Un reciente estudio arqueológico desafió la creencia popular de que la dieta de los primeros homínidos se basaba únicamente en el consumo de carne.
Los hallazgos revelaron que estos antiguos cazadores-recolectores dependían en gran medida de alimentos vegetales ricos en almidón, como bellotas, cereales, legumbres y plantas acuáticas.
Este descubrimiento ofreció una nueva perspectiva sobre los hábitos alimentarios de nuestros antepasados y redefine el papel de las plantas en la evolución humana.
El Dr. Hadar Ahituv, de la Universidad de Bar-Ilan y autor principal de la investigación, explicó según el medio científico Phys Org: “Los primeros homínidos recolectaban una amplia variedad de plantas durante todo el año, que procesaban utilizando herramientas hechas de basalto”.
Según Ahituv, esto muestra que los alimentos vegetales eran esenciales en su dieta, lo que desafía la narrativa predominante de que se basaba exclusivamente en proteínas animales.
Los investigadores identificaron alimentos vegetales ricos en carbohidratos que habrían sido una fuente clave de energía para los primeros humanos. Estos incluyen:
- Bellotas
- Cereales
- Legumbres
- Plantas acuáticas: como el nenúfar amarillo y la extinta castaña de agua
Este descubrimiento resalta el consumo de alimentos almidonados. Según Daily Mail, medio inglés que reportó el estudio, los investigadores aclararon: “Los tubérculos, nueces y raíces ricas en almidón son vitales para las demandas energéticas del cerebro humano”.
Durante mucho tiempo, las dietas prehistóricas se asociaron con el consumo de carne, algo popularizado por la moderna “dieta paleo”.
Sin embargo, este estudio demuestra que los primeros humanos no eran principalmente carnívoros, sino que su dieta estaba diversificada y centrada en plantas.
“Este descubrimiento subraya la importancia de los alimentos vegetales en la evolución de nuestros antepasados”, afirmó Ahituv, según el Daily Mail.
Los investigadores esperan que estos hallazgos contribuyan a desmitificar la idea de que el hombre de las cavernas era un amante de la dieta carnívora.
El consumo y procesamiento de plantas no solo cumplía una función nutricional. Según los investigadores, también reflejaba un alto nivel de cooperación social y un conocimiento profundo del entorno.
La capacidad para recolectar y procesar plantas de diferentes hábitats muestra que estos homínidos tenían comportamientos complejos similares a los de los humanos modernos.
Este estudio marcó un hito en el entendimiento de la evolución humana al proporcionar evidencia de que los alimentos vegetales jugaron un rol central en el desarrollo de sociedades complejas.
La investigación desafió creencias anteriores y resaltó la sofisticación de los primeros humanos al aprovechar los recursos de su entorno.
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