Nitritos y Nitratos en la Industria Alimentaria

Uno de los conservantes más comunes en las carnes procesadas o frescas son los nitritos y los nitratos, sales químicas compuestas principalmente por nitrógeno, oxígeno y otros compuestos. Estos inhiben el crecimiento de bacterias en los alimentos a la par que fija el color y sabor de los productos. Pero estas sales pueden padecer reacciones químicas, donde estas reaccionan con los grupos amina de las proteínas de la carne y dan lugar a ácidos nitrosos, los cuales resultan cancerígenos.

Es por esto que la comisión europea ha regulado y disminuido la cantidad de estos conservantes en alimentos, pero sin quitarlos completamente, pues estos, si se tienen en una cantidad adecuada, pueden defender el alimento de la propagación de algunas bacterias muy peligrosas, como lo son el clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo.

Al ser uno de los conservantes más extendidos en la industria, esta regulación ha causado controversia y preocupación por la salud de los consumidores, a la vez que ha provocado inconveniencias a los productores de productos cárnicos. Aún así, el ala de investigación de la industria está examinando como impedir la formación de ácidos nitrosos para poder seguir empleando estas sales sin producir compuestos cancerígenos.

Ni se te ocurra comer esto en un aeropuerto: lo piden los expertos en seguridad alimentaria

Los expertos en seguridad alimentaria piden que no se coma esto en un aeropuerto, siendo uno de los elementos que puede causar estragos. Sin duda alguna, estaremos ante un problema que puede ir en aumento a medida que vamos viendo llegar una serie de situaciones que serán las que nos afectarán de lleno. En especial en estas jornadas en las que más nos movemos, quizás no sea buena idea comer estos alimentos o simplemente necesitamos apostar claramente por una serie de cambios que serán esenciales.

Los alimentos que no van empaquetados o precintados y llevan mucho tiempo en las vitrinas de los restaurantes y bares, pueden parecer bonitos, pero son un foco de bacterias que pueden acabar en nuestro estómago. Algo que quizás nos acabe sorprendiendo y acabe siendo un problema.

Tocará saber en todo momento qué es lo que podemos comer y que no, aunque estos expertos conocen muy bien el curso de unos ingredientes que acabarán marcando un cambio destacado. Es hora de dejar a un lado esa hambre que nos puede entrar y apostar claramente por una salud, esencial para disfrutar de estas vacaciones.

La experta Nutriemocion nos lo pone fácil desde su blog, marcando algunos alimentos que podemos llevar encima y nos solucionarán más de un problema alimentario. Sin duda alguna, tocará estar pendientes de estos alimentos que pueden sacarnos de más de un problema. Aunque comer en el aeropuerto de manera saludable sería posible si tienes un ratito para pasearte y localizar algunos de los sitios que te hemos sugerido, no siempre se da el caso. Por eso, siempre que sea posible, si tienes tiempo antes de salir y no llevas mucho equipaje de mano, lo ideal sería llevar contigo alguna/s de las siguientes propuestas, las cuales te pueden solucionar alguna comida, cena o temtempié:

  • Frutos secos (nueces, almendras, pistachos, anacardos, avellanas…)
  • Frutas secas (pasas, orejones, plátano o mango deshidratado, dátiles, higos secos…)
  • Fruta fresca (plátano, mandarinas, uvas, manzanas…)
  • Bocadillo
  • Minibrik individual de leche o bebida vegetal
  • Crudités (vegetales crudos): zanahoria cruda, pepino, tomates cherry, pimiento crudo…
  • Barritas de cereales o galletas caseras de avena y plátano
  • Tupper con comida o cena (podría ser lo que te sobró el día anterior). Hazte con una bolsa térmica para la comida y tuppers herméticos de varios tamaños. Puedes incluir algún yogur o un tarrito con porridge/overnights oats para las primeras horas del viaje.

No dudes en preparar tu viaje desde una alimentación que puede ayudarnos a comer mejor. Es hora de apostar claramente por una serie de novedades que pueden acabar siendo las que marcarán estas próximas jornadas que hasta la fecha quizás desconocíamos.

Más información en : https://okdiario.com/curiosidades/ni-te-ocurra-comer-esto-aeropuerto-lo-piden-expertos-seguridad-alimentaria-15256673

Qué es la listeria y qué hacer en caso de alerta alimentaria

Hace unos días se notificó una alerta alimentaria que preocupó a mucha gente. Es lógico, si tenemos en cuenta que afectó a muchos productos diferentes (siete) de consumo cotidiano (mortadela, chóped, etcétera), que se vendían en dos cadenas de supermercados muy conocidas (Aldi y DIA). Además estaba involucrada una bacteria que arrastra merecida mala fama por la grave crisis que causó hace pocos años: la Listeria monocytogenes.

Afortunadamente, en esta ocasión de momento no ha afectado a ninguna persona. Pero esta alerta puede servirnos para hablar de dos temas importantes que todo el mundo debería conocer.

Si hablamos de comida y bacterias patógenas, lo primero que nos suele venir a la cabeza es la salmonela. No es para menos porque las autoridades sanitarias y algunas personas, entre las que me encuentro, llevamos años dando la turra con ella para advertir sobre sus riesgos y prevenir la salmonelosis. Pero esta bacteria no es la que provoca más casos de gastroenteritis transmitida por alimentos: ese honor corresponde a Campylobacter, que se asocia, sobre todo, al consumo de carne de pollo contaminada. Provocó 148.200 casos en la Unión Europea durante el año 2023 (frente a 77.500 casos de salmonelosis).

A pesar de su popularidad, Salmonella tampoco es la bacteria que suele producir más quebraderos de cabeza a la industria alimentaria o a las autoridades sanitarias. Ese papel sí corresponde a Listeria. No es la que causa más toxiinfecciones –ocupa el quinto puesto en la Unión Europea, con casi 3.000 casos en 2023–, pero estas pueden ser graves, sobre todo en grupos de riesgo, como veremos más adelante. Aunque lo más preocupante de esta bacteria es que es muy escurridiza.

Esta bacteria es capaz de formar biofilms, que son estructuras con las que se protege frente a agentes externos como el agua o los desinfectantes. Puede que nos empeñemos en limpiar un cuchillo o una picadora de carne, y no le hagamos ni cosquillas. De hecho, una limpieza convencional puede ser contraproducente porque daña esa película protectora, exponiendo a las bacterias que pueden contaminar los alimentos, hasta que de nuevo vuelven a formar el biofilm y dejan de hacerlo. Es decir, se podrían producir contaminaciones de forma intermitente a lo largo del tiempo.

El periodo de incubación de la bacteria puede ser muy largo: desde que comemos un alimento contaminado hasta que se muestran los síntomas pueden pasar hasta tres meses. Así que localizar el origen de un brote puede convertirse en una misión imposible. Esto explica casos como el que ocurrió en Sudáfrica hace unos años, que afectó a más de mil personas y causó 204 fallecidos: comenzó en enero de 2017 y hasta mayo de 2018 no se localizó el origen del brote, que resultó ser un producto cárnico parecido a la mortadela.

Accede a este enlace para conocer los riesgos y qué medidas tomar: https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-11-27/que-es-la-listeria-y-que-hacer-en-caso-de-alerta-alimentaria.html

“Evita su consumo”: el sello negro que hace temblar a la industria de los ultraprocesados

Sello negro productos

La peor pesadilla de los productores de comestibles insanos se hace realidad en Chile, donde el Gobierno obliga a poner un aviso claro y contundente en su publicidad

¿Por qué a la industria alimentaria le molestan los sellos?

Por una razón fundamental: no son confusos. Al contrario de lo que ocurre con sistemas como NutriScore, los sellos de advertencia no relativizan, no establecen un gradiente de “salubridad” con toda una zona de grises difícil de interpretar. Los sellos son inequívocos: o es sano o no lo es. Se entienden a golpe de vista y no te exigen saber cómo funciona el sistema para comprender lo que te está diciendo. Es más, estudios como este explican que su mera presencia ya disuade de la compra, y en este otro apuntan que el etiquetado frontal tiene un mayor impacto en la elección de productos saludables. Los sellos no educan, interrumpen. Y esa falta de educación alimentaria que la industria menciona como handicap; porque está muy pendiente de que entendamos bien toda la información para comprender qué es su producto, claro que sí, es precisamente lo que les hace eficaces.

No quiero pasar de largo sobre un enfoque fundamental: el efecto disuario de los sellos de advertencia no requiere un conocimiento nutricional previo, lo que ayuda a que los consumidores más vulnerables –personas con baja alfabetización nutricional, bajo nivel educativo, ingresos bajos, o población de entornos rurales o urbanos marginados– puedan hacer elecciones alimentarias saludables. Sellos frontales que combaten la desigualdad. No es poco (si quieres profundizar, puedes consultar estudios como este o este).

¿Significa esto que estoy en contra de la educación alimentaria? ¡En absoluto! Necesitamos políticas sólidas desde la infancia, normas que obliguen a que las etiquetas sean claras y comprensibles, incentivos que promuevan la compra de alimentos saludables y sanciones para los productos más perjudiciales. Pero mientras esas –y otras– medidas se instauran, contar con herramientas que realmente disuadan de consumir lo insano sigue siendo una estrategia válida.

https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-11-19/evita-su-consumo-el-sello-negro-que-hace-temblar-a-la-industria-de-los-ultraprocesados.html

Prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son un problema de salud mental que afecta tanto a la mente como al cuerpo. Pueden comenzar de manera sutil, con cambios en la alimentación o la obsesión por el peso, pero evolucionar hacia graves complicaciones físicas y emocionales. Sin embargo, la prevención es posible. Crear un entorno que promueva una relación saludable con la comida y el cuerpo, y ser consciente de las señales de alerta, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar un TCA.

En este artículo, te proporcionaremos claves basadas en la evidencia para prevenir los TCA y fomentar el bienestar de niños, adolescentes y adultos.

¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)?

Los TCA incluyen condiciones como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracones, que afectan la forma en que las personas piensan y se comportan con respecto a la comida y su imagen corporal. Como bien explica la Dra. Fabiola Guerrero Alzola, Pediatra especialista en Medicina de la Adolescencia y Adulto Joven, «son trastornos mentales que también tienen una repercusión física y familiar», lo que hace fundamental un abordaje integral y preventivo.

¿Cómo podemos prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria?

La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) es un proceso complejo que involucra múltiples aspectos, desde la promoción de una imagen corporal saludable hasta la detección temprana de señales de alerta. Como bien explica la Dra. Fabiola Guerrero, «los TCA no se desencadenan por un solo factor, sino por una combinación de influencias genéticas, emocionales, sociales y culturales que actúan sobre la vulnerabilidad de la persona». Por ello, es fundamental que familias, educadores y la comunidad en general trabajen en conjunto para crear entornos seguros y saludables, donde el valor no se mida por la apariencia física y el diálogo abierto sobre la alimentación y el bienestar sea la norma.

1. Promover una imagen corporal positiva desde la infancia

La prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) comienza desde edades tempranas. La Dra. Fabiola Guerrero resalta la importancia de que los niños y adolescentes crezcan en un entorno donde su valor no esté ligado a su apariencia física. «Es vital que los jóvenes aprendan que su valor no se mide por su cuerpo, sino por lo que son y lo que hacen», explica la Dra. Guerrero. Evitar comentarios sobre el peso o la apariencia física y, en cambio, centrarse en habilidades, talentos y valores puede reducir la presión sobre la imagen corporal.

Por ejemplo, en lugar de decir «¡Qué delgado/a estás!», es más útil comentar algo como «Me encanta que disfrutes de tu deporte favorito» o «Es maravilloso ver cómo te apasiona lo que haces».

Según algunos estudios, los adolescentes que reciben refuerzos positivos por sus capacidades y habilidades, en lugar de por su apariencia, desarrollan una mejor autoestima y son menos propensos a desarrollar TCA.

2. Redes Sociales: Instagram, TikTok y la imitación de patrones

El impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes no debe subestimarse. Instagram, TikTok y otras plataformas promueven a menudo imágenes idealizadas y poco realistas de cuerpos perfectos, lo que puede generar inseguridades y presiones para cumplir con esos estándares.

«Muchos adolescentes comparan constantemente su cuerpo con los que ven en redes sociales, sin darse cuenta de que esas imágenes están retocadas o son poco realistas», advierte la Dra. Guerrero. Este comportamiento puede llevar a la adopción de patrones alimentarios peligrosos, como dietas restrictivas o ejercicios extremos para imitar los cuerpos que ven online.

Es esencial enseñar a los jóvenes a ser críticos con lo que ven en redes sociales, a entender que lo que se muestra no siempre refleja la realidad, y a valorar su salud y bienestar por encima de los estándares de belleza que promueven las plataformas.

La investigación sugiere que la exposición continua a contenidos sobre dietas extremas, cuerpos irreales y productos adelgazantes aumenta el riesgo de desarrollar comportamientos poco saludables relacionados con la comida y la imagen corporal.

3. Enseñar hábitos alimentarios saludables y flexibles

Una relación equilibrada con la comida es clave para prevenir los TCA. La Dra. Guerrero subraya que es crucial enseñar a los jóvenes que todos los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, en lugar de etiquetar ciertos alimentos como «buenos» o «malos». «Es importante disfrutar de la comida sin culpa y sin restricciones extremas», señala la Dra. Guerrero.

Por ejemplo, en lugar de decir «No comas eso que engorda», es mejor transmitir el mensaje: «Todos los alimentos nos aportan algo, lo importante es equilibrar lo que comemos y disfrutarlo».

Así mismo, no podemos olvidar que la alimentación es también una actividad social, tanto, que comer en familia se ha demostrado como un factor protector de los TCA.

Según algunas investigaciones, los jóvenes que adoptan una actitud equilibrada hacia la alimentación son menos propensos a desarrollar comportamientos alimentarios peligrosos.

4. Fomentar actividades físicas por bienestar, no por apariencia

La actividad física debe ser vista como una forma de disfrutar y sentirse bien, no como un medio para controlar la apariencia corporal. «El ejercicio tiene que estar ligado al bienestar, no a la obligación de quemar calorías o compensar lo que se ha comido», afirma la Dra. Guerrero.

Es útil fomentar comentarios como: «Es genial que disfrutes moviéndote y te sientas lleno/a de energía» en lugar de «El ejercicio te ayudará a mantenerte en forma». Esto crea una relación saludable con el ejercicio, enfocada en el bienestar y no en la presión estética.

La actividad física regular enfocada en el disfrute y bienestar mejora la autoestima de los adolescentes y reduce el riesgo de desarrollar un TCA.

5. Detectar señales de alerta tempranas

La detección temprana es clave para prevenir la progresión de un TCA. La Dra. Guerrero advierte que «debemos estar atentos a señales como la obsesión con contar calorías, realizar periodos de ayuno, el control excesivo sobre la comida, el uso de la comida como una forma de lidiar con emociones o ejercicio excesivo». Otros signos de alarma incluyen cambios emocionales, como irritabilidad o aislamiento social.

Si notas que un joven comienza a evitar comidas familiares o muestra una preocupación excesiva por las dietas, es importante abrir un diálogo sin juicios. «Hablar abiertamente y de manera comprensiva es esencial para prevenir que los síntomas se agraven», añade la Dra. Guerrero.

La investigación demuestra que detectar señales tempranas como el control excesivo de la comida o el comportamiento emocional inusual aumenta la posibilidad de una intervención efectiva y aumenta la probabilidad de curación

6. Hablar abiertamente sobre la alimentación y la autoestima

Los TCA a menudo comienzan en silencio. Muchos adolescentes no expresan sus inseguridades o miedos en torno a la comida y la imagen corporal. «Crear un entorno de confianza donde puedan hablar de sus inseguridades sin miedo a ser juzgados es clave para la prevención», sugiere la Dra. Guerrero.

Es importante no evitar el tema. Abre conversaciones con comentarios como: «¿Te has dado cuenta de cómo las redes sociales muestran imágenes irreales? Lo importante es que te sientas bien contigo mismo/a, sin importar los estándares de belleza». Hay que recordar que los TCA encuentran su caldo de cultivo en personalidades vulnerables, y que los comportamientos patológicos en la alimentación es la punta del iceberg de otros problemas ocultos.

7. Búsqueda de ayuda profesional a tiempo

Si notas comportamientos preocupantes en un adolescente cercano, no dudes en buscar ayuda profesional. La Dra. Guerrero enfatiza que «la intervención temprana es clave para detener el avance de un TCA y mejorar significativamente las probabilidades de recuperación«. Médicos y psicólogos especializados en TCA pueden ofrecer la orientación necesaria.

Los estudios sugieren que cuanto antes se interviene en los casos de TCA, mejores son los resultados y menores las complicaciones físicas y emocionales.

En resumen, prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria es una tarea que implica a todos: familias, amigos, educadores, profesionales de la salud y la sociedad en general. Al fomentar una imagen corporal saludable, promover una relación equilibrada con la comida, y estar atentos a las señales de alerta, podemos crear un entorno más seguro para nuestros hijos y jóvenes.

Recuerda que la prevención no solo trata de evitar los problemas alimentarios, sino de promover el bienestar emocional y físico desde una perspectiva de salud y felicidad.

https://www.quironsalud.com/ruber-internacional/es/blog-ciencia-salud-bienestar/vida-saludable/prevencion-trastornos-conducta-alimentaria-tca

Los alimentos más peligrosos del mundo: quizá los consumes sin saberlo

Al hablar de alimentos peligrosos solemos pensar en rarezas exóticas, pero lo cierto es que muchos de ellos son más comunes de lo que imaginamos. La cocina es un territorio donde la creatividad convive con la tradición, y a veces también con riesgos que pasan desapercibidos. Algunos ingredientes, aunque apreciados en distintas culturas, pueden resultar dañinos si no se manipulan correctamente.

Un ejemplo claro es el ackee, la fruta nacional de Jamaica, fascinante por su sabor pero peligrosa por la hipoglicina que contiene. Solo una parte del fruto es comestible y su consumo exige que esté en el punto exacto de maduración. Algo parecido ocurre con el sannakji, un plato coreano elaborado con pequeños pulpos aún vivos cuyos tentáculos pueden adherirse a la boca o la garganta mientras se comen.

También sorprende descubrir que alimentos tan cotidianos como las judías verdes entrañan riesgos si se consumen crudos, debido a la lectina faseolina, una toxina que desaparece con la cocción. En otras culturas, como en ciertos lugares de África, la rana toro es un manjar apreciado a pesar de que sus órganos y piel pueden causar intoxicaciones graves. Incluso frutos secos tan populares como las almendras amargas contienen compuestos que liberan cianuro durante la digestión, especialmente peligrosos cuando se consumen crudos.

Europa también aporta sus propios ejemplos. El Casu Marzu, un queso sardo con larvas vivas, es célebre tanto por su sabor intenso como por los riesgos intestinales que puede provocar, hasta el punto de que su venta está prohibida. Los hongos silvestres, por su parte, ofrecen una enorme riqueza gastronómica, pero distinguir entre especies comestibles y venenosas requiere experiencia, ya que algunas variedades tóxicas se parecen demasiado a las inocuas.

En regiones como Islandia se consume hákarl, carne fermentada de tiburón de Groenlandia, un alimento que sin ese proceso sería imposible comer debido a su alta concentración de compuestos tóxicos. Algo similar ocurre con las bayas de saúco, deliciosas cuando se cocinan, pero peligrosas si se comen crudas, ya que sus semillas y ramas contienen sustancias que pueden causar desde náuseas hasta problemas cardíacos.

Entre los casos más conocidos está el pez globo, cuya toxina letal lo convierte en uno de los platos más arriesgados del mundo, reservado solo a cocineros expertos capaces de retirar las partes venenosas. La yuca, muy presente en la gastronomía tropical, también alberga compuestos que liberan cianuro, aunque su consumo es seguro una vez cocinada. Incluso un ingrediente tan habitual en la repostería como la nuez moscada puede resultar tóxico en grandes cantidades debido a compuestos que provocan desde alucinaciones hasta problemas cardíacos.

Estos ejemplos muestran que la gastronomía, además de placer, exige respeto por la técnica y el conocimiento. Muchos alimentos que hoy disfrutamos requieren preparación, maduración o cocción precisas para ser seguros. La cocina es, al fin y al cabo, un equilibrio entre tradición, curiosidad y prudencia.

https://www.larazon.es/gastronomia/alimentos-peligrosos-mundo-presta-atencion-porque-son-mas-comunes-que-crees_202511256925766c8080bd5ad623940f.html

Los alimentos ultraprocesados en el punto de mira: nuevos estudios alertan de su impacto devastador en la salud mundial

La nueva revisión de estudios publicada en The Lancet alerta de que los alimentos ultraprocesados suponen una amenaza creciente para la salud pública en todo el mundo. Tres artículos, con participación española, muestran que estos productos están deteriorando la calidad de la dieta, desplazando el consumo de alimentos frescos y aumentando claramente el riesgo de enfermedades crónicas. Los investigadores sostienen que la industria alimentaria es la principal responsable de su expansión y piden una respuesta global coordinada y una regulación más estricta para frenar su impacto.

El análisis incluye datos de 36 países y refleja que el consumo de ultraprocesados ha aumentado durante las dos últimas décadas: en Uganda ha crecido un 60%, en países de ingresos medios bajos un 40% y en los de ingresos medios altos cerca de un 20%. En algunos lugares, como Estados Unidos, estos productos ya representan más del 60% de la dieta.

Expertos españoles, como Esther López-García (UAM y presidenta del Observatorio de Nutrición y Obesidad), destacan que los resultados respaldan las políticas públicas destinadas a reducir su consumo, como la eliminación de ultraprocesados en comedores escolares y nuevas estrategias para frenar la obesidad infantil y adulta.

Los efectos sobre la salud están ampliamente documentados. Otra revisión publicada en 2024 en The BMJ identificó 32 consecuencias adversas asociadas a su ingesta, entre ellas un 50% más de riesgo de muerte cardiovascular, hasta un 53% más de riesgo de ansiedad y trastornos mentales comunes, un 12% más de riesgo de diabetes tipo 2 y un aumento general del 21% en el riesgo de muerte por cualquier causa.

Los ultraprocesados se caracterizan por estar sometidos a múltiples técnicas industriales y por incluir aditivos como colorantes, emulsionantes o saborizantes, además de altos niveles de azúcar, sal o grasas añadidas. Para identificarlos, se recomienda revisar la lista de ingredientes: cuantos más ingredientes poco naturales o de baja calidad contenga, menos saludable será. La evidencia insiste en que una dieta rica en alimentos frescos y con pocos procesados es clave para mantener una buena salud.

Para más información: https://www.lasexta.com/bienestar/alimentos-ultraprocesados-punto-mira-nuevos-estudios-alertan-impacto-devastador-salud-mundial_20251119691d75aaeba8bc0ece082342.html

Residuos agrícolas convertidos en imanes que desintoxican el agua. 

En un contexto global donde las fuentes de agua dulce desaparecen poco a poco, y los contaminantes industriales y agrícolas aumentan su cantidad cada vez más. En esta situación, unos investigadores de la Universidad de Dalhousie han logrado convertir simple materia vegetal en sustancias capaces de atrapar contaminantes tóxicos con una eficacia inesperada, todo ello sin generar un impacto ni residuos externos. 

¿Cómo se fabrican exactamente?

El estudio se centra principalmente en el uso de los siguientes dos subproductos, restos de lino y aserrín de eucalipto. Estos dos compuestos fueron transformados mediante un proceso denominado carbonización hidrotermal. Este procedimiento consiste en la aplicación de calor y presión en un medio acuoso a estos compuestos, los cuales los convierten en sustancias ricas en carbono (hidrocarbones).

Sin embargo, lo interesante de esta investigación es la decisión de incorporar hierro a estos hidrocarbonos, lo cual los cambia a unos imanes adsorbentes. Lo más curioso  de ellos no es solo su eficacia, sino que al ser simples imanes pueden ser extraídos del agua tratada por otros imanes, los cuales reducen el costo económico y ambiental de producir sistemas de filtros costosos específicos para ellos.

¿Qué motivo hizo que se iniciara el proyecto en primer lugar?

El estudio se inició por una razón, y tiene nombre: pentclorofenol (PCP). Este pesticida y conservante de la madera, catalogado como contaminante persistente por la ONU y conservador de la madera está presente en ahúsas residuales industriales agrícolas; Las conclusiones de las pruebas del estudio demostraron cómo imanes formados por ambos subproductos eran capaces de eliminar grandes cantidades de PCP de aguas contaminadas por este. Y lo mejor de todo, sin dejar ningún tipo de rastro férrico en los líquidos.

Conclusiones finales

Como podemos observar, las conclusiones de este estudio abre un gran abanico de posibilidades. Desde su simplicidad de uso y extracción, el cual podría ser usado hasta en las zonas rurales más desconectadas de la tecnología actual. Además, su relativamente simple proceso de fabricación permite producirlos en masa, todo ello usando materiales considerados residuos. No solo eso, sino que debido a su naturaleza, no haría falta utilizar sustancias químicas posiblemente nocivas para el medio ambiente.
Si desea saber más pulse en el siguiente enlace:

https://ecoinventos.com/investigadores-canadienses-convierten-residuos-agricolas-en-materiales-magneticos-que-eliminan-hasta-el-95-de-contaminantes-toxicos-del-agua/

El ingrediente del menú común que inflama el páncreas y sube los triglicéridos en España: el aviso del doctor Mostaza

Figura 1: en la izquierda, se encuentra una arteria semi obstruida por los triglicéridos acumulados, mientras que en la derecha se encuentra una arteria sana

El doctor José María Mostaza, especialista en medicina interna y director de la Unidad de Riesgo Vascular en Olympia Quirónsalud, advierte sobre los riesgos de tener niveles elevados de triglicéridos en sangre. Esta condición, conocida como hipertrigliceridemia, puede provocar complicaciones vasculares y, en casos graves, inflamación del páncreas (pancreatitis), que puede requerir hospitalización urgente.

El riesgo aumenta significativamente cuando los triglicéridos superan los 500 mg/dL, y suele estar acompañado de otros factores como obesidad, hipertensión y diabetes. El doctor Mostaza señala que uno de los principales precursores de los triglicéridos es el alcohol, por lo que recomienda evitarlo completamente.

Figura 2: conjunto de variedades presentación y tipos de alcohol

Además, insiste en la importancia de adoptar un estilo de vida saludable: dieta baja en grasas, ejercicio regular, control del peso y, en algunos casos, tratamiento farmacológico. Detectar los niveles altos a tiempo permite prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida. También subraya que los triglicéridos elevados no suelen presentar síntomas visibles, por lo que los chequeos médicos periódicos son esenciales.

FUENTES:

Noticia: https://www.msn.com/es-es/salud/other/el-ingrediente-del-men%C3%BA-com%C3%BAn-que-inflama-el-p%C3%A1ncreas-y-sube-los-triglic%C3%A9ridos-en-espa%C3%B1a-el-aviso-del-doctor-mostaza/ar-AA1uE1Rg

Figura 1: saludycardiologia.com

Figura 2: 5 conséquences de la consommation d’alcool – Clinique Poirier

Sara Vives, nutricionista, sobre el alimento que alivia los resfriados: «Los omega-3 favorecen una mejor respuesta del sistema inmunitario ante virus respiratorios»

Ha llegado el frío y los primeros resfriados de la temporada. Así que nos toca abrigarnos mucho y seguir todas las indicaciones para no enfermarnos. Por ejemplo, la alimentación juega un papel fundamental y hay alimento clave que no puede faltar. En este sentido, el salmón se convierte en un aliado perfecto para fortalecer el sistema inmunológico y ayudarnos a prevenir infecciones o acelerar la recuperación en caso de resfriado.

Según la nutricionista colaboradora de Mowi Sara Vives (@purahealthyvida)el salmón es uno de los alimentos más completos que podemos incorporar en esta época del año. Gracias a su contenido en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), ayuda a modular la respuesta inmune y reducir la inflamación excesiva durante procesos infecciosos. Además, se ha demostrado que los omega-3 favorecen una mejor respuesta del sistema inmunitario ante virus respiratorios.”

El salmón es una fuente natural de vitamina D, esencial para la activación de las defensas, y de vitamina B12, necesaria para la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso, que también participa en la respuesta inmunitaria.

Para leer recomendaciones sobre con qué combinarlo para reforzar beneficios, pincha en el siguiente enlace: https://www.diariodesevilla.es/salud/nutricionista-alimento-alivia-resfriados-salmon_0_2005223732.html