‘Pistachitis’ aguda: por qué el pistacho y su verde fosforito están hasta en la sopa

En los últimos años, el pistacho ha pasado de ser un fruto seco discreto y apreciado por su sabor único a convertirse en un auténtico fenómeno viral. El artículo de El Comidista, titulado “Pistachitis aguda: por qué el pistacho y su verde fosforito están hasta en la sopa”, publicado en El País el 24 de octubre de 2025, analiza precisamente cómo este ingrediente ha invadido prácticamente todos los rincones de la gastronomía y la cultura visual.

Lo que antes era un toque especial en algunos dulces o helados artesanales, ahora aparece en todo tipo de productos: cremas, pastas, cafés, perfumes e incluso velas aromáticas. El pistacho ya no solo representa un sabor, sino una estética. Su característico tono verde se ha convertido en sinónimo de lujo y sofisticación, especialmente en redes sociales, donde lo “pistacho” parece vender más por su aspecto que por su autenticidad.

El artículo señala, además, que en muchos casos lo que consumimos poco tiene que ver con el verdadero pistacho. El fruto seco original tiene un color verde suave con matices marrones, un aroma mantecoso y un sabor equilibrado, ligeramente dulce. Sin embargo, la mayoría de versiones industriales apuestan por tonos fluorescentes, sabores artificiales y un exceso de azúcar. En otras palabras, se trata de una estética disfrazada de gastronomía.

Desde El Comidista se reflexiona también sobre cómo el marketing y las redes sociales han potenciado esta moda. Las marcas aprovechan el atractivo visual del verde pistacho para asociarlo con productos “premium”, aunque detrás no siempre haya calidad. El autor, amante del pistacho auténtico, defiende su valor, pero reclama un uso más sensato: no todo mejora con pistacho, ni todo necesita tenerlo.

Personalmente, no puedo estar más de acuerdo. El pistacho es un ingrediente fantástico cuando se utiliza con intención, pero su sobreexposición lo está vaciando de significado. A veces da la sensación de que lo importante ya no es el sabor, sino lo bien que queda en una foto de Instagram. Lo curioso es que cuanto más se abusa de algo, más deja de parecer especial, y eso es precisamente lo que le está ocurriendo a este fruto seco.

Creo que deberíamos volver a disfrutar del pistacho en su esencia: en un buen helado artesanal, en un postre equilibrado o simplemente al natural. La gastronomía también necesita pausa, autenticidad y coherencia. No todo debe seguir la última tendencia ni teñirse de verde fosforito para destacar.

Al final, la “pistachitis aguda” no es solo una moda culinaria, sino un reflejo de cómo muchas veces dejamos que la estética pese más que la calidad. Ojalá aprendamos a valorar de nuevo los sabores reales, sin filtros ni artificios. Porque el verdadero pistacho —el de siempre, el que sabe a pistacho— no necesita llamar tanto la atención para ser inolvidable.

https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-10-24/pistachitis-aguda-por-que-el-pistacho-y-su-verde-fosforito-estan-hasta-en-la-sopa.html: ‘Pistachitis’ aguda: por qué el pistacho y su verde fosforito están hasta en la sopa

Chocolate Dubái: el fenómeno dulce que conquistó las redes

Lo que comenzó como un simple antojo durante el embarazo de su creadora, se ha convertido en uno de los productos gourmet más virales del mundo. Hablamos del Chocolate Dubái, una barra artesanal rellena de crema de pistacho y masa crujiente de kadaif, que ha capturado la atención de millones en redes sociales.

El fenómeno despegó a finales de 2023, cuando la influencer gastronómica Maria Vehera publicó un vídeo en TikTok probando el chocolate. La estética del producto, el sonido crujiente al partirlo y su relleno verde lo convirtieron en un éxito inmediato. Desde entonces, ha sido replicado en todo el mundo, tanto en redes como en tiendas.

El producto fue creado por Sarah Hamouda, fundadora de Fix Dessert Chocolatier, una pequeña pastelería en Dubái. Su receta original fusiona sabores del Medio Oriente con técnicas chocolateras occidentales: chocolate con leche, pistacho, tahini y kadaif crujiente. Una mezcla que ha resultado irresistible tanto por su sabor como por su estética visual.

Un dulce viral con matices nutricionales

A pesar de su atractivo, el chocolate Dubái es un producto calórico y rico en grasas. Una porción de 40 gramos aporta más de 220 kilocalorías, con una alta concentración de azúcares y grasas saturadas. No es un alimento saludable como tal, pero puede disfrutarse ocasionalmente dentro de una dieta equilibrada. Además, no es apto para personas alérgicas a frutos secos, lácteos, soja o sésamo.

Entre el sabor y el turismo

El éxito del chocolate Dubái no se limita al gusto. También ha generado una forma de turismo gastronómico: viajeros que se desplazan hasta Dubái exclusivamente para probarlo, registrando su experiencia en redes sociales. La exclusividad de la marca, que solo produce 500 unidades diarias, refuerza su atractivo como producto único y deseado.

¿Es posible prepararlo en casa?
Sí, y muchas personas ya lo hacen. Con ingredientes como pistachos, chocolate blanco, tahini y masa filo tostada se puede recrear una versión casera bastante fiel. Lo importante, más allá de la receta exacta, es entender por qué un producto así se convierte en símbolo de una cultura alimentaria globalizada: fusión, estética, marketing digital y deseo.