El fenómeno actual del pistacho como tendencia gastronómica y estética, una auténtica “pistachitis” que ha contagiado tanto a la alta cocina como a las redes sociales. Este fruto seco, antes reservado a postres selectos o elaboraciones artesanales, se ha convertido en un ingrediente omnipresente: aparece en cremas, pastas, helados, tartas, bebidas, y hasta en cosméticos o perfumes.

Gran parte del éxito del pistacho no se debe solo a su sabor, sino a su poder visual y simbólico. Su característico verde intenso, casi fluorescente, se ha transformado en un reclamo de modernidad, sofisticación y lujo accesible. Las marcas y los restaurantes lo utilizan porque “vende bien” y porque su color resulta irresistible en fotos y vídeos virales, especialmente en redes como Instagram o TikTok. Sin embargo, el artículo advierte que este auge tiene un lado menos brillante.
Muchos productos que presumen de contener pistacho en realidad apenas lo incorporan, sustituyéndolo por aromas artificiales o colorantes que imitan su tono “verde fosforito”. Así, el pistacho se ha convertido más en un símbolo de moda gastronómica que en un ingrediente auténtico.Aun así, el texto no demoniza su uso. Más bien, propone volver a valorar el pistacho de verdad, el que aporta textura, sabor y calidad, especialmente el de origen español, que ha crecido mucho en los últimos años gracias a cultivos sostenibles en Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura.En definitiva, El Comidista invita a mirar más allá del color y de la tendencia.
La “pistachitis” es un reflejo de cómo el consumo visual y las modas digitales pueden transformar algo tan simple como un fruto seco en un fenómeno cultural y comercial. Lo importante, dice, no es tanto ver verde por todas partes, sino recordar a qué sabe realmente un buen pistacho.
https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-10-24/pistachitis-aguda-por-que-el-pistacho-y-su-verde-fosforito-estan-hasta-en-la-sopa.html
