Esto es lo que pasa en tu cuerpo si te comes la parte blanca de las naranjas

La naranja es una fruta popular en España, no solo por su sabor cítrico y su versatilidad a la hora de hacer recetas como bizcochos caseros o un pollo a la naranja ideal para triunfar en Navidad, también posee múltiples beneficios para la salud. Su perfil nutricional es bastante completo. Fuente de vitamina C, contiene flavonoides, esenciales para la protección del corazón, y folatos, buenos para la formación de las células sanguíneas.

Una de las partes de la naranja es el albedo, que es la que se encuentra entre la pulpa y la piel. Se trata de una zona que mucha gente tiende a tirar por su sabor amargo y cítrico. No obstante, algunos especialistas en salud aseguran que posee nutrientes importantes para el organismo. Esto es lo que debes saber sobre el albedo. 

Beneficios de comer la parte blanca de la naranja

Manuel Viso es médico divulgador que acumula en TikTok más de cuarenta mil seguidores. En uno de sus vídeos, habló sobre lo que esconde la parte blanca de la naranja. Comienza diciendo que posee fibra tanto soluble como insoluble «que mejora nuestra salud digestiva», añade. 

Además, expone que «reduce los picos de glucemia y tiene un montón de antioxidantes y antiinflamatorios cardiosaludables«. Por si fuera poco, detalla que «contiene sustancias que reducen el colesterol malo«. 

En cuanto los flavonoides, el doctor Sabagh habló durante su participación en el programa argentino Lagarto Show, que el albedo posee 20 veces más contenido de este antioxidante que la propia pulpa. «Por eso digo que es tan importante el hecho del consumo», expuso. Señaló, como una de sus funciones, aportarle a las bacterias de nuestro intestino fibra prebiótica, «un alimento muy importante para esas bacterias», apuntó. A su vez, recordó un plato que diseñó Ferrán Adrià en el año 2007 para corroborar que el albedo también puede tener su función en la cocina y aprovecharse: un pecado con puré de albedo. 

Para más info: https://www.20minutos.es/gastronomia/productos/pasa-cuerpo-comes-parte-blanca-naranjas_6401843_0.html

Historia de la naranja

Las naranjas y la mandarinas son dos variedades de cítricos, su origen proviene de Asia, fueron introducidos en la península ibérica por los árabes en el siglo X, era una modalidad amarga, en el siglo XV llegaron de manos de los portugueses nuevas variedades con un sabor mucho más dulce y sabroso: la citrus sinensis (naranja) y citrus reticulata (naranja mandarina).

Curiosamente de ahí viene el nombre de ‘naranjas de la china’, puesto que su procedencia era, precisamente, el milenario país asiático. Fueron los españoles los que, en el año 1565, llevaron esta fruta a América, concretamente plantaron naranjos en la ciudad de San Agustín, en Florida y en California.

El fruto es un hesperidio, que es una variante de la baya. Consta de varios carpelos o gajos fáciles de separar, cada uno de los cuales contiene una pulpa, de color variable entre el anaranjado y el rojo, jugosa y suculenta, varias semillas y numerosas células jugosas, cubiertas por un exocarpo coriáceo o cáscara de color anaranjado cuyo interior es blanco, que contiene numerosas glándulas llenas de aceites esenciales.

El naranjo es un árbol de hoja perenne que puede llegar hasta los 10 m de altura. Las hojas son ovales y lustrosas, y las flores, llamadas de azahar, blancas y fragantes.
El mandarino es el árbol que produce un fruto parecido a la naranja denominado ‘naranja mandarina’ o ‘mandarina’ de color amarillo rojizo. Las flores son blancas, hermafroditas con estambres soldados en grupos. Las hojas son más pequeñas que las del naranjo, estrechas, elípticas o lanceoladas. La mandarina se parece a la naranja, pero es más pequeña, de forma esférica más deprimida por los polos, de olor más intenso, sabor agradable, con cáscara más delgada y con gajos que se separan con facilidad.

Para más información, consulte https://naranjamania.com/historia-de-la-naranja/