Qué es una macrogranja y cómo impacta en el medioambiente

Una macrogranja es una instalación de ganadería industrial en la que la densidad de animales es muy grande, donde pueden tener cabida desde decenas de miles de cabezas de ganado porcino o bovino hasta cifras que alcanzan en millón en el caso de las macrogranjas dedicadas a la cría de pollos.

Con el desarrollo tecnológico, las nuevas técnicas para automatizar procesos han permitido que se estabulen en granjas miles de cabezas de ganado para reducir sus costes asociados al mantenimiento y abaratar los precios de la carne que posteriormente se comercializará.

En lo que se refiere a su impacto en el entorno, la principal diferencia entre una granja beneficiosa y otra perjudicial para su ecosistema es la densidad de su ganado. En vez de ser un modelo arraigado al territorio y en el que todos los factores se retroalimentan, la producción industrial suele depender más del exterior, pues requieren de combustibles fósiles para fertilizar, recolectar y transportar sus insumos.

Otro factor preocupante en lo que se refiere a las granjas de gran densidad es la gestión de sus residuos:»Una alta densidad (de animales) es problemática de gestionar por la elevada concentración de excretas (purines, estiércol) en poco espacio, especialmente si no existen suficientes tierras de cultivo a una distancia cercana donde poder hacer un abonado racional. Una granja de 10.000 ovejas en extensivo, al ocupar mucho espacio, no sería un problema«, afirman Pablo Manzano y Agustín Del Prado, investigadores del bc3 – Basque Centre for Climate Change, en un artículo en The Conversation.

Por último están las desventajas a nivel nutricional, Pablo Manzano explica la diferencia: «los animales criados a alta densidad en régimen industrial van a tener productos de calidad inferior a aquellos que se ejercitan cada día, fundamentalmente, por su perfil graso. Tienen peor perfil nutricional en términos de ácidos grasos poliinsaturados, ácidos linoleicos conjugados (ACLs) y una mejor relación Omega 6/Omega . Las consecuencias de un mayor nivel de estrés crónico en las características del músculo».

Para ver el resto del artículo: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/que-es-macrogranja-y-como-impacta-medioambiente_17760

Espinacas y luz solar: los ingredientes para convertir el dióxido de carbono en fertilizante

Cuando se habla de tecnologías verdes suele interpretarse como una figura retórica, pero en el caso de la nueva técnica desarrollada en el California Institute of Technology (Instituto Tecnológico de California), es literal. Más que nada porque se han basado en las espinacas para desarrollar un proyecto tecnológico que convierte el dióxido de carbono en abono orgánico para las plantas. Así, de un plumazo, se combate el calentamiento global y a la vez se producen fertilizantes de una manera ecológica y sostenible.

Lo que han hecho fundamentalmente en este centro de desarrollo californiano es crear cloroplastos artificiales. Los cloroplastos, a modo de recordatorio, son las estructuras celulares que permiten a plantas y algas realizar la fotosíntesis, es decir, la conversión de la luz solar en energía química. Para ello hace falta que las moléculas de clorofila de su interior absorban la luz en primera instancia. La energía se almacena en forma de trifosfato de adenosina (ATP) y nicotinamida adenina dinucleótido fosfato (NADPH) y luego un conjunto de enzimas emplean esos compuestos químicos para convertir el dióxido de carbono en glucosa. Una de las principales enzimas en este proceso es la conocida como rubisco. Pues bien, los investigadores decidieron sustituir la rubisco por enzimas mucho más veloces, ya que el proceso natural es relativamente lento. Para ello recurrieron a una combinación de dieciséis enzimas procedentes de nueve organismos distintos. El ciclo resultante, diez veces más veloz, se bautizó como CETCH.

Ahora solo faltaba desarrollar los cloroplastos artificiales. Y es ahí donde usaron células de las hojas de espinaca para extraer sus tilacoides. Los tilacoides son unos pequeños sacos que contienen la clorofila y que pueden operar fuera de la planta como pequeñas centrales de procesamiento de luz solar. Al emparejar los tilacoides con el nuevo ciclo CETCH lograron por fin alcanzar el objetivo del experimento: producir glicolato, un compuesto empleado en fertilizantes. Así, técnicamente se podrían crear factorías fotosintéticas capaces de producir abonos orgánicos simplemente a partir del dióxido de carbono y la luz solar.  Conviene recordar que la producción de fertilizantes químicos es responsable de la emisión de grandes cantidades de gases de efecto invernadero como el metano.

Plantas para producir medicamentos y otras aplicaciones

Además de la producción de fertilizantes, la nueva técnica abre la puerta a otras estrategias. Por ejemplo, sería posible aprovechar este tipo de fotosíntesis para generar compuestos químicos para la industria farmacéutica. O incluso desarrollar plantas modificadas genéticamente para absorber diez veces más dióxido de carbono y que luego se empleasen en la producción de biocombustibles.

Se calcula que para el año 2050 la producción agrícola deberá multiplicarse por dos para cubrir las necesidades alimentarias de la población por lo que iniciativas sostenibles como la de este centro californiano son de vital importancia. En el I’MNOVATION Hub hemos cubierto algunas de las estrategias que pueden contribuir a ese objetivo. Por ejemplo, el uso de aguas residuales para generar nitrógeno. Otra de las vías es la utilización de organismos genéticamente modificados como es el caso de los cereales autofertilizables desarrollados por el MIT estadounidense.   

https://www.imnovation-hub.com/es/ciencia-y-tecnologia/espinacas-luz-solar-ingredientes-dixido-carbono-fertilizante

La relación entre seguir una dieta respetuosa con el medio ambiente y una menor mortalidad

El 5 de septiembre se publicó en la revista «Science Advances» un estudio que relacionaba una menor mortalidad con llevar una «dieta planetaria saludable» (PHD en inglés).

¿Cómo se creó la dieta PHD?

La dieta PHD se creó artificialmente en 2019, a diferencia de la dieta mediterránea (por ejemplo), que tiene un origen cultural. Un grupo de científicos que formaron la comisión EAT/Lancet elaboró un modelo de dieta que combinara la salud para el ser humano y el respeto por el planeta. Se pretendía frenar el insostenible modelo de consumo que el ser humano empezó a desarrollar a partir de la II Guerra Mundial. La carne empezó a tener una gran presencia en nuestra dieta desde entonces, debido a un auge de la ganadería intensiva en esta época. También pasó esto con los derivados lácteos y, sobre todo, con los ultraprocesados. Desde entonces, en el mundo occidental, el consumo de estos productos ha sufrido un aumento vertiginoso.

¿En qué consiste?

Esta dieta conlleva un aporte de proteínas procedente principalmente de legumbres, fruto secos, pollo y pescado. En cuanto al consumo de carne roja, esta se limitaría a tan solo una pieza pequeña de ternera, por ejemplo, a la semana. En definitiva, esta dieta se parece considerablemente a la dieta mediterránea, modelo de alimentación tradicional de países como España o Italia. Un estudio de Mercedes Sotos-Prieto, epidemióloga nutricional en la Universidad Autónoma de Madrid, ha revelado que las dos dietas conllevan de manera similar una menor mortalidad por todas las causas y un impacto ambiental igualmente bajo. 

En cuanto a la dieta PHD, investigadores de la Universidad de Oxford comprobaron que esta superaba en beneficios para la salud y en reducción de gases de efecto invernadero a dietas que, hoy en día, se recomiendan por todo el mundo.

El estudio de la comisión EAT/Lancet ahora publicado también ofrece un retrato robot del perfil de población que sigue la dieta PHD: la mayoría son mujeres, con altos niveles de educación e ingresos, y de edad avanzada. La muestra de participantes del estudio son tres millones de personas, cifra muy superior a la mayoría de estudios realizados en este campo hasta ahora.

¿Cuáles son las conclusiones?

Por lo tanto, los beneficios que el seguimiento de esta dieta traería son los siguientes: menor riesgo de mortalidad por cáncer y enfermedades cardiovasculares, y menor riesgo de sufrir cáncer colorrectal, cáncer de pulmón, enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares y diabetes.

Para concluir, en este estudio se ha mencionado de forma reiterada que hace falta más investigación acerca de la posible relación entre seguir una dieta respetuosa con el planeta y una mejor salud, así que es de esperar que próximamente se realicen más investigaciones sobre este tema.

https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.adq5147

https://elpais.com/salud-y-bienestar/2025-09-05/un-gran-estudio-confirma-la-relacion-entre-seguir-una-dieta-respetuosa-con-el-planeta-y-una-menor-mortalidad.html