La gastronomía literaria es casi tan antigua como la escritura, un fenómeno con miles de años de historia y diversos géneros que vale la pena conocer y explorar.
La alimentación, necesidad básica del ser humano, ha sido tema recurrente desde los primeros textos que mencionan alimentos, su almacenamiento y comercio, lo que puede considerarse la prehistoria de la literatura gastronómica.
Desde entonces, el alimento ha atravesado géneros y estilos en todas las culturas y épocas, del Gilgamesh a la Biblia, de las leyendas populares a los textos medievales, adquiriendo un carácter simbólico o ritual que se ha mantenido a lo largo del tiempo.
¿Qué es la literatura gastronómica?
No todos los textos sobre comida son literatura gastronómica. Existen documentos históricos, recetarios o manuales con valor informativo, pero la verdadera literatura gastronómica se compone de obras en las que los elementos estéticos son esenciales: libros y autores que usan la gastronomía como tema o recurso para desarrollar ensayos, crónicas, textos poéticos o de ficción.
La gastronomía en la literatura a lo largo de la historia
En la cultura occidental, los primeros ejemplos aparecen en la Grecia preclásica, como en La Ilíada, donde se describen banquetes de soldados. El primer texto centrado en la gastronomía sería el Calendario de Ananio (S. VI a.C.), con descripciones de recetas e ingredientes valorados.
Durante la Roma imperial destacan obras como el De Re Coquinaria de Apicius o el Satiricón de Petronio, y se populariza el uso de lo gastronómico como símbolo cultural, contraponiendo lo civilizado a lo bárbaro.
A partir de ahí, lo culinario se consolida como motivo literario. Ejemplos clásicos son los banquetes del Libro de Buen Amor (1330), Gargantúa de Rabelais o las descripciones alimentarias en El Quijote. En los siglos XVIII y XIX, el realismo y el naturalismo incorporan la gastronomía como constante, visible en las obras de Emilia Pardo Bazán o Mesonero Romanos.
La literatura culinaria contemporánea
El siglo XX supuso la diversificación del género. La relación entre gastronomía y literatura se expandió al ámbito policíaco, con referencias culinarias en Sherlock Holmes, Poirot o Philip Marlowe. También la coctelería se hizo icónica con el mint julep de El Gran Gatsby o el martini de James Bond.
Estudios como los de Yanet Acosta analizan la mesa como elemento narrativo y simbólico en autores como Joyce, Highsmith, Fisher o Vázquez Montalbán. En las últimas décadas, autores como Isabel Allende o Laura Esquivel consolidaron una literatura gastronómica más emocional.
Entre los nombres destacados del género moderno figuran Nora Ephron, Julian Barnes, Manuel Vicent o Muriel Barbery. En el ámbito ensayístico sobresalen Néstor Luján, Josep Pla, Julio Camba y Vázquez Montalbán. Hoy, escritores como María Nicolau, Albert Molins, Claudia Polo o María Sánchez continúan esta tradición, junto con la colección Hojas de Col.
La literatura japonesa también ha incorporado la gastronomía con fuerza, tanto en narrativa como en manga y anime, con obras como Cooking Papa, Food Wars o El Gourmet Solitario.
La literatura gastronómica mantiene una gran popularidad, como demuestran los Roca Awards, y su futuro apunta a nuevos campos aún por explorar.
Libros para un banquete: recomendaciones literarias
- Julio Camba (1929): La Casa de Lúculo
- M.F.K. Fisher (1937): Sírvase de Inmediato
- Álvaro Cunqueiro (1969): La Cocina Cristiana de Occidente
- Josep Pla (1972): Lo que Hemos Comido
- Nora Ephron (1988): Una Escritora en La Cocina
- Manuel Vicent (2006): Comer y Beber a mi Manera
- Julian Barnes (2006): El Perfeccionista en La Cocina
- María Nicolau (2022): Cocina o Barbarie
- Alicia Kennedy (2023): Desde mi Escritorio
- Iñaki Martínez de Albéniz (2024): El Idiota Gastronómico