Platos que han conquistado la literatura: recetas inspiradas en novelas

La literatura no solo nos cuenta historias; también refleja culturas, costumbres y por supuesto gastronomía. A lo largo de los siglos, autores de diferentes épocas han incluido alimentos y recetas en sus obras, convirtiendo los platos en símbolos de identidad, ambiente o incluso emoción dentro de las narraciones. Algunos de estos alimentos han trascendido la página y se han convertido en recetas que se preparan en la vida real.

Entre los ejemplos más representativos está el duelos y quebrantos, plato tradicional que aparece en Don Quijote, compuesto por huevos, chorizo y tocino, un reflejo de la cocina manchega del siglo de Oro español. De la literatura más moderna, en Harry Potter aparece la famosa cerveza de mantequilla, un producto dulce y espumoso que recrea la magia del mundo de Hogwarts, y que incluso se puede probar en los parques temáticos inspirados en la saga. En Juego de Tronos, los pasteles de limón, son un alimento destacado en la mesa de Santa Stark, mientras que en El Señor de los Anillos, los hobbits cocinan un guiso de conejo con zanahorias y hierbas que simboliza la calidez y la hospitalidad de la Comarca.

Estas recetas muestran cómo la comida no es solo un elemento narrativo, sino también un puente entre la ficción y la realidad, un modo de que los lectores experimenten la historia a través de los sentidos. Además, muchas de estas preparaciones reflejan las culturas de los lugares y épocas en los que se desarrollan las historias, conectando la alimentación con la historia y la tradición.

Como conclusión, podemos ver que la literatura tiene un papel muy presente en nuestra alimentación, porque a través de los libros aprendemos sobre ingredientes, recetas y tradiciones culinarias que a menudo pasan a formar parte de nuestra vida cotidiana. Lo que vemos en la literatura, así como en el cine y la televisión, influencia nuestras costumbres, despierta curiosidad por sabores nuevos y conecta la cultura con la cocina, demostrando que la gastronomía no solo nutre nuestro cuerpo, sino también nuestra imaginación.

https://www.elconfidencial.com/gastronomia/2018-08-04/recetas-literatura

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento

Historias donde la cocina es mucho más que mezclar ingredientes o saciar el hambre. Recetas ancestrales, emociones a flor de piel y la lucha por preservar la identidad cultural se entrelazan en relatos inolvidables


– “El mole se preparó con la receta que Tita había heredado de Nacha… una receta antiquísima que se pasaba de generación en generación, siempre en manos de la mujer encargada de la cocina”. Esta cita proviene de la obra romántica, exponente del realismo mágico, Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, ejemplo de cómo una novela puede narrar historias, transmitir afectos y preservar identidades a través de la comida.

En este libro, cada capítulo incluye una receta tradicional mexicana. Ingredientes como el chocolate, el chile o el mole no solo sazonan la trama, sino que reflejan la riqueza agrícola y cultural de México. A través de la cocina (y en la cocina) Tita, la protagonista, expresa sus emociones, mostrando cómo la gastronomía puede ser un lenguaje universal y haciendo que el lector pueda saborear sus lágrimas y pasiones.

Pero el de Como agua para chocolate no es el único caso. Porque la comida en la literatura va más allá de simples descripciones culinarias. Es un puente entre culturas, emociones y tradiciones.

Chocolat de Joanne Harris, ambientada en un pequeño pueblo francés, muestra cómo el cacao –gracias a la tienda de bombones que abre una forastera en un pueblo– puede romper prejuicios y unir comunidades.

– Muchas novelas gastronómicas también destacan el uso de ingredientes locales y de temporada, un principio clave de la cocina sostenible. Por ejemplo, Entre pólvora y canela, de Eli Brown, rescata sabores afrocaribeños basados en especias como la canela y la pimienta. Estos ingredientes no solo dan identidad a los platos, sino que promueven el comercio justo y la agricultura local.

– Otro ejemplo fascinante donde lo culinario se entremezcla con la narrativa se encuentra en la trilogía de novelas históricas Azteca, de Gary Jennings. En estas recreaciones del México prehispánico, se describe detalladamente cómo los personajes preparan platillos con maíz, frijol y chile, los ingredientes básicos e inseparables de la dieta mesoamericana. A través de la elaboración de tortillas, tamales, salsas y diversos guisos, el lector se sumerge en la vida cotidiana y ritual de esta civilización, donde la comida funge como pilar cultural y social.

– La novela Un viaje de diez metros, de Richard C. Morais, ofrece un rico tapiz de enseñanzas culturales y psicológicas. El relato sigue al joven chef indio Hassan Haji y su familia, quienes inauguran un pequeño restaurante en Francia justo enfrente de un establecimiento Michelin. La historia se convierte en una profunda exploración de la asimilación cultural frente a la preservación de la identidad. Más allá de ser una inmersión en el mundo de la alta cocina, la novela aborda las diferentes dimensiones que puede tener la gastronomía en aspectos como el duelo, la resiliencia y la búsqueda de la excelencia.

https://www.infobae.com/cultura/2025/08/26/literatura-gastronomica-novelas-que-se-cocinan-a-fuego-lento/

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento

La literatura gastronómica es un género en el que la comida no solo aparece como un elemento decorativo, sino que se convierte en el motor emocional y cultural de la historia. Estas novelas se “cocinan a fuego lento” porque desarrollan sus tramas con sensibilidad, profundidad y una conexión íntima con los sabores, las recetas y las tradiciones.

¿Qué hace especial a este tipo de literatura?

Es especial, ya que, se usa la cocina como lenguaje emocional, como puente entre culturas, en la recuperación de los sabores tradicionales…

En novelas como Como agua para chocolate, los platos reflejan los sentimientos de los personajes. Cada receta es una forma de expresar amor, tristeza, deseo o rebeldía.

La comida también se usa como puente entre culturas en obras como Chocolat donde se muestra cómo los alimentos pueden unir comunidades, romper prejuicios y generar vínculos humanos.

Y tiene un papel muy importante en la recuperación de sabores ancestrales, como podemos ver en algunas novelas rescatan ingredientes y técnicas tradicionales, como en Entre pólvora y canela, donde se reivindican sabores afrocaribeños, o en Azteca, que revive la cocina mesoamericana.

A demás se obtiene una educación y reflexión ética.

En escuelas gastronómicas, estas novelas se usan para enseñar sobre sostenibilidad, cultura alimentaria y ética. También hay obras como Cadáver exquisito, que critican la deshumanización de la industria alimentaria y nos invitan a cuestionar nuestros hábitos de consumo.

Este tipo de literatura permite explorar cómo la comida puede ser una herramienta narrativa, educativa y transformadora ya que nos ayuda a reflexionar sobre nuestra relación con los alimentos, con la historia y con el entorno.

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento – Infobae

https://www.infobae.com/cultura/2025/08/26/literatura-gastronomica-novelas-que-se-cocinan-a-fuego-lento

La gastronomia en la literatura

Introducció


Des de l’Epopeia de Gilgamesh, en la literatura hi ha tres constants: el sexe, el menjar i la mort. Tant la mort com el sexe són temes que es capten a l’instant pel lector, no obstant això, el menjar passa desapercebut, com un recurs menor dins de la trama. No obstant això, quan el lector es deté pot percebre que molts dels passatges en els quals es parla de gastronomia en la literatura, no són ni fortuïts ni gratuïts.
A través de la gastronomia els autors aconsegueixen descriure un personatge sense dir, ja que el que mengem i com ho fem, ens defineix. També s’aconsegueix a través de la gastronomia descriure una societat o donar una opinió directa o indirecta sobre ella.
Unes altres de les utilitzacions de la gastronomia en la literatura poden ser per a mostrar la violència o, simplement, per a contraposar la violència a la normalitat vital amb la qual es rep. En les novel·les la fam també és gastronòmica, perquè a través dels ulls d’un personatge famolenc es deslliga el desig de menjar i una mirada que va més enllà mostrant la injustícia. La ironia i l’humor també poden introduir-se en passatges gastronòmics i, a vegades, pot ser fins a una forma de com mesurar el temps.

La taula del diluvi. Aquesta és potser la més famosa de totes les *tablillas cuneïformes. És l’onzena taula de l’epopeia de Gilgamesh i descriu com els déus van enviar un diluvi per a destruir el món. Igual que Noè, Utnapishtim va ser advertit i va construir una arca per a albergar i preservar als éssers vius. Després del diluvi, va enviar ocells a la recerca de terra ferma. EM K 3375.

1. Desdejuni, esmorzar o sopar: moment àlgid d’una novel·la


El moment triat pels escriptors per a determinar un moment àlgid de les seves novel·les sol ser el sopar. En el cas d’Estranys en un tren de Patricia Highsmith, el moment central és la trobada dels seus dos protagonistes, dos estranys que sopen junts en un tren:
“El cambrer amb una safata coberta amb una tapadora de peltre en un instant els va instal·lar la taula. L’aroma de la carn rostida sobre carbó vegetal li va donar ànims. Bruno va insistir tant a pagar el compte, que Guy va accedir a això sense oposar més resistència. Per a Bruno hi havia un enorme bistec cobert de bolets; per a ell, una hamburguesa”.
En una novel·la com No apte per a dones de P.Sr. James el sopar li dona la pista fonamental a la investigadora, perquè encara que tot apunta a un suïcidi, fins i tot la policia així ho creï, Cordelia es pregunta com una persona que se suïcidarà es prepara un estofat de bou per a abans de morir:
“La marmita estava encara sobre el fogó i plena fins a la vora. No era un menjar recalfat que hagués quedat de la nit anterior. Això segurament indicava que no va prendre la decisió de matar-se fins al cap d’haver preparat l’estofat i haver-lo posat sobre el fogó perquè es cogués. Per què havia de molestar-se a preparar un menjar si sabia que no anava a estar viu per a menjar?”

2. Identificar al personatge pel que menja i com el menja


Ja ve de la literatura clàssica identificar als personatges pel que mengen. El cas més conegut és el del Quixot, al qual Cervantes defineix en el primer paràgraf del llibre pel que menjava:
“En un lloc de la Manxa, del nom del qual no vull acordar-me, no ha molt temps que vivia un gentilhome dels de llança en drassana, adarga antiga, rossí flac i llebrer corredor. Una olla d’alguna cosa més vaca que carner, salpicón les més nits, dols i pèrdues els dissabtes, llenties els divendres, algun palomino d’afegiment els diumenges, consumien les tres parts de la seva hisenda”.
És magistral com defineix també el seu personatge des del primer capítol del francès Jean-Patrick Manchette en la seva novel·la Fatal. Es tracta d’una maca dona rossa, que malgrat tenir una imatge delicada, menjant en la intimitat revela qui realment és:
“Va obrir la tapa de l’escalfaplats i va aparèixer la choucroute. La dona es va dedicar a engolir col picada, salsitxes i cansalada. Menjava a grans bocades, ràpid i fent soroll. Li relliscava salsa per les comissures dels llavis. Algun tros de col que se li escapava de la forquilla o de la boca anava a caure a terra o bé li quedava penjant del llavi inferior o de la barbeta. Les dents de la dona eren visibles durant la masticació, perquè els llavis li quedaven recollits. Va beure xampany. Va acabar molt aviat la primera ampolla. Quan va destapar la segona, es va punxar el polze amb el filferro i li va brollar una mica de sang escarlata. Va singlotar perquè ja estava borratxa, es va xuclar el polze i es va empassar la sang”.

3. Identificar la societat


Els comentaris dels personatges d’una novel·la sobre la cuina, els restaurants o simplement sobre les dotis culinàries poden mostrar com és una societat. En el cas de Viure de Nit de Dennis Lehane, una novel·la negra inspirada en els anys 20 als Estats Units, un gàngster li pregunta al seu noi sobre la seva nova núvia:
-Sap cuinar?
-Sí que -va afirmar Joe, encara que la veritat és que no tenia ni idea.
-Això és important. És igual si ho fan bé o malament, el que compte és que es posin.
En El llarg adeu de Raymond Chandler apareix aquest esmolat comentari en boca d’un dels seus personatges:
“Els americans es mengen qualsevol porqueria amb la condició que estigui torrada, subjecta amb un parell d’escuradents i se li surti l’enciam per un dels costats, millor encara si està una miqueta làcia”.

4. El delit del que es menja. La funció pedagògica


Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán és un dels personatges que més delecta amb  els plats que mengem amb ell en les seves novel·les. Guisats catalans, plats de la resta d’Espanya, de l’Argentina o de Tailàndia. D’ells, ens ofereix com saben o fins i tot com es fan, però també en les seves paraules hi ha una funció pedagògica, no sols amb el menjar, sinó també amb el vi -tant de qualitat com popular- o amb els còctels, com el Singapur *Sling, un dels seus favorits.
Montalbano, l’inspector de l’escriptor italià Andrea Camilleri, fet a imatge i semblança de Carvalho, també deixa moltes escenes de delit i de pedagogia culinària. En La forma de l’aigua, per exemple, diu:
“Li van servir rogers de roca fresc, fregits fins a quedar cruixents i deixats una estona sobre paper d’estrassa perquè deixessin anar l’excés d’oli”.

5. Les receptes


Hi ha moltes receptes de plats en la literatura. No obstant això, si hi ha una recepta rupturista i provocadora és la que dona Herman Melville en Moby Dick:
“Les marsopes són considerades com a plat exquisit des del punt de vista gastronòmic. La carn es prepara en boles de la grandària de les de billar, i si s’assaonen bé amb espècies poden ser preses per mandonguilles de tórtora o xai, (…) En el cas de la petita balena espermàtica, els seus cervells són considerats un plat delicat. La part superior del crani es trenca amb una destral, i es retiren i es barregen amb farina, amb la qual cosa queden convertits en una menja el sabor de la qual és semblant al cap de vedella”.
No obstant això, les receptes més recordades poden ser les que apareixen en el llibre Com a aigua per a xocolata de Laura Esquivel. Tota la novel·la està redactada a mode de receptari. Cada capítol és una recepta i després d’indicar els ingredients en la «Manera si es fes» narra com es va fer i per què aquest plat i el que va esdevenir als personatges en aquest moment de cuinar-lo o degustar-lo. Entre elles, destaquem la recepta de «Guatlles en pètals de rosa», la preparació del qual l’autora comença així:
«Es desprenen amb molta cura els pètals de les roses, procurant no punxar-se els dits, doncs a part de que és molt dolorós (el piquet), els pètals poden quedar impregnats de sang i això, a part d’alterar el sabor del platet, pot provocar reaccions químiques, per altres perilloses».

6. La violència


En la cuina es viuen alguns moments violents, perquè en el plat sempre hi ha un ser mort. Des de matar a un pollastre fins a un peix pot tenir una càrrega violenta depenent dels ulls que el miri. En el cas de Qiu Xialong en Mort d’una heroïna vermella són els crancs de riu els que ens ofereixen un particular episodi de crueltat dins de la normalitat:
“Cal mantenir els crancs de riu ben alimentats fins a la seva mort. Conservar-los en galledes plenes de sèsam. Així no perden pes. És un aliment molt nutritiu per a ells”.
Un moment important per a entendre com és Driver, el personatge de la novel·la de James Sallis portat al cinema en 2011 per Nicolas Winding Refn, és el següent:
“A Driver no el va sorprendre que, una nit, mentre sopaven, la seva mare s’aixequés i s’acostés al seu vell amb un ganivet en cada mà, el del pa i el de trinxar carn, com si fos una ninja amb davantal a quadres vermells. Quan va voler deixar la tassa en la taula, ella ja li havia tallat una orella i li havia dibuixat una gran boca en el bescoll. Driver ho va veure tot i va continuar menjant-se el sandvitx de paté amb melmelada de menta. Els dots culinàries de la seva mare no donaven per a més”.
I ell quan mata també posa la seva part culinària:
“Driver va deixar la caixa amb la pizza gran de pepperoni, doble de formatge i sense anxoves sobre el pit de Nino. La pizza feia bona olor. Nino no”.

7. Estats d’ànim i menjar


La gastronomia també és una eina habitual per a identificar els estats d’ànim dels personatges, un senyal de la seva humanitat. Exemples d’això es poden trobar en:
Amb l’aigua al coll de Petros Markaris, l’esposa de l’inspector de policia entra en una gran depressió enmig de la depressió econòmica grega. El seu espòs Kostas Jaritos veu la seva recuperació de la manera següent:
«Adrianí està completament recuperada. El meu diagnòstic no és fruit d’un estudi psiquiàtric o simplement mèdic, sinó del meu olfacte. Damunt de la taula de la cuina hi ha una gran font de tomàquets farcits».
No obstant això, també és un recurs utilitzat amb molt de mestratge per a parlar d’emocions difícils d’expressar, com la melancolia o el buit interior. Per exemple, de manera magistral ho retrata l’escriptora japonesa Banana Yoshimoto en la seva novel·la Amrita:
“L’aroma del pa recentment tret del forn suscita en mi, no sé per què, un sentiment esquinçador. Reaviva la nostàlgia. Voldria tornar a aquest matí centellejant que existeix en alguna part. La imatge continguda en aquesta aroma és impossible d’aconseguir ni fins i tot menjant tones de pa recentment tret del forn”.

8. El menjar com a manera de mesurar el temps


En El mapa i el territori de Houellebecq, la gastronomia és l’indicador del pas del temps d’una persona. Quan és jove i amb èxit, el protagonista Jed Martin gaudeix amb el seu amant del pollastre amb cranc de Limousin en un restaurant de moda dirigit per una parella gai. D’unes petxines de pelegrí a la paella amb souflé de turbot a l’alcaravia amb neu de pera en un restaurant d’un hotel amb encant. I, en solitud, d’una ampolla d’aigua mineral noruega de luxe o d’un Gewürzstraminer. Però acaba els seus dies sol amb productes lactis i ensucrats:
“La proximitat de la mort torna humil a un home”, diu l’escriptor en boca del protagonista.
En Els homes t’han fet malament d’Ernesto Mallo, el menjar també mesura el temps en els últims moments d’una persona:
“Els vells anem de menjar en menjar. Ja no treballem, no arreglem la casa, no tenim res que ocupar-nos, depenem dels altres per a tot. Menjar és l’última activitat vital que ens queda. El problema és amb què omplir el temps entre una i un altre menjar”.

9. La fam


Charles Dickens en Oliver Twist, una novel·la que és llavor del gènere negre, posa la fam com el dispositiu que obre el camí de la delinqüència a un jove, que després de menjar farinetes diàries en l’orfenat, en el seu primer treball, només aconsegueix a les sobres, però sense carn, “per a poder dominar millor al noi”. Però quan arriba a la taula dels  delinqüents, veu que en ella no falta el pa, la cervesa ni el llard.
En Últims dies en el lloc de l’Est, Cristina Fallarás porta a l’ésser humà fins al seu costat més fosc i és la fam la que desferma passions i morts per una rata o per la mescla d’aigua, calç i llard per a simular la llet.

10. El canibalisme


En moltes novel·les apareixen episodis de canibalisme. Un dels més potents és el de L’Odissea d’Homer, quan el cíclope engoleix a dos dels acompanyants d’Ulisses :
“Tirant als meus homes la mà, va agarrar a dues d’ells com a uns cadells i a terra els va llançar i el seu cervell va saltar i va esquitxar tot el sòl. I els seus membres va tallar i preparant-se amb ells el sopar. Com un lleó feréstec els va menjar sense deixar res: ni intestins, ni carn, ni ossos, ni medul·la”.
En clau surrealista cal prendre La cuina caníbal de Roland Topor un clàssic en el qual destaquen receptes com a «Puré de cap de cap»:
“Se li fa una petita visita al cap a la fi d’any, just abans de les festes de Nadal, i se li mata com a un porc, és a dir, que es pren la precaució de deixar-li dessagnar-se durant un temps perquè la seva carn quedi ben blanca. Una vegada que el cap s’ha tallat de tall, la hi deixa regalimar. Després, es fica en aigua bullent durant mitja hora aproximadament. Al cap d’aquest temps es retira, es treu de l’aigua bullent i s’introdueix en aigua freda per a refrescar-la. És sorprenent com el cap del cap ha canviat ja en aquest moment. El seu pèl s’ha tornat blanc i la seva mirada, encara que continua sent maliciosa, té cert aire somiador. No és més que el principi, continuem l’exercici. S’arrenca la mandíbula fins a l’ull, es desossa el cap, anant amb compte d’unir les carns perquè no perdin la seva forma. Una vegada acabada l’operació, es frega el cap amb xampú, i s’embolica en un drap lligat amb un cordill.
Per a coure-la, es dilueixen tres culleres de farina en aigua, s’afegeix un ram de flors, un tros de mantega, sal, pebre. S’introdueix el cap en el preparat, es bull llevant l’escuma de tant en tant; després es retira i es deixa caure en una cubeta d’una altura de 1,5 m. aproximadament plena de puré, perquè no passi fred en les orelles. És un plat monumental que cal reservar per a les grans reunions familiars”.

11. La ironia a través de la gastronomia


La gastronomia és un instrument per a la ironia i l’humor. Així ho demostren novel·les gastronòmiques com a Gran Soufflé de Lola Piera o El xef ha mort, en el qual es pot llegir un episodi com el que segueix:
«L’hostessa li lliura el paquet de cacauets i el refresc.
—Que ho gaudeixi, senyor.
Veuen pinta una ganyota sota el bigoti. No se li ocorre com podria gaudir de res que s’ingereixi si no sap com sap. Baixa la mirada i s’entreté llegint el llistat d’ingredients del paquet de cacauets: sorbitol (un dels supòsits laxants segons Sofriti), midó modificat de patata (un transgènic, adverteix la guia de l’italià) i amb la resta ja es perd: goma aràbiga, farina d’arròs, extracte de llevat, llevat en pols, sucre caramel·litzat, dextrosa, aroma (sense especificar), espècies (tampoc s’especifica quals), ceba en pols (per a què necessiten uns cacauets això?), sal i cacauets. Per sort, també cacauets.»
Fins i tot en la novel·la més negra es troben també aquests moments d’ironia. Aquí l’exemple de Tots morts de Chester Himes quan dos joves negres absolutament desgraciats fugen de la policia i  es refugien a la casa d’un amic d’aquests, on troben unes quantes coses amb les quals cuinar alguna cosa a menjar:
 «Al no trobar ni un sol plat net, Sassafras va tirar mà del qual estava menys brut. Va fregar un parell de forquilles amb un drap sec.
Roman es va servir els flocs fregits, la carn fregida, i ho va ruixar tot amb melassa. Després es va omplir la boca amb aquesta mescla i encara es va ficar dins un tros de pa sec.
La noia li va mirar amb expressió de disgust.—Pots treure al noi del camp, però no pots treure el camp del noi”“—va filosofar mentre amb gran delicadesa menjava bocades de carn i de pa en forma alternada i sostenia cada floc de blat de moro entre el polze i l’índex, segons les regles de l’etiqueta.”

12. Ambientació


A vegades la gastronomia és el recurs idoni per a ambientar l’acció d’una novel·la. Ja pot ser un bar, un mercat o una cuina. Aquí com ho fa Marta Sanz en la seva novel·la Black, black, black quan els seus personatges queden en “una cafeteria de les de sempre a Madrid”:
“La barra amb les vores metàl·liques. Tamborets alts amb reposapeus. Les safates rodones i brillants. Per la ranura central de les rabassudes tovalloneres, també metàl·lics, apunten tovallons de paper, a vegades decorades. Cendrers de vidre bast, esgarrapat, i els escuradents en el recipient cilíndric. Caixes registradores. La televisió encesa. Tiren esports. Els cambrers, gairebé sempre de mitjana edat, porten jaqueta i corbatí. Fumen amagant-se darrere de la barra. Surten disparats per a atendre el públic. L’escenari es disseca al voltant dels cambrers: ells són els únics que envelleixen entre el parament i el cartell de reservat el dret d’admissió. Màquines expenedores de tabac i a vegades escurabutxaques. Tasses i platerets de pisa blanca amb un tall blau o vermell on s’escriu el nom de la cafeteria. Sotagot. Dos gels i una tallada de llimona. Panchos per a acompanyar la canya de cervesa. Darrere del taulell, la llista amb la selecció d’entrepans: calamars, botifarra, truita espanyola, cinta de llom sola o amb formatge, bacon amb formatge, pepito de vedella, pernil serrà, salsitxó, xoriço. Els imprescindibles. Sota els sandvitxos: mixt, vegetal i mixt amb ou. I les racions: olives, patates braves i allioli, orella amb tomàquet, calls, braó de porc amb grecos, patates amb faceciosa, pebrots fregits, aladrocs en vinagre, ensalada russa, mollejas, polp a fira… Contra la paret es dona suport a la silueta en contraxapat d’un cuiner gros la panxa del qual és una pissarra sobre la qual s’escriu el menú: dos primers, dos segons, beguda, cafè o postres a triar”.

13. Conclusions


Després d’aquest estudi es poden observar les següents conclusions:

  • La utilització de la gastronomia no és fortuïta en la literatura, ni en les obres clàssiques ni en les actuals.
  • La gastronomia és una eina literària vàlida per a: la identificació de personatges i societats, centrar una acció, mesurar el temps, contraposar a la violència amb la quotidianitat, identificar i humanitzar als personatges, ambientar, entre altres.

La gastronomía en la literatura

En la literatura, la comida ha estado presente desde sus orígenes, aunque no siempre la notamos. A diferencia de temas como el sexo o la muerte, que suelen ser más evidentes, la gastronomía sin embargo, muchas veces aparece de forma más sutil, pero sigue teniendo un papel importante en las historias.

La autora explica que lo que comen los personajes y cómo lo hacen puede decir mucho sobre ellos, sin necesidad de describirlos directamente. También sirve para mostrar cómo es una sociedad o incluso para criticarla de forma abierta o disimulada.

A veces, en las novelas se incluyen recetas o se nombran platos concretos que no están ahí por casualidad, sino que tienen un sentido, ya sea porque evocan recuerdos o emociones, buenas o malas. La comida, según Acosta, refleja estados de ánimo y ayuda a que entendamos mejor cómo se sienten los personajes.

Además, las escenas donde se comparte una comida, especialmente las cenas, suelen ser momentos clave donde ocurren cosas importantes para la trama. También se puede usar la gastronomía para mostrar situaciones de violencia o contrastar la crudeza de ciertos hechos con la rutina de comer.

Otro punto interesante es cómo se refleja el hambre. Cuando un personaje tiene hambre, no solo se habla del deseo de comer, sino también de desigualdades y problemas sociales. Por último, la autora menciona que el humor y la ironía también pueden aparecer en escenas relacionadas con la comida, y que incluso se puede usar la gastronomía como una forma de marcar el paso del tiempo dentro de una historia.

En resumen, la comida en la literatura no está de adorno: cumple muchas funciones y puede ser una herramienta muy poderosa para contar una historia. Estos son algunos de los ejemplos:

1. Desayuno, almuerzo o cena: momento álgido de una novela

El momento elegido por los escritores para determinar un momento álgido de sus novelas suele ser la cena. En el caso de Extraños en un tren de Patricia Highsmith, el momento central es el encuentro de sus dos protagonistas, dos extraños que cenan juntos en un tren.

2. Identificar al personaje por lo que come y cómo lo come

Ya viene de la literatura clásica identificar a los personajes por lo que comen. El caso más conocido es el del Quijote, al que Cervantes define en el primer párrafo del libro por lo que comía:

3. Identificar la sociedad

Los comentarios de los personajes de una novela sobre la cocina, los restaurantes o simplemente sobre las dotes culinarias pueden mostrar cómo es una sociedad. En el caso de Vivir de Noche de Dennis Lehane, una novela negra inspirada en los años 20 en Estados Unidos, un gánster le pregunta  a su chico sobre su nueva novia:

Para más información sobre la literatura y la comida, siga este enlace La gastronomía en la literatura – Thefoodiestudies