Auge de las frutas tropicales

El consumo de frutas tropicales ha cobrado impulso en Europa durante la última década, y España se perfila como un actor clave en el mercado. Las exportaciones españolas de frutas exóticas crecieron un 75 % en volumen y un 174 % en valor en estos últimos 10 años.

Si ponemos el foco en la superficie destinada a cultivos subtropicales en España, su peso dentro del conjunto de frutales sigue siendo reducido, en torno al 4 % del total, aunque con una tendencia claramente al alza. Según un informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2023 la superficie conjunta de aguacate y mango rondaba las 200.000 hectáreas, de las cuales el aguacate ocupaba unas 23.953 ha y el mango alrededor de 4.000 ha.

El sector español del aguacate y mango tiene grandes retos como el incremento mundial de la producción, la competencia de terceros países, o la preocupante falsedad sobre el excesivo consumo de agua del aguacate y en menor medida del mango, pero a la vez presenta oportunidades ya que se trata de alimentos saludables y sostenibles, de gran calidad y muy apreciados por el mercado.

Los principales desafíos incluyen la falta de variedades adaptadas al clima mediterráneo, las dificultades en el manejo y transporte postcosecha, la necesidad de infraestructura (como invernaderos o mallas de sombreo) y el desarrollo de canales de comercialización específicos. Promocionar sus propiedades nutricionales también será crucial para su aceptación en el mercado tal y como indican empresas del sector.

El aguacate, producto estrella y respiro para el sector

El aguacate español ha empezado a revertir la tendencia negativa que en los últimos años había puesto contra las cuerdas a los agricultores del trópico, consecuencia directa de una de las sequías más duras que ha vivido el país en décadas.

La campaña 2024/25 ha supuesto un respiro para el sector. Ya a comienzos del año se intuía un repunte respecto a ejercicios anteriores, y las previsiones de la Asociación Española de Tropicales (AET) estiman que el volumen de la cosecha superará las 75.000 toneladas, después de varios años de caída debido a la escasez de agua y gracias al «gran aporte hídrico» que han recibido las fincas de Andalucía Oriental en el último tramo de invierno y en una primavera «benévola».

El mango; cifras que lo sitúan entre 30.000 y 35.000 toneladas

La provincia de Málaga continúa siendo el epicentro del cultivo de mango en Andalucía, con 4.598 hectáreas que suponen el 90 % de la superficie regional, seguida a gran distancia por Granada, que cuenta con 472 hectáreas. Así lo recoge un informe elaborado por el Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía.

La campaña de mango 2025/2026 en España prevé un récord de producción, con cifras que se sitúan entre 30.000 y 35.000 toneladas, el doble de las de 2024, gracias a la recuperación de las condiciones climáticas favorables tras un año de sequía. Desde Reyes Gutiérrez, empresa productora y exportadora de mangos y aguacates afirman que “este año 2025, en España, esperamos una producción de mango entorno a las 30.000/35.000 toneladas, parecida a la campaña del año 2022, sin excedentes estructurales, por lo que hay que pensar en una campaña de excelente calidad y una producción moderada al alza”.

Las exportaciones españolas de frutas exóticas crecieron un 75 % en los últimos 10 años

Esta cifra sitúa a España como primera potencia productora de frutas exóticas de Europa, aunque el sector denuncia que los precios que se les están pagando esta campaña han caído en picado: mientras ellos reciben unos 80 céntimos por kilo de mango, el consumidor puede llegar a pagar hasta seis euros en las tiendas. Así lo denunciaba recientemente la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), en el inicio de esta campaña, donde los precios en origen están ahora a la mitad de los 1,5 euros que se pagaban el año pasado, por lo que se prevén unas pérdidas de 12.600 euros por hectárea respecto a 2024.

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Harinas funcionales con contenido proteico

Las harinas tradicionales (principalmente de trigo, maíz y arroz) han sido pilares en la producción de alimentos básicos como pan, pasta y productos de panadería; sin embargo, hoy la industria atraviesa una transformación que se mueve hacia las harinas con valor agregado, como las que tienen contenido proteico, impulsadas por la demanda de productos más nutritivos, funcionales y sostenibles.

Algunos granos han sido la base de la alimentación mundial durante siglos, aportando diferentes características: el trigo por su contenido de gluten y propiedades reológicas; el arroz, por ser hipoalergénico y libre de gluten y el maíz, por su versatilidad en mezclas y horneados. Pero, durante las últimas décadas, estos ingredientes se han utilizado para generar harinas refinadas, criticadas por su alto contenido calórico y bajo valor nutricional.

En este contexto, las harinas funcionales o no convencionales representan un motor de innovación en la industria alimentaria porque, a diferencia de las harinas tradicionales, se obtienen de fuentes como legumbres, pseudocereales, tubérculos o granos ancestrales y su propósito es enriquecer o mejorar la calidad nutricional y funcional de los productos alimentarios.

Una de las principales estrategias de desarrollo son las harinas compuestas (composite flours), que combinan trigo con otras fuentes o entre sí para incrementar el aporte de proteínas, fibra, vitaminas y minerales. En el mercado global, destacan dos segmentos principales: las harinas fortificadas (de mayor participación) y las harinas especiales, que ofrecen soluciones premium y de innovación.

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