Cuentos para comer sin cuentos ayuda a mejorar los hábitos alimenticios entre los niños

El 52,7 por ciento de la población adulta y el 27,6 por ciento de la población infantil presentan sobrepeso u obesidad. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en los países desarrollados, con un 32,8 por ciento del total de muertes. El sobrepeso, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares son consecuencia de los malos hábitos alimenticios de la sociedad actual. Por ese motivo, el equipo de especialistas del gabinete psicológico de María Jesús Álava acaba de publicar «Cuentos para comer sin cuentos», una obra publicada por La Esfera de los Libros y destinada a enseñar a los niños a mejorar esos hábitos.
«La problemática de la alimentación es una de las principales causas de visitas de los padres a las consultas de los psicólogos», afirmó hoy María Jesús Álava durante la presentación del libro, en donde ha facilitado los datos mencionados. «El poco tiempo de los padres va en detrimento de los buenos hábitos alimenticios. La cultura nutricional es muy pequeña hoy en día, mientras que las carencias son muy grandes. Los padres se desesperan por los niños que no quieren comer o que lo hacen de una forma lentísima. Sin embargo, los hijos perciben que este es un tema importante para sus progenitores, unido a que son los pocos momentos del día en los que están juntos, y se convierten en los protagonistas, por lo que intentan llamar más la atención».
Por eso, el objetivo de «Cuentos para comer sin cuentos», elaborado por Ángel Peralbo, Cristina Palmer, Mila Cahue y Silvia Álava, es fomentar en los padres la capacidad de observación hacia sus hijos, porque es importante que sepan cómo educarles. Los cuentos es una forma estupenda de educación y la alimentación también puede ser el fondo de estas historias. La obra se compone de varios cuentos inéditos creados expresamente para este libro, con los que los autores intentan «enseñar a los niños, pero también a los padres». Tras los relatos en sí, se ofrecen pautas para realizar actividades relacionadas con las enseñanzas del cuento.
Favorecer lo positivo
Según Ángel Peralbo, con estos cuentos ilustrados se pretende «captar la atención de los niños y favorecer los hábitos positivos». No se trata tanto de resolver grandes problemas, sino pautas concretas para mejorar pequeños defectos, principalmente en niños de entre 2 y 8 años, que es la etapa en la que mejor se asimilan las enseñanzas. «Es también un libro vivo, que no sólo sirve para leer por la noche, sino que se puede utilizar el resto del día, y que mejora la comunicación entre padres e hijos, un aspecto muy importante, sobre todo de cara a otras épocas más difíciles, como la adolescencia», señaló Peralbo, psicólogo clínico especializado en programas de terapia familiar.
Para Mila Cahue, experta en Elaboración de Dietas y Dietoterapia, «no sólo es importante lo que comemos, sino cómo lo comemos». Las comidas suelen ser momentos «muy estresantes» para la familia, en los que existe un ambiente hostil. «Hay que recuperar las comidas agradables. Lo afectivo es tan importante como lo nutritivo». «Y marcar pautas no significa ser duro o seco, sino ser firme», puntualizó.

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Tomado de: esferalibros.com

Por primera vez, la obesidad supera al bajo peso como forma de malnutrición entre niños y adolescentes en el mundo, según Unicef

Obesidad infantil: la nueva cara de la malnutrición en el mundo

Durante décadas, hablar de malnutrición en la infancia era sinónimo de bajo peso. Hoy, esa realidad ha cambiado drásticamente. Según el último informe de UNICEF, por primera vez en la historia la obesidad supera al bajo peso como la forma más común de malnutrición entre niños y adolescentes de 5 a 19 años.

El estudio, que analiza datos de más de 190 países, muestra un crecimiento acelerado del sobrepeso infantil, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Aunque la desnutrición crónica sigue presente en algunas regiones, ahora el problema más extendido es otro: el exceso de peso causado por dietas ricas en productos ultraprocesados y entornos alimentarios poco saludables.

Las cifras son contundentes: entre 2000 y 2022, el número de niños con sobrepeso se cuadruplicó en los países de menores ingresos. En total, se estima que 391 millones de niños y adolescentes en el mundo padecen sobrepeso, y muchos de ellos ya presentan obesidad, lo que supone un riesgo para su salud a corto y largo plazo.

Contrario a lo que suele pensarse, este fenómeno no responde únicamente a decisiones individuales. El informe señala que los entornos en los que crecen los niños están cada vez más dominados por alimentos baratos, de baja calidad nutricional y muy publicitados. Estos productos no solo sustituyen a los alimentos frescos, sino que dificultan el acceso a una alimentación equilibrada, sobre todo en familias con menos recursos.

UNICEF insiste en que no se trata de culpar a los padres, sino de transformar el sistema. Entre las medidas que recomienda están la regulación de la publicidad dirigida a menores, el etiquetado claro de alimentos, los impuestos a productos ultraprocesados y el fortalecimiento de políticas públicas que promuevan entornos alimentarios saludables.

Uno de los espacios más relevantes para prevenir la obesidad son las escuelas. Programas de alimentación escolar bien diseñados pueden ser una herramienta efectiva no solo para garantizar una comida nutritiva, sino también para educar sobre hábitos saludables. Países como México, Colombia, Perú y Brasil ya han comenzado a reformar sus comedores escolares con este enfoque, combinando menús más saludables con clases de nutrición, huertas escolares y actividades prácticas.

A pesar de los avances, aún existen grandes desigualdades. Mientras que en los países de altos ingresos el 80% de los niños accede a alimentación escolar, en los países más pobres solo el 30% tiene ese derecho garantizado. Para cerrar esta brecha, se requiere una mayor inversión internacional y el compromiso de los gobiernos para mantener estos programas a largo plazo.

La obesidad infantil ya no es un problema de unos pocos países. Es un desafío global que exige cambios estructurales. La alimentación de los niños no debería estar determinada por el precio más bajo o la publicidad más agresiva, sino por su derecho a crecer sanos y bien nutridos.

«Obesidad infantil: La pandemia ignorada».

La obesidad infantil supone uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Así pues, Movistar Plus+ estrenó en 2025 la miniserie documental “Obesidad infantil: La pandemia ignorada”, realizada en colaboración con la Gasol Foundation, organización comprometida con la promoción de hábitos saludables entre la población más joven. El proyecto audiovisual busca visibilizar un fenómeno cada vez más extendido y al mismo tiempo poco abordado en los medios: el aumento del sobrepeso en niños y adolescentes, junto con las consecuencias sociales y sanitarias que esto conlleva.

El documental combina datos científicos y testimonios reales para ofrecer una visión completa del problema. A través de las experiencias de algunas familias en España y Estados Unidos, saltan a la luz los múltiples factores que favorecen el desarrollo de la obesidad: la publicidad dirigida a menores, el predominio de los alimentos ultraprocesados, la dificultad de acceso a alimentos saludables por su precio y la escasez de educación nutricional.

Más allá de las estadísticas, el relato audiovisual se centra en la dimensión humana: niños que sufren acoso escolar por su peso, padres preocupados por las enfermedades relacionadas (diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares) y adolescentes atrapados en una relación conflictiva con la comida y su propia imagen corporal. De esta manera, la serie no sólo expone el problema, sino que también lo humaniza, permitiendo que el espectador conecte emocionalmente con sus protagonistas.

Uno de los ejes fundamentales del documental es la crítica a los entornos que fomentan la obesidad que están constantemente rodeando a los menores. La serie cuestiona la responsabilidad de la industria alimentaria y la escasa regulación de la publicidad, que expone a los niños a miles de anuncios de productos poco saludables cada año.

El enfoque de la producción, en correspondencia con el trabajo de la Gasol Foundation, enfatiza la necesidad de estrategias preventivas: promover la actividad física, garantizar el acceso a frutas y verduras de calidad, reducir el sedentarismo y introducir hábitos saludables desde la infancia.

En definitiva, Obesidad infantil: La pandemia ignorada constituye un ejemplo de cómo el medio televisivo puede convertirse en un agente de sensibilización social. Su valor no radica únicamente en mostrar la magnitud del problema, sino en evidenciar que la obesidad infantil no es una cuestión individual ni estética, sino un reto colectivo que involucra a todos. Al hacerlo, la serie documental invita a replantear los hábitos cotidianos y a exigir medidas públicas más contundentes, planteando la televisión como una herramienta pedagógica y de transformación social.

Fuente: https://senalnews.com/es/digital/movistar-lanza-la-serie-documental-obesidad-infantil-la-pandemia-ignorada