Hace unos meses se hizo viral en redes sociales un vídeo que revelaba que la comida del McDonalds no se pudre. Este fenómeno causó una gran curiosidad y especulación en internet. La autora señala que, aunque al principio se pensó que esto era por los ingredientes artificiales o conservantes, un chef estadounidense apareció con una explicación más simple y natural.
El chef J. Kenji López-Alt, famoso por su blog «Serious Eats», llevó a cabo experimentos en su apartamento para destapar este misterio. Descubrió que las hamburguesas de McDonald’s no se descomponen porque su tamaño es pequeño en comparación con el pan, lo que facilita que la carne se deshidrate. Este proceso de deshidratación evita que crezcan las bacterias que causan la descomposición. López-Alt replicó este método en casa y notó resultados similares: las hamburguesas se mantenían casi intactas, como si estuvieran completamente secas.
Además, el chef pidió a científicos que hicieran pruebas en laboratorio, y los resultados respaldaron sus observaciones. McDonald’s, por su parte, explicó en su sitio web que la conservación de sus hamburguesas se debe a que están deshidratadas antes de que se produzca cualquier deterioro visible. Este método de conservación recuerda a técnicas antiguas que usaban culturas como la egipcia para preservar alimentos mediante la salazón y deshidratación.
Aunque algunos piensan que conservantes como el propanoato de calcio, que se utiliza en productos de panadería y carnes procesadas, podrían ser responsables de la durabilidad de las hamburguesas, López-Alt y los científicos consultados creen que el factor principal es la deshidratación natural. Este fenómeno ha generado un gran debate y curiosidad en redes sociales como Twitter o Instagram, donde se han compartido historias de hamburguesas que se mantienen en buen estado durante años.
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