Por qué el monstruo de Frankenstein era vegetariano?

“Mi alimento no es como el de los hombres; yo no destruyo al cordero ni al cabrito para saciar mi apetito. Las bellotas y las bayas me proporcionan suficiente alimentación”. Quienes opinen que el vegetarianismo y el veganismo no son más que modas surgidas hace dos días, quizá se sorprendan al descubrir que estas palabras, que bien podría haber pronunciado hoy mismo una persona que ha decidido dejar la carne fuera de su dieta, tienen más de dos siglos. Salen, nada menos, que de la boca del monstruo de Frankenstein, la criatura creada por Mary Shelley en 1818, y dicen mucho del contexto en el que se gestó esta historia y también de las ideas de su propia autora.

El caso es que, el rechazo del monstruo a comer animales es una parte importante del personaje, y aunque en la recién estrenada Frankenstein de Guillermo del Toro apenas le veamos comer, en la novela el monstruo expresa en varias ocasiones que siente hambre y sed, y la autora irá detallando lo que se lleva al estómago en cada ocasión. Es cierto que su dieta viene determinada por lo que va encontrando por el camino, pero a pesar de que tendrá oportunidad de probar la carne, acabará optando por comer frutas, bayas, bellotas, pan y queso.

En una de las primeras noches que pasa en el bosque tras ser abandonado por su creador, Victor Frankenstein, la criatura se topa con una hoguera que varios mendigos han dejado atrás. Junto a ella hay algunos restos de vísceras asadas, que se lleva a la boca, comprobando que resultan mucho más sabrosas que los frutos que él recoge. Pero lejos de empezar a alimentarse de carne a partir de ese momento, lo que el monstruo extrae de esa experiencia es que, si el fuego mejora el sabor de los animales, probablemente mejore también el de los vegetales. Y lo comprueba. Se da cuenta de que las bayas se echan a perder con el calor, pero que, en cambio, las nueces y las raíces saben mejor. Poco después, cuando llega a la cabaña de un anciano y este sale corriendo despavorido al percibir su presencia, se come su desayuno, que consta de pan, queso, leche y vino, puntualizando que este último no le gusta en absoluto.

La novela de Frankenstein lleva por subtítulo El moderno Prometeo en alusión al mito griego de Prometeo, que le robó el fuego a los dioses para entregárselo a la humanidad. La historia de Victor Frankenstein y la de Prometeo se asemejan en tanto que ambos desafiaron a los dioses y a la propia naturaleza —uno creando vida a partir de materia inerte y el otro robando el fuego, convirtiéndose en el benefactor de la humanidad— y fueron terriblemente castigados por ello. Percy Bysshe Shelley se refería al fuego como el elemento catalizador de la caída de los seres humanos. Entre otras cosas, decía que, con el robo del fuego, Prometeo permitió que este fuera utilizado por la humanidad con “propósitos culinarios”, haciendo así que la carne fuera más sabrosa y digerible, y volviendo más aceptable el hecho de consumir cadáveres. “Solo ablandando y disfrazando la carne muerta mediante la preparación culinaria se la vuelve susceptible de masticación o digestión, y contemplar sus jugos sangrientos y su crudo horror no provoca una aversión y una repugnancia intolerables”, decía Shelley en su Vindicación de la dieta natural.

El monstruo de Frankenstein prueba la carne, pero acaba rechazando el “regalo prometeico” y continúa comiendo vegetales y frutos. Para Percy Bysshe Shelley y sus contemporáneos vegetarianos, no comer carne era una cuestión moral. Si el vegetarianismo y el veganismo actuales apelan a sentimientos humanitarios y al bienestar de los animales como la razón primordial para adoptar esta filosofía de vida, para los románticos vegetarianos del XIX tenía más que ver con la conexión de la salud y la moralidad con la comida. Según Shelley, comer carne era algo “antinatural” y afirmaba que este fatídico hecho era consecuencia de la Expulsión del Paraíso.

Al parecer, el Paraíso bíblico era un lugar libre de consumo de carne. El Génesis menciona que Dios les dio a Adán y Eva “plantas que dan semilla” y “árboles que dan fruto”, pero no dice en ningún momento que comieran animales. La expulsión de Adán y Eva fue el origen de toda la degeneración y el embrutecimiento de la humanidad y para Shelley es precisamente el hecho de seguir una dieta “que no es natural” y que incluye alimentos que no se consumían en el Jardín del Edén, lo que sentenciaría para siempre a la humanidad. Comer carne cambió nuestra relación con los animales, abriendo las puertas a la inmoralidad. Por eso, que el monstruo de Frankenstein rechace comer animales lo sitúa, según las convicciones vegetarianas de la época, en un plano moral más elevado. Él se siente, de alguna manera, identificado con ellos, los incluye dentro de su círculo de consideración moral.

Una de las reflexiones más elaboradas en torno al vegetarianismo del monstruo es la que la escritora feminista y activista por los derechos de los animales Carol J. Adams realiza en su libro La política sexual de la carne. Adams dedica un capítulo al monstruo de Frankenstein, en el que habla de la frustración que le genera sentirse rechazado por los humanos. Inocente y despojado de toda crueldad en origen, la criatura se topa con la maldad humana en cuanto sale al mundo; la gente le ataca con piedras y armas. El monstruo acaba entendiendo que “independientemente de sus propias normas morales inclusivas, el círculo humano está trazado de tal manera que tanto él como los demás animales quedan excluidos”, explica Carol J. Adams. El vegetarianismo del monstruo podría interpretarse como la evidencia de que posee un código moral más inclusivo que el de los seres humanos, aunque Adams defiende que también es un símbolo de lo que “esperó y necesitó (pero no consiguió recibir) de la sociedad humana”. Así, el monstruo se convierte en un espejo moral del ser humano que le creó y, por extensión, del resto de la humanidad que reacciona a él con rechazo y violencia.

Los mejores libros de cocina española: nuestra gastronomía en recetas de los grandes chefs

‘La comida de la familia’ de Ferran Adrià

31 menús con entrante, plato principal y postre. Adrià se preocupa por la selección y cuidado de los productos usados en la elaboración de los platos. También hay recomendaciones sobre salsas y caldos y cómo congelarlos correctamente.

‘El Celler de Can Roca’ de Jordi Roca, Joan Roca, Josep Roca

90 recetas de tres chefs diferentes. Joan se encarga de la comida salada, Josep de los vinos y la sala, y Jordi de la repostería. Se incluyen en el libro imágenes y un dietario.

‘Arzak: secretos de cocina’ de Juan Mari Arzak

Este libro contiene 87 recetas de cocina vasca de distintas dificultades. En algunos de los patos se usan ingredientes originales y curiosos

‘Cocina para disfrutones. 80 recetas para chuparte los dedos’ de Martin Berasategui

El libro se divide en tres partes (primeros platos, pescados y mariscos, carnes y postres). Tiene 80 recetas donde el gusto y lo saludable no están reñidos. También te da trucos para presentar los platos y tiene fotos de los platos.

‘La cocina dulce’ de Paco Torreblanca

El libro tiene más de 160 recetas para hacer en nuestras casas. Trufas, tartas, pasteles… son los protagonistas junto al azúcar y el chocolate.

‘Cocina con Carmen. Sabores de mi Andalucía’ de Carmen Butrón

Este libro está dedicado a la gastronomía andaluza. Recetas del sur peninsular, ya sean platos salados (guisos, potajes) o platos dulces (postres caseros, tartas). Lo tradicional y familiar son la base de este añejo recetario.

‘La Biblia de la cocina vegana’ de Gloria Carrión

Como la cocina vegana cada vez es más común, aquí hay un libro de 400 páginas con recetas ideales para la gente con esta dieta.

‘Planeta pan’ de Edu Lavandeira

El autor recorre parte del mundo con sus panes, ofreciendo una diversa muestra de las diferentes posibilidades que tiene el pan. Además, el libro consta con fotos que enseñan cada paso del proceso de elaboración.

‘La cocina española antigua’ de Emilia Pardo Bazán

Este libro no habla solo de cocina, si se lee entre líneas se observa una crítica hacia la sociedad patriarcal de la época y una vindicación del feminismo. En este libro de cocina hay recetas típicas españolas y párrafos sobre las costumbres gastronómicas nacionales.

Para encontrar más libros e información sobre estos, entrar en: https://www.esquire.com/es/actualidad/libros/g43246757/mejores-libros-cocina-espanola-recetas-gastronomia/