Culinary Zinema 2025: el legado de Joan Roca, Txispa y otras películas que se verán en San Sebastián

Una cita indispensable con la llegada del nuevo curso para los amantes del cine, y de la gastronomía también: el 73º Festival de San Sebastián, que se celebra del 19 al 27 de septiembre. Entre sus secciones oficiales está Culinary Zinema, organizada conjuntamente entre el festival y el Basque Culinary Center, que este año proyectará dos películas y tres documentales gastronómicos, que compiten por el Premio Culinary Zinema, dotado con 10.000 euros. Dos películas españolas de no ficción nos acercan a figuras de nuestro ecosistema gastronómico, como el reconocido Joan Roca y a su legado culinario a través de El Celler de Can Roca, y también Tetsuro Maeda, al frente del estrellado restaurante Txispa, en el País Vasco. Y destaca también la presencia del director tailandés Pen-Ek Ratanaruang, con un particular thriller culinario.

Como es habitual, las proyecciones se complementan con unas cenas temáticas, que tendrán lugar entre los días 23 y 26 de septiembre en las instalaciones del Basque Culinary Center. Así que, para abrir boca, le damos un pequeño repaso a estas producciones audiovisuales para que sepas de qué van y qué propuesta gastronómica se ha asociado a cada una de ellas.

Pen-Ek Ratanaruang | Tailandia | 121 min · La película que inaugura esta sección del festival narra la historia de Sao, que trabaja como camarera en un restaurante de Bangkok. Cocinera de gran destreza marcada por un pasado trágico, lleva una vida tranquila hasta que, por casualidad, se encuentra con el hombre que la hirió profundamente, tanto física como emocionalmente. Sao decide vengarse, atrapando a su agresor mediante su dominio de la cocina tailandesa.

Su director es el bangkokés Pen-Ek Ratanaruang, habitual de los festivales de Cannes, Berlín y Venecia, es considerado uno de los cineastas más influyentes del cine contemporáneo de su país e impulsor de la «nueva ola» del cine tailandés, junto a Wisit Sasanatieng y Apichatpong Weerasethakul. Conocido por películas como Last Life in the Universe (2003) e Invisible Waves (2006), que combinan thriller, humor negro y un estilo visual minimalista, regresa a San Sebastián con Morte cucina, un thriller culinario en el que la protagonista utiliza su maestría en los fogones para consumar su venganza.

CENA TEMÁTICA: el menú estará diseñado por Álex Zurdo, Txitxo Fernández y Gabryella Ismeria de Kitchen 154, un restaurante madrileño que ha hecho de la cocina asiática callejera su sello personal. Desde su fundación en 2014, su filosofía es clara: “Ni gastro, ni postureo”, solo platos intensos que remiten a los mercados de Bangkok, Hanoi o Luang Prabang. «Con ellos, la experiencia gastronómica será tan contundente y vital como la película», avanzan.

Fecha: 23 de septiembre.

Jon Arregui Larrazabal | España | 70 min · Un día, Tetsuro Maeda (Tetsu) sale de su casa, a los pies del monte Anboto, atraviesa los bosques del valle de Atxondo y llega a su restaurante, Txispa. Mientras trabaja, recuerda su vida, desde que nació en Tokio, hace 40 años, hasta hoy, cuando su restaurante tiene una estrella Michelin. Envuelto en los olores y sabores del Anboto, monte mítico para los vascos, Tetsu piensa en sus platos, les da forma y color para que sus comensales degusten el deslumbrante paisaje que se ve desde su cumbre.

La historia de Tetsuro Maeda que salió del Asador Etxebarri para ofrecer una cocina de parrilla vasco japonesa en su restaurante Txispa, que actualmente ocupa el puesto #85 del listado The World’s 50 Best Bars, es explicada por el vasco Jon Arregui Larrazabal, quien participa por segunda vez en la sección Culinary Zinema, tras presentar en 2013 Euskadi, cocina en la cumbre, codirigida con Francisco Javier Gutiérrez Pereda.

CENA TEMÁTICA: será el propio Maeda quien diseñe un menú exclusivo, compartiendo su particular manera de entender la cocina: íntima, sorprendente y profundamente ligada a la pureza del producto y al fuego de la brasa, símbolo de la cultura gastronómica japonesa. Un viaje de sabores que evocan la esencia nipona —fermentos, maceraciones, conservas— reinterpretados con ingredientes locales, frescos y de temporada, y realzados con un inconfundible toque vasco.

Fecha: 24 de septiembre.

Tomado de: https://www.huleymantel.com/menu-dia/culinary-zinema-2025-legado-joan-roca-txispa-otras-peliculas-se-veran-en-san-sebastian_103101_102.com

La ratatouille de “Ratatouille”

Una receta inspirada en el cine para disfrutar de las últimas verduras del verano.

Con este elegante ratatouille, hasta una rata podría ser un chef de primera.

Ratatouille (Pixar, 2007) es una de nuestras películas gastronómicas favoritas. El plato que conmovió al crítico Anton Ego es, en realidad, una versión moderna de la receta tradicional francesa.

En 1976, el chef Michel Guérard creó el confit byaldi, basado en un plato turco. Años más tarde, Thomas Keller, quien asesoró al equipo de Pixar, adaptó esa versión para la película con verduras cortadas en rodajas finas, horneadas a fuego lento sobre una salsa de pimienta y cubiertas con vinagreta.

Aunque el original se cocina a fuego lento durante horas, esta versión más rápida es una excelente manera de aprovechar calabacín, berenjena y tomates antes de que termine el verano.

Instrucciones: 

1. Sofreír para la piperrada la cabolla y el diente de ajo picados muy finamente. Cuando estén blandos pero no hayan cogido color, añadir los tomates pelados y troceados menudamente (y su jugo, si lo soltaran). Agregar una rama de tomillo, una hoja de laurel y salpimentar.

2. Dejar estofar a fuego lento unos 10 minutos o hasta que el sofrito haya perdido la mitad de su jugo. Cortar los pimientos asados en trozos pequeños y añadirlos al sofrito. Cocinar 5 minutos más, desechar las hierbas y corregir el punto de sal.

3. Precalentar el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo.

4. Reservar un par de cucharadas de la piperrada y el resto esparcirlo en el fondo de una fuente de horno. (Opcionalmente se puede triturar con la batidora).

5. Cortar el calabacín, la berenjena y los tomates en rodajas finas de igual tamaño y grosor, unos 3 mm (es más fácil con una mandolina).

6. Empezando por el borde exterior de la fuente, ir colocando en espiral rodajas alternas de las hortalizas sobre la piperrada.

7. Mezclar un diente de ajo picado, tomillo y 2 cucharadas de aceite con sal y pimienta. Regar el contenido de la fuente con esta mezcla y taparla lo mejor posible con papel de aluminio.

8. Hornear unos 60 minutos o hasta que veamos que las verduras están tiernas. Quitar el papel de aluminio y dejar unos 30 minutos más para que las hortalizas cojan un ligero tono dorado sin quemarse. Sacar la fuente del horno.

9. Para la vinagreta, mezclar en un cuenco la piperrada reservada anteriormente junto con el aceite, el vinagre, sal, pimienta y tomillo u otras hierbas.

10. Sacar una tira de la espiral del confit con una espátula y colocarla de lado sobre el plato, intentando plegarla como un abanico abierto. Aliñar con la vinagreta.

11. Se puede guardar durante 3 días en la nevera (cogerá más sabor) y comerlo frío o recalentado ligeramente en el horno.

Para más información: https://elpais.com/gastronomia/recetas/2016/07/27/receta/1469653710_388939.html

Un apetito de película |¿Por qué consumimos tanto en los cines?

Figura 1: Palomitas y otros consumibles que encontramos en el cine

Comer palomitas en las salas de cine es para muchos un ritual, pero para quienes hacen y proyectan películas es una estrategia. La relación entre salas de cine y comida no es casualidad y hasta tiene gran parte de base científica

El origen de las palomitas remonta a la Gran Depresión, principio de los 1930s, siendo el principal motivo de su popularidad el precio: entre 5 céntimos y 10 céntimos. Resurgió nuevamente en la Segunda Guerra mundial, puesto que fue uno de los productos que no se limitó su producción, y sería entonces cuando se vincularía con los cines. Gracias a la idea de Julia Braden, que consideró conveniente la inserción de las palomitas en las salas de cine para aumentar las ventas, se popularizó el consumo de dicho alimento mientras vemos una película.

Según Sarah Lefebvre, una profesora de marketing de la Universidad Estatal de Murray, EEUU, en los cines se induce un ambiente de luz tenue para fomentar la relajación y centrarse en la pantalla, y así conseguir que la cantidad de comida que ingerimos sea mayor, puesto que no nos preocupa y dejamos de prestarle atención.

Otra estrategia para impeler al consumidor es bajar la temperatura de las salas, puesto que esto le genera al individuo la necesidad inconsciente de alimentarse para de esta manera ganar calorías y mantenerse caliente.

Además, centrándose en el marketing, las sala de cine desarrollan estrategias para aumentar la consumición relacionando el contenido audiovisual que se expone y los alimentos que ofrecen, sacando por ejemplo combos en oferta con la temática de las películas en estreno o con mayor relevancia.

Un ejemplo es el bol de palomitas ofrecido en la campaña de promoción de la nueva película de F1, causando furor entre los fanáticos, o la palomera con palomitas de colores con el estreno de la película «Del Revés 2».

Figura 2: Palomera temática de casco de Fórmula 1 vendida como contenido promocional de la película en los cines Regal, cadena americana
Figura 3: palomera temática de la película «Del revés 2», con palomitas representando el color de las emociones de la protagonista

Para saber más, puedes consultar la siguiente noticia: Un apetito de película | ¿Por qué comemos tanto en

las salas de cine? (Hay una explicación científica) – XL Semanal

FIGURA 1: Cine – Experiencias Club

FIGURA 2:Palomera F1: ¿Cuándo salen a la venta y dónde consigo el coleccionable de la película? | Luz Noticias

FIGURA 3: Lanzan palomitas de colores edición especial por estreno de “Intensamente” – El Momento Chiapas

Las profecías del cine: cuando la ciencia ficción se come el futuro

Hemos visto ya algunas veces cómo el cine de ciencia ficción ha imaginado formas de alimentación futuristas que, aunque exageradas en su momento, se parecen cada vez más a la realidad actual. Estas películas anticiparon preocupaciones como el cambio climático, la producción alimentaria industrial, la sostenibilidad y la búsqueda de proteínas alternativas.

Algunos ejemplos cinematográficos que tratan estos temas clave son:

Nutrición sin placer

2001: Una odisea del espacio: Aparece comida líquida en envases, sin sabor ni textura, enfocada solo en nutrientes.

Esta película se anticipa el “nutricionismo”: prioriza lo funcional sobre el disfrute de comer.

Agricultura espacial y ecológica

Silent Running: Un último ecologista protege huertos espaciales tras la desaparición de la vida vegetal en la Tierra.

Hoy lo podemos relacionar con huertos urbanos y granjas verticales y la comida ultraprocesada y desigualdad.

Soylent Green: en un mundo superpoblado y contaminado, la mayoría come galletas verdes hechas de humanos (metáfora de la deshumanización alimentaria).

Reflejando preocupaciones actuales sobre la industria alimentaria y la ética. Y también los cambios en lo que se considera saludable.

Sleeper: en el siglo XXII, alimentos antes considerados dañinos se vuelven saludables.

Crítica a los vaivenes en las recomendaciones nutricionales y la despersonalización total de la comida

Brazil y Matrix: platos reducidos a purés sin identidad, pedidos por número.

Se pierde toda conexión con el origen natural del alimento, utilizando la tecnología para cocinar sin esfuerzo.

Regreso al futuro II: Nos muestra como las pizzas que se expanden automáticamente según el número de comensales.

Anticipa la comodidad extrema en la cocina, utilizando proteínas alternativas: insectos

Snowpiercer: barras de proteínas hechas de cucarachas para las clases bajas.

En paralelo, la ONU y empresas reales promueven el consumo de insectos como solución al hambre.

Ganadería genética y ética animal

Okja: Trata de un supercerdo modificado genéticamente para alimentar al mundo con menor impacto ambiental.

Crítica a la ganadería industrial y a la manipulación genética, inspirada en casos reales como los “Enviropigs”.

El cine de ciencia ficción nos muestra cómo ha servido como espejo y advertencia sobre el rumbo de nuestra alimentación. Muchas ideas que parecían exageradas hoy están presentes en debates sobre sostenibilidad, ética, tecnología alimentaria y salud.

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