Nutrición precisa

Hongo Tremella para el cuidado de la piel o frutos rojos contra el envejecimiento celular. Un hongo y un fruto que aparecen en muchas búsquedas de los internautas cuando quieren saber de micronutrientes –compuestos presentes en los alimentos, básicamente vitaminas y minerales, necesarios para el organismo pero en muy pequeñas cantidades–. También hay que destacar los antiinflamatorios, los antioxidantes o las enzimas, que catalizan reacciones químicas en el organismo.

La nutrición de precisión existe, y persigue personalizar la alimentación, partiendo de la premisa de que la genética y la epigenética (variaciones que se producen alrededor del ADN dependiendo de factores ambientales como la dieta o el estrés), la microbiota o la gestión del estrés hacen que cada individuo sea único. “Supone ir más allá de las recomendaciones globales y mejorar un patrón general de alimentación sano, como puede ser la dieta mediterránea, con consejos específicos dirigidos a grupos de población concretos”, comenta Fermín Milagro, responsable del Área de Nutrición de Precisión del Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra. Llevar a la vida real lo que este investigador realiza en su laboratorio, con voluntarios, exigiría un mayor conocimiento de las características individuales de cada persona, gracias a herramientas como los test genéticos y de microbiota. “Se usan poco porque son caros, pero en el futuro ofrecerán información valiosa”, prevé.

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La microbiota juega un papel clave en la atención de las personas con obesidad.

La microbiota está formada por las bacterias, hongos y otros microorganismos que pueblan nuestro intestino.

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI) ha revelado que la microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino— juega un papel importante en la capacidad de atención de personas con obesidad. Esta investigación, publicada en la revista Gut, es pionera en vincular directamente la composición microbiana del intestino con funciones cognitivas, más allá de los efectos metabólicos ya conocidos.

Los investigadores observaron que un mayor nivel de proteobacterias en la microbiota se asocia con un peor rendimiento en tareas de atención. En cambio, la presencia del compuesto 3-HAA, producido por ciertos microorganismos intestinales, se relaciona con una mejora en esa capacidad cognitiva. Estos hallazgos sugieren que la microbiota no solo influye en la salud física, sino también en el funcionamiento mental.

Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos personalizados que, a través de la dieta o el uso de probióticos, puedan mejorar la atención y el bienestar cognitivo en personas con obesidad. En definitiva, la microbiota se consolida como un actor clave en la salud integral, actuando casi como un “nuevo órgano” que conecta el cuerpo con la mente

La microbiota juega un papel clave en la capacidad de atención de las personas con obesidad

El kéfir es el yogur más saludable: la ciencia confirma que tiene muchos beneficios para la salud

Fermentado, cremoso y repleto de probióticos, el kéfir se ha consolidado como uno de los alimentos funcionales más recomendados por la comunidad científica. Aunque a simple vista puede parecer un yogur más, lo cierto es que su compleja fermentación y sus beneficios lo colocan un paso por delante.

Según el cardiólogo y divulgador Aurelio Rojas, el kéfir no solo mejora la salud intestinal, sino que también tiene un impacto positivo en el sistema inmune, el metabolismo y, especialmente, en la salud cardiovascular.

¿Por qué tanto revuelo?
A diferencia del yogur tradicional, que se fermenta solo con bacterias lácticas, el kéfir incorpora también levaduras vivas. Esta diversidad microbiana —hasta 50 cepas distintas— multiplica su efecto probiótico y lo convierte en un aliado potente para la microbiota intestinal.

Entre sus beneficios más destacados, el kéfir:

  • Refuerza las defensas
  • Mejora la digestión y la absorción de nutrientes
  • Contribuye al control del colesterol y la presión arterial
  • Tiene un efecto antiinflamatorio
  • Puede ayudar a regular el estado de ánimo y el sueño
  • Es bajo en lactosa, por lo que muchas personas intolerantes lo toleran mejor

¿Cuándo y cómo tomarlo?
El doctor Rojas recomienda consumirlo en ayunas o durante el desayuno, acompañado de fruta rica en vitamina C como kiwi, fresas o arándanos, lo que potencia la acción de los probióticos y contribuye a reducir el cortisol, la hormona del estrés. La dosis ideal: entre 150 y 200 ml al día.

¿Para todos? No exactamente
Aunque es muy beneficioso, el kéfir no está indicado para personas con el sistema inmune comprometido o con intolerancia severa a la lactosa. En estos casos, su consumo debe ser supervisado por un profesional de la salud.

¿El kéfir alarga la vida?
“No lo sabemos con certeza, pero sí parece ayudarnos a vivir mejor”, concluye el especialista

Un enemigo oculto en(tre) nosotros

Hoy en día el término «microbiota» está muy de moda entre todos aquellos que quieren mantener un bienestar en general y una salud intestinal en particular, ya que se le da mucha importancia a su cuidado para que todo dentro de nuestro cuerpo esté en orden y funcione con normalidad. Debido a esta subrayada importancia de la microbiota, le atribuimos a ella tanto nuestros momentos buenos intestinalmente como aquellos perniciosos, pero lo que muchos desconocen es que, a parte de estas bacterias que habitan en nuestro interior y nos aportan tanto beneficios como problemas si se encuentran en mal estado, hay otro huésped microscópico que reside con ellas, el virus Microviridae. Este pequeño e inerte microorganismo ha sido descubierto en la microbiota y se le ha asignado la culpa de ciertos problemas relacionados con el metabolismo y la nutrición, lo que da pie a investigar más allá de las bacterias para llegar al fondo de los problemas intestinales que pueden derivar en otros peores.

Uno de los mayores trastornos con los que se ha relacionado a esta clase de virus es la adicción a la comida, donde se come sin control alguno y pueden germinar a raíz de ellos otros problemas como la obesidad. Pero va más allá: la relación del microorganismo con este trastorno se debe a que eleva los niveles de serotonina y dopamina en sangre, lo cual afecta a la regulación del humor, del sistema de recompensa y de la saciedad de comida.

Como resultado de esta investigación se recalca la inevitable importancia de hacer una amplia recerca entorno, no solo a los virus, sino a otros factores varios, que juegan un papel más importante del que cualquiera de nosotros pensaba. El jefe de del grupo del área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER Jordi Mayneris-Perxachs subraya que, de esta forma, «facilita la adopción de estrategias personalizadas para tratar la adición a la comida”.

Así que, a pesar de la importancia de las bacterias de nuestro interior, hay mucho más a lo que se le debería echar un ojo, puede que así encontremos soluciones a muchos problemas.

Si te interesa este artículo, léelo completamente en el siguiente enlace: https://www.saludadiario.es/investigacion/relacionan-un-virus-presente-en-el-intestino-con-la-adiccion-a-la-comida/

Tu intestino tiene voz: Esto es lo que quiere que comas.

Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Vall d’Hebron (VHIR) ha publicado un estudio en la revista npj Biofilms and Microbiomes, donde se analiza cómo la dieta, el estilo de vida y la región geográfica influyen en la microbiota intestinal de la población española sobre una muestra de 731 personas, incluyendo tanto individuos sanos como pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), procedentes de cinco comunidades autónomas.

El objetivo del estudio es el de identificar patrones dietéticos que favorezcan un microbioma intestinal diverso y equilibrado, factor clave para la salud digestiva e inmunitaria. Para ello, se realizaron encuestas dietéticas al inicio, a los seis meses y al año de seguimiento, posteriormente junto a análisis de muestras fecales.

Los resultados muestran que una mayor ingesta de frutas, verduras y frutos secos, se correlaciona con una microbiota más rica y variada. En cambio, el consumo habitual de dulces, pan blanco y bebidas carbonatadas se relaciona con una microbiota más empobrecida, semejante a la de los pacientes con EII.

Además, el estudio revela diferencias relevantes según la edad, el género y el lugar de residencia. Las personas mayores tienden a seguir una dieta más completa de alimentos integrales y frutos secos, mientras que los hombres consumen menos alimentos vegetales y más alcohol, al contrario del género opuesto. Geográficamente, las regiones del interior de España, como Castilla y León, destacan por un mayor consumo de legumbres, alimentos reconocidos por su alto contenido en proteínas, fibra, vitaminas y minerales

Los investigadores concluyen que, aunque la dieta es un factor clave, no es el único que influye sobre la microbiota. Por ello, subrayan la necesidad de seguir investigando para comprender mejor cómo adaptar las recomendaciones nutricionales a cada grupo poblacional y así promover una salud intestinal óptima. Además, cada usuario disponía de acceso privado a su perfil alimenticio y composición microbiana. Como sostiene la Dra. Manichanh, «esta web pone al alcance de todo el mundo la información del proyecto y permite visualizar el rol esencial de la ciudadanía en la ciencia».

Articulo en detalle en: https://www.diariodenavarra.es/noticias/vivir/vida-sana/2025/09/08/son-alimentos-debes-priorizar-ayudar-microbiota-estudio-hospital-vall-d-hebron-659606-3196.html